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Cuarta andadura por los blogs… a ver si esta vez me duran un poco más y soy más constante con ellos. Está claro que el anterior "Idas y venidas de una mente inquieta" no terminó por funcionar, ni si quiera aquel maravilloso blog (he de decirlo, para algo era mío) dedicado a la temática de Vampiro, el juego de rol; con historias basadas en partidas, módulos de juego y demás parafernalia del mismo. Tampoco funcionó aquel tremendo blog dedicado a Warhammer Fantasy (¡por Odín, si todo el mundo juega a Warhammer!)… En fin, un bloggero triste y sin rumbo… 

Sólo espero que con este las cosas vayan mejor y que por lo menos tenga un poquillo de tráfico y que lo que escriba guste a la gente, que no siempre es fácil. No pido más.

Para empezar…

Es curioso, pero nunca me habían gustado las redes sociales, tuve un Tuenti de esos y lo acabé borrando, tuve un Facebook y lo acabé borrando… pero de nuevo me hice un Facebook, por el hecho de… no sé, de tenerlo… (buuuu, borregoooo) El caso es que (buuuu -callaos-) una cosa lleva a la otra y terminar por cultivar enormes tierras de plantas, tubérculos y arbolitos… terminas por cuidar una especie de Tamagotchi (por cierto, qué habrá sido de ellos), dirigir tu equipo de fútbol, y de repente te das cuenta que hay un FIFA en Facebook (what???).

Pero juegos bucólicos a parte, de repente te llega una invitación a un juego que llama tu atención… 

  Kingdoms of Camelot 

Mmmm, ¿y esto qué es?

La verdad que al principio cuesta un poco hacerse a la idea de cómo jugar y cómo funciona la cosa. Te encuentras con una ciudad que tienes que gestionar (construir, controlar la tasa de impuestos, ver la felicidad de la gente…) y defender. El mapa se divide en 4 apartados, digámoslo así. Ciudad, Campo, Mapa y Corte

La Ciudad es donde puedes construir tus edificios para investigación y entrenamiento de tropas. Tropas e investigación requieren de unos recursos, que son: oro, comida, madera, piedra y mineral. Cada tropa o investigación requieren de un número de recursos, y claro, para conseguir esos recursos tienes que construir minas, granjas, canteras y aserraderos para conseguirlos, que se hacen en la zona del mapa llamada Campo. Cada edificio tiene 9 niveles diferentes (el 10 hay que pagarlo… sí…) en los que podrás subir los diferentes requisitos para poder seguir incrementando tu ciudad y tus tropas. Eso sí, hay que esperar un tiempo de rigor para que las mejoras se lleven a cabo. Y qué mejor para ello que conquistar terreno, atacar a otros jugadores o saquear pueblos de bárbaros.

El Mapa está organizado en coordenadas (X, Y). Cada jugador, zona, poblado tiene unas coordenadas a las que mandaremos nuestras tropas para conquistarlas; en caso de ser tierras vírgenes y así poder aumentar nuestros ingresos en depende qué recurso, saquearlas o simplemente atacar a otro jugador. Mapa 

tropa 

El tema no queda ahí. Cuando empecé a jugarlo me quede un poco alucinado. Hay varios servidores con miles de jugadores, y lo mejor es que están organizados en alianzas que se declaran la guerra unas a otras y se formas auténticas guerras de alianzas.

Hay torneos, objetos ocultos que hay que encontrar, un sistema de Quests, muy sencillo, pero que te ayuda a seguir el juego sin perderte, y premios para los mejores jugadores de los torneos. Objetos ‘power-up’ que te ayudan a incrementar tu produccion, la fuerza de tus caballeros, etc.

Es un juego adictivo, tampoco requiere mucha atención, aunque en los primeros niveles, y aumento de nivel de los edificios sí requiere un poco más, ya que el tiempo de construcción de estos es menor que en los niveles altos, que pueden llegar a durar en éstos días.

La verdad es que me he llevado una grata sorpresa con este juego. Tiene una gran comunidad, y si buscáis por internet veréis extensas guías de cómo jugar, atacar y las tropas que se necesitan para según qué cosas. El tema de las alianzas es un punto muy a su favor, ya que crea buen rollito y te pica para ir a buscar a gente de una alianza declarada en guerra para darles su merecido.

Para ser un juego de Facebook, aunque no por ello los desprecio, le pondría tranquilamente un 7