Análisis: Red Dead Redemption

Hacer un análisis de Red Dead Redemption es una tarea que intimida un poco. El llamado por muchos "GTA del oeste" es un juego descomunal y ambicioso que nos demuestra, una vez más, lo que Rockstar es capaz de hacer. Red Dead Redemption es un juego con el que he disfrutado (y sigo disfrutando) muchísimo.Con esta entrada-análisis quiero hacer un sentido y merecido homenaje a este juegazo ambientado en el oeste americano. Esta es la historia de John Marston. Veamos qué es lo que nos ofrece.
 
 
 
 
Corre el año 1911. El salvaje oeste americano está viendo como su fin se acerca. Los avances tecnológicos son cada vez más patentes. La civilización se apodera de América a pasos agigantados (o eso proclaman algunos). En este contexto, nos metemos en la piel de John Marston. Marston es un antiguo forajido que dejó la vida de asaltador para volcarse en su familia. Por desgracia, su pasado le persigue. Unos agentes federales secuestran a su familia y le obligan a que capture a sus antiguos compañeros de fechorías. Sin tener más opciones, Marston se dispone a cumplir esta tarea.
 
 
En la piel de John Marston, tendremos que recorrer el descomunal mapeado que se extiende ante nuestros ojos. Dicho mapeado está dividido en tres áreas bien diferenciadas: New Austin, Nuevo Paraíso y West Elizabeth. La primera y la última se sitúan en Estados Unidos mientras que Nuevo Paraíso corresponde a Méjico. 
 
 
El mapa es enorme, descomunal, grandísimo y nos hará sentirnos muy pequeños. Las tres zonas que tendremos que recorrer para avanzar a través del juego se reparten el tamaño del mapa de manera bastante desigual. New Austin y Nuevo Paraíso son las más grandes (sobretodo esta última), mientras que West Elizabeth tiene una extesión algo menor. 
 
 
El nivel de detalle gráfico del mapeado es de escándalo. Empezaremos en la zona de New Austin que nos permitirá vivir nuestras primeras aventuras a la vez que nos deléitaremos con su espectacular nivel gráfico. New Austin puede dividirse en dos zonas bien diferenciadas: este y oeste. Al oeste nos encontramos una zona desierta pero, a pesar de eso, riquísima en detalles. Este desierto está plagado de plantas, hierbajos, cactus, piedras, alguna pequeña formación rocosa, arbustos y zonas de más espesura en las zonas cercanas al río que hay al sur (y que sirve de frontera natural con Méjico)… Todo con un nivel de detalle y riqueza tales que harán que nuestros paseos por este desierto sean de todo menos aburridos. También encontraremos pequeñas ciudades y asentamientos de bandidos. Entre las primeras destaca Armadillo, la ciudad más grande y representativa de este lado del mapa. En Armadillo veremos el típico pueblo que todos hemos visto en cualquier película del oeste. Armadillo cuenta con su saloon, su tienda, su armería, su tienda, su comisaría e incluso un pequeño cine donde podremos ver divertidos cortos animados. La representación de esta pequeña ciudad es también espectacular y nos hará sentir como si estuviéramos en el salvaje oeste.
 
 
En la zona este de New Austin, sobre una gran elevación montañosa, se encuentra el Rancho McFarlane, donde puede decirse que empezaremos nuestra aventura (de la que hablaré más adelante). Si seguimos progresando hacia el este, el desierto va muriendo, los árboles aparecen, la vegetación se torna más habitual y el ambiente menos reseco… Una vez más, el nivel de detalle es increíble, maravilloso y todos los adjetivos positivos que se os puedan ocurrir.
 
 
 
 
Al sur de New Austin se encuentra Nuevo Paraíso, zona perteneciente a Méjico. Al igual que New Austin, podemos ver zonas diferenciadas al este y al oeste. Al oeste encontraremos un ambiente aún más desértico que al oeste de New Austin. El oeste de Nuevo Paraíso es una zona desierta de arenas blancas como si fueran nieve. La vegetación es escasa y abundan los cactus y demás plantas resistentes a un clima tan árido. Encontramos un par de ciudades. Escalera (nombre muy acertado, pues la ciudad parece dividirse en varios niveles) y Chuparosa, ciudad amurallada situada cerca de la frontera con Estados Unidos.
 
 
La zona este de Nuevo Paraíso es también un desierto, pero de tipo rocoso, con enormes formaciones de piedra que nos recordarán a aquel famoso desierto en el que se perseguían incansablemente el coyote y el correcaminos. No hay zonas pobladas relevantes por aquí, aunque si pequeños pueblos como El Matadero. Una vez más, el nivel gráfico sigue siendo de escándalo. Se agradece la delicadeza de Rockstar al incluir carteles en español por todas las localizaciones de esta zona ficticia de Méjico, lo que dota de credibilidad a la zona (aunque en el campo de los diálogos no se han lucido, pero de eso hablaremos más tarde).
 
 
 
 
Queda zor hablar de West Elizabeth, zona ubicada al noreste de New Austin. Esta zona, a pesar de ser la más pequeña de las tres (aunque sigue teniendo una extensión considerable), también posee zonas bien diferenciadas. Al este, junto al mar, se encuentra la imponente y avanzada ciudad de Blackwater, por cuyas calles asfaltadas con adoquines podemos ver algún automóvil puntual. Al oeste de Blackwater veremos las grandes llanuras con los inevitables búfalos pastando en ellas. Al oeste de las grandes llanuras acabaremos llegando a una zona montañosa, plagada de altos árboles (de ahí su nombre, Tall Trees) y al norte de ésta se elevan enormes montañas nevadas que exploraremos en los compases finales del juego.
 
 
Esta ha sido la descripción del mapeado del que dispone Red Dead Redemption. El tamaño del mismo, ya está dicho, es descomunal, de manera que podremos perdernos durante horas y horas montando a caballo y explorando. Todo el entorno tiene un nivel gráfico espectacular, muy sólido y en ningún momento pensaremos que el entorno pierde nivel de detalle. 
 
 
Para no aburrirnos en lo que a nivel visual y detalle se refiere, el mundo de RDR cuenta con los ya habituales ciclos de día/noche. Éstos están también muy bien conseguidos ya que veremos como las sombras de los personajes se alargan o acortan según el momento del día. el sol se alza siendo una pequeña bola naranja hasta alcanzar el gran esplandor de la bola amarilla casi imposible de mirar directamente, la luna aparece por la noche pero sigue siendo visible en las horas posteriores al amanecer… En una palabra, una gozada a nivel gráfico que nadie debe perderse. El colofón viene en forma de los cambios climáticos, ya que el cielo puede nublarse y empezar a llover cuando menos te lo esperes. Las consecuencias de la lluvia también han sido exquisitamente representadas, con charcos que salpican al correr sobre ellos y que perduran aunque la lluvia cese.
 
 
 
 
Tras esta extensiva descripción de los escenarios creo que podemos pasar a los personajes que pueblan el espectacular entorno de RDR. En primer lugar vamos a poner al prota, desde luego. Ver en movimiendo a John Marston es una gozada. Sus movimientos al andar, correr, apuntar, encaramarse, etc son una gozada. En los primeros planos veremos el nivel de detalle del rostro de Marston, con esa espantosa cicatriz que le cruza la mejilla e impide que el pelo le crezca en algunas zonas de su rostro. El nivel de detalle de los ropajes de Marston también es de escándalo, sin importar cual de los atuendos a nuestras disposición le encasquetemos.
Los NPC que pasean por pueblos, aldeas y ciudades también están muy cuidados. Es difícil ver a dos personas iguales en la misma ubicación, los rostros de las personas están bien definidos (atención a las partidas de póker), sus movimiendos al andar, correr o montar a caballo están muy bien hechos… En una palabra, una gozada.
 
 
Seremos testigos de numerosas escenas cinemáticas a lo largo del transcurso del juego y todas tienen un enforque muy peliculero. Podremos apreciar en estas escenas el alto nivel de detalle de los personajes y ver como hablan, gesticulan, mueven los labios, etc. 
 
 
No podemos olvidarnos del reino animal, muy presente en este juego. Los reyes de la pista en este aspecto son los caballos, el elemento de transporte más popular del savaje oeste. Los equinos están muy bien representados, sus movimientos son ágiles y realistas, andan al paso, trotan, galopan… Nada que objetar. Pero no solo de caballos vive John Marston. El descomunal mapeado está poblado de diferentes especies animales: zorros, coyotes, lobos, mofetas, conejos, pumas, jabalíes, búfalos, castores, mapaches e incluso osos nos encontraremos en nuestra aventura. Como es de suponer, no todos se ubican en el mismo lugar (no veremos osos en el desierto, tranquilos), lo que dota de realismo al juego.  Por el aire vuelan cuervos, águilas, búhos, etc. El comportamiento de los animales también es realista, pues los más hostiles (osos, pumas y lobos sobretodo) no dudarán en atacarnos e incluso matarnos. Por suerte, el bueno de John puede defenderse, que nadie se asuste.
 
 
 
 
Con todo esto queda cubierto (creo) el aspecto gráfico. Pasemos al sonoro.
 
 
Si hablo de las típicas canciones de las películas del oeste, creo que todos tenemos en la cabeza la banda sonora de alguna película memorable como El bueno, el feo y el malo. De este tinte son las melodías que escucharemos en RDR. La música siempre aparece en segundo plano, como si quisiera pasar con disimulo, aunque en los momentos cumbre del juego su presencia se acrecienta. Una vez más, podemos dividir las melodías por zonas. En New Austin escucharemos melodías pausadas, con la presencia del piano y las guitarras en nuestras correrías. La captura de algún bandido o los eventos importantes redundan en la aceleración de la partitura para aumentar nuestra tensión.
 
 
Nuevo Paraíso cuenta con las trompetas en su repertorio, tan típicas y que todos relacionamos con el desierto mejicano. Todas muy buenas y muy bien adaptadas a la zona que recorremos. Por último, West Elizabeth cuenta con partituras lentas y deprimentes que parecen querer decir que con la llegada de la época moderna el savaje oeste está muriendo.
 
 
Para resumir, puedo decir que las melodías de RDR ambientan perfectamente el salvaje oeste que recorremos. No son partituras que pasarán a la historia, creo yo, pero la ambientación está muy conseguida y te ayuda a creerte metido en el salvaje oeste.
 
 
 
 
Los efectos sonoros son muy buenos. Desde el ruido de los cascos (distinto según andemos sobre piedra, tierra, tierra mojada, etc) a los sonidos que producen las armas al ser disparadas, todos los FX contribuyen a hacer más creíble esta representación del Far West según Rockstar.
 
 
En el campo de las voces, tengo sentimientos enfrentados. Las voces de los protagonistas son muy buenas: Marston con su voz de tipo duro, la ranchera decidida Bonnie McFarlane, el sheriff de Armadillo con su voz severa, el timador con voz de aprovechado West Dickens, Irish con su voz de borracho irlandés… El plantel de voces y personajes es elevado y muy bueno. Los NPC que te cruzas sueltan frases de vez en cuando pero siempre de acuerdo a las circunstancias… Este apartado sería perfecto si no fuera por lo que oiremos en la zona de Nuevo Paraíso. Vale que los carteles en español quedan muy bien, pero los mejicanos de la zona… En fin, que sueltan cada disparate gramatical que da ganas de cortarse las orejas. También es curioso que los personajes relevantes de Méjico hablen inglés mucho mejor que español (muchísimo mejor, creo yo), además de que cuando abordan frases en español…bueno, que mi profe de lengua del cole se pegaría un tiro si les oyera hablar. El remate viene en forma de frases híbridas de español e inglés, al más puro estilo spanglish, aunque quien sabe, quizá por esas zonas fronterizas se hable así, no lo puedo asegurar. En este apartado se agradece el esfuerzo de Rockstar, aunque lo podrían haber hecho mejor.
 
 
 
 
Pasemos al plato fuerte ¿qué podemos hacer en RDR? O mejor dicho ¿qué no podemos hacer?. Empecemos por el principio.
 
 
Una vez en New Austin. Marston se dirige a buscar al primer miembro de su banda al que pretende entregar, Bill Williamson. La cosa acaba muy mal para el amigo John, que termina con un disparo y es rescatado por Bonnie McFarlante, hija del propietario del rancho McFarlane. Bonnie cura a nuestro protagonista y las primeras misiones del juego (tutoriales, muy en la línea de GTA) nos son ofrecidas por ella. En estos primeros compases de juego aprenderemos a montar a caballo, domarlos, usar nuestras armas o emplear el Red Eye (una curiosa habilidad que nos permite ralentizar el entorno para apuntar a placer a nuestros enemigos).
 
 
Superados estos primeros compases, podremos alternar la llamada "historia principal" (cazar a los antiguos compañeros de Marston) con las docenas de misiones y actividades secundarias que podemos realizar. Éstas últimas son muy numerosas y nos mantendrán distraídos mucho tiempo.
 
 
Podemos empezar con los juegos de azar: el póker (texas hold’em), blackjack, el juego del cuchillo ( juego de coordinación con los botones del mando al que cuesta acostumbrarse), el juego del mentiroso con los dados, el juego de la herradura  (difícil de manejar, el que más odio, sin duda) o echar pulsos. Todos estos juegos no están disponibles desde el principio y algunos solo se encuentran en localizaciones determinadas, pero sin duda nos harán perder muchas horas (en mi caso, la palma se la lleva el póker).
 
 
Para hacer dinero también podemos trabajar, bien de vigilante nocturno (impidiendo crímenes) o domando caballos (cosa bastante complicada pero muy satisfactoria).
 
 
En nuestros paseos por el enorme mapeado podemos llegar a guaridas de bandidos. En el caso de eliminarlos a todos y completar la guarida, obtendremos siempre alguna jugosa recompensa. Si seguimos ávidos de efectivo, también podemos capturar algún bandido, teniendo especial cuidado en entregarlo vivo (pues siempre nos darán una recompensa mayor que si está muerto).
 
 
No faltaran los personajes que nos cruzamos al azar y que nos piden algún favor: recoger flores, buscar algún familiar, ayuda para encontrar un tesoro… Los habitantes de RDR son bastante inútiles y necesitarán la ayuda de John Marston incluso para limpiarse el culo (como quien dice). Cabalgando por el mapa de RDR también podemos cruzarnos con ladrones de caballos o damiselas en apuros que nos engañarán para quitarnos nuestros bienes. En este caso es mejor tirar del arsenal del que disponemos para sobrevivir. Aunque empezamos con un miserable revólver, el inventario de Marston se verá engrosado con escopetas, fusiles, rifles, armas arrojadizas, etc.
 
 
Disponemos también de una serie de desafíos a completar a cual más complicado: recolectar unas plantas determinadas, encontrar un tesoro, cazar ciertos animales o realizar auténticas proezas como tirador. Estos desafíos están divididos en niveles y a más nivel, más complicado (matar a cuchilladas a un oso no es moco de  pavo), pero superarlos es muy satisfactorio y siempre nos reportará algún beneficio, sobre todo en el caso de los animales, a lo que podemos desollar para vender sus pieles (cuanto más raro sea el animal en la zona, más beneficio obtendremos).
 
 
Todos estos párrafos sirven para ilustrar la cantidad de horas de juego y entretenimiento que tenemos por delante. Raro sea que no tengamos algo que hacer, en cuyo caso siempre podemos perdernos un rato para explorar una zona nueva, encontrar nuevas armas, matar forajidos para conseguir sus recompensas o registrar cadáveres buscando dinero o munición.
 
 
 
 
Ser bueno tiene sus recompensas. Esto debieron pensar los de Rockstar al meter el sistema de fama y honor. El primero aumenta sin importar la tendencia de nuestros actos: completar misiones, ayudar a gente, matar indiscriminadamente en duelos, etc, nos hará ser conocidos, lo que nos reportará beneficios, sin duda. En el caso del honor la cosa cambia, pues se juzgará la bondad o maldad de sus actos. Ser bueno es complicado, pues implica ayudar a la gente, pararse en caso de que se nos solicite nuestra colaboración, dejar escapar a algún criminal arrepentido… Complicado, pero beneficioso, pues nos saldrán las cosas más baratas en las tiendas ( y nos darán mas dinero al vender nuestras pertenencias). Ser malo es sencillo pero peor. No nos dará ningún beneficio y si nos comportamos mal de continuo la recompensa sobre nuestras cabezas aumentará de manera espectacular y cazarrecompensas y agentes federales irán tras nosotros (aunque podemos librarnos de nuestra recompensa pagándola nosotros, desde luego).
 
 
La historia avanza de manera satisfactoria, con tiroteos, carreras, forajidos a los que perseguir, implicación en la revolución de Méjico, etc. Si no nos paramos con las misiones secundarias, RDR puede durarnos unas 20 horas. Si por el contrario disfrutas paseando y haciendo todo lo que el juego te ofrece, esta cifra aumenta hasta las 50 horas de juego.
 
 
Si con todo esto aun no nos hemos quedado hartos, siempre queda el multijugador en sus dos vertientes, cooperativo (muy divertido y gratificante) y en modo competición (donde, en mi caso al menos, siempre aparece el típico poseedor de rifle de francotirador que te vuela la cabeza sin que le veas).
 
 
Me guardo para el final las cosas malas, que este juegazo, por desgracia, también las tiene. Una consecuencia del alto nivel gráfico de RDR es que en ocasiones veremos sombras que aparecen de golpe, edificios que se renderizan ante nuestros ojos, personajes sin rostro a los que les aparece de golpe… El que mucho abarca poco aprieta, pero estos fallos son más bien puntuales, pero molestan cuando los descubres. También he sufrido algún bug puntual pero importante: cartas del póker superpuestas que no dejaban ver las nuevas, un caballo encima de la mesa de blackjack, carretas clónicas en una misión donde solo tenía que coger una, enemigos invisibles (esto me ha pasado un par de veces y jode) o, lo peor de todo, un objeto que desaparecía si más al final y me impidió continuar (reseteo al canto). Algunos son fallos menores, otros importantes, pero en un juego tan grande casi es de esperar que no todo salga bien. De todas maneras, tirón de orejas a Rockstar por estos fallos que mandan al traste la experiencia de juego (muy de vez en cuando, por suerte).
 
 
Y creo que hasta aquí llega el análisis. Red Dead Redemption es un juegazo que me ha encantado y al que seguiré jugando una buena temporada hasta que tenga hasta el último atuendo. Nunca se lo podré agradecer lo suficiente a mis amigos, que fueron los que me lo regalaron por mi cumpleaños. Si os da por meteros en este mi humilde blog, gracias de corazón. A los que hayáis conseguido aguantar hasta aquí gracias también y espero haber conseguido que os hayan entrado ganas de jugar a este juegazo. Dadle una oportunidad, este "GTA del oeste" la merece, de verdad. Un saludo.