Los beneficios de la violencia de los videojuegos

 

Todos sabemos a estas alturas quelos políticos que quieren hacer campaña fácil y ganarse votos sin esfuerzoacaban de encontrar la panacea con el tema de los videojuegos y su relación conla violencia. No es raro últimamente que encontremos siempre a los medios de comunicación,noticiarios y cualquier besa-bebés intentando  relacionar cualquier masacre y suceso violentocon los videojuegos, señalando a este último como la causa directa de estos funestossucesos. Como si fueran la causa directa de todos los males habidos y por haberdel mundo, como la encarnación del mismísimo Satanás. Y obviamente, estasteorías absurdas siempre estarán respaldadas por un “estudio” (Con menorvalidez que un billete de 30€)  o un “experto”en psicología (Más untado que la mantequilla…) que da la razón a estasgilipollescas hipótesis.

Pues bien, el gamer que soy yaestaba harto de esta tendencia desde hacía ya tiempo. Ahora bien, el estudiantede psicología que también soy, está de esto hasta la polla y acaba de estallar.Irónico que un estudiante de la psique humana, pierda la suya con tan poca cosa…Pero es que valiéndome de estos estudios, cualquiera con dos dedos de frentepuede demostrar que la relación de los videojuegos con la violencia es de todoexcepto lo que los medios y políticos nos tratan de vender. Es más, esexactamente lo opuesto.  La relación quetienen los videojuegos con la violencia es beneficiosa para nuestra saludmental (En cierto modo) Y hoy, damas y caballeros, os lo voy a demostrar:

 

 

Para empezar un poco de Psicologíabásica para que os hagáis una idea. Tranquis que no es un coñazo y pintainteresante.  Sigmund Freud, el padre delpsicoanálisis, el que elaboró numerosas teorías sobre el origen instintivo ypulsacional de muchas de las emociones y reacciones mentales, aunque criticadopor centrarse en esto más que en las reacciones racionales y conscientes delser humano, tiene mucho que hablar aquí. En concreto uno de susparadigmas más importantes tiene una vigencia bestial con este tema de actualidad que nos ocupa.

Esta teoría es la de la motivacióninstintiva o Pulsión. Esta teoría serefiere a que los seres humanos no somos tan distintos de los animales. Enplanos muy básicos, siempre tenemos una parte del cerebro instintiva quecompartimos con el resto de los animales. Según Freud, por mucho de quepresumamos de ser los seres más cognitivos y racionales de este mundo, nuestraprincipal motivación siempre va a depender de satisfacer 2 necesidades básicasque compartirnos con nuestros compañeros del reino animal. Nuestra necesidad de violencia y nuestra necesidadde sexualidad.

 

 

Aunque esta afirmación es muy radical,parte de razón no le falta. Según Freud, siempre vamos a tener que satisfacer nuestrosinstintos más primarios de violencia y sexo. Siempre vamos a tener que lidiarcon nuestra necesidad de destrucción yviolencia (Thanatos) y nuestra pulsión sexual (Eros) porque es inherente anuestra naturaleza. Y por muy poco que les guste a las niñatas “flowerpoweristas”y a los ingenuos optimistas que confían en la buena fe del ser humano, en elfondo no somos más que animales autodestructivos y violentos que buscan continuamentesatisfacer estas dos pulsiones primarias. Y la pregunta del millón de pavos quele hicieron a Freud en su día fue:  “¿Y como el hombre moderno consigue lidiar conestas dos fortísimas fuerzas instintivas sin arrancarle el pescuezo al primeroque le caiga mal o tirarse a la primera dama que le pusiera empitonado?”Anteesta buena pregunta, Freud propuso dos vías para paliar esta situación: La Represión o la Sublimación.

La represión es lo que el nombre indica: Reprimirnos, contenernos,almacenar toda esa rabia animal y furia ciega en lo más profundo de nuestramente. Lo cual es lo peor que podemos hacer, pues prácticamente lo que estamoshaciendo es calentar más la hoya de presión que es nuestro subconsciente y mástarde o más temprano acabará reventando. Y esa explosión se podría manifestarseen una orgia de sangre y destrucción con nuestra cordura hecha añicos. Si habéisvisto la película “Yo, yo mismo e Irene” sabréis a lo que me refiero… Por esonunca os guardéis vuestra ira si no queréis que os salga un Hank particular…     

  

 

La segunda opción es laSublimación. Que se refiere acanalizar estas conductas violentas en actividades más aceptadassocialmente.  En cristiano: No pegarpalizas a uno en plena calle y en lugar de eso practicar boxeo o gritar como ungilipollas como esos cientos de quejicas en youtube para canalizar esa ira.

Aquí es donde entran losvideojuegos violentos, los cuales podrían decirse que son el mejor instrumentode sublimación del último siglo. ¿Cómo podemossatisfacer nuestras necesidades violentas sin que nadie sufra lasconsecuencias? Pues jugando a videojuegos violentos. Abrirle la cabeza a unLocust de una patada puede impedir que le abramos la cabeza a nuestro jefe o alcompañero que nos cae tan mal de clase. Tras ese estigma social queha impuesto los medios de comunicación muchos ven a los videojuegos violentos como el eje delmal, yo lo veo como una nueva forma de terapia.

 

 

Arrancarle la espina dorsal de cuajoa uno en el Mortal Kombat puede ser muy beneficioso para nuestra salud mental.Imaginaros que tenéis un día de mierda, os han ridiculizado en el instituto,vuestra madre os hecha una bronca, te has ganado una paliza de un matón y tehan robado la pasta de la merienda. Tus emociones y reacciones psicológicaspodrían equipararse al de un Tiburón blanco sediento de sangre… Bueno, puesecha una partidita al Saints Row 3 y aplasta, asesina, tritura, masacra, violay empala con el consolador a cualquiera que te encuentres. Después de eso te sentiráscomo nuevo y con la mayor sensación de alivio que puedas experimentar.

¿Qué ha pasado? Sublimación. Has canalizado toda tu iray rabia en una actividad mucho más sana, segura y socialmente aceptable. Te hasdesahogado y no has tenido que mancharte las manos de sangre, ni has tenido queir a juicio por agredir a nadie, ni pisarás la cárcel ¡Enhorabuena! Pareceráuna gilipollez pero ciertas partes de nuestra mente son tan simples que pueden calmarse como cualquier otra afecciónfisiológica. Tan solo necesitas “descargar”,desahogarte y te sentirás mejor. Tu desahógate ejecutando brutalmente a cientosde quimeras en los Resistance y te olvidarás de esas tendencias homicidas haciatu ex mujer durante al menos un día.

 

 

Lo mismo pasa con el sexo, lasegunda pulsión freudiana. ¿Qué hay una chica que no te puedes quitar de la cabeza?Pues “descarga” y volverás a tener la cabeza fría al igual que tus pantalones…Una buena gayola y lo creías que era amor a primera vista, resultará ser otrocalentón más. Seguro que a estas alturas muchas de las terapias decontrol de la agresividad incluyen una partidita al Tekken haciendo que suspacientes imaginen que tienen por contrincante a sus suegras, jefes o a lapersona que más odian en el mundo en lugar de Heihachi Mishima.

 

 

Pero ¡Eh! todo tiene matices. Y comotodo en esta vida es beneficioso solo si se usa con moderación y a la edadadecuada. Sobretodo a la edad adecuada. Que ya todavía recuerdo esas putascampañas que hacen los medios de comunicación alegando que los videojuegos estánllenando de ideas violentas a nuestros inocentes hijos y luego ocurren lasmasacres y los tiroteos… Y estos medios no tienen otra cosa que hacer queacusar a los videojuegos directamente sin ningún fundamento.

En primer lugar, esto está más quehablado y decidido. Nuestros inocentes hijos juegan a juegos violentos porquesus ineptos e irresponsables padres se lo consienten. Pero claro es mássencillo culpar a los videojuegos directamente que atender a la clasificaciónpor edades de la caratula de los juegos que les compramos a nuestros hijos…Para evitar que vuestros inocentes niños acaben jugando a juegos demasiadoviolentos y explícitos para su edad, ¡pues paraeso está el PEGI! Para eso tenemos una clasificación de edades recomendadasen cada carátula.

 

 

Padres cagones del mundo: Si soistan gilipollas para no ver esa etiqueta tan gorda en cada carátula o si soistan disfuncionales como para comprar a vuestro hijo todo juego que desee yconsentirle hasta la mayor salvajada que va más allá de su tierna edad, ¡dejadde quejaros y culpar a los videojuegos y aplicaros el cuento de una puta vez! Sino permitís que vuestro hijo de 6 años vea “Posesión Infernal” ¿Por qué cojonesle dejáis que juegue a MW3? Es la aptitud más hipócrita que he visto en mi viday por lo visto es la modita de estos años…  Y Políticos y medios sensacionalistas delmundo, busquen un chivo expiatorio mejor para  hacer campaña  que hasta un mierdecilla estudiante depsicología como yo les ha calado…

Y vosotros queridos lectores, noos calentéis la cabeza (Como hice yo) y divertíos con la violencia y brutalidadmás salvajes que os puedan otorgar los videojuegos, porque está demostrado quees más terapéutico  y barato que reprimirvuestras emociones durante años, tener un estallido nervioso y pagar duranteaños a un psicólogo. ¡Abrazad vuestros instintos damas y caballeros yentregaros a la violencia!

 

 

 

Un Saludo a todos.