Un poquito de cine: Un ciudadano ejemplar

La venganza es siempre una buena excusa para dotar de una trama interesante a una historia. Grandes exponentes del mundo de la literatura, el cine, los videojuegos o incluso el manganime basan su atractivo en el papel del vengador dispuesto a hacer pagar por sus crímenes a aquellos que lo perjudicaron. Ahí tenemos El conde de Montecristo, con un inocente Edmundo Dantés que es encerrado injustamente en una prisión durante años, hasta que logra fugarse y elabora un cuidadoso plan de venganza para hacer pagar a sus enemigos. Nuestro buen amigo Kratos es también un buen exponente de la venganza, siempre dispuesto a hacer pagar a los dioses todo lo que le han puteado. En el terreno del manganime, ahí tenemos a personajes tan carismáticos como Uchiha Sasuke en Naruto (aunque al final el pobre no sabe muy bien de quien tiene que vengarse y de quien no). Aunque a veces se disfrace de justicia, la venganza está ahí y la película que tuve ocasión de disfrutar el fin de semana pasado se basa en eso. Vamos a dar un pequeño repaso a Un ciudadano ejemplar.

La película empieza de una manera muy calentita. Tenemos a Clyde Shelton (Gerald Butler) disfrutando de una tranquila velada en casa en compañía de su mujer y su hija. No tardan en irrumpir en su casa dos delincuentes, uno de los cuales apuñala a Clyde, a su mujer y a su hija. Clyde es el primero en recibir la puñalada y casi inconsciente es testigo del destino de su mujer y su hija. Posteriormente descubrimos que Clyde consigue sobrevivir pero su hija y su mujer no. Para más inri, el ayudante del fiscal, Nick Rice (Jamie Foxx) opta por hacer un trato con el asesino de la familia de Clyde para que inculpe a su compañero. Clyde observa impotente este hecho pues, a pesar de sus protestas, Nick asegura que no van a obtener un resultado mejor en el juicio. El asesino de la familia de Clyde queda libre, su compañero va a la cárcel y Clyde observa como Nick le estrecha la mano al asesino para agradecerle su colaboración. Y ya la tenemos liada.

Han pasado diez años y se va a proceder a la ejecución del compinche del asesino de la familia de Clyde. La ejecución, en teoría indolora, se resuelve con una muerte muy agónica por parte del preso. Por otra parte, Clyde captura al hombre que asesinó a su familia. Lo ata a una mesa y, previa descripción de todo lo que va a hacerle, lo descuartiza muy lentamente y, no contento con eso, lo graba en vídeo. Minutos después es detenido y llevado a prisión.

Nick es el fiscal encargado de procesar a Clyde y, aunque al principio incluso se muestra satisfecho de la venganza personal que ha llevado Clyde a cabo, no tarda en evidenciarse que el plan de Clyde acaba de empezar. Sistemáticamente, todos los implicados en el juicio empiezan a morir uno detrás de otro y, para desesperación de Nick, Clyde parece ser el responsable, a pesar de que ya está encerrado. Nadie está a salvo. Clyde no tiene un plan. Tiene EL plan y parece que nadie puede pararlo.Está a dispuesto no solo a vengarse sino a demostrar lo corrupto que es el sistema judicial norteamericano.

Aunque la película empieza bien y es interesante, el último tercio cae un poco en el tedio y sobretodo al final (que no voy a contar para no reventarla). Junto con la idea de la venganza, en la película observamos una crítica al sistema judicial estadounidense que parece ser capaz de dejar gente culpable en libertad sin excesivos tapujos.

La película se deja ver, sobretodo si te gusta el rollo vengativo pero, ya está dicho, acaba aburriendo en su parte final. Película interesante para pasar el rato a la que tenía muchas ganas pero que me ha dejado con la impresión de que podría haber sido bastante mejor. Queda a vuestra elección si la veis o no. Un saludo.