Iniciativa: «La Bola de Nieve»

     Aunque "Caín y Abel" pretende ser un blog dedicado casi en exclusiva al mundo de los videojuegos, ponemos en marcha una iniciativa (algo arriesgada, eso sí) que da rienda suelta a otra de nuestras pasiones: la de escribir.

     La idea es muy sencilla: Aquí, en esta entrada, comienza un relato que irá creciendo a su paso por el resto de blogs de Gamefilia (de ahí el calificativo de "Bola de Nieve"). Lo arriesgado del asunto es que una vez que acabemos nuestra parte del relato pasaremos el testigo a un nuevo bloguero (el que nosotros decidamos), y éste deberá (siempre que le apetezca, por supuesto), dar continuidad a la historia escribiendo el siguiente fragmento.

     Una vez que el bloguero "X" termine su parte del relato (que siempre será bastante cortita), deberá de elegir a un nuevo portador de la Bola de Nieve, y así sucesivamente. Nos parece arriesgado por que la elección del "portador" puede traer algún problemilla que otro (que no quiera participar en la iniciativa, por ejemplo).

     Lo curioso será comprobar cómo evoluciona la historia cuando pase por, pongamos, 6 ó 7 portadores diferentes.

     Con la esperanza de que aceptéis la iniciativa con ánimo participativo, damos paso al comienzo de la historia (sin título, de momento):

 

1

Skritor

     Con la cabeza gacha y encogida, arrastrando la mirada por la tierra y propinando tímidas patadas a los guijarros caminaba la niña por el estrecho terraplén que llevaba a la fábrica de metal y al viejo pozo. Había amanecido frío, y unos jirones de nubes grises se deslizaban por el cielo del este amenazando lluvia. No obstante, allí estaba ella, como cada mañana, ligeramente soñolienta pero dispuesta, muy dispuesta.

     El pozo estaba al resguardo de unos árboles retorcidos y macilentos, de melena sucia, cuyas ramas trepaban por entre los barrotes de una verja de hierro. Era un antiguo pozo de piedra gris, sin arco de madera ni cubo de lata, recubierto con el manto de los años y del abandono, y agrietado como un anciano de más de mil años de edad. Los habitantes del pueblo conocían la existencia del pozo, pero la niña nunca vio a nadie en las proximidades.

     A escasos dos metros de la vieja estructura, la pequeña buscó en su bolsa y sacó una cuerda fina y algo deshilachada, pasó un extremo por el asa del cubo que traía consigo e hizo un nudo. Acto seguido se aferró al frío borde y lanzó el cubo al oscuro abismo, sosteniendo con fuerza el otro extremo de la cuerda. Un chapoteo se abrió paso desde las profundidades.

     Mientras tiraba para subir el agua, la niña oyó un leve rumor que llegaba desde los aires. Apenas le prestó atención. Estaba habituada al vuelo de los cazas del ejército sobre el pueblo, al monótono rugir de los motores. Se había convertido en algo tan cotidiano como el cada vez menos frecuente canto de los pájaros o el tañido matutino de las campanas de la iglesia. Carroñeros de hierro, solía decir la abuela, van a guerrear; los hombres no conocen otra cosa.

     Recogió el cubo y retiró la cuerda, lista para volver a casa. Los zapatos le laceraban los dedos de los pies, pero la niña no se inmutó; estaba acostumbrada al calzado y el dolor era casi un añadido más en la tarea diaria de viajar a por agua. Guardó la cuerda en la bolsa y enfiló el camino de regreso a casa.

     De repente…

 

     Ésta debe de ser la extensión aproximada de cada porción del relato (palabra más, palabra menos) y, lo más importante, no os olvidéis de elegir al siguiente portador (pensadlo bien antes de elegir a uno).

     Hemos elegido a este portador por su afición a escribir y por su abierta participación en otros blogs. El primer portador de "La Bola de Nieve" es:

                               Lester Knight

     Si en el plazo de una semana (es decir, para el miércoles que viene) no tenemos noticias de él (con su confirmación), elegiremos a otro portador.

     Esperamos que la iniciativa tenga éxito y continuidad.

 

     PD: Comenta sobre el relato, sobre la iniciativa… sobre lo que quieras.