Crítica: Dallas Buyers Club

 

-Ficha Técnica

-País de orígen: E.E.U.U.

-Año: 2013

-Dirección: Jean Marc Vallée

-Producción: Robbie Brenner, Nathan Ross, Rachel Rothman

-Guión: Craig Borten y Melisa Wallack

-Fotografía: Yves Bélanger

-Edición: John Mac MacMurphy y Martin Pensa

-Reparto: Mattew McConaughey, Jared Leto, Jennifer Garner

 

Tras perderme otro peliculón como fue “El Lobo de WallStreet” hace unos meses, estaba claro que no me podía perder  la otra gran película de los Óscar de este año.Así que el otro día me dio el venazo ultragafapasta  y me fui a ver Dallas Buyers Club en VersiónOriginal subtitulada (Dios, eso ha sonado más Hipster todavía…) y tengo queconfesaros algo.

No soy un tío al que le gustan los dramones. La verdad, nosoporto las típicas películas que tratan de sacarte la lagrimilla fácil parapoder sonsacar los Óscar más fácilmente a los de la academia. Son prepotentes yya es todo un topicazo. Pero Dallas Buyers Club se ha convertido en una de lasmejores películas que he visto este año. No solo porque es un dramón que me ha cautivado,sino que ha sido uno de los pocos que ha conseguido hacerme reír y hacermereflexionar a partes iguales. De los que consiguen entretenerte y sacar tu ladomás reflexivo de forma ecuánime. Y todo ello acompañado con una de las mejoresinterpretaciones que se ha marcado Matthey McConaughey.  Si queréis saber por qué, seguid leyendo:   

 

 

La historia trata sobre Ron Woodrof (interpretadomagistralmente por McConaughey) un paleto vaquero de rodeo, drogata y putero amás no poder. Un tío homofóbico, misógino  y que piensa más con su polla que con lacabeza. Pero todo cambia cuando en 1985 le diagnostican que ha sido contagiadocon el SIDA. Desde ese momento, su vida da un giro de 180 Grados y se embarcaen la cruzada de conseguir todas las medicinas posibles que puedan ayudarle acombatir su enfermedad pero que, por desgracia aún no han sido aprobadas por elgobierno. 

Pero poco a poco pasa de ser una cruzada personal, a unaforma de ayudar a medicarse a todos aquellos que también han contraído laenfermedad, fundando el Dallas Buyers Club. Y este cambio es impresionante,pues somos testigos de primera mano como un personaje tan paleto, homofóbico ehijo de puta como Woodrof poco a poco acaba concienciándose  y respetando a la comunidad gay. Unatransformación gradual que nos muestra de lo que es capaz de hacer el serhumano cuando empieza a comportarse como tal. O de cómo te cambia laperspectiva y la forma de ver las cosas, cuando te das cuenta de que tu vidapodría estar a punto de acabar.

 

 

 

Pero antes de nada, en primer lugar hablemos de cómo a unespectador como yo, que es más de tiros, explosiones y 0 pensamientos, le haconseguido entretenerle lo que a priori parecía un biopic dramático y aburridode película. Pues bien, la razón es sencilla: HumorNegro. Pero mucho, muy bestia y totalmente descarado. Continuamente la película será un descojone totalgracias a la personalidad de Woodrof y las situaciones que se le presentan. Entreque es un paleto de rodeo homofóbico, que vive como le da la puta gana y no lerinde cuentas a nadie y las situaciones tan tronchantes a las que se enfrentaa lo largo de la cinta, muchas veces llegas a pensar que esta es una cinta decomedia disfrazada de drama. Y ambos géneros tan distintos los logra combinar de una forma excelente.

¿Queréis ejemplos? ¿Pues qué os parece cuando Woodrof intentapasar por la frontera de México toneladas de drogas disfrazado de cura yalegando que son de autoconsumo? O cuando se encuentra por primera vez en elHospital con un Travesti y le dice que no quiere a una “Campanilla” en su habitación?Por no hablar de cuando el muy cabrón les hace un calvo a la Administración deAlimentos y Drogas por sus santos cojones. Toda la película es un absolutodespolle gracias a la personalidad tan bestia y descarada de Woodrow.

 

 

Y también lo es gracias a la increíble interpretación deJared Leto como Rayon, el transexual compañero de negocios de Woodrof en el Dallas Buyers Club. Compañero con elque al final entrelaza una gran amistad. La química que hay entre los dos personajeses impresionante y genial. Imaginaros las situaciones tan hilarantes que pueden teneruna prostituta transexual y travestida y un paleto homofóbico y retrógrado comoWoodrof. 

Dios, todavía me estoy descojonando al acordarme de cuandoWoodrof le apuntaba con una pistola en los huevos a Rayon, alegando que podíahacerle ese cambio de sexo que tanto quería “De la forma Tradicional” Es undespolle tras otro y podría tirarme hablando de escenas como esa todo el día, pero no quiero arruinaros la película. A donde voy es que la pareja Leto-McConaughey es responsable de los momentosmás hilarantes de toda la cinta. Pero a la vez también es responsable de los más reflexivos y dramáticosque se nos presentan en la película. Ya que su amistad es la piedra angular por la que Woodrof cambia su opinión respecto a los Gays, los respeta y se solidariza con ellos. En resumen, es una pareja tan divertida y cómica como profunda y reflexiva.

 

 

Y ya entrando a comentar el potencial reflexivo que tiene estapelícula, lo cierto es que te invita a profundizar sobre varios temas a la vezy los presenta de una forma muy clara e inteligente, sin llegar a pisarseninguno entre tantos que plantea. No digo que esto sea nuevo, pero me conmueveel ver como la película haya planteado tantas problemáticas tan variopintas ala vez sin que llegue a resultar caótico y consiguiendo el desarrollarlasplenamente sin liar al espectador. Problemáticas reales que hansido la característica de la sociedad en los años 80.

Ya desde el minuto 1 se nos presenta el problema del SIDA.El pánico social y moral que planteaba una enfermedad que en ese momento eradesconocida y de la que no se sabía mucho de cómo se contraía. De cómo alenfermo de de Sida, le precede una muerte y vacio social atroz en el que todaslas personas y amigos en los que más confiaba se van alejando poco a poco de él,como si se tratara de un leproso altamente contagioso. Esto lo vivimos deprimera mano desde la perspectiva de Woodrof. En donde sus compañeros detrabajo y de los que entonces creía que eran “sus amigos” no quieren saber nadade él, como si tuviera la peste bubónica…

 

 

Y al mismo tiempo también se nos presenta el problema socialque vivió la comunidad gay en los 80. El miedo y rechazo social que tuvo quesoportar al ver como se les colgó el San Benito de ser los responsablesdirectos de la propagación de la peligrosa enfermedad inmunológica. No en vanose la llegó a llamar “La Peste Gay” Transformando a los Homosexuales en losnuevos parias de la sociedad del siglo XX.

Y, aunque estadísticamente no era del todo falso, era una barbaridad ver como enaquellos años, al contraer el Sida ya te colgaban la etiqueta de “Maricón” depor vida, aun siendo completamente heterosexual (Cosa que le ocurrió a Woodrof) Y viceversa: Elque el hecho de que ser homosexual, con eso ya te colgaban la etiqueta de enfermo de Sida y teconvertías en lo más próximo a un leproso al que nadie quería se quería acercar… Es interesantever como esta película te hace profundizar sobre cómo la sociedad reaccionaba tanpatéticamente ante lo que fue una pandemia: Con pánico, señalando con el dedo,estigmatizando y haciendo el vacio. Como si no hubiéramos aprendido ni evolucionado nada desde el siglo XII.

 

 

Pero sin duda el tema más interesante y el que más invita areflexionar es el tema de las compañías farmacéuticas. El cómo esta panda dehijos de puta codiciosos ven esta nueva enfermedad como un negocio y una mina deoro que hay que explotar. Es interesante a la par que desgarrador ver comoestos cabrones se aprovechan de la desesperación de los enfermos y les cobranlos medicamentos para combatir la enfermedad a precio de oro. Medicamentos cuyaeficacia contra el virus no está probada y que solo sirven para comprobar si esque de verdad funcionan o no.

Dejándonos claro que,lo que en realidad quieren las farmacéuticas es usar a los enfermos de Sidacomo sujetos de prueba y conejillos de índias, mientras les espolean y lesquitan hasta el último céntimo. Y encima con todo el amparo de la ley, pues estas farmacéuticasse respaldan bajo las leyes del gobierno de los EEUU, usandolas como arma para monopolizar la industria farmacéutica y así no tener ninguna competencia que les impida jugar con las vidas de lagente a favor del todopoderoso Dólar. Pero lo que más me impresionó es que estapelícula esboza un problema que está de total actualidad aún a día de hoy. El derecho a querer tratar tu enfermedad, sin que te desbalijen por ello.

Y para concluir he de decir que hice condenadamente bien enverla en Versión Original. No tengo nada en contra del doblaje (Es más, soy undefensor a ultranza de él a toda costa) pero he de admitir que gracias a la VOpude presenciar de primera mano la magistral interpretación de McConaughey comoWoodrof. Verle bordando ese acento y actitud de paleto sureño a la perfección,mientras se marca escenas dramáticas y desgarradoras al mismo tiempo es algoque en la versión doblada no puedes disfrutar. Es algo que el actor de doblajepodrá emular, pero jamás lo podrá interpretar. Algo por lo que McConaughey se hamerecido con todo su derecho el Oscar.

 

 

En resumen, una película cuyo humor negro, espíritu burro ymacarra, nos sacará una buena sonrisa, pero que al mismo tiempo también nos invitaraa reflexionar continuamente de una forma inteligente, elaborada y biendesarrollada. Y encima todo ello redondeado por las mejores interpretaciones de Matthey McConaughey y Jared Leto hasta la fecha. Yo no sé vosotros, pero una cinta que hace que me descojone, peroal mismo tiempo consigue hacerme reflexionar sobre problemas sociales,enfermedades, el respeto, la dignidad, la libertad sexual y la comprensión no puede ser otra cosaque una gran película.

NOTA: 9

 

 

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que hayáis disfrutadocon la crítica. Un Saludo a todos.