Bleach (segunda parte)

Ojeando las primeras entradas del blog, he visto la de la primera parte de Bleach. Confieso que hay mangas de los que tengo más ganas de hablar, pero por aquello de no dejar las cosas sin terminar, voy a hacer un pequeño resumen de la segunda parte de Bleach, aparte de algunos comentarios personales acerca de como va la historia ahora mismo. Si no has leído la entrada anterior y no quieres llevarte sospresas, recomiendo que no leas esta entrada, porque tiene muchos spoilers de la primera parte de la serie.

Quisiera hacer distinción entre el manga y el anime, ya que la cantidad de fillers en el anime ha aumentado muchísimo respecto a la primera parte.

MANGA

La crisis en la sociedad de almas ha terminado, al menos de momento. La conspiración de Aizen ha sido descubierta, lo que no ha impedido que éste haya sido capaz de obtener el hogyoku, que elimina las barreras entre hollows y shinigamis. Aizen consigue huir al mundo de los hollows, el Hueco Mundo (en castellano en la serie original) en compañía de sus cómplices Gin y Tousen. Los shinigamis observan con resignación su huida, tras la cual empiezan a recuperarse de las heridas producidas por las diferentes batallas.

Los trece capitanes al principio de la saga de la sociedad de almas

Ichigo y sus amigos también se recuperan. A Ichigo le es concedido un emblema con el cual su alma puede abandonar su cuerpo para poder ejercer de shinigami en el mundo real. Rukia opta por quedarse en la sociedad de almas para seguir con su vida. Ichigo, Chad, Inoue, Ishida y Yoruichi vuelven al mundo real para seguir con sus vidas.

Todo parece estar en paz, pero esta aparente tranquilidad dura poco. No tarda en aparecer en el pueblo de Karakura un Arrancar (una vez más, así tal cual suena en el original; veréis que el castellano se mezcla mucho con el japonés en esta nueva parte de la serie). El Arrancar es un Hollow pero con características de shinigami. Sorprendentemente, dicho enemigo es derrotado sin problemas por el padre de Ichigo. Solo Kon es testigo de este hecho y el padre de Ichigo le obliga a guardar el secreto.

Los problemas se acumulan para Ichigo. Tras la aparición del arrancar, en su clase hay un chico nuevo, Shinji Hirako, que tiene poderes de shinigami pero, a la vez, también posee una máscara de hollow. Hirako dice que es un Vizard, un shinigami con acceso a poderes de hollow, al igual que Ichigo. Shinji le ofrece unirse a un grupo de Vizards que le enseñarán a controlar su parte hollow (que se pudo ver en su combate contra Byakuya). Ichigo, inicialmente, rechaza dicha oferta.

Poco después aparecen en Karakura otros dos Arrancar, Yami y Ulquiorra. Estos dos corresponden a una categoría superior de Arrancar, los llamados Espadas (si, otra vez en castellano en el original) y  tienen como misión evaluar los poderes de Ichigo. Yami derrota a Orihime y destroza brutalmente uno de los brazos de Chad, lo que provoca la ira de Ichigo. Sin embargo, incapaz de controlar su parte Hollow, Ichigo es derrotado por Yami. Convencido de que Ichigo no es una amenaza, Ulquirra vuelve a Hueco Mundo con Yami para informar a Aizen.

Aizen, tras ser testigo de los poderes de Inoue, ordena su secuestro para poder aprovecharse de ellos. El rapto de Inoue es llevado a cabo por Ulquiorra con éxito e Ichigo y compañía deciden infiltrarse en Hueco Mundo para rescatarla.

Si la primera parte de la saga consistía en rescatar a Rukia, esta consiste en rescatar a Inoue. De la misma manera, si la gracia de la primera parte era ver como Ichigo y compañía derrotaban a los capitanes y tenientes de la sociedad de almas, esta es más de lo mismo, solo que esta vez los enemigos son los Espada.

 

Los Espada, los nuevos enemigos

Esta saga empieza bien, pero, en mi opinión, después va cayendo en la monotonía. Al principio tenemos a Ichigo, Ishida y Chad intentando resolver sus problemas: Ichigo se une a los Vizards para poder controlar su parte de Hollow, Ishida se entrena con su padre para recuperar sus poderes y Chad entrena con Renji para aumentar los suyos. Posteriormente, en Hueco Mundo, Renji y Rukia se unen a la patrulla de rescate de Inoue.

Empiezan los enfrentamientos entre Ichigo y compañía y los Espada y lo cierto es que a veces es más interesante descubrir los extrañísimos poderes de los que hacen gala los Espada, muchos y muy variados. Hay que mencionar el hecho de que los Espada son unos enemigos muy "castellanizados": todos sus poderes son en castellano en la obra original: ejemplos de estos son "Hierro", en referencia a su dura piel, "Garganta", capacidad para abrir un puente interdimensional entre dos mundos o "Sonido", en referencia a su técnica para moverse rápidamente. Esta castellanización se hace extensiva a sus zanpakutoh, las espadas que llevan y que almacenan su verdadera forma de hollow; tienen nombres tales como "Pantera", "Santa Teresa" o, una que me divierte mucho "Fornicarás". Sus nombres están inspirados en los de artistas, aunque en este caso no todos son españoles, aunque llaman la atención, como es el caso del Espada, Barragan Luisenbarn, cuyo nombre está inspirado en el arquitecto Luis Barragán (información extraída de la wikipedia, aunque yo creía que el nombre le venía del Señor Barragán, el humorista, xD).

Al margen de estas curiosidades, los combates se desarrollan de manera satisfactoria. Como ya he dicho, sorprenden los poderes de los Espadas, que no os contaré para no chafaros la sorpresa. Por desgracia, aunque Ichigo y compañía hacen gala de algún poder nuevo, no suelen ser tan espectaculares.

En esta parte de la serie, desaparece el factor de la conspiración de la sociedad de almas. Aquí está bien claro que Aizen es el malo malísimo y la serie se limita a ir ofreciéndonos un combate tras otro, lo que a ratos hace que caiga en la monotonía, aunque los combates siguen siendo vistosos e interesantes.

El manga, por desgracia, lleva un ritmo muy lento, de tal manera que hay capítulos en los que prácticamente no pasa nada. Esto ha tenido como consecuencia la aparición de una gran cantidad de fillers en el anime de los que hablo a continuación.

ANIME

Tras acabar la sociedad de almas, en el anime nos topamos con una saga de relleno, la de los Bound, experimentos de la sociedad de almas que fueron desechados y ahora claman venganza.

Lógicamente, Ichigo y compañía se ven implicados en esta serie de acontecimientos. Aunque el argumento de esta saga no es del todo malo (mejor que el relleno de Naruto), no llega a la altura de la serie original. Así mismo, la animación pierde muchos enteros, volviendose muy tosca en algunos momentos y haciendo un poco de daño a los ojos. Por suerte, este relleno es relativamente corto y no tardamos en seguir la historia del manga, recuperando también una buena calidad en el campo de la animación.

Por desgracia, el ya comentado lentísimo avance del manga, provoca que el anime se vea salpicado de más subsagas de relleno de pocos capítulos de duración o sencillamente de capítulos aislados que nada tienen que ver con la historia original y con argumentos absurdos: ayudar a un alma a comunicarse con su madre mediante pasteles, Kon defendiendo a una niña pequeña del hollow de su mascota… En mi opinión, capítulos muy malos.

La historia del anime va adaptando la del manga introduciendo elementos de relleno cuando menos te los esperas, como la aparición de un shinigami que está viviendo en el mundo de los hollows. Este ritmo tan poco constante siguiendo la historia original se ve truncado del todo con la introducción de una nueva saga de relleno con todas las de la ley, la del nuevo capitán Sh?suke Amagai. Confieso que, llegados a este punto, me harté del relleno y dejé de ver el anime. A día de hoy, sigo sin haberme reenganchado y me limito a leer el manga. He visto algún capítulo aislado de las últimas peleas contra los Espada y debo decir que la animación sigue siendo buena y los combates están muy bien reflejados.

ACTUALMENTE

Merced a varias páginas de fansubs, sé que ahora mismo el anime ha superado los doscientos capítulos recientemente. Actualmente, en el anime se está contando la saga del pasado, donde se explica el origen de los Vizards así como el pasado del algunos personajes. No voy a contaros qué está pasando en el manga a día de hoy porque los spoilers serían enormes.

OPINIÓN PERSONAL

A pesar de ser una de las tres obras pertenecientes a la Santísima Trinidad del manganime que ya mencioné en la entrada anterior, lo cierto es que Bleach es una serie que, aunque me encantó en sus inicios, cada día me gusta menos y cada vez tengo más la sensación de seguirla por inercia, no sé si por el lento avance que tiene o por los derroteros a los que está yendo la historia. A pesar de lo que yo pueda opinar, lo cierto es que la serie sigue gozando de buena salud y mucha gente todavía la sigue.

En la próxima entrada hablaré de algún manga que me entusiasme más que creo que esta me ha quedado un poco sosa. Un saludo.

 

 

 

Así conocí a…la saga Resident Evil

Más de una semana sin escribir nada. Culpa de las fallas y el Resident Evil 5, que han provocado que la semana pasada mi vida se redujera al trinomio salir-jugar-dormir (no necesariamente en ese orden). A pesar de no haber tenido tiempo para escribir, sí que he podido echarle un vistazo a diversas entradas con análisis de RE5. Confieso que yo también quiero escribir la mía propia, pero antes quiero estrujar el juego hasta el final (mercenarios incluidos). De momento, quiero contaros la historia de como conocí (y me enganché) a la saga Resident Evil (de la misma manera que escribí mi historia de Mundodisco).

La verdad es que la saga Resident Evil y yo no empezamos con buen pie. No recuerdo la fecha exacta, pero sí recuerdo las circunstancias: fui a casa de un amigo donde estaba teniendo lugar la típica partida multitudinaria entre colegas con el viejo método de pasar el mando cada vez que alguien perdía una vida. Casi sobra decir que el juego en cuestión era el Resident Evil original de PSone. La gente no paraba de decir que aquel videojuego daba un miedo acojonante, cosa que yo no acababa de creerme. En aquel momento, el personaje se debatía entre las ramas de una especie de planta gigante. Yo, la verdad, no veía como aquello podía dar miedo y así lo dije. Para cerrarme la boca, el dueño del juego me obligó a empezar una partida desde el principio.

Después de la cutre-intro con actores reales (donde no entendí casi nada, ya que mi nivel de inglés en aquellos días era nulo), mi personaje, un tipo llamado Chris Redfield, se quedaba en el hall de una mansión. Apenas jugué cinco minutos, pero más que miedo experimenté frustración ¿Cómo cuernos se manejaba aquel muñequito? El condenado siempre iba hacia delante sin importar el ángulo de la cámara. Esto, sumado a mi casi nula experiencia en juegos en 3D, provocó que, tras un pequeño vídeo, el primer zombi del juego me zampara de mala manera.

El mítico primer zombi

Lo confieso: no me gustó ni lo más mínimo. Sí, gráficamente era espectacular, pero aquello era casi imposible de manejar.

No fue hasta tiempo después cuando el destino quiso que yo acabara enganchado a esta saga. Leyendo la longeva Hobby Consolas, encontré la preview de un juego llamado Resident Evil 2. Ni me acordaba de aquella breve partida al juego de la mansión de los zombis, pero una imagen de las que adornaba el articulo se me clavó en las retinas: una chica vestida de rosa en lo que parecía una especie de cancha de baloncesto con un grafitti en la pared del fondo. El realismo y la calidad de dicha imagen hicieron que los ojos me echaran chiribitas. Todas las imágenes eran así, con un grado de detalle increíble.

Tras leerme el artículo entero y enterarme de que eran aquellos "fondos prerenderizados" me entró un profundo bajón: el juego era exclusivo para PSone y yo por aquel entonces era poseedor de una Nintendo 64. Sabía que tenía que renunciar a jugar a un videojuego que iba a salir para una consola que no tenía, pero lo cierto es que Resident Evil 2 me obsesionó sobremanera.

Por fin, el destino me permitió echar una partidita, aunque fuera a una demo de un minuto en la play de un amigo. Lógicamente, al jugar, relacioné el horrible sistema de control con el de la primera parte que había jugado tiempo atrás, pero comportándome como un jugador superficial al que únicamente le importan los gráficos, conseguí llegar hasta la comisaría en aquel mísero minuto, mientras esquivaba zombis tras haberme quedado sin balas.

Me encantó. Mi Nintendo 64 me había hecho pasar muy buenos ratos, pero yo tenía que jugar a ese juego de principio a fin (creo que esta sensación ha afectado a cualquier jugador de videojuegos en algún momento de su vida). Incluso me compré una guía aunque no tenía el juego para enterarme de como se desarrollaba el mismo. Y por fin, un día, cometí una locura: me alquilé una playstation con un mando y el Resident Evil 2 sin memory card ni nada dispuesto a pasármelo en un fin de semana de un tirón.

Todavía recuerdo aquellas 48 horas en las que prácticamente no dormí (no sé si debido a las ganas de jugar o al miedo). Lo empecé con ambos personajes pero solo lo acabé con Leon. Pocas veces he disfrutado tanto con un juego. Gráficamente espectacular, unas melodías soberbias y sobre todo aquella sensación de angustia, de miedo constante que provocaba que girar una esquina fuera toda una aventura. Por desgracia, llegó el lunes y me quedé sin play y sin RE2, pero mis ansias había sido satisfechas.

Con la sed de RE2 aplacada, me pude dedicar a disfrutar de otros juegos. Por aquel entonces, mi hermano tuvo la feliz idea de comprarse una playstation de segunda mano. Buena noticia para mi, ya que estábamos en vísperas de la tercera entrega de la saga. Muchos pensaréis que corrí a comprarme el RE2 para PSone, pero por desgracia estaba ahorrando para otro juego (no me acuerdo cual, maldita sea) y me tuve que abstener.

Resident Evil 3: Némesis salió al mercado y yo corrí a alquilármelo. Con la guía de Hobby Consolas en una mano y con el modo fácil activado, conseguí acabarme el juego en un fin de semana. No me dejó tan buen sabor de boca como la segunda entrega, pero aún así me gustó muchísimo. Némesis era un bicharraco de cuidado que acojonaba cosa mala y con el que tuve alguna que otra pesadilla.

resident_evil3.jpg

A pesar de tener una playstation en casa, nunca me compré ninguna de las tres entregas de Resident Evil para la misma, he aquí el porqué: el anuncio de la versión de Resident Evil 2 para Nintendo 64. Aquella versión prometía ser mejor incluso que la original gracias a la mayor potencia de la máquina de Nintendo, de manera que me puse a ahorrar.

A principios del año 2000 apareció Resident Evil 2 para Nintendo 64, pero a mí me decepcionó muchísimo: el juego era prácticamente igual al de playstation, estaba totalmente en inglés y, lo peor, costaba la friolera de 15000 pesetas (90 euros más o menos, o sea, un pastón para la época). No fue el primer juego en costar tanto (el primer Turok para N64 costaba lo mismo), pero yo me resistí a gastarme tanto dinero, máxime cuando en aquellos días danzaba por ahí la versión platinum de PSone (que tampoco me compré por estar ahorrando para el pokémon stadium). Me alquilé el RE2 para N64 y de ahí no pasé.

Parecía que la saga iba a desaparecer de mi vida cuando apareció el anuncio de RE Code: Veronica para la fallida Dreamcast de Sega. El hecho de que desaparecieran los fondos prerenderizados pero se mantuviera el horrible control provocó que a mi no me llamara mucho la atención (de hecho, lo sigo contando como el Resident Evil que menos me gusta, a pesar de ser el más largo y uno de los que cuenta con una de las mejores historias).

Pero avancemos hasta verano de 2002. Tras el anuncio de la exclusividad de la saga Resident Evil en Gamecube, no dudé en hacerme con el cubo de nintendo en esas fechas. Recuerdo la primera imagen del remake de Resident Evil que vi: Chris siendo atacado por un zombi. Sencillamente espectacular.

Gracias a que por aquella época ya tenía libre acceso a internet, pude recolocar todas las piezas del puzzle que era la historia de Resident Evil. Me enteré de quién era Wesker, de los distintos virus que existían, etc, etc.

A pesar de que ya había varias entregas de Resident Evil en el mercado, el 29 de septiembre de 2002 fue el día que me compré mi primer juego de Resident Evil, el remake de Cube, sin alquileres, préstamos ni gaitas. Como queriendo cumplir con algún ritual, empecé a jugar a las 12 de la noche. Duré apenas quince minutos. Pocas veces he estado tan acojonado con un videojuego. Veía aquella descomunal mansión en mis sueños, recreada con unos niveles de detalle y de realismo tan enormes que parecía más real que la vida misma. Y como colofón estaba el pequeño bosque que la rodeaba, con aquellas hierbas que se mecían y cimbreaban como si fueran de verdad.

Imagen

Pocas veces lo he pasado tan mal y tan bien con un videojuego. Hasta pasarme el RE remake por primera vez, tuve que jugar siempre de día. Era incapaz de jugar de noche. Lógicamente, me acabé pasando el juego un montón de veces, modo supervivencia e invisible incluidos, con armas infinitas y sin ellas, etc, etc. Al final, tenía un plano de la mansión Spencer grabado a fuego en mi cabeza. Si existiese de verdad, podría recorrerla con los ojos cerrados.

La mansión de mis sueños (y pesadillas)

 

Y a principios de marzo de 2003 llegó a mis manos Resident Evil Zero, con la promesa de aclarar los orígenes de Umbrella, el virus T y demás. Estas promesas fueron cumplidas a medias y la verdad es que RE Zero me dejó un poco frío: más de lo mismo respecto al Remake.

El esperado origen del virus T era contado a medias (y siempre gracias a los documentos desperdigados por ahí) y el sistema de manejar dos personajes a la vez no acababa de cuajar. Los gráficos seguían siendo espectaculares pero a mi modo de ver, la saga necesitaba un cambio y, por suerte o por desgracia, eso era lo que iba a tener.

 

18 de marzo de 2005. Esa fecha estaba grabada en fuego en mi cabeza. La fecha en la que iba a aparecer Resident Evil 4 en exclusiva para Gamecube (con todas las plataformas en las que ha acabado apareciendo parece pitorreo, pero por aquel entonces esto era verdad).

Los días pasaban lentamente y la información llegaba con cuentagotas. Leon era el potagonista, lo que me gustó, porque tenía grandes recuerdos del RE2. Desaparecían los gráficos prerenderizados, cosa que me apenó, porque en RE remake y RE Zero las cotas de realismo eran altísimas. Se iba a cambiar el sistema de juego. Umbrella desaparecía y los enemigos no iban a ser zombis ¿qué era lo que me esperaba ese 18 de marzo de 2005?

El primer video ingame me dejó patitieso: el nivel gráfico era espectacular, sin duda, pero ¿qué demonios eran esos lugareños que hablaban mejicano?

Llegó por fin el esperado 18 de marzo de 2005. Vivo en Valencia, y esas fechas solo significan una cosa en la ciudad: fallas. O sea, calles cortadas, un montón de gente por todas partes, el centro inaccesible, los transportes públicos saturados… y un servidor que quería ir al centro de la ciudad a comprar su copia de Resident Evil 4. Esquivando monumentos falleros, el desfile de la ofrenda y la muchedumbre que asola las calles, conseguí comprar la esperada cuarta entrega de la serie.

El cambio era radical, desde luego, pero me encantó. No voy a ponerme a debatir si RE4 supuso la ruptura con sus raíces de survival horror y tal y cual, solo voy a decir que RE4 me gustó muchísimo y prueba de ello son las tropecientas veces que me lo pasé para conseguir todas las armas, objetos, personajes de los mercenarios y demás.

 

Como esperaba, nuestro país era muy mal representado, pero qué se la va a hacer. Los infectados con las Plagas era una novedad interesante y su coordinación e inteligencia no daba tanto miedo como los zombis, pero las oleadas en las que aparecían te aceleraban el pulso de mala manera.

Llegaba una época de paz y tranquilidad para el fan de Resident Evil que era, pero quedaban un par de cabos sueltos por atar.

El primero era Code: Veronica, juego del que sabía la historia gracias a internet a pesar de no haber jugado nunca. Esto lo arreglé comprándome la versión platinum de PS2. El tiempo había pasado factura al que debía haber sido un gran juego, pero supongo que por culpa de los graficazos del remake y el zero, no lo disfruté tanto como hubiese debido. Code: Veronica es el Resident Evil que menos me gusta, aunque creo que es más culpa mía que del propio juego, al que yo no he sabido apreciar.

Tras acabarme Code: Veronica, quedaba lo más importante: jugar al Resident Evil original y pasármelo. Y una vez más el destino fue benévolo conmigo al aparecer la versión para DS. Vale, sé que no es lo mismo que jugar al original, pero era eso o nada. Tuve que jugar pensando que estaba ante un juego que había marcado el inicio de una gran saga y lo cierto es que me gustó mucho, aunque superponer la mansión Spencer del original con la del Remake de Cube me dio bastantes dolores de cabeza.

La quinta entrega esperaba en el horizonte, pero antes quedaba uns cosa por saber: la caída de Umbrella, explicada deprisa y corriendo al principio de RE4, pero yo, como muchos otros, quería detalles. Y de eso se iba a encargar Resident Evil: The Umbrella Chronicles. No era un Resident Evil al uso, desde luego, pues me encontraba ante un shooter sobre raíles, pero la perspectiva de disparar a mansalva en escenarios de los anteriores Resident Evil me atrajo lo suficiente como para comprarme el juego.

Por fin me enteré del final de Umbrella, todo orquestado por Wesker, un malo malísimo pero con un carisma innegable. Cargarse zombis a carretadas a lo House of the Dead no era exactamente un Resident Evil pero no dejaba de ser divertido.

Y, de la misma manera que las olimpiadas o los mundiales de fútbol, casi cuatro años después de RE4 (18 de marzo de 2005) aparece RE5 el 13 de marzo de 2009.

Una vez más, información con cuentagotas, personajes misteriosos (la mujer pájaro) y una buena dosis de polémica como consecuencia del anquilosado sistema de control. Pero una vez más, Capcom ha conseguido encandilarme a pesar de haber repetido el esquema de RE4. En breve escribiré un análisis del juego para poder explayarme a gusto. Y ya puedo decir que la confusión que me abrumaba los días previos al lanzamiento de RE5 ha desaparecido. Puedo decirlo: RE5 me encanta.

Y esta es mi historia. No es todo lo extensa y detallada que hubiera querido pero ya me ha quedado bastante larga y debéis estar hartos de leer. Supongo que muchos podréis contar alguna parecida con cualquier saga de videojuegos que os haya marcado o con el mismo Resident Evil.

¿Qué deparará el futuro a Resident Evil?¿La aparición de RE6 volverá a ser marcada en mi calendario? ¿El cambio de enfoque ha matado a la saga o la ha salvado de la monotonía?Puede que la saga haya cambiado de rumbo pero siempre pensaré que Resident Evil es una de las mejores sagas que ha existido y me costará olvidar los buenos ratos que me han hecho pasar sus distintas entregas.

Mario Power Tennis para Wii¿control adaptado?

A lo largo de las distintas generaciones de consolas, ha habido ocasiones en las que he optado por esperar a que un juego bajara de precio o apareciera en platinum o edición similar para comprármelo. Más de una vez, esto ha tenido como consecuencia que el videojuego en cuestión desapareciera del mercado y me tocara intentar encontrarlo por internet, en tiendas de segunda mano, etc, no teniendo éxito siempre. Es el caso de juegos tales como Banjo-Tooie, Starfox Assault o Mario Power Tennis. Por ello, en cuanto me enteré de la reedición de Mario Power Tennis para Wii, corrí a comprármelo.

New Play Control! Mario Power Tennis Cover Artwork

Valoremos las cosas en su justa medida: Mario Power Tennis es el mismo juego que salió para GameCube con el único añadido del sistema de control de Wii, de manera que para todos aquellos que lo jugaron en el cubo no tiene excesivo atractivo más allá de jugar con el Wiimote. Yo me lo he comprado porque siempre me quedé con las ganas de jugar a este juego en mi Cube pero la verdad es que esta política de Nintendo de sacar juegos de Cube para Wii con el control adaptado me parece el colmo de la caradura. Hubiese preferido, como muchos otros, un Mario Tennis para Wii, aunque para eso tocará esperar (si es que algún día lo sacan).

Está claro que muchos usuarios de Wii no tenían la Cube y estas reediciones les vendrán muy bien para disfrutar de auténticas joyas que salieron en su día para el cubo. Aunque creo que muchos, tuviésemos la Cube en su día o no, vemos estas reediciones con otros ojos, desde luego, aunque al margen de la situación en que nos encontremos la verdad es que estas revisiones parecen un timo porque carecen de ningún añadido más allá del nuevo sistema de control.

Al margen de estos hechos y de la poca vergüenza que pueda tener Nintendo por colarnos estos refritos, de lo que quería hablaros es del sistema de control, el plato fuerte del título y única novedad respecto a la versión de GameCube. No voy a hablar de gráficos, sonido, duración, etc, porque creo que todos, en mayor o menor medida, sabemos ante lo que nos encontramos: un calco del juego de Cube, gráficos correctos y agradables a la vista pero desfasados, melodías desenfadadas, retos en forma de torneos normales, con objetos o pistas especiales, minijuegos varios con distintos niveles de dificultad, golpes especiales ofensivos o defensivos para cada personaje… Nada que no estuviera en la versión de Cube.

Y luego está el control. El nuevo control adaptado. Si os preguntáis si el control es todo lo preciso y satisfactorio que debería, la respuesta rotunda y sin irnos por las ramas es NO. Pero que nadie se alarme, el control no es nefasto, ni mucho menos, pero dista de perfecto. Vamos a ver ante qué nos encontramos.

Veamos primero los golpes que podemos hacer moviendo el Wiimote:

– Para hacer un golpe liftado tenemos que trazar un diagonal ascendente con el mando

– Para hacer un golpe cortado tenemos que trazar una diagonal descendente con el mando

– Para hacer un golpe directo (derecha o revés, según seamos diestros o zurdos) tenemos que describir una curva con el mando en el sentido deseado en horizontal

– Para hacer un mate, tenemos que situarnos sobre una estrella que aparece en la pista (cuando el adversario nos devuelve una pelota alta) y mover el mando de arriba a abajo en vertical

– Para hacer un globo, hacemos lo contrario: mover el mando de abajo a arriba

– Para hacer una dejada y obligar al adversario a correr a la red, movemos el mando de arriba a abajo

– Si tenemos suficiente energía, pulsando A o B realizamos un movimiento especial al mover el mando

Todo esto se nos explica muy bien en el manual de instrucciones y en un tutorial la primera vez que jugamos, pero las cosas no son tan bonitas como las pintan.

La primera cosa que nos preguntamos es ¿cuán exagerados tienen que ser los movientos? Esto no es Wii sports y aquí tenemos más posibilidades con la pelota, de manera que tenemos dos opciones: limitarnos a hacer giros de muñeca sin mover el brazo, o realizar movimientos completos con uno o dos brazos (que resulta más realista y, reconozcámoslo, a todos nos gusta un poco hacer el cabra jugando a la Wii).

Si nos limitamos a hacer pequeños giros de muñeca, tendremos ventajas e inconvenientes. La mayor ventaja es que no tendremos que estar moviendo los brazos locamente todo el rato y acabar cansadísimos. Por desgracia, al menos título personal, esto redunda en una baja precisión a la hora de realizar los distintos movimientos: los giros de muñeca son tan limitados que el Wiimote confunde, con alarmante frecuencia, mates con globos o golpes rectos con golpes en diagonal. Así que podemos decir que este sistema es cómodo pero poco eficiente.

En el otro extremo tenemos los movimientos completos con los brazos, mucho más satisfactorios y precisos, aunque es probable que en las copas de mayor dificultad acabemos cansados de tanto movernos.

Y después tenemos un gran dilema: ¿Jugar con nunckuk o sin nunchuk? Si jugamos con el joystick conectado tenemos la ventaja obvia de poder mover al personaje por la pista, aunque yo he tenido ciertos problemas con esto: tengo los brazos bastante largos (en sentido literal, no malpenséis), de manera que al describir arcos grandes con el Wiimote, el cable que une Wiimote y nunchuk es insuficiente y o bien noto el tirón del mismo o bien me acabo arrancando el nunchuk de la mano izquierda. Quizá esto sea culpa mía por hacer moviemientos, a veces, muy exagerados, pero lo cierto es que es incómodo. De manera que me decanté por utilizar el Wiimote a secas. Aquí ya no hay problemas con cables, pero el movimiento automático puede ser muy engorroso. Cierto es que en la mayoría de veces, la consola sitúa a tu personaje en una posición que, si bien puede no ser la que quieres, al menos te permite golpear la pelota y seguir el partido. En otras ocasiones (véase las copas de más nivel) la consola puede situar a tu personaje junto a la red sin que tu quieras y si tu adversario te lanza un globo estás jodido. Siempre tienes la opción de utilizar la cruceta del Wiimote para resituar a tu personaje, pero en cuanto dejas de pulsarla la consola toma el mando y puede frustrar tus planes.

Si hablamos de los movimientos del mando en sí, sin importar el tipo de control o de movimientos que uses, lo cierto es que no son todo lo preciso que deberían: dejadas que se convierten en golpes cortados o globos que se quedan en golpes liftados son una constante que espero poder eliminar con la práctica, pero lo cierto es que en las primeras partidas me desesperé bastante.

Con la práctica, estoy empezando a conseguir que el mando de Wii deje de hacer lo que el quiere para empezar a hacer lo que yo quiero. A pesar de ello, me siguen saliendo demasiados golpes incorrectos, pelotas que no van en la dirección deseada y similares. Reitero mi idea de que es cuestión de práctica, al menos eso espero. También es posible que yo sea un torpe de cuidado, pero estas son las impresiones personales que he sacado del juego. Si con el tiempo descubro que Mario Power Tennis tiene un control exquisito, seré el primero en rectificar.

Al margen de estos problemillas, Mario Power Tennis se deja jugar y lo cierto es que es muy divertido (aunque no entiendo porque carece de la opciones tales como jugar con el mando de Cube o permitir dos jugadores en los partidos de dobles de los torneos). El control puede no ser todo lo bueno que debiera pero al menos te permite jugar sin complicaciones y seguir adelante. Hay bastantes torneos y pruebas, de manera que tienes cosas para hacer aunque sea en solitario. Por desgracia, como poseedor de GameCube, me cuesta poco imaginar las caras de muchos usuarios del Mario Power Tennis original que se deben estar preguntando qué coño significa este reciclaje. Tranquilos, no tenía el Mario Power Tennis de Cube, pero no tardaré en tener la misma cara cuando vea los refritos de Metroid.

Confuso con Resident Evil 5

A cuatro días del lanzamiento de Resident Evil 5, me enfrento a sentimientos bastante enfrentados. La culpa la tienen los análisis que copan hoy las portadas de diferentes páginas web: ign, vandal, meristation… Y es meristation la que ha echado un jarro de agua fría a las expectativas que tenía en este juego ¿un 8? Vale, no es una mala nota, pero no es el excelente que me esperaba. ¿Tiene Meri razón o se han equivocado?

Muchos han alabado a meristation por no dejarse llevar por el hype que acompaña a este juego y al nombre Resident Evil. Y también muchos se han quejado diciendo que meri no tiene ni puta idea y que este es el Resident definitivo. ¿A quién hacer caso? La verdad es que esto ya lo ha reflejado El_Rei_Vax en una reciente entrada en su blog: cuanto reanálisis para no haber salido aún. Al margen de los que hayan jugado a la versión japonesa del juego o bien se hayan bajado la versión pirata vía bittorrent que circula por la red desde hace poco menos de una semana, lo cierto es que la mayoría de reanálisis carecen de fundamento: los hay que lo alaban sin haber probado el juego y los hay que lo critican apoyándose en la demo (y algunos ni eso). Yo he optado por no echar más leña al fuego y abstenerme de publicar reanálisis alguno sin probar el juego. Ahora mismo hay unos 80 reanálisis, la mayoría con argumentos poco válidos tanto para ensalzar el juego como para hundirlo, así que ya veremos como acaba esto.

Se ha acusado mucho a Meristation de inflar la nota de muchos juegos, de llevarse por el hype, por el nombre, por tal y por cual. Y ahora nos encontramos con este 8 en un Resident Evil que, para muchos, parece estar abocado al fracaso a pesar del previsible éxito de ventas. IGN y Vandal le dan mejores notas: un 9 y un 9.4 respectivamente ¿A quién hay que creer?¿A la página que le puso un 9.6 a Assasin’s Creed mientras que en el resto del mundo las notas rondaban el 7?¿Es Meristation el enemigo o esta vez Meristation acierta y todos los demás se equivocan?¿De quién hay que fiarse?¿Donde termina la objetividad y empiezan los gustos personales? Todas estas preguntas rondan mi cabeza ahora mismo y quiero dejar claro que no tomo partido por nadie ya que me parece absurdo opinar acerca de un juego del que solo he probado la demo. Y ya puede el público en general opinar lo que quiera, pero yo creo que una demo con un par de fases es del todo insuficiente para evaluar un juego.

Me gusta pensar que soy fan de la saga Resident Evil. He jugado a todas las entregas, desde el original al 4, pasando por el 2, el 3, el Code: Veronica, el zero, el remake y el Umbrella Chronicles (este último no es del todo parte de la saga, pero bueno, lo incluyo). Como otros, soy de los que miró con escepticismo el cambio de rumbo que experimentó la saga en la cuarta entrega (sexta, si consideramos el conjunto). Se eliminó el miedo en detrimento de la acción y el agobio que producían las legiones de ganados acosándote. Lo cierto es que, a pesar de que todos los Resident Evil anteriores me encantaron, RE4 también me gustó muchísimo. No era más de lo mismo, pero la vuelta de tuerca, aunque pudo disgustar a muchos, a mi me pareció aceptable. No era lo mismo, puede que hubiese perdido mucho de Resident Evil, pero me gustó.

Este cambio en la saga provocó, como todos sabemos, dos tendencias: los que pensaban (y piensan) que Capcom la había cagado y claman que Resident Evil vuelva a sus orígenes y los que piensan que el cambio le sentó bien a la saga, que se había quedado estancada (aún a costa de sacrificar el miedo en pro de la acción).

Es quizá ese uno de los motivos por el que muchos están disgustados con la nueva entrega. Resident Evil ya no da miedo, ahora te limitas a matar, matar y matar. Y de la mano de este cambio viene el otro gran motivo de disputa: el sistema de control. Creo que después de jugar a la demo todos sabemos lo que nos vamos a encontrar en lo que a control se refiere, así que creo que aquí la mayoría acierta. Si Resident Evil ha cambiado de enfoque, el control debería hacer otro tanto ¿o no?¿Debe el control adaptarse al nuevo estilo de juego o mantenerse? Y todos los que piensan que debería cambiarse el control para poder moverse y disparar a la vez¿tienen razón o están equivocados? Preguntas y más preguntas que pueden tener o no una respuesta correcta.

Otro tema que también se toca mucho es qué es lo que hay que criticar: el juego o el nombre que lleva. Puede que estemos ante un juego de acción muy bueno con un control algo puñetero pero al que el nombre Resident Evil le pesa cien barbaridades. Dicho de otra manera ¿es este juego malo o solamente es un Resident Evil malo?

La verdad es que, a día de hoy, son incapaz de contestar a todas las preguntas que yo mismo he planetado. Puede que Meristation haya sentado un gran precedente, haya acertado y este sea el primero de muchos análisis que se rigen por la objetividad y olvidan el hype, el nombre o las expectativas que se tienen puestas en un videojuego. O puede que hayan cometido una cagada enorme y que Resident Evil 5 sea digno de un 10. O puede que este Resident Evil sea un buen juego que no ha alcanzado las grandes expectativas que se tenían puestas en él. O puede que sencillamente esto dependa de los gustos de cada uno y que si Resident Evil 4 te gustó, este gustará porque es más de lo mismo. O no ¿quién sabe?

Confieso que yo era de los que esperaban esta entrega de Resident Evil como agua de mayo y ahora estoy, como ya he dicho, confuso. Pero el 13 de marzo lleva marcado en mi calendario demasiado tiempo y, a pesar de los análisis que lea o las opiniones que escuche, este juego caerá en mis manos este viernes. Puede que me encante, que los disfrute como un enano y que me lo pase diecisiete veces como hice con la anterior entrega para obtener todos los extras. O puede que este Resident Evil sea la lápida que entierre la saga y la condene al olvido.

¿Cuál será la verdad?¿Qué análisis tienen razón y cuáles se equivocan?¿Es Resident Evil 5 un juegazo o un truñazo? Espero tener en breve las respuestas a estas preguntas, aunque me temo que no seré capaz de ofrecer la verdad absoluta, sino únicamente la verdad en lo que a mis gustos se refiere que puede que sea lo que de verdad importa a la hora de comprarse un juego al margen de notas, reanálisis y demás zarandajas que pueden ser orientativas pero no definitivas a la hora de decidirse.

 PD: Perdonad la falta de imágenes que hagan más llevadera la lectura. Espero que no se os haya hecho pesada.

 

Opinión personal: Watchmen

He leído ya un par de blogs con críticas de esta película que vi hace un par de noches, así que me he decidido a escribir la mía. Vaya por delante el hecho de que jamás había oído hablar del cómic hasta el día antes de ver la película (fui a verla con un amigo que si que lo conocía), así que espero que esta entrada resulte un poco orientativa para aquellos que, como yo, no conocen el cómic y se preguntan si vale la pena ir al cine a verla. Tranquilos, el nivel de spoilers es mínimo.

La acción se sitúa en un alternativo año 1985. La guerra fría entre Estados Unidos y la URSS está en su punto álgido y las hostilidades entre ambos países están a punto de explotar. Nixon sigue en el poder a pesar del escándalo del Watergate y los norteamericanos ganaron la guerra de Vietnam.

La película empieza con el asesinato de Edward Blake, alias El Comediante. A través de los créditos y con una breve explicación, nos enteramos de la historia: en los años 40, de la misma manera en que los criminales se disfrazaban, un grupo de policías decidió hacer lo mismo. Vestidos con estrafalarias vestimentas, aquel primer grupo se ganó el apelativo de superhéroes a pesar de no poseer ningún superpoder real. Años después, surgió un nuevo grupo de héroes, Watchmen, de los cuales solo El Comediante pertenecía  a la antigua generación. Tras las protestas de la ciudadanía con el tema de fondo de "¿Quién vigila a los vigilantes?" los Watchmen fueron prohibidos y sus integrantes se retiraron gracias al hecho de mantener su identidad pública en el anonimato.

La película empieza en este momento, cuando el único de los Watchmen que sigue en activo a pesar de la prohibición, decide investigar la muerte de El Comediante. Dicho personaje, Rorschach, es, creo yo, el mejor de la película. Ataviado con una gabardina y una extraña máscara blanca con manchas negras cambiantes, Rorschach empieza a investigar acompañado de la lectura de su diario como diálogo de fondo, diálogo lleno de amargura y constantes críticas a la sociedad. Lógicamente, Rorschach intuye que hay una conspiración para asesinar a los retirados Watchmen de manera que empieza a avisarlos. Conocemos así al resto de la pandilla: Adrian Veidt, alias Ozimandias, uno de los Watchmen que ha revelado su identidad secreta y se dedica a buscar fuentes de energía alternativas al petróleo y la nuclear, Dan Dreiberg, alias Búho nocturno 2, que intenta vivir su vida como puede aunque parece echar de menos los tiempos en los que era un héroe pero vive resignado a no serlo jamás, Laurie Jupiter, alias Espectro de seda 2, impulsada por su madre, la primera espectro de seda, a meterse a heroína y por último tenemos a Jon Osterman, alias doctor Manhattan, amante de Laurie y el único que tiene superpoderes de verdad, ya que a causa de un accidente su piel se tornó azulada y ahora es capaz de alterar la materia y ver el futuro.

Y hasta aquí el argumento, que no quiero decir más.

La película, lejos de ser mala, siento decirlo, se me hizo pesada. Más de dos horas y media de película dan para mucho y a ratos la trama se aleja del argumento principal (el asesino de los Watchmen y la amenaza de guerra nuclear entre USA y la URSS). Se nos cuenta, mediante flahbacks u otras circunstancias, el pasado de cada uno de los héroes y la verdad es que esto es algo cansino. Supongo que esto es consecuencia de estar basado en una novela gráfica y que los fans lo agradecerán, pero yo, llegados a cierto punto, ya tenía ganas de que salvaran al mundo o lo hicieran pedazos. Una cosa que si me gustó mucho fue el final, que no os voy a contar y no sé si es fiel al cómic, pero me pareció muy bueno.

La banda sonora, aunque no es excepcional, cuenta con muchos temas conocidos que encajaban bien con las escenas en las que aparecían.

Las interpretaciones de los actores me gustaron, aunque tres de los héroes se comen la pantalla: el primero Rorscharch, desde luego, que entre los diálogos que tiene, la mala leche que se gasta y una moral dudosa con la que parece que, con la excusa de hacer el bien, puede amenazar y torturar a quien sea, es el personaje que más te cala. Después está el doctor Manhattan, tan azul y con una cara de palo que acabas por creerte que realmente ha perdido casi toda su humanidad. Manhattan se embarca en diálogos filosóficos acerca del ser humano, el porqué merece o no ser salvado, el bien y el mal, etc que, la verdad, se hacen pesados a veces. El último héroe que me marcó es El Comediante, que aunque muere nada más empezar la peli, está presente a través de flasbacks y recuerdos. Sarcástico como pocos, El comediante se merece su sobrenombre, desde luego.

La película usa y a ratos abusa de los efectos especiales. Las escenas con cámara lenta, a las que el director es tan aficionado, vuelven a estar presentes. La recreación del Nueva York de 1985 alternativo es creíble, aunque la ciudad aparece más oscura y a ratos parece que esté en la época actual (las torres gemelas pueden apreciarse en un par de escenas).

La película no me disgustó, pero es que, como ya he dicho, se me hizo muyyyy larga. Los personajes quedan perfectamente definidos, sí, así como su comportamiento y motivaciones, pero a veces, mientras veía le película, me dio la impresión de que habría sido mejor que hubieran hecho una mini-serie o algo así. Reitero mi ignorancia en lo que al cómic original se refiere, así que supongo que habrán muchas personas que verán la película con otros ojos. Los que no habéis oído hablar de Watchmen en vuestra vida, os encontraréis una película con héroes atípicos, muy humanos, sin superpoderes reales (quitando el doctor Manhatan, claro) y demasiado larga y pesada en mi opinión. Avisados estáis por si queréis darle una oportunidad.

La Wii me ha dado un buen susto

Anoche, después de ver un capítulo de 24 (gran serie, tengo que hacer una entrada en breve) se me ocurrió echarme una partidita a la Wii antes de irme a dormir. Nada serio, sólo me apetecía jugar un par de combates al Brawl y a planchar la oreja.

Grande fue mi sorpresa cuando vi que la consola estaba totalmente apagada. No con la luz roja de inactiva, sino apagada del todo, off, como si no estuviera enchufada a la corriente. En un primer momento no me asusté, esto podía tener varias explicaciones posibles: se había ido la luz en mi casa, el enchufe se había soltado, el cable de la alimentación podía haberse desprendido, el enchufe de la pared podía estar estropeado… Total, que cogí el cable de alimentación de la Wii y lo seguí hasta la pared. Estaba enchufado, vale. Recurrí a la vieja técnica que tantos aparatos eléctricos arregla: enchufar y desenchufar. Nada. Apretaba el botón de alimentación de la Wii y seguía sin encenderse.

Un poco más nervioso, empecé a mirar si el resto de aparatos conectados al mismo enchufe, funcionaban. Tengo conectados en dos enchufes con dos ladrones la Wii, la televisión, el DVD y la TDT. Horror y tensión a partes iguales me invadieron: todo funcionaba perfectamente. Con un sudor frío cubriéndome el cuerpo, empecé a desenchufar y desenchufar los cuatro aparatos reasignando aleatoriamente los enchufes. Era fácil distinguir el cable de la Wii, porque es gris mientras que los demás son negros.

Nada. Probé todas las combinaciones posibles y aquello seguía sin encenderse. Desconecté la Wii del todo para probarla en otro enchufe de la casa. Conecté y volví a conectar las distintas partes de la consola y aquello siguió igual. A estas alturas estaba tan nervioso que incluso tiré sin querer la barra del sensor de movimiento al suelo y casi me la cargo. Me lleve la Wii con todo su cableado a mi cuarto (normalmente la tengo en el comedor, hay más espacio para moverse). Desconecté la PS3 deprisa y corriendo y conecté la Wii en la tele de mi cuarto. Y una vez más, no obtuve respuesta. La consola seguía sin encenderse.

En estas condiciones, una persona puede enfadarse, ponerse triste, clamar a los cielos… Yo me puse a buscar culpables. Como la Wii está en el comedor, toda mi familia podía ser culpable de haberle pegado un buen golpe, pero sabía que la lista era muy corta: esa misma tarde había estado mirando un mensaje de un concurso del Mario Kart y sabía que desde entonces nadie la había tocado, así que el único culpable debía ser yo.

Me puse a buscar como un loco el manual de la Wii y el ticket de compra porque ya me veía llevando la consola a reparar. Por suerte, tengo la manía de guardarme los tickets de todo lo que compro (me encontré incluso con el ticket del Kingdom Hearts 2 que adquirí allá por septiembre de 2006) así que no tardé en encontrar el de la Wii. Tuve una suerte inmensa porque compré la Wii hace casi un año y el período de garantía es de 12 meses.

Total, que ya estaba dispuesto a mandar la consola al servicio de reparaciones cuando me di cuenta de que no me cabía en mi cuarto. Además me daba pena verla al lado de mi PS3: una tan grande y tan negra y la otra tan blanca y tan pequeñita (vistas juntas cuesta creer que una venda cuatro veces más que la otra) así que decidí volverla a conectar a la televisión del comedor (además, la una de la madrugada no es hora para ir empaquetando consolas).

Volví a enchufarla y de pronto allí estaba: esa bendita luz roja que indicaba que la consola estaba lista para funcionar. Me quedé con cara de tonto y lo primero que hice fue meter el disco del Brawl para asegurarme. Se encendió del todo y pude jugar sin problemas.

Lo primero que he hecho esta mañana al levantarme ha sido ir a ver si seguía funcionando y así era. Lo segundo ha sido escribir esta entrada porque tenía que compartir este susto que me he llevado.

¿Por qué a veces pasan estas cosas? Aparatos que se estropean porque sí y que luego, sin ningún cambio aparente, vuelven a funcionar. A pesar de que mi Wii ahora mismo funciona bien, estoy por mandarla al servicio de reparaciones en esta última semana de garantía aunque sea para que me la devuelvan igual y me aseguren que funciona bien. Supongo que estos sustos también forman parte de la vida del jugón aunque, desde luego, son una auténtica putada.

Así conocí a…la saga de libros de Mundodisco

Creo que todos tenemos una historia personal y entrañable acerca de como conocimos tal saga de películas o como nos enganchamos a cual saga de videojuegos. La verdad es que estos días son propicios para contar cómo conocí la saga Resident Evil (máxime con Resident Evil 5 a la vuelta de la esquina), pero,tras hacer una entrada hace poco de los libros de Mundodisco, he decidido narrar la historia de como conocí y me enganché a dicha saga (aunque mi historia con la saga Resident Evil será contada en breve). Es esta una historia de sangre, sudor, lágrimas y desprecio hacia la editorial Plaza & Janés (léase con una pizca de ironía). Aviso de antemano que la historia incluye algunos spolilers de la saga de Rincewind. Avisados estáis. Vamos allá.

Corría el año 1998 y mi padre tenía por costumbre pasar los domingos por la mañana en una especie de lugar similar a la fnac (vendían libros, videojuegos, CDs de música, etc) pero que no era la fnac y cuyo nombre, lo siento, no recuerdo. El plan de mi padre era sencillo: se compraba un periódico y se largaba a un bar contiguo al comercio a hacerse un cafetito dejando a su hijo de 13 años (yo) leyendo cómics de gorra (a sabiendas de que después casi seguro le iba a tocar comprarme algo).

Aquel día cuya fecha exacta no recuerdo (principios de año, puedo decir con casi total seguridad), estaba yo deambulando por la sección de libros de fantasía de aquel comercio de cuyo nombre no puedo acordarme cuando descubrí un libro azul titulado Mort. El resumen del libro contaba que Mort, un joven soñador y despistado, se convertía en aprendiz de la Muerte con tronchantes consecuencias. La contraportada también informaba de que aquel libro era el cuarto de una saga llamada Mundodisco. No encontré ningún libro más de dicha saga, pero el nombre de Mundodisco me sonaba de un videojuego para PSone que contaba con un mago inútil y un baúl con patas como protagonistas cuyo análisis había leído en la longeva Hobby Consolas. Supuse que el libro estaba basado en el videojuego (craso error, que subsanaría años después), de manera que puedo decir que la "culpa" de comprarme el libro fue de un videojuego (para que luego digan que los videojuegos no incitan a la lectura). Como el argumento me parecía interesante, convencí a mi padre para que me lo comprara y me embarqué en la aventura de aquel planeta con forma de disco que viajaba a través del espacio a lomos de cuatro elefantes que estaban sobre una tortuga gigante.

Portada de aquella primera edición de Mort que mi padre me compró hace 11 años

Me encantó. Pocas veces he disfrutado tanto de un libro. Con el paso del tiempo, he leido más novelas y probablemente la mayoría eran mejores, pero Mort siempre ha sido de mis favoritas. Pero volvamos a 1998.

No sabía muy bien qué me había golpeado en Mort, sólo sabía que quería más de aquel Mundodisco que escribía un tal Terry Pratchett. Tras buscar un poco, localicé en El Corte Inglés el segundo libro de la saga La luz fantástica. Esta vez si que aparecía el mago inútil (de nombre Rincewind) y el baúl con patas del que se hablaba en el videojuego (recordemos que yo pensaba que los libros salían del videojuego). Me lo compré y me lo leí muy a gusto, aunque había cosas que no entendía, como por ejemplo como se habían conocido Rincewind y Dosflores (otro protagonista del libro) o como había llegado uno de los ocho grandes hechizos a la cabeza de Rincewind. No tardé en averiguar que La luz fantástica era la segunda parte de El color de la magia. Por aquel entonces yo no tenía acceso a internet ni similares, así que solo me di cuenta de este hecho después de comprarme y leerme el susodicho. Así que después de leerme El color de la magia y La luz fantástica en orden inverso (que os sirva como aviso a los que aún no os lo habéis leído pero tenéis intención de hacerlo), sólo me quedaba la tercera entrega, Ritos iguales. Me lo leí en verano y debo decir que, en aquel momento, fue de los que menos me gustó, aunque en sucesivas lecturas mi opinión fue mejorando.

Con cuatro libros leídos, seguía ávido de más lectura del Mundodisco, pero me quedé con las ganas cuando, tras preguntar en algunas librerías, me dijeron que no tenían más.

No fue hasta el año siguiente cuando mis ansias fueron saciadas. En el verano de 1999 aparecieron cuatro libros más: Rechicero, ¡Guardias!¿Guardias?, Pirómides y Brujerías. Convencido de que mis ganas de leer Mundodisco serían satisfechas, me compré aquellos cuatro libros de golpe (valían unas 800 pesetas cada uno, así que no estaban mal) y me dispuse a leer la quinta entrega de la serie, Rechicero, que contaba nuevas aventuras del inepto hechicero Rincewind. Y aquí fue donde las cosas empezaron a torcerse.

La contraportada hablaba de un lugar llamado "Mundovisión" en vez de Mundodisco, lo cual era un mal augurio, pero lo peor estaba por venir. Aunque el llamado Mundovisión no aparecía en ningún momento en el libro (era Mundodisco, menos mal) aquella edición tenía un fallo gordísimo: las páginas de la 137 a la 153 no estaba, en su lugar estaban las páginas de la 161 a la 176 que, para más INRI, se repetían posteriormente. Desde luego, al leer se notaba aquello, había incoherencias en la historia y era muy difícil seguirla por la ausencia de aquellas páginas. Tiempo después, cuando pude leer una nueva edición corregida, me di cuenta de que me había perdido cosas tan importantes como la muerte de un personaje ("¿dónde se habrá metido?", me preguntaba yo estúpidamente).

¿Qué editorial era la responsable de aquello? El nombre del enemigo era Plaza & Janés. Ellos eran los responsables de aquella edición chapucera. No tenía el ticket de los libros (mea culpa), así que me tocó cargar con aquella edición defectuosa (que aún conservo). Pero el cachondeo iba a continuar.

La sexta entrega de la serie ¡Guardias!¿Guardias? era un cachondeo, en lo que se refería a la contraportada por lo menos, ya que se mencionaba un ejército de enanos que no aparecían por ningún sitio. No había ninguna alusión a la guardia nocturna, los auténticos protagonistas del libro y encima el odiado nombre, "Mundovisión", se repetía de nuevo. Por lo menos, a diferencia de Rechicero, las páginas estaba bien y esta novela, muy buena, podía leerse sin problemas.

Contraportada de mi edición de ¡Guardias!¿Guardias? Doy fe que el mencionado ejército de enanos no aparecía por ningún sitio y que el mentado Mundovisión tampoco

Al margen de estos errores, las novelas me encantaron. ¡Guardias!¿Guardias? es de lo mejorcito que he leído de Mundodisco. Posteriormente devoré Pirómides y Brujerías, ambas muy buenas pero que, siento decirlo, no cuento entre mis favoritas. Por lo menos, en estos libros la Muerte ya hablaba en MAYÚSCULAS, cosa que era de agradecer.

Tras este relativo fiasco, pensaba que había terminado con las novelas de Mundodisco. Recordemos que no tenía acceso a internet por aquella época y que, después de los problemas con Rechicero estaba cagándome en los muertos de Plaza & Janés.

Pero el destino es caprichoso y, en enero del año 2000, aparecía una nueva novela de Mundodisco, El país del fin del mundo que contaba nuevamente con Rincewind como protagonista. Me puse a temblar de alegría, porque al final de Rechicero el inepto mago se había quedado encerrado en las dimensiones mazmorra tras haber salvado al mundo. No obstante,algo empezó a olerme mal cuando leí en la solapa que aquella era la novela número 22 de Mundodisco. Yo sólo me había leído ocho novelas, así que le pregunté a un dependiente si había alguna más aparte de aquellas ocho y la nueva. El dependiente, que no tenía mucha idea, supongo, me aseguró que no, que aquellas nueve novelas era todo lo que tenían. Salí de la librería con la mosca detrás de la oreja y con tres mil pesetas menos porque aquella edición ya no era de bolsillo: era formato tapa dura pero con tapa fofa. Más grande, más aparatosa y, sobre todo, más cara, de lo que se evidencia que las anteriores habían vendido bien.

El libro, una parodia de Australia, estaba bien pero me dejó lleno de interrogantes: el lugar donde sucedía la acción, un lugar llamado Ecksecksecksecks ¿eran las dimensiones mazmorra donde Rincewind había quedado encerrado? lo dudo, no había monstruos ni similares; en ese caso ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Y de donde habían salido todos esos magos de cuyo nombre no había oído hablar?¿Y cómo había recuperado Rincewind su sombrero si lo había perdido? Las dudas se acumulaban y me faltaban respuestas. Pero no había que ser muy listo para entender lo ocurrido: si aquella era la novela número 22 de Mundodisco, eso significaba que las novelas de la 9 a la 21 no habían sido traducidas del inglés. Malditos fueran por siempre los de Plaza & Janés por aquel vacío argumental.

Pero llegamos al año 2001. Aquel año no editaron nada en castellano de Mundodisco, pero por suerte mi madre tuvo la feliz idea de mandarme a Londres un mes en verano. Si Japón es la Meca de los videojuegos, Inglaterra es la Meca del Mundodisco. Tras visitar un par de librerías en Londres, me quedé a cuadros tras comprobar que, mientras en España los libros de Mundodisco eran relegados a rincones polvorientos, allí había secciones completas dedicadas a las novelas de Terry Pratchett. No solo eso: había guías de personajes, un mapa del Mundodisco, calendarios, libros de ilustraciones… De todo. Yo estaba apabullado, pero por aquel entonces tenía 17 años recién cumplidos y, a pesar de que mis ansias de leer  Mundodisco eran grandes, no tenía cojones para coger 400 páginas en inglés. Debo decir que los libros de Mundodisco están llenos de frases hechas, refranes, palabras inventadas, etc, de manera que si ya cuesta a veces entenderlos en castellano, en inglés no me lo quería ni imaginar. Pero una vez más la diosa fortuna vino en mi ayuda y descubrí un libro de Mundodisco delgadito, de unas cien páginas. Se llamaba Eric, aunque tenía la palabra Fausto tachada. Con mis escasos conocimientos de inglés (cortesía de juegos como Ocarina of time que te obligaban a saber inglés sí o sí), pude descifrar en la contraportada que aquella era la continuación de las aventuras de Rincewind tras Rechicero. Por fin tenía la oportunidad de saber lo que había pasado con el inepto mago, así que me compré el libro con unas pocas libras y, diccionario en mano, empecé a leérmelo.

Portada de la versión inglesa de Eric que tengo

Sabía que iba a ser complicado, pero aquello resultó desesperante. La lectura de Eric era muy buena y desternillante, pero tener que recurrir al diccionario cada dos por tres era un suplicio. Aprendí mucho inglés, desde luego, sobre todo gracias al loro de Eric que no paraba de decir "Wossname" que viene a significar "como se llamen". Otra palabra que no se me ha borrado de la memoria es "Avaunt" que es "vade retro" (con la que Eric intenta controlar al "demonio" Rincewind). Y a trancas y a barrancas, conseguí acabarme Eric. En la última página del libro había una lista (por orden) de todas las novelas de Mundodisco editadas en inglés. Eric era la novena, así que creo que hice la elección correcta. Quedaban todavía 12 novelas por traducir, de manera que el panorama no era muy prometedor y yo ya pensaba que a menos que repitiera el esfuerzo de Eric, me iba a quedar sin leer aquellas grandiosas novelas.

A finales de 2001, mis padres me compraron ¡por fin! un ordenador. Armado con un "poderoso" módem de 56K me adentré en el mundo de internet. Sobra decir que una de mis primeras búsquedas con aquel buscador desconocido llamado google (aparte de la consabida pornografía) fue, desde luego, Mundodisco.

Google me llevó a una página llamada La concha de gran A’Tuin que, por fin, despejó todas mis dudas. La página contenía información de todas las novelas y arremetía contra Plaza&Janés a la que apodaban, muy acertadamente creo yo, Paga&Jódete. Por fin me enteré (más o menos) de las aventuras de Rincewind tanto en Eric (de las que ya sabía bastante gracias al libro en inglés) como en la inédita en castellano (por aquel entonces) Tiempos interesantes.

Aparte del incomprensible abismo de publicación entre Brujerías y El país del fin del mundo, La concha de Gran A’Tuin me reveló el pasado de la saga Mundodisco en España. La editorial Martínez Roca había empezado a editar las novelas de Mundodisco en 1989. Había obviado Eric, pero había publicado tres más de las que Plaza&Janés se había olvidado: Imágenes en acción, El segador y Brujas de viaje. Estas tres novelas estaban descatalogadas y, en el año 2001, eran algo así como el santo grial para los lectores de Mundodisco.

Recorrí mi ciudad buscando aquellos tres incunables fracasando estrepitosamente. Por suerte, La concha de Gran A’Tuin tenía buenas noticias para mí y para todos los fans del disco: Plaza&Janés iba a saltarse las tres novelas incunables pero a cambio iba a publicar la novela número 13, Dioses menores, en enero de 2002. Algarabía para los yonquis de la obra de Pratchett, al menos temporalmente, ya que la edición en rústica de Dioses menores estaba llena de fallos, párrafos omitidos y demás cagadas de las que informaba religiosamente La concha de Gran A’Tuin.

Tras devorar y disfrutar en la medida de lo posible Dioses Menores sobrevino una desgracia en mi colección de Mundodisco: le había dejado a mi hermano mi novela favorita, Mort, y el muy cateto la había perdido. Mi hermano sólo tenía 10 años por aquel entonces pero lo cierto es que pillé un cabreo monumental y, a día de hoy, no estoy seguro de haberlo perdonado del todo. Por suerte, mi novia de entonces se apiadó de mi y me regaló Mort (aunque después me confesó que lo hizo para que yo dejara de maldecir a mi hermano).

En mi búsqueda de las tres descatalogadas y, en especial, de El segador, el destino puso en mis manos otra oportunidad más para saciar mi hambre: el emule, donde encontré las tres descatalogadas. Juro que si hubiera tenido la oportunidad de comprarlas en formato papel lo habría hecho, pero yo estaba desesperado y acabé leyendo El Segador en word. Me encantó, sobra decirlo, sobre todo por el hecho de que la Muerte fuera despedida y se dedicara a vivir su vida como buenamente podía.

Debo decir que tras unos inicios poco prometedores, Plaza&Janés aprendió la lección y empezó a publicar las novelas en castellano y en orden. Las traducciones, a partir de la publicación de Lores y damas en julio de 2002 son muy buenas (en la medida de lo posible) y las páginas repetidas o alteradas parecen ser cosa del pasado. Así que así empezó una buena época para todos los fans de Mundodisco que, por suerte, no solo se mantiene sino que parece ir a mejor.

Tras disfrutar de Lores y damas en julio de 2002, tuvimos sequía de Mundodisco a principios de 2003, ampliamente saciada por la aparición de Hombres de armas, la continuación de las aventuras de la guardia nocturna de Ankh-Morpork y la primera de las tres descatalogadas Imágenes en acción (la primera en rústica y la segunda en edición de bolsillo, porque hay que sacarle el dinero al personal). La reedición de El segador llegó en noviembre de 2003 (me la compré en papel, desde luego, porque leer en el ordenador no es mu agradable) y Brujas de viaje (en bolsillo) en marzo de 2004. Me tocó esperar a julio de 2004 para leer Soul Music, una de las aventuras de la Muerte que menos me ha gustado, pero al menos la cosa iba hacia delante.

Quedaba por solucionar el problema de Eric, que a mi no me preocupaba demasiado por haber leído la versión original. Por suerte, Plaza&Janés parecía querer redimirse de sus pecados y, a principios de 2005 la editó en castellano. Por desgracia, no editó la edición original ilustrada por el difunto Josh Kirby, pero al menos contaron para la revisión de la novela con el webmaster de La Concha de Gran A’Tuin, que ya se había encargado de revisar las reediciones de las tres descatalogadas. Si no me creéis, coged alguna de las últimas novelas de Mundodisco y, en la página esa donde pone el copyright y todas esas zarandajas veréis una línea donde pone "Colaborador editorial: Manu Viciano".

Por fin, en julio de 2005 apareció Tiempos interesantes que por fin cerraba el ciclo de Rincewind hasta El país del fin del mundo. Desde entonces la serie ha tenido un ritmo de publicación regular bastante satisfactorio. Cada mes de enero y de julio tengo una cita con una novela de Mundodisco. En julio de 2007 apareció ¡Voto a bríos! que por fin cerró aquel agujero de publicaciones que Plaza&Janés abrió en 2000 con El país del fin del mundo.

Y para ponerle la guinda al pastel el año pasado tuve triple dosis de Mundodisco con la aparición de Los pequeños hombres libres gracias a la editorial Toro mítico, al margen de Carpe Jugulum y El quinto elefante que aparecieron también el año pasado.

Este año se presenta muy bien para los lectores de Mundodisco: ya he disfrutado de La verdad que apareció en enero, para julio toca El ladrón de tiempo y en noviembre podré disfrutar de la edición ilustrada de la novela número 27 de Mundodisco El último héroe. Falta saber si Toro mítico se lo curra y publica Un sombrero de cielo. Sería la guinda del pastel disfrutar de cuatro novelas de Mundodisco en un año (toda esta información es cortesía de La concha de gran A’Tuin a cuyo boletín estoy suscrito)

Y hasta el día de hoy hemos llegado. Tras unos inicios difíciles, la publicación de las novelas de Mundodisco en castellano parece gozar de buena salud lo cual, para un fan de la saga como yo, es de agradecer. Me he comprado hace poco la reedición de Mort en la que la Muerte es un personaje masculino y HABLA EN MAYÚSCULAS a diferencia de la versión original y en breve adquiriré la edición de bolsillo de Dioses menores que corrige los fallos de la edición en rústica.

Si habéis aguantado hasta aquí, felicidades porque os he soltado un rollo patatero de cuidado. Tenía ganas de contar esta historia, la verdad, que por suerte tiene un final feliz (realmente no tiene final, aún me quedan novelas de Mundodisco por leer). Supongo que muchos de los aficionados a Mundodisco tendrán una historia similar que contar y los que aún no os habéis decidido a leer esta serie de novelas, os las vuelvo a recomendar, porque tenéis 26 novelas para disfrutar y el panorama editorial es mucho mejor que hace 11 años.

Saludos y buena lectura.

PD: no lo he dicho, pero hace tiempo que me enteré de que los videojuegos de Mundodisco surgieron de las novelas, ¡y no al revés! por si no había quedado claro.