Reflexión: ¿Se nos acumulan los juegos o nosotros los acumulamos?

 

Que hermosos son los días normales y anodinos en mitad delaño.  Ese hermoso período de la semana endonde puedes permitirte el pensar en algo más que en los exámenes y trabajosfinales o en lo que vas a hacer y con quien vas a quedar el fin de semana. Noes fácil la vida de un estudiante universitario que queda con 6 noviasdistintas. Nunca sabes del todo si estás haciendo bien tus deberes…

El caso es que es cuando no piensas y te preocupas por tusobligaciones tiendes a preocuparte y pensar en otras cosas. Así es la mentehumana, trasladas tus preocupaciones a otra cosa y nunca desaparecen… A dondequiero llegar es que ahora que tengo un poco de tiempo libre, echando un vistazoa mi colección me he dado cuenta que la cantidad de juegos pendientes equivalea una montaña del tamaño del Himalaya. Y me gustaría reflexionar sobre ello.Algo que nos pasa a todos los jugones con un mínimo de interacción social yresponsabilidades. ¿Se nos acumulan los juegos? ¿O somos nosotros quienes losacumulamos?

 

 

Con esta pregunta que manifiesta que tengo un uso de laretórica de la hostia, (Kant es un puto aficionado…) quiero profundizar en estefenómeno que cada vez más a menudo se esta manifestando en nuestra comunidad. ¿Quese nos acumulen juegos es producto de las circunstancias o somos nosotrosquienes los aparcamos a adrede? Un dualismo ontológico importantísimo, pues en élse decide si nuestros juegos favoritos ocuparán un lugar en nuestra memoria oun lugar en nuestra estantería cogiendo polvo…

Defender el primer concepto del dualismo, lascircunstancias, parece lo más lógico. Nos hacemos mayores, y cuanto másmayores, más responsabilidades se nos amontonan y la gente esperará más cosasde nosotros. Todo para que al final acabemos siendo otro triste engranaje másde esa maquinaria rota a la que llaman sociedad… Pero donde quiero llegar esque no era lo mismo el tiempo libre que teníamos para jugar a nuestros juegosfavoritos cuando teníamos 11 años, que cuando tenemos 21.

 

 

No era lo mismo el tiempo que dedicábamos a jugar a Banjo-Kazooieen nuestra N64 cuando teníamos 8 años que el poco tiempo que le dedicamos ahoraa jugar al Skyrim cuando somos adultos con deberes y obligaciones (Al menos esodice mi DNI…) Antes, por muy restrictivos que fueran tus padres con tus horasde juego, en un solo día tenías todo el tiempo del mundo para disfrutar ysaborear al máximo tus juegos favoritos y también para ver los dibujos ,saltar, brincar y hacer todas las gilipolleces del mundo respaldándote en tutierna edad. Y ahora rezas por tener un par de horitas que jugar al día y teconformas que ver “Hora de Aventuras” a las tantas de la Madrugada…

Obviamente no era lo mismo los deberes de caligrafía de 1ºde primaria que una tesis doctoral o de fin de grado. Tiempo teníamos. Pero, porotro lado, y ahondando en la segunda parte del dualismo, los factorespersonales, tampoco tenemos la misma pasión y tesón a la hora de completar juegosen diferentes épocas de nuestra vida. Llamadme Nostálgico o chapado a la antigua,pero antes nos apasionábamos más con un juego y, por ende, lo jugábamos conmucha más constancia y decisión. Ahora en cambio, por muy bueno que sea unjuego, no nos acaba llenando y fascinando tanto como los que jugábamos ennuestra niñez.  Es como si antes tuviéramostodas las ganas del mundo y ahora tuviéramos que buscar una buena razón parainvertir nuestro tiempo (Tiempo que no tenemos) para jugarlo y completarlo.

 

 

Pero, volviendo a los factores circunstanciales, el juegoque íbamos a completar también era un factor muy importante. Tanto por sudiversión como por su duración. Empezando por su diversión, es de cajón que siun juego es un puto tedio insufrible, no vamos a ir corriendo a acabarlo… Esmás, lo que normalmente haríamos sería olvidarnos de él, no volverlo a jugar ovenderlo. Como haría cualquier otra persona normal o que no tenga tendencias sadomasoquistas.No me imagina a alguien deseando terminar al completo Superman 64. Y si lo hay debeser un pervertido hijo de la gran puta…

Y la duración es otro factor importante. Independientementede a qué edad lo juegues e, independientemente de a que generación pertenecía,siempre hay juegos cortos y juegos largos que te iban a exigir una mayor omenor dedicación. Al igual que antes no era lo mismo pasarse la campaña deSyphon Filter que completar el Donkey Kong 64 al 101%, ahora tampoco es lo mismopasarse la campaña de un Call of Duty que completar el Fallout 3 al 100%. Esoera determinante a la hora de escoger el juego al que íbamos a dedicar nuestrotiempo.

 

 

Pero con nuestra elección, volvemos otra vez a los factorespersonales y circunstanciales que influyen. Cuando estamos hasta los topes detrabajo y tenemos un par de horas libres, lo único que te apetece y lo que deverdad te pide el cuerpo es relajarte sin comprometerte mucho. Lo sé porexperiencia y creo que vosotros también. En mi caso, es reventar unas cuantas cabezas a tiros sin complicarmedemasiado jugando un par de niveles de un FPS o un TPS, después de currar.  Para otro es echar un par de carreritasrápidas al GRID 2 o el GT5, para otro es echar un par de amistosos al FIFA…

A donde voy es que lo último que te apetece después decurrar, es complicarte la vida con un juego que exige lustros de horas de juegopara su finalización. Suficientemente complicada es nuestra vida como para complicárnoslamucho más empezando una partida en un Elder Scrolls o en World of Warcraft. No memalinterpretéis.  No sugiero que no me gustanlos juegos largos y  complicados, (Alrevés, me fascinan cuanto más desafiantes son), solo digo que por eso mismasrazones los relegamos a períodos con mucho tiempo libre como las vacaciones deverano, por ejemplo.

Y precisamente ese es el principio de su fin. Pues cuando decimos“Este lo jugaré cuando tenga más tiempo” ya lo relegamos tan a segundo planoque, cuando llega el momento en el que tenemos gran cantidad de tiempodisponible, ni nos acordamos de que está allí en la estantería muerto de risa.Bien porque sufrís de alzhéimer temprano y crónico como yo, o bien porquesufrís de a las ofertas y juegos rebajados y sois unos compradores compulsivos…Comoyo…

 

 

Otro factor circunstancial importantísimo: Las ofertas yjuegos de ocasión. Juegos con ofertas casi ridículas, por no decir gratuitas,que están por tiempo limitado y evaporan tus billetes de la cartera casi sinque te des cuenta. Juegazos que te compras a puñados prácticamente y una vezcomprados…Pues se quedan ahí. ¿Cuántos juegos de Steam ya tendréis apiñonadosen vuestra biblioteca como si tuvierais el puto síndrome de Diógenes en vuestroescritorio?  ¿Cuántos juegazos quemerecieron la pena la inversión de vuestro dinero, se quedaron sin la inversiónde vuestro tiempo? Por no mencionar esos juegos “De stock que estaban cogiendo polvoen la estantería de la tienda y lo daban casi regalao” Y han acabado cogiendomucho más polvo en la estantería de vuestra casa…

Sin olvidarnos de otros factores como pueden ser los amigos OnLine. Que hacen que dediques más tiempo a jugar a ese estúpido juego de tanquesque a jugar a una trilogía cojonuda como es Mass Effect. En lugar de tener una magnificay perdurable experiencia jugable, tú sigues matando y gritando junto con tuscolegas del online como los auténticos locos hijos de puta que sois…

 

 

Circunstancias, decisiones, el tiempo disponible, eltrabajo, los estudios, nuestras ganas… Tantas variables a barajar y sopesar poralgo que a priori tan solo es ponerse y disfrutar. Como conclusión solo puededecir que ser un jugador dedicado es difícil, muy difícil. Pero quizá esa seala razón que necesitemos para valorar más el hecho de completar los juegos queexigen tanta dedicación. Que a pesar de todo, sigamos siendo capaces de encontrartiempo y ánimos para jugarlos en su totalidad mientas que los compaginamos connuestra ajetreada vida diaria.

Además, siempre sabemos que esa perseverancia nos serárecompensada. Que esas horas invertidas siempre serán horas de diversión yexperiencias inigualables que guardaremos a fuego en nuestra memoria. Por todoello solo me queda decir que os animéis más con esos juegos que habéis dejadoaparcados en vuestra estantería y les deis una oportunidad.

 

Bueno, creo que ya he soltado bastante batiburrillo por hoy.¿Y Vosotros qué opináis?