Análisis: The legend of Zelda: Twilight Princess

A pesar de que ya me terminé esta entrega de la saga Zelda hace tres años en su versión de Gamecube, recientemente he tenido la oportunidad de jugar y acabar la versión de Wii. Me hacía ilusión la tontería de mover el mando de la Wii y ver como el amigo Link pega espadazos, amén de otras tonterías como apuntar con el mando con el arco o el tirachinas o el simpático mini juego de pesca en el que el nunchuk sirve para recoger el sedal. en esta entrega quería hacer un análisis del juego, además de hablar un poquito de la historia que tuvo que vivir Twilight Princess para llegar al mercado. Tambien quiero hablar un poco de el otro Zelda de Gamecube, Wind Waker. Pero empecemos hablando del juego. Ya me iré por las ramas más adelante.

Twilight Princess nos pone una vez más en la piel de Link (o como queramos llamarlo) en su enésima aventura para salvar Hyrule. En esta ocasión, Link es un habitante de una pequeña aldea situada al sur de Hyrule llamada Ordon. Link es un granjero que dedica su vida a recoger leña, guardar cabras en el establo y demás actividades propias de su profesión. Al empezar el juego, Link recibe el encargo de llevar unos presentes a la ciudadela de Hyrule, pero como es de suponer las cosas se complican. Aparecen unos monstruos que secuestran a los niños de la aldea a la vez que un extraño muro negro aparece en los límites de Ordon. Link se lanza en persecución de los monstruos, pero el muro negro le impide el paso. De pronto, una mano atrae a Link al otro lado del muro. Al otro lado se encuentra el mundo que Link conoce pero bañado en una extraña luz propia del crepúsculo del día. Para más INRI, Link sufre una extraña transformación y pasa a convertirse en lobo. En esta forma, Link queda inconsciente y es apresado y llevado a una mazmorra. Y ya tenemos la aventura servida.

Como juego aparecido en la recta final de la vida de Gamecube (y principios de Wii), Twilight Princess presenta un nivel gráfico de escándalo, de lo mejorcito visto a finales de la pasada generación(y de lo mejor de Wii, todo hay que decirlo). A imagen y semejanza de Ocarina of Time, disponemos de un gran escenario central (la pradera de Hyrule) que podemos recorrer a nuestro antojo para ir progresando en nuestra aventura. El juego es grande y muy detallado, con texturas muy agradables a la vista, buenos efectos de iluminación y un Link que se puede perfectamente. Los vídeos están hechos con el motor del juego pero suelen contar con un enfoque muy peliculero. El resto de personajes y enemigos no desmerecen el conjunto y algunos elementos como el agua, transparente y con un excelente movimiento en su superficie, son para quitarse el sombrero. No obstante, aunque el apartado gráfico se sigue manteniendo fresco, algunas texturas se ven borrosas y las zonas del mundo del crepúsculo abusan de todos anaranjados y chillones que pueden no resultar del agrado de más de uno. De todas maneras, el nivel gráfico es sobresaliente. 

A nivel sonoro, la cosa sigue siendo igual de buena. La banda sonora no está orquestada, pero no por ello deja de ser buena. Oiremos partituras que repiten de juegos anteriores (con sus correspondientes variaciones, desde luego) además de nuevas melodías que no desmerecen el conjunto. Los efectos de sonido son los típicos de la saga, de manera que escucharemos espadazos, flechazos y demás parafernalia. Una vez más, no hay voces. Los personajes producen gemidos, jadeos o gorjeos que pretenden emular voces y transmitirnos su estado de ánimo. Nuestro buen amigo Link sigue siendo mudo, como de costumbre, y aparte de sus gritos al atacar no le oiremos decir nada. En el otro extremo tenemos a Midna, la acompañante de Link en este juego cuyos soniditos son de lo más variado y recuerdan a los gruñidos de Banjo-Kazooie. Los diálogos, muy abundantes, están traducidos a nuestro idioma.

La mecánica de juego es la típica a la que nos tiene acostumbrado la saga Zelda. Tendremos que ir avanzando a través del gran mundo del que disponemos, atravesando mazmorras que nos obligarán a estrujarnos los sesos para llegar a la siguiente habitación, buscando llaves, objetos y demás. Al empezar el juego, el equipamiento de Link es nulo, pero conforme avancemos obtendremos el descomunal inventario al que Link nos tiene acostumbrado (y como de costumbre, nunca sabremos donde mete tanto trasto). A los clásicos espada y escudo, se unen los invitados de costumbre: el tirachinas, el arco, el boomerang, las botas de hierro, el gancho (renombrado zarpa), el traje para poder nadar bajo el agua… Tendremos nuevos objetos como el aerodisco, que nos permitirá avanzar por raíles que hay en algunas paredes, el cetro del dominio, que nos permitirá controlar algunas estatuas o el mangual, una cadena con una bola pesada al final con la que romperemos paredes de hielo y provocaremos grandes daños a los enemigos.

La sensación general que produce Twilight Princess es estar jugando a una versión corregida y aumentada del impresionante Ocarina of Time, aunque a TP le falta cierta dosis de carisma y novedad, pues aunque se nos ofrecen nuevas situaciones (peleas a caballos, objetos nuevos, situaciones distintas, la transformación en lobo) la sensación de deja vu a ratos es muy patente. No obstante,Twilight Princess es también un juegazo como la copa de un pino aunque, por desgracia, no es Ocarina of Time.

La historia es buena y, aunque típica, consigue mantener el interés del jugador. Una vez Link es transformado en lobo y encerrado en una celda en el extraño mundo del crepúsculo, no tardamos en conocer a Midna, un extraño bichejo femenino que se aviene a ayudarnos si le prestamos nuestra ayuda. No tenemos mas opción, desde luego, de manera que, con Midna sobre nuestro lomo, no tardaremos en descubrir que estamos en el castillo de Hyrule y que el tirano del llamado Mundo del Crepúsculo, un mundo paralelo al que habitan Link y compañía, está privando al mundo de Link de la luz que lo caracteriza para sumirlo en las tineblas del crepúsculo. Casi al empezar el juego conocemos a Zelda, la eterna princesa secuestrada, que nos cuenta que se rindió en su batalla contra el tirano de las sombras para salvar a su pueblo. Como es de suponer, la misión de salvar a Hyrule y devolverle la luz recae en los hombros de Link, aunque el primer paso es sin duda recuperar su forma humana.

Sorprende el personaje de Midna, odiosa y aprovechada al principio, no tardaremos en descubrir su historia y encariñarnos bastante con ella. La presencia de Zelda en el juego es poco menos que testimonial recayendo casi todo el protagonismo en Midna y, desde luego, en el chico mudo de los ropajes verdes.

Hasta aquí el análisis. Ahora quiero hablar un poco de las circunstancias que rodearon la llegada de Twilight Princess al mercado del videojuego. Siento decirlo, pero yo debo ser de los pocos que no disfrutó de la anterior entrega, Wind Waker. El estilo de los gráficos, el famoso Cell Shalding, nunca terminó de convencerme. La prometida expresividad del rostro del Link dibujo animado se quedó a medio camino. Así mismo, detalles como el agua, elemento con el que tengo cierta obesisón en su recreación virtual, no me gustó nunca. Aquella agua de dibujo animado me hacía pensar que cada vez que Link se zambullía lo hacía en una piscina de pintura azul. El juego se me antojó muy simplón a nivel gráfico porque, ya lo he dicho, los gráficos Cell Shalding de Wind Waker no me convencieron. Para no decir que no solo de gráficos vive el jugón, lo cierto es que Wind Waker tampoco me convenció en otros aspectos. El descomunal mapeado era…eso, descomunal, pero en la inmensa mayoría del mar de Wind Waker no había nada. Quitando las islas principales, el resto eran poco más o menos peñascos que poco aportaban a la aventura. Wind Waker se desmarcaba de Ocarina of Time, desde luego, pero a mí nunca me conquistó. En fin, ahí queda mi opinión, podéis empezar a tirarme piedras, pero no voy a cambiarla.

Con todo lo expuesto en el párrafo anterior quiero justificar el hecho de que el anuncio de Twilight Princess me llenó de alegría, pues el retorno a los gráficos realistas me gustaba más (llamadme superficial, pero bueno, nadie es perfecto). Por desgracia, a mi modo de ver, Twilight Princess fue un juego bastante maltratado aunque en última instancia los más perjudicados fuimos los usuarios. Inicialmente, el juego estaba previsto para aparecer en verano de 2005, pero empezó a sufrir retrasos sin misericordia con la excusa de mejorarlo y que fuera perfecto. Si nos situamos un poco en el contexto, Gamecube estaba perdiendo la batalla contra PS2, de manera que la aparición de un nuevo Zelda podría haber ayudado al cubo de Nintendo. Por desgracia, la empresa de Kioto decidió ir más allá y no tardó en quedar claro que ya daban a Gamecube por perdida.

Del verano de 2005 se pasó a la navidad de 2005 y después, para desesperación de muchos, a la primavera de 2006. Con todos estos retrasos y a pesar de las excusas de nintendo, a título personal creo que la idea de la compañía era retrasar el lanzamiento de Twilight Princess para que coincidiera con el lanzamiento de Wii. Al margen de las explicaciones de nintendo, los hechos posteriores creo que me dan la razón. Al final la aparición de Twilight Princess se fechó en diciembre de 2006, coincidiendo con la aparición de Wii en el mercado. No tardó en confirmarse que habría una adaptación del juego para Wii que en teoría aprovecharía las posibilidades del nuevo mando, pero la cosa se pasó de castaño oscuro.

Recuerdo las navidades de 2006 como una época en la que mi confianza en nintendo se fue al garete. La versión de Twilight Princess de Gamecube no sólo apareció más tarde que la de Wii (prueba descarada que demuestra que se pretendía impulsar las ventas de la nueva consola), sino que además apenas se distribuyeron copias de la versión de Cube, de tal forma que encontrar el juego para el cubo se convirtió en una odisea que muchos recordarán con disgusto.Me alegro de contarme entre los afortunados que encontraron una copia para la versión del cubo.

Eventualmente, la estrategia se nintendo se reveló, creo yo, como algo absurdo. Wii no tardó en empezar a venderse a capazos pero Twilight Princess no era un juego que el público al que va dirigida Wii desease jugar. Twilight Princess, a pesar de ser un gran juego que se vendió bien, fue un Zelda muy desaprovechado. 

Habiendo terminado la versión de Wii hace apenas un par de horas, lo cierto es que las impresiones que me he llevado no han sido buenas. Se nota demasiado que el juego fue concebido para Gamecube y remodelado para Wii. Lo de mover el mando para dar espadazos es gracioso, pero innecesario. Al apuntar no voy a negar que el mando de Wii es más preciso que un joystick, pero a veces el propio personaje se interpone en la trayectoria del punto de mira y no te deja ver. Lo de tirar la caña y recoger el sedal con el nunchuk es algo divertido, pero que, una vez más, no hacía falta. La ausencia de un segundo joystick para mover la cámara se echa a veces de menos. Girar la cámara con Z ayuda, pero como tengamos un objeto al que podamos fijar cerca ya la tendremos liada.

Con esta agridulce sensación me he quedado tras jugar a Twilight Princess en Wii, lo que es una pena porque el juego es realmente bueno. Como muchos, espero como agua de mayo la siguiente entrega de Zelda, esta vez desarrollada ex-profeso para Wii, aunque lo único que conocemos de momento es un mísero dibujo que poco o nada nos aporta. Ya veremos qué derroteros toma esta gran saga en su próxima entrega. Un saludo.