Así conocí a…la saga de libros de Mundodisco

Creo que todos tenemos una historia personal y entrañable acerca de como conocimos tal saga de películas o como nos enganchamos a cual saga de videojuegos. La verdad es que estos días son propicios para contar cómo conocí la saga Resident Evil (máxime con Resident Evil 5 a la vuelta de la esquina), pero,tras hacer una entrada hace poco de los libros de Mundodisco, he decidido narrar la historia de como conocí y me enganché a dicha saga (aunque mi historia con la saga Resident Evil será contada en breve). Es esta una historia de sangre, sudor, lágrimas y desprecio hacia la editorial Plaza & Janés (léase con una pizca de ironía). Aviso de antemano que la historia incluye algunos spolilers de la saga de Rincewind. Avisados estáis. Vamos allá.

Corría el año 1998 y mi padre tenía por costumbre pasar los domingos por la mañana en una especie de lugar similar a la fnac (vendían libros, videojuegos, CDs de música, etc) pero que no era la fnac y cuyo nombre, lo siento, no recuerdo. El plan de mi padre era sencillo: se compraba un periódico y se largaba a un bar contiguo al comercio a hacerse un cafetito dejando a su hijo de 13 años (yo) leyendo cómics de gorra (a sabiendas de que después casi seguro le iba a tocar comprarme algo).

Aquel día cuya fecha exacta no recuerdo (principios de año, puedo decir con casi total seguridad), estaba yo deambulando por la sección de libros de fantasía de aquel comercio de cuyo nombre no puedo acordarme cuando descubrí un libro azul titulado Mort. El resumen del libro contaba que Mort, un joven soñador y despistado, se convertía en aprendiz de la Muerte con tronchantes consecuencias. La contraportada también informaba de que aquel libro era el cuarto de una saga llamada Mundodisco. No encontré ningún libro más de dicha saga, pero el nombre de Mundodisco me sonaba de un videojuego para PSone que contaba con un mago inútil y un baúl con patas como protagonistas cuyo análisis había leído en la longeva Hobby Consolas. Supuse que el libro estaba basado en el videojuego (craso error, que subsanaría años después), de manera que puedo decir que la "culpa" de comprarme el libro fue de un videojuego (para que luego digan que los videojuegos no incitan a la lectura). Como el argumento me parecía interesante, convencí a mi padre para que me lo comprara y me embarqué en la aventura de aquel planeta con forma de disco que viajaba a través del espacio a lomos de cuatro elefantes que estaban sobre una tortuga gigante.

Portada de aquella primera edición de Mort que mi padre me compró hace 11 años

Me encantó. Pocas veces he disfrutado tanto de un libro. Con el paso del tiempo, he leido más novelas y probablemente la mayoría eran mejores, pero Mort siempre ha sido de mis favoritas. Pero volvamos a 1998.

No sabía muy bien qué me había golpeado en Mort, sólo sabía que quería más de aquel Mundodisco que escribía un tal Terry Pratchett. Tras buscar un poco, localicé en El Corte Inglés el segundo libro de la saga La luz fantástica. Esta vez si que aparecía el mago inútil (de nombre Rincewind) y el baúl con patas del que se hablaba en el videojuego (recordemos que yo pensaba que los libros salían del videojuego). Me lo compré y me lo leí muy a gusto, aunque había cosas que no entendía, como por ejemplo como se habían conocido Rincewind y Dosflores (otro protagonista del libro) o como había llegado uno de los ocho grandes hechizos a la cabeza de Rincewind. No tardé en averiguar que La luz fantástica era la segunda parte de El color de la magia. Por aquel entonces yo no tenía acceso a internet ni similares, así que solo me di cuenta de este hecho después de comprarme y leerme el susodicho. Así que después de leerme El color de la magia y La luz fantástica en orden inverso (que os sirva como aviso a los que aún no os lo habéis leído pero tenéis intención de hacerlo), sólo me quedaba la tercera entrega, Ritos iguales. Me lo leí en verano y debo decir que, en aquel momento, fue de los que menos me gustó, aunque en sucesivas lecturas mi opinión fue mejorando.

Con cuatro libros leídos, seguía ávido de más lectura del Mundodisco, pero me quedé con las ganas cuando, tras preguntar en algunas librerías, me dijeron que no tenían más.

No fue hasta el año siguiente cuando mis ansias fueron saciadas. En el verano de 1999 aparecieron cuatro libros más: Rechicero, ¡Guardias!¿Guardias?, Pirómides y Brujerías. Convencido de que mis ganas de leer Mundodisco serían satisfechas, me compré aquellos cuatro libros de golpe (valían unas 800 pesetas cada uno, así que no estaban mal) y me dispuse a leer la quinta entrega de la serie, Rechicero, que contaba nuevas aventuras del inepto hechicero Rincewind. Y aquí fue donde las cosas empezaron a torcerse.

La contraportada hablaba de un lugar llamado "Mundovisión" en vez de Mundodisco, lo cual era un mal augurio, pero lo peor estaba por venir. Aunque el llamado Mundovisión no aparecía en ningún momento en el libro (era Mundodisco, menos mal) aquella edición tenía un fallo gordísimo: las páginas de la 137 a la 153 no estaba, en su lugar estaban las páginas de la 161 a la 176 que, para más INRI, se repetían posteriormente. Desde luego, al leer se notaba aquello, había incoherencias en la historia y era muy difícil seguirla por la ausencia de aquellas páginas. Tiempo después, cuando pude leer una nueva edición corregida, me di cuenta de que me había perdido cosas tan importantes como la muerte de un personaje ("¿dónde se habrá metido?", me preguntaba yo estúpidamente).

¿Qué editorial era la responsable de aquello? El nombre del enemigo era Plaza & Janés. Ellos eran los responsables de aquella edición chapucera. No tenía el ticket de los libros (mea culpa), así que me tocó cargar con aquella edición defectuosa (que aún conservo). Pero el cachondeo iba a continuar.

La sexta entrega de la serie ¡Guardias!¿Guardias? era un cachondeo, en lo que se refería a la contraportada por lo menos, ya que se mencionaba un ejército de enanos que no aparecían por ningún sitio. No había ninguna alusión a la guardia nocturna, los auténticos protagonistas del libro y encima el odiado nombre, "Mundovisión", se repetía de nuevo. Por lo menos, a diferencia de Rechicero, las páginas estaba bien y esta novela, muy buena, podía leerse sin problemas.

Contraportada de mi edición de ¡Guardias!¿Guardias? Doy fe que el mencionado ejército de enanos no aparecía por ningún sitio y que el mentado Mundovisión tampoco

Al margen de estos errores, las novelas me encantaron. ¡Guardias!¿Guardias? es de lo mejorcito que he leído de Mundodisco. Posteriormente devoré Pirómides y Brujerías, ambas muy buenas pero que, siento decirlo, no cuento entre mis favoritas. Por lo menos, en estos libros la Muerte ya hablaba en MAYÚSCULAS, cosa que era de agradecer.

Tras este relativo fiasco, pensaba que había terminado con las novelas de Mundodisco. Recordemos que no tenía acceso a internet por aquella época y que, después de los problemas con Rechicero estaba cagándome en los muertos de Plaza & Janés.

Pero el destino es caprichoso y, en enero del año 2000, aparecía una nueva novela de Mundodisco, El país del fin del mundo que contaba nuevamente con Rincewind como protagonista. Me puse a temblar de alegría, porque al final de Rechicero el inepto mago se había quedado encerrado en las dimensiones mazmorra tras haber salvado al mundo. No obstante,algo empezó a olerme mal cuando leí en la solapa que aquella era la novela número 22 de Mundodisco. Yo sólo me había leído ocho novelas, así que le pregunté a un dependiente si había alguna más aparte de aquellas ocho y la nueva. El dependiente, que no tenía mucha idea, supongo, me aseguró que no, que aquellas nueve novelas era todo lo que tenían. Salí de la librería con la mosca detrás de la oreja y con tres mil pesetas menos porque aquella edición ya no era de bolsillo: era formato tapa dura pero con tapa fofa. Más grande, más aparatosa y, sobre todo, más cara, de lo que se evidencia que las anteriores habían vendido bien.

El libro, una parodia de Australia, estaba bien pero me dejó lleno de interrogantes: el lugar donde sucedía la acción, un lugar llamado Ecksecksecksecks ¿eran las dimensiones mazmorra donde Rincewind había quedado encerrado? lo dudo, no había monstruos ni similares; en ese caso ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Y de donde habían salido todos esos magos de cuyo nombre no había oído hablar?¿Y cómo había recuperado Rincewind su sombrero si lo había perdido? Las dudas se acumulaban y me faltaban respuestas. Pero no había que ser muy listo para entender lo ocurrido: si aquella era la novela número 22 de Mundodisco, eso significaba que las novelas de la 9 a la 21 no habían sido traducidas del inglés. Malditos fueran por siempre los de Plaza & Janés por aquel vacío argumental.

Pero llegamos al año 2001. Aquel año no editaron nada en castellano de Mundodisco, pero por suerte mi madre tuvo la feliz idea de mandarme a Londres un mes en verano. Si Japón es la Meca de los videojuegos, Inglaterra es la Meca del Mundodisco. Tras visitar un par de librerías en Londres, me quedé a cuadros tras comprobar que, mientras en España los libros de Mundodisco eran relegados a rincones polvorientos, allí había secciones completas dedicadas a las novelas de Terry Pratchett. No solo eso: había guías de personajes, un mapa del Mundodisco, calendarios, libros de ilustraciones… De todo. Yo estaba apabullado, pero por aquel entonces tenía 17 años recién cumplidos y, a pesar de que mis ansias de leer  Mundodisco eran grandes, no tenía cojones para coger 400 páginas en inglés. Debo decir que los libros de Mundodisco están llenos de frases hechas, refranes, palabras inventadas, etc, de manera que si ya cuesta a veces entenderlos en castellano, en inglés no me lo quería ni imaginar. Pero una vez más la diosa fortuna vino en mi ayuda y descubrí un libro de Mundodisco delgadito, de unas cien páginas. Se llamaba Eric, aunque tenía la palabra Fausto tachada. Con mis escasos conocimientos de inglés (cortesía de juegos como Ocarina of time que te obligaban a saber inglés sí o sí), pude descifrar en la contraportada que aquella era la continuación de las aventuras de Rincewind tras Rechicero. Por fin tenía la oportunidad de saber lo que había pasado con el inepto mago, así que me compré el libro con unas pocas libras y, diccionario en mano, empecé a leérmelo.

Portada de la versión inglesa de Eric que tengo

Sabía que iba a ser complicado, pero aquello resultó desesperante. La lectura de Eric era muy buena y desternillante, pero tener que recurrir al diccionario cada dos por tres era un suplicio. Aprendí mucho inglés, desde luego, sobre todo gracias al loro de Eric que no paraba de decir "Wossname" que viene a significar "como se llamen". Otra palabra que no se me ha borrado de la memoria es "Avaunt" que es "vade retro" (con la que Eric intenta controlar al "demonio" Rincewind). Y a trancas y a barrancas, conseguí acabarme Eric. En la última página del libro había una lista (por orden) de todas las novelas de Mundodisco editadas en inglés. Eric era la novena, así que creo que hice la elección correcta. Quedaban todavía 12 novelas por traducir, de manera que el panorama no era muy prometedor y yo ya pensaba que a menos que repitiera el esfuerzo de Eric, me iba a quedar sin leer aquellas grandiosas novelas.

A finales de 2001, mis padres me compraron ¡por fin! un ordenador. Armado con un "poderoso" módem de 56K me adentré en el mundo de internet. Sobra decir que una de mis primeras búsquedas con aquel buscador desconocido llamado google (aparte de la consabida pornografía) fue, desde luego, Mundodisco.

Google me llevó a una página llamada La concha de gran A’Tuin que, por fin, despejó todas mis dudas. La página contenía información de todas las novelas y arremetía contra Plaza&Janés a la que apodaban, muy acertadamente creo yo, Paga&Jódete. Por fin me enteré (más o menos) de las aventuras de Rincewind tanto en Eric (de las que ya sabía bastante gracias al libro en inglés) como en la inédita en castellano (por aquel entonces) Tiempos interesantes.

Aparte del incomprensible abismo de publicación entre Brujerías y El país del fin del mundo, La concha de Gran A’Tuin me reveló el pasado de la saga Mundodisco en España. La editorial Martínez Roca había empezado a editar las novelas de Mundodisco en 1989. Había obviado Eric, pero había publicado tres más de las que Plaza&Janés se había olvidado: Imágenes en acción, El segador y Brujas de viaje. Estas tres novelas estaban descatalogadas y, en el año 2001, eran algo así como el santo grial para los lectores de Mundodisco.

Recorrí mi ciudad buscando aquellos tres incunables fracasando estrepitosamente. Por suerte, La concha de Gran A’Tuin tenía buenas noticias para mí y para todos los fans del disco: Plaza&Janés iba a saltarse las tres novelas incunables pero a cambio iba a publicar la novela número 13, Dioses menores, en enero de 2002. Algarabía para los yonquis de la obra de Pratchett, al menos temporalmente, ya que la edición en rústica de Dioses menores estaba llena de fallos, párrafos omitidos y demás cagadas de las que informaba religiosamente La concha de Gran A’Tuin.

Tras devorar y disfrutar en la medida de lo posible Dioses Menores sobrevino una desgracia en mi colección de Mundodisco: le había dejado a mi hermano mi novela favorita, Mort, y el muy cateto la había perdido. Mi hermano sólo tenía 10 años por aquel entonces pero lo cierto es que pillé un cabreo monumental y, a día de hoy, no estoy seguro de haberlo perdonado del todo. Por suerte, mi novia de entonces se apiadó de mi y me regaló Mort (aunque después me confesó que lo hizo para que yo dejara de maldecir a mi hermano).

En mi búsqueda de las tres descatalogadas y, en especial, de El segador, el destino puso en mis manos otra oportunidad más para saciar mi hambre: el emule, donde encontré las tres descatalogadas. Juro que si hubiera tenido la oportunidad de comprarlas en formato papel lo habría hecho, pero yo estaba desesperado y acabé leyendo El Segador en word. Me encantó, sobra decirlo, sobre todo por el hecho de que la Muerte fuera despedida y se dedicara a vivir su vida como buenamente podía.

Debo decir que tras unos inicios poco prometedores, Plaza&Janés aprendió la lección y empezó a publicar las novelas en castellano y en orden. Las traducciones, a partir de la publicación de Lores y damas en julio de 2002 son muy buenas (en la medida de lo posible) y las páginas repetidas o alteradas parecen ser cosa del pasado. Así que así empezó una buena época para todos los fans de Mundodisco que, por suerte, no solo se mantiene sino que parece ir a mejor.

Tras disfrutar de Lores y damas en julio de 2002, tuvimos sequía de Mundodisco a principios de 2003, ampliamente saciada por la aparición de Hombres de armas, la continuación de las aventuras de la guardia nocturna de Ankh-Morpork y la primera de las tres descatalogadas Imágenes en acción (la primera en rústica y la segunda en edición de bolsillo, porque hay que sacarle el dinero al personal). La reedición de El segador llegó en noviembre de 2003 (me la compré en papel, desde luego, porque leer en el ordenador no es mu agradable) y Brujas de viaje (en bolsillo) en marzo de 2004. Me tocó esperar a julio de 2004 para leer Soul Music, una de las aventuras de la Muerte que menos me ha gustado, pero al menos la cosa iba hacia delante.

Quedaba por solucionar el problema de Eric, que a mi no me preocupaba demasiado por haber leído la versión original. Por suerte, Plaza&Janés parecía querer redimirse de sus pecados y, a principios de 2005 la editó en castellano. Por desgracia, no editó la edición original ilustrada por el difunto Josh Kirby, pero al menos contaron para la revisión de la novela con el webmaster de La Concha de Gran A’Tuin, que ya se había encargado de revisar las reediciones de las tres descatalogadas. Si no me creéis, coged alguna de las últimas novelas de Mundodisco y, en la página esa donde pone el copyright y todas esas zarandajas veréis una línea donde pone "Colaborador editorial: Manu Viciano".

Por fin, en julio de 2005 apareció Tiempos interesantes que por fin cerraba el ciclo de Rincewind hasta El país del fin del mundo. Desde entonces la serie ha tenido un ritmo de publicación regular bastante satisfactorio. Cada mes de enero y de julio tengo una cita con una novela de Mundodisco. En julio de 2007 apareció ¡Voto a bríos! que por fin cerró aquel agujero de publicaciones que Plaza&Janés abrió en 2000 con El país del fin del mundo.

Y para ponerle la guinda al pastel el año pasado tuve triple dosis de Mundodisco con la aparición de Los pequeños hombres libres gracias a la editorial Toro mítico, al margen de Carpe Jugulum y El quinto elefante que aparecieron también el año pasado.

Este año se presenta muy bien para los lectores de Mundodisco: ya he disfrutado de La verdad que apareció en enero, para julio toca El ladrón de tiempo y en noviembre podré disfrutar de la edición ilustrada de la novela número 27 de Mundodisco El último héroe. Falta saber si Toro mítico se lo curra y publica Un sombrero de cielo. Sería la guinda del pastel disfrutar de cuatro novelas de Mundodisco en un año (toda esta información es cortesía de La concha de gran A’Tuin a cuyo boletín estoy suscrito)

Y hasta el día de hoy hemos llegado. Tras unos inicios difíciles, la publicación de las novelas de Mundodisco en castellano parece gozar de buena salud lo cual, para un fan de la saga como yo, es de agradecer. Me he comprado hace poco la reedición de Mort en la que la Muerte es un personaje masculino y HABLA EN MAYÚSCULAS a diferencia de la versión original y en breve adquiriré la edición de bolsillo de Dioses menores que corrige los fallos de la edición en rústica.

Si habéis aguantado hasta aquí, felicidades porque os he soltado un rollo patatero de cuidado. Tenía ganas de contar esta historia, la verdad, que por suerte tiene un final feliz (realmente no tiene final, aún me quedan novelas de Mundodisco por leer). Supongo que muchos de los aficionados a Mundodisco tendrán una historia similar que contar y los que aún no os habéis decidido a leer esta serie de novelas, os las vuelvo a recomendar, porque tenéis 26 novelas para disfrutar y el panorama editorial es mucho mejor que hace 11 años.

Saludos y buena lectura.

PD: no lo he dicho, pero hace tiempo que me enteré de que los videojuegos de Mundodisco surgieron de las novelas, ¡y no al revés! por si no había quedado claro.