Sinopsis y comentarios de la última temporada de 24

A pesar de que el final de 24 no era algo tan esperado y cacareado como el de Lost, la conclusión de las aventuras de Jack Bauer era algo que yo temía y deseaba a partes iguales. Como me conozco, he esperado a que la octava y última temporada de la serie protagonizada por Kiefer Sutherland fuera totalmente emitida para poder verla de un tirón sin tener que sufrir molestos parones entre capítulo y capítulo.Hace escasos minutos he visto el último capítulo que ha puesto fin a las andanzas del ex-agente de la CTU. Ha sido un final que no me ha dejado indeferente, de manera que he decidido escribir esta entrada. 

Vaya por delante el hecho de que voy a incluir spoilers de los gordos que irán in crescendo según avanza la entrada. La escribiré por secciones poniendo avisos.Estas son mis impresiones de la temporada final de 24, otro de los intesísimos días de la vida de Jack Bauer. Vamos allá.

LAS PRIMERAS HORAS (spoilers mínimos)

La octava temporada de 24 empieza a las 16:00, dos años después de los acontecimientos de la séptima y transcurre en la ciudad de Nueva York. Jack Bauer, salvado in extremis por su hija del arma biológica con la que se infectó en la temporada 7, está recuperado. Se nos muestra a un Jack hastiado, que intenta olvidar su pasado y centrarse en lo que le queda de familia: su hija y su nieta. 

Por desgracia, las cosas no tardan en torcerse. Está a punto de firmarse un tratado de paz histórico entre Estados Unidos y el ficticio país de Kamistán pero hay un complot para asesinar al presidente de dicho país, Omar Hassan. Bauer, como es de esperar, acaba metido en el fregado casi sin querer. La reabierta CTU de Nueva York se ve incapaz de afrontar los hechos y Bauer, una vez más, parece que es el único que puede sacarles las castañas del fuego.

En estos primeros capítulos nos reencontramos con viejos conocidos como la incombustible Chloe O’Brian, que parece tener problemas para adaptarse a la nueva CTU, la presidenta Allison Taylor, su colaborador Ethan Kanin y durante los primeros capítulos vemos a una adulta Kim Bauer que parece dispuesta a ayudar a su padre. Hay caras nuevas, desde luego: Cole Ortiz, agente de campo de la reabierta CTU que siente un gran respeto por Jack, Dana Walsh, prometida de Cole y analista jefe de la CTU o Brian Hastings, jefe de la CTU que parece tener más madera de burócrata que de líder en situaciones de crisis.

La situación supera las capacidades de la CTU. Los terroristas son unos radicales del país de Omar Hassan contrarios al tratado de paz que éste pretende firmar. Como de costumbre, son unos malos muy malos y muy bien preparados que tienen infiltrados en todas partes. Bauer no quiere verse metido en el fregado, está harto de sacarle las castañas del fuego al país y, tras una inicial pero vital colaboración, quiere volver a Los Angeles con su hija y su nieta. Por suerte o por desgracia, tanto Kim como Chloe le convencen de que se quede para hacer lo que mejor se le da: frustrar los planes de los malos.

CAE LA NOCHE (spoilers de nivel medio)

Gracias a Jack, el atentado contra el presidente Hassan fracasa, pero la cosa solo ha empezado a liarse, como de costumbre. Ha sido el propio hermano del presidente el que le ha traicionado y Jack y compañía no tardan en descubrir que la mafia rusa está implicada y puede proveer a los terroristas árabes con uranio. La CTU necesita a alguien para que se infiltre entre los rusos y la elegida es Renee Walker, ex-agente del FBI que conocemos en la temporada 7 y que acabó transformada en una versión femenina de Bauer en lo que a métodos expeditivos se refiere. 

La ex-agente no está del todo en sus cabales y, aunque acepta infiltrarse, sus métodos son brutales, pues no duda en cortarle un pulgar a su contacto ruso para que le lleve con su jefe. Jack se da cuenta del estado de Renee, pero la misión debe continuar.

En estos capítulos disfrutamos del mejor Jack Bauer, al que estamos muy acostumbrados los seguidores de 24: frío, calculador, inteligente, capaz de acabar con todo y con todos… El amigo Jack sigue siendo un crack, pues habla idiomas, es apuñalado y casi ni se entera, le torturan y se queda igual (tras estrangular a su torturador con los pies), se carga docenas de malos el solito… Una gozada para los amantes de la acción.

No se puede decir lo mismo de sus compañeros: Renee es una mujer torturada a la que no le importa su vida y está a punto de cargarse la misión. El presidente Hassan, preso de la paranoia por el intento de asesinato que ha sufrido ve enemigos por todas partes (y con alguno acierta), el nuevo director de la CTU solo piensa en salvar su culo cuando la cosa se complica (aunque se redime)… En fin, que una vez más somos testigos de lo peor del ser humano, aunque siempre queda sitio para algo de bondad y escenas de acción a cascoporro, desde luego.

Para complicar las cosas a Jack y compañía, los terroristas consiguen hacerse con el uranio y amenazan con hacer estallar una bomba nuclear en Nueva York. La cosa se pone más caliente que nunca.

LLEGA EL DÍA, PERO NO LA ESPERANZA (spoilers bastante gordos)

El amanecer trae luz a las vidas de Jack y compañía, pero poco más. Los terroristras quieren a Hassan a cambio de la bomba, a lo que la presidenta Taylor se niega. Por desgracia, alguno de sus colaboradores no está de acuerdo y orquesta un ataque para secuestrar a Hassan (americanos luchando contra americanos, lo que faltaba…).

Por suerte, nuestro amigo Jack, junto a una recuperada Renee, está al pie del cañón y, escoltando al presidente y su familia, se carga a los agentes insurrectos (demostrando que es poco menos que un dios). Por desgracia, es el propio Omar Hassan el que se entrega para evitar que detonen la bomba. Llegados a este punto, el presidente es un tío que cae bastante bien a pesar de las cagadas que ha hecho y demuestra su entereza y valor al ser torturado por los terroristas que intentan que reniegue del tratado de paz. Omar se niega una y otra vez (ole sus huevos).

Se inicia una carrera contrarreloj para rescatar al presidente de Kamistán y Jack va a la cabeza de la misma con Renee y el agente Cole Ortiz a remolque. Como en 24 no te puedes fiar ni de tu padre, el pobre agente Ortiz ha descubierto que su prometida Dana Walsh es una inflitrada que está ayudando a los terroristas (qué buenos son los jodidos, tienen infiltrados por todas partes). Dana Walsh es un personaje que te empieza dando un poco de penilla, ya que tiene un exnovio que la putea bastante. Por desgracia, en cuanto descubren su tapadera no duda en liarse a tiros para escapar. Cole la detiene y Jack, como de costumbre, le saca la verdad a su manera: un poquito de estrangulamiento y un acuerdo de inmunidad y Dana revela la ubicación de Omar Hassan.

Por desgracia, 24 es un drama de acción, de manera que a pesar de sus esfuerzos, Jack y compañía no llegan a tiempo y el pobre presidente es degollado antes de que lleven. Los terroristas, para más INRI, lo han colgado en internet. Para variar un poco, Jack ha fracasado. El tratado de paz de va al carajo y todo ha terminado.

HORAS FINALES: EL JACK BAUER MÁS BESTIA Y VENGATIVO QUE SE HAYA VISTO (spoilers gordísimos, cuento el final y todo,estáis avisados)

Con Hassan muerto, Jack ha cumplido y se va con Renee a su casa a disfrutar de un buen rato. Por desgracia, resulta que aunque todos los terroristas islámicos están muertos, eran los rusos los que les estaban ayudando desde las sombras. Uno se encarga de rematar al jefe de los terroristas y cree que Renee puede haberlo reconocido. Conclusión: Renee debe morir. Mientras tanto, el tratado se reaviva cuando la mujer de Hassan, Dalia, toma el puesto de su recién fallecido marido.

Jack apenas tiene tiempo de recuperarse del casquete con Renee cuando un francotirador la abate desde otro edificio. Desesperado, Jack la lleva al hospital, pero es inútil: Renee ha muerto. Un destrozado y furioso Bauer llama a la CTU para pedir que le dejen interrogar de nuevo a Dana Walsh para que suelte todo lo que sepa. Chloe, renombrada directora provisional de la CTU, accede (el amigo Brian Hastings, aunque te acaba cayendo bien, es reemplazado por torpe).

Este segundo interrogatorio de Jack a Dana da escalofríos, porque Jack ni pregunta: le da una buena paliza a la entrañable rubia y ésta, acojonada, se aviene a contarle todo, previo acuerdo de inmunidad firmado por la presidenta.

Por desgracia, ésta afronta sus propios problemas: aunque Dalia Hassan está dispuesta a seguir con el tratado de paz, los rusos se niegan, ya que esto debilitaría su posición en oriente (por eso se cargan a Omar, para mandar el tratado al garete). En este contexto, aparece cierto personajillo al que creíamos muerto: Charles Logan, expresidente de Estados Unidos, malo malísimo de la temporada 5 que fue apuñalado en la temporada 6. El cabronazo sobrevivió a la puñalada trapera y se aviene a convencer a los rusos de que vuelvan al tratado a cambio nada más que de un poco de reconocimiento.

Logan amenaza a los rusos con contar a la presidenta la implicación que han tenido en el asesinato de Omar Hassan y éstos, claro, se cagan y acceden. Por desgracia, llegados a este punto los intereses de Logan y Jack chocan: Jack quiere descubrir a los rusos y Logan todo lo contrario, ya que el tratado se iría a la porra y así se lo comunica a la presidenta.

Llegados a este punto, sorprende que la presidenta acceda a las demandas de Charles Logan. Es curioso como un personaje que no dudó en entregar a su hija a la justicia en la temporada 7 se avenga a encubrir el crimen de los rusos para preservar el tratado. El mayor problema de la presidenta en este punto es alguien que le ha salvado el culo al país demasiadas veces: Jack Bauer. Los dos se reúnen y la presidenta, ante la mirada atónita de Jack, reconoce que va a encubrir a los rusos y que éstos quedarán impunes para que puedan firmar el tratado de paz. Para rematar la faena la presidenta, consciente del peligro que supone Jack, opta por encerrarlos para que no obtenga las pruebas que demostrarían la culpabilidad de los rusos.

Gran cagada por parte de la presidenta porque Jack Bauer se convierte en una bestia vengativa que no tarda en fugarse y lanzarse prácticamente solo contra la ciudad entera para obtener justica (o más bien, venganza).Nada ni nadie puede detenerle y sistemáticamente empieza a aniquilar a todos los implicados. Chloe se ve incapaz de detenerlo, pues Jack siempre va dos pasos por delante. Con la ayuda de Cole Ortiz, consigue sacar a Dana Walsh del lugar donde la retienen para obtener las pruebas contra los rusos. Una vez las obtiene, demuestra que es un hombre despiadado y la ejecuta a sangre fría sin piedad.

La cosa solo acaba de empezar pues Jack consigue capturar al hombre que mató a Renee. Asistimos a una de las escenas más duras que he visto en 24, ya que Jack descarga toda su furia en este hombre (que de inocente no tiene un pelo, pero bueno…). Jack recurre a métodos de tortura en los que la obtención de información queda en segundo plano en detrimento de la venganza: tenazas, cortes, alcohol en las heridas e incluso un soplete son muestra de la bestia que se ha despertado en Jack. Para rematar la faena, Jack destripa al agente ruso a lo vivo para obtener la tarjeta sim del móvil del susodicho y que le lleva a un viejo conocido: Charles Logan.

Mientras la presidenta intenta tapar la historia de los rusos como puede (pues Jack envía las pruebas a una periodista), Charles Logan se vanagloria de sus capacidades de manipulación… justo antes de ser secuestrado por un furibundo Jack Bauer. La escena del secuestro es impagable, como un Jack Bauer acorazado de los pies a la cabeza y un Charles Logan más acojonado que nunca. Jack le saca a Logan los nombres de los conspiradores rusos y después se larga (no sin antes estrangular un poquito al afable imbécil de Logan).

Como es de suponer, Jack no pierde el tiempo: va a la ONU y se carga a todos los rusos sin miramientos, dejando al líder de la delegación rusa ensartado en su propio bastón. Su venganza ha sido consumada…o no,porque gracias a un micrófono que le ha puesto a Logan, descubre que el mismísimo presidente ruso es el responsable de todo…incluido el asesinato de Renee.

Jack termina de enloquecer y se dispone a asesinar al mismísimo presidente ruso. Mientras tanto, Chloe, ayudada por Cole y el informático Arlo consigue por fin encontrar a Jack y corre para impedir que cometa una locura. Por su parte, Dalia Hassan descubre la implicación de los rusos y se lo dice a la presidenta Taylor, que intenta razonar con ella para que siga firmando el tratado de paz. Dalia se cabrea cosa mala y la presidenta, que en este punto ya te cae fatal, añade otro clavo a su atúd al amenazar a Dalia con arrasar su país si no firma el tratado.

Asistimos entonces a la firma del tratado en una escena de tremenda hipocresía política: la presidenta Taylor que ha encubierto un asesinato y ha amenazado a una de las partes para que firme, el presidente ruso Yuri Suvarov, que ha orquestado el asesinato de una de las partes y la pobre Dalia Hassan, que va a firmar porque está asustada por el futuro de su país.

Mientras tanto, el bueno de Jack parece que ha entrado en razón gracias a Chloe (aunque en su cabreo también la estrangula sin miramientos, aunque la deja viva, menos mal). Jack tiene las grabaciones que prueban la culpabilidad del gobierno ruso, Charles Logan y la propia presidenta de los Estados Unidos. Por desgracia, para hacer creíble la detención de Jack y revelar las pruebas, Chloe se ve obligada a pegarle un tiro a nuestro amigo Bauer. Como de costumbre, Jack sobrevive al disparo pero queda muy malherido. Para más inri, Chloe no consigue que las pruebas sean expuestas y llegan a manos de la presidenta Taylor.

Cuando todo parece perdido, la presidenta ve un vídeo que Jack ha grabado a su hija para explicarle todo lo que ha hecho y, carcomida por su conciencia es incapaz de seguir adelante en un tratado de paz que está manchado de sangre por todas partes.

Asistimos a los minutos finales de 24 que, como era de esperar, no podía terminar bien. Charles Logan opta, bajo mandato presidencial, por liquidar a Bauer de una vez por todas, aunque al confesar la presidenta sus crímenes opta por pegarse un tiro para asegurar la muerte de Bauer. Por suerte, in extremis, Chloe localiza el lugar donde van a ejecutar a Jack y la propia presidenta, arrepentida del todo, detiene la ejecución. En esta escena final, Jack parece resignado, aunque a pesar de que le han disparado y apuñalado lucha hasta el final con todas sus fuerzas.

La presidenta Taylor se disculpa entre lágrimas con Jack y asegura que va a entregarse. Por desgracia, la matanza que ha ejecutado Jack no va a quedar impune, ni por norteamericanos ni por rusos, de manera que Jack tiene que desaparecer para siempre. Así que una vez más Jack se ve obligado a huir, a quedarse solo, a renunciar a todo a pesar de que le ha salvado el culo a la presidenta, a la CTU y a todo Estados Unidos una vez más. 

CONCLUSIONES

El final de 24 es triste, si, pero no tanto como yo esperaba. Yo hubiese firmado por una muerte heroica de Jack Bauer, pero está claro que demasiada gente habría puesto el grito en el cielo al ver morir a semejante héroe.

Tenía miedo de que esta temporada final tuviera un bajón en la calidad del guión, pero lo cierto es que el día 8 es tan intenso como todos los anteriores. Por suerte o por desgracia, las aventuras de Jack Bauer han llegado a su fin y a título personal se han retirado a tiempo, pues la serie se marcha dejando el pabellón bien alto.

Con actuaciones muy buenas, guiones soberbios, escenas de acción a mansalva y una tensión constante que te mantiene en el borde de la silla, 24 es y será una de mis series favoritas aunque haya terminado. Descansen en paz Jack Bauer y todo el repertorio de personajes que le han acompañado durante estos 8 intensísimos días. Echaré de menos ese reloj digital que desgranaba las horas poco a poco y que tan característica ha hecho a la serie. Esta entrada, plagada de spoilers, lo siento, es mi homenaje personal al final de las aventuras del personaje interpretado por Kiefer Sutherland. Gracias por todos los buenos y tensos momentos que me ha hecho pasar. Un saludo.