La Wii me ha dado un buen susto

Anoche, después de ver un capítulo de 24 (gran serie, tengo que hacer una entrada en breve) se me ocurrió echarme una partidita a la Wii antes de irme a dormir. Nada serio, sólo me apetecía jugar un par de combates al Brawl y a planchar la oreja.

Grande fue mi sorpresa cuando vi que la consola estaba totalmente apagada. No con la luz roja de inactiva, sino apagada del todo, off, como si no estuviera enchufada a la corriente. En un primer momento no me asusté, esto podía tener varias explicaciones posibles: se había ido la luz en mi casa, el enchufe se había soltado, el cable de la alimentación podía haberse desprendido, el enchufe de la pared podía estar estropeado… Total, que cogí el cable de alimentación de la Wii y lo seguí hasta la pared. Estaba enchufado, vale. Recurrí a la vieja técnica que tantos aparatos eléctricos arregla: enchufar y desenchufar. Nada. Apretaba el botón de alimentación de la Wii y seguía sin encenderse.

Un poco más nervioso, empecé a mirar si el resto de aparatos conectados al mismo enchufe, funcionaban. Tengo conectados en dos enchufes con dos ladrones la Wii, la televisión, el DVD y la TDT. Horror y tensión a partes iguales me invadieron: todo funcionaba perfectamente. Con un sudor frío cubriéndome el cuerpo, empecé a desenchufar y desenchufar los cuatro aparatos reasignando aleatoriamente los enchufes. Era fácil distinguir el cable de la Wii, porque es gris mientras que los demás son negros.

Nada. Probé todas las combinaciones posibles y aquello seguía sin encenderse. Desconecté la Wii del todo para probarla en otro enchufe de la casa. Conecté y volví a conectar las distintas partes de la consola y aquello siguió igual. A estas alturas estaba tan nervioso que incluso tiré sin querer la barra del sensor de movimiento al suelo y casi me la cargo. Me lleve la Wii con todo su cableado a mi cuarto (normalmente la tengo en el comedor, hay más espacio para moverse). Desconecté la PS3 deprisa y corriendo y conecté la Wii en la tele de mi cuarto. Y una vez más, no obtuve respuesta. La consola seguía sin encenderse.

En estas condiciones, una persona puede enfadarse, ponerse triste, clamar a los cielos… Yo me puse a buscar culpables. Como la Wii está en el comedor, toda mi familia podía ser culpable de haberle pegado un buen golpe, pero sabía que la lista era muy corta: esa misma tarde había estado mirando un mensaje de un concurso del Mario Kart y sabía que desde entonces nadie la había tocado, así que el único culpable debía ser yo.

Me puse a buscar como un loco el manual de la Wii y el ticket de compra porque ya me veía llevando la consola a reparar. Por suerte, tengo la manía de guardarme los tickets de todo lo que compro (me encontré incluso con el ticket del Kingdom Hearts 2 que adquirí allá por septiembre de 2006) así que no tardé en encontrar el de la Wii. Tuve una suerte inmensa porque compré la Wii hace casi un año y el período de garantía es de 12 meses.

Total, que ya estaba dispuesto a mandar la consola al servicio de reparaciones cuando me di cuenta de que no me cabía en mi cuarto. Además me daba pena verla al lado de mi PS3: una tan grande y tan negra y la otra tan blanca y tan pequeñita (vistas juntas cuesta creer que una venda cuatro veces más que la otra) así que decidí volverla a conectar a la televisión del comedor (además, la una de la madrugada no es hora para ir empaquetando consolas).

Volví a enchufarla y de pronto allí estaba: esa bendita luz roja que indicaba que la consola estaba lista para funcionar. Me quedé con cara de tonto y lo primero que hice fue meter el disco del Brawl para asegurarme. Se encendió del todo y pude jugar sin problemas.

Lo primero que he hecho esta mañana al levantarme ha sido ir a ver si seguía funcionando y así era. Lo segundo ha sido escribir esta entrada porque tenía que compartir este susto que me he llevado.

¿Por qué a veces pasan estas cosas? Aparatos que se estropean porque sí y que luego, sin ningún cambio aparente, vuelven a funcionar. A pesar de que mi Wii ahora mismo funciona bien, estoy por mandarla al servicio de reparaciones en esta última semana de garantía aunque sea para que me la devuelvan igual y me aseguren que funciona bien. Supongo que estos sustos también forman parte de la vida del jugón aunque, desde luego, son una auténtica putada.