Reflexión: ¿Merece la pena la nueva generación?

 

A solo unas pocas semanas de que la nueva generación lleguea las tiendas, uno no puede evitar hacerse la eterna pregunta ¿Merece la pena hipotecarse un riñón yejercer la prostitución para comprarse estas consolas de nueva generación?  Con este pequeño poemilla uno ya filosofea sobrelo que le conviene al gamer que tiene dentro de su corazón rodeado de ilusionesy sobre lo que le conviene al austero ermitaño que tiene dentro de su carterarodeado de telarañas.

No voy a daros el coñazo sobre especificaciones técnicas decada consola, catálogo, fanboyísmos y demás gilipolleces.  Más bien os contaré mi más profundasreflexiones sobre el tema más superficial y consumista por el que irónicamenteuno llega a pensar. Así que, si os interesa pues genial, si no, pues tenéisotras cientos de entradas más por Gamefilia donde podréis husmear.

 

 

Todavía recuerdo como si fuera ayer cuando me di el chapuzóna la actual generación de consolas usando de trampolín mi queridísima PS3.Navidades del 2007 y yo ahorrando como si el colapso global de la bolsa y laanarquía su fueran a instaurar mañana. Y todo para comprarme una caja deplástico. Esas Navidades satisfice mis ansias consumistas como cualquier otroniño por esas fechas gastándome un dineral. Pero mereció la pena.

Cualquiera diría que lo que habría hecho sería unadesfachatez, hasta que viera los juegos que corrían en ella. Unos juegazosapabullantes con unos gráficos que nos dejaban con la boca tan abierta como unbuzón y nos hacían cagar ladrillos. Un salto gráfico y técnico que se notabacon tan solo encender la consola. Con solo un par de segundos jugando a ResistanceFoM, Motorstorm o Call of Duty 3, sabías inmediatamente que todo el grandesembolso de pasta y posterior hipotecado de tu prepucio habían merecido lapena completamente.

 

 

¿Y ahora qué? Desde el E3 nos han enseñado las consolas denueva generación con una gran parrilla de juegos sobre la mesa pero ¿Y esaemoción que nos daba pasar a una generación superior? ¿Y esa maravillosa sensaciónde que lo que nos esperaba eran juegos potentes?  ¿Qué hay de esas expectativas de quetendríamos un futuro con la mayor calidad gráfica y técnica? Hoy todo eso se hadesvanecido. Al menos en mi humilde opinión.

Por lo que es a mí, el niño ilusionado que llevaba dentrohace casi 7 no ha despertado de su letargo. Ahora, y por mucho que me enseñenlos juegos de nueva generación, la única sensación que me transmiten es un grany sonoro: Meh! Una sensación de indiferencia supina que se traduce enexpresiones tan clarividentes como un “PSeh! O bueeenoo…”  Ya sabéis, esa sensación apática de que lo quete están presentando no te deja ni frio pero tampoco consigue calentarte. Enpalabras sencillas, lo que estoy viendo ahora no me pone tan cachondo comosolía ponerme antes.

 

 

Pero la pregunta del millón de pavos es ¿Por qué? ¿A qué sedebe esta gran indiferencia? Pues para esta cuestión tan sencillaaparentemente  ya he desarrollado un montónde respuestas y teorías a la cual más complicada y enrevesada.

La primera de ellas es la de que “Ya no nos entra por los ojos.”  Solo hace falta hacer un breve repaso a estageneración para ver las bestias pardas a nivel técnico y grafico que hemospodido jugar durante sus años de vida. ¿Para qué demonios comprarnos una PS4 ouna Xbox One, si puedo tener ese mismo nivel de calidad gráfica con juegos  como GTA V o Crysis  en mi PS3 o 360? ¿Qué sentido tiene comprarseuna PS4 y el nuevo Battlefield 4 si a nivel gráfico se verá prácticamente igualque mi viejo Battlefield 3 de mi PS3? Parece que ya hemos tocado techo en lo que ha potencia gráfica serefiere y parece que lo único que vamos a tener son leves mejoras técnicas sobrealgo que ya nos pueden ofrecer  perfectamente las consolas actuales, aunque aduras penas y presionando su hardware al máximo, todo hay que decirlo…   

 

 

Mi segunda teoría es la de que “Todavía no ha llegado el Mesías.”Conesto me quiero referir a que todavía no hemos visto un juego vendeconsolas.Todavía no ha llegado la buena nueva para los que quieran comprarse una XboxOne o PS4 en forma de juegazo “Must Have”. Al menos, por lo que a mí respecta,todavía no he visto ese juegazo de calidad insuperable que el solito justifiqueel desembolso de un dineral por una nueva consola. Además, todos los juegos másjugosos de las consolas de nueva generación también van a salir en las degeneración actual, lo cual me lleva a mi teoría número 3.

 

 

“Los juegos intergeneracionales” Watch Dogs hasta hace poco eraun motivo de peso para comprarse una PS4 o una Xbox One , hasta que se anunciótambién para consolas de esta generación. Así que ahora, ¿A quien coño leimporta comprarse una PS4 si puede disfrutar perfectamente  de los juegos de nueva gen en su vieja PS3? Ysi, puede que las diferencias en rendimiento y calidad entre versiones sean enormesy salten a la vista, pero ¿Qué prefieres? Gastarte solo 50 Euros y jugartranquilamente al juego que tanto ansías? ¿O apoquinar la friolera de 400pavos, más otros 60 por el juego, instalar la nueva consola y rezar porque note embarguen la cuenta corriente después de esa barbarie de desembolso? No esporque no nos interese la nueva gen, es simplemente por una cuestión deeconomía y comodidad.

 

 

 

Otra teoría es la de “No cortarán el grifo de cuajo.” Conesto vengo a decir que, a diferencia de la anterior generación, aquí no habráun día en el que directamente cortarán el grifo de lanzamientos para la actualgeneración de forma repentina y tendremos que irnos a la siguiente por cojonessi queremos disfrutar de nuevos lanzamientos. Como ya recordaréis, esto nospasó de un día para otro en la anterior generación. Un buen día estabas jugandocon tu PS2, Xbox o Gamecube y de repente te das cuenta que lo único nuevo que vasa ver en tu consola van a ser asquerosos Fifas y Pros…  

Los desarrolladores tienen buena conciencia de esto y ya handicho que les queda mucha vida a nuestras consolas. Por lo que seguirán conlanzamientos  de juegos triple A yseguirán estirando la cosa. Todo sea por ganarse pasta en ambas generaciones almismo tiempo. Pero eso también nos conviene a nosotros, pues seguiremosdisfrutando de juegos de calidad muchos años más sin que nuestra cartera sufrademasiado.

 

 

Y mi quinta y última teoría es una de las razones por lasque estoy más que desilusionado con el futuro que nos espera  en los videojuegos: “¡Es una consola no un putoIphone!” No hace falta que os explique de lo que hablo, ¿verdad? Encuanto vi la conferencia de Xbox con su nueva consola, lo primero que penséfue: “Mmm, pues no sabía que los deMicrosoft se hayan pasado al mercado de los móviles, porque de consolas ahí nohe visto ninguna”  Con tantas mierdasde aplicaciones, de chorradas para televisión, video, internet y fotos que nosenseñaron, yo todavía me estoy preguntando “¿¡Dondecojones está la consola?!”  Se suponeque nos estáis vendiendo una CONSOLA DE VIDEOJUEGOS, ¿En que parte no hasentendido la palabra VIDEOJUEGOS?  Pareceque nos quieren vender un nuevo Iphone con toneladas de insulsas aplicacionesen lugar de una consola. Si esto sigue así, que no cuenten con mi dinero, esoestá más que claro.

 

 

Joder, más que una serie de opiniones sobre la nueva gen, estomás bien ha degenerado poco a poco en un cumulo de razones por la cual estoycompletamente desilusionado con ella. Quizá es que con esta reflexión me hevuelto más sincero de lo que debería, pero bueno, eso es lo que tiene compartirtus pensamientos más honestos acerca de algo, al final se te escapa demasiadahonestidad…  No si al final tendré quecambiar el título de la entrada…Que puta pereza…  Y seguro que me he dejado muchas más razonesen el tintero. Pero aquí lo importante no soy solo yo, también vosotros quesois tan gamers como yo tenéis una opinión tan válida como la mía. Por esoquiero que os animéis y me contáis que opináis vosotros de esta nuevageneración. ¿Realmente merece la pena?

 

Bueno esto es todo por hoy. Un Saludo a todos.