El Artista. Capitulo 2. Segunda parte.

-¡Es lasegunda víctima, puede que a usted dos mujeres no le parezcan mucho, pero a míme parecen demasiadas, como siga a este ritmo podría seguir matando doce chicascada año y podría durar décadas!-Grito enfurecido Anderson examinando elcuerpo-Mire los senos de la victima capitán hay un pequeño pelo negro y lachica es pelirroja, podría ser del artista,se está volviendo descuidado-Dijo mientras lo metía con unas pinzas en unabolsa de pruebas- Se lo daré a la forense.

-Anderson,¿te acuerdas de la forense que conociste en el primer asesinato?-Preguntó elcapitán.

-Sí, claroque me acuerdo, era una chica encantadora, porque lo dice ¿Ocurre algo?

No, no leacurre nada, solo que me parecía rara, disfruta mucho recogiendo pruebas ysacando fotos a los cadáveres. La verdad es que prefiero darle este pelo alforense de nuestro departamento, ¿No te importa, verdad?

-No, ¿por quéiba a importarme?- Dijo Anderson mientras le daba la bolsita con pruebas alCapitán- ¿No te parece raro que el asesino ponga en sus asesinatos siempre unbebe? Sea quien sea, debió de pasarle de pequeño algo con un bebe y le dejótrastornado.

Por primevavez en los diez años que Anderson llevaba en la policía se vio afectado por unavíctima, nunca antes había sentido nada igual pero, el ver a las chicasmutiladas con un muñeco de plástico junto a ellas le afectó mucho, se puso apensar el dolor que podría pasar si una de esas chicas fuera su novia o suhija, el nunca lo superaría a pesar de que siempre había sido fuerte, se habíafortalecido a base de golpes y desengaños en las calles y en sus múltiplescasas de acogida. Casi nunca pensaba en su pasado, pero, alguna vez desearíapoder tener algún momento bueno que recordar de su infancia. Se solía preguntarqué era lo que hacía mal para que en las casas de acogida no lo aguantaran másde dos meses.

-¿Qué fue loque hice mal?-Se pregunto con lagrimas en los ojos- Nunca me portaba mal, ¿porqué no me querían?

Siempre quesentía que se entristecía por su infancia, se dedicaba a quitarse las penas dela mejor forma y la única forma que sabía, cogiendo su querida botella dewhisky, y ponía una de sus películas del oeste antiguas que tanto le gustaban.

Recordabatodas las mujeres con las que había estado durante su vida, se preguntabaporque ninguna de ellas fue nunca su mujer. Con una de ellas se llevaba muybien y todavía solían ir de vez en cuando a tomar algo, ella había rehecho suvida pero nunca quiso perder el contacto con Anderson, sabía que era buenapersona. Aquella noche, entre la película del oeste el whisky y algunaspastillas que tomó para poder dormirse, no se despertó hasta el mediodía delsiguiente día. Se levantó con un gran dolor de cabeza, comió algo rápido seduchó y fue a visitar a su antigua novia y única amiga.

-¡Louis!-Exclamoella cuando lo vio a través de la ventana- ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal estas?

-¡No gritestanto! Que me duele la cabeza, estoy bien ¿y tú?

-Pues muybien, hoy es el cumpleaños de mi hija, ¿quieres quedarte?-Pregunto ellamientras abría la puerta.

-No gracias,no quiero molestaros, solo quería preguntarte una cosa- Dijo mientras entraba yse quitaba las gafas de sol.

-No molestas,todos aquí te apreciamos Louis-Dijo mientras le miraba a los ojos- ¿Has estadobebiendo esta noche, verdad? Cuantas veces te digo que no es bueno que mezcleslas pastillas de dormir y el alcohol.

-No pasanada, yo solo quería preguntarte una cosa no que me sermonearas-Dijo sentándoseen el sofá- ¿Tu recuerdas porque lo nuestro no funciono?

-Bueno…-Empezóella sorprendida por la pregunta- El mayor motivo fue que nunca estabas en casay cuando estabas no me contabas nada, todos los problemas te los guardabas parati. Pero yo ya sabía que eso pasaría, eres un hombre muy reservado.

-Entonces,¿Tú crees que si fuera más abierto me iría mejor con las mujeres?

-Sí, eso esexactamente lo que necesitas hacer, ser más abierto- Dijo mientras le ponía uncafé sobre la mesa- Se lo que te cuesta confiar en la gente, pero en milograste confiar un poco, si encuentras a la mujer perfecta podrás confiarplenamente en ella.  Y tranquilo, seguroque la encontraras.

Se tomó elcafé que tenia sobre la mesa, miró la montaña de juguetes que había en una delas esquinas del salón y se alegró de que la pequeña niña tuviera tanto con loque jugar.

-¿Todo eso selo habéis regalado vosotros?-Preguntó señalando la montaña.

-Solo tres deellos, lo demás fueron mis padres y mis hermanos, ya sabes cómo son-Dijo ellasonriendo.

-No recordabaque fueras tan guapa-Dijo con cara triste- Ojala hubiera podido hacerlo mejor, hayveces que te echo mucho de menos-Dijo mientras se levantaba y se ibaentristecido.

-¡Louis!-Gritoella sin respuesta.

Era sábado yAnderson tenía el día libre pero como no tenía otra cosa mejor que hacer fue ala comisaria y se puso a releer los informes de los dos asesinatos. Siemprepasaba horas leyendo las mismas líneas, siempre intentaba que unas cosasencajaran con otras pero nunca lograba nada, solo pudo lograr una hipótesis deque algún incidente con un bebe o muñeco lo había trastornado, pero no eraseguro, puede que solo lo hiciera por diversión.

-¡Anderson!-Gritoel capitán- ¿Qué haces aquí en tu día libre?

-No tengootra cosa que hacer señor-Dijo el sin levantar la mirada de los informes.

-Acabo devenir del laboratorio, el forense dice que hasta dentro de tres días no tendrálos resultados de ADN, hasta entonces, ¡No quiero verte por aquí merodeando!,¿entendido?

-Pero…

-¡Es unaorden!-Le interrumpió cerrando la puerta de un portazo.

-Tal vez elcapitán tenga razón, debería tomar un descanso-Se dijo Anderson frotándose loscansados ojos- Podría salir e intentar conocer a alguna chica nueva, creo queya llevo demasiado tiempo solo…

Aquella tardese fue a diferentes cafeterías para intentar conocer a alguna chica con la quese llevara bien, con una en la que pudiera confiar sin estar pendiente deguardarse la espalda las noches que pasaban juntos. Solo conoció a una chicaque de verdad le pareció buena persona, la camarera de un bar del centro, unachica muy joven, ya había estado antes en ese bar, pero la chica no le sonaba,la llamó y mientras ella se acercaba se acabó su copa.

-¡Holaencanto!-Dijo media borracho- ¿Sabes qué? Creo que estoy un poco borracho,mejor me callo.

 Decidió dejarlo para un día en el queestuviera menos borracho, pagó sus copas y salió disparado hacia su coche nuevode color gris metalizado, todavía tenía olor a nuevo, no le había dado tiemponi a ensuciarse una vez, apretó el acelerador suavemente y se dirigió hacia sucasa por las calles iluminadas por las naranjas luces, sabía que conducirborracho era ilegal y si le detenían, sería peor que con cualquier otro porqueél era poli, así que condujo lentamente. Aquella noche pudo dormir tranquilopensando en que tendrían pronto al asesino.

El Artista. Capitulo 2. Primera parte.

. -¡Anderson!¡Anderson despierta!-Dijo una voz detrás de él.

-Lo sientocapitán, esta noche no he podido dormir, estuve toda la noche leyendo losinformes, y no consigo encontrar un modo de predecir dónde ni cuándo será el próximoasesinato de ese loco y no logro dejar ni un momento de darle vueltas a lomismo, ya ha muerto una mujer inocente y no quiero tener la morgue llena demujeres tan jóvenes e inocentes, no me gustaría tener que dar una mala noticiaa otra familia.

-Vete a casa,será mejor que descanses,  a desaparecidootra chica más y es posible que sea la siguiente víctima-Dijo el capitán.

-¿Cómo podríadetenerlo?- Se preguntaba Anderson- Espero que la chica desaparecida no sea susiguiente víctima.

El artistaestaba preparando el siguiente asesinato, tenía una mujer en mente, muy guapa ypelirroja… como a él le gustaban, solo elegía a las mujeres más bellas parapoder hacer el arte más bello que pudiera existir.

La chicasalió del centro comercial dirigiéndose hacia su casa, pero esta vez como sucoche estaba estropeado tuvo que irse a casa en autobús, no tardo más de diezminutos en llegar, cuando llegó al portal no vio nada raro, siempre se fijabamuy bien en que no hubiera nadie dentro, desde que un hombre intentó violarlahacia tres años, no lograba ir tranquila por la calle y no se fiaba de ningúnhombre. Cuando estaba llegando al ascensor que se encontraba en la esquinaizquierda del portal notó que alguien la agarraba por detrás y la pinchaba enel cuello, se empezó a sentir adormilada y lo único que pudo ver antes dedormirse fue a un hombre con capucha negra reflejado en los espejos delvestíbulo. El artista la subió a su casa por las escaleras de emergencia quetenían la entrada a la derecha del ascensor, para no correr el riesgo de que lovieran y causar víctimas colaterales. Abrió la puerta de la casa de la chicacon las llaves que ella llevaba en el bolsillo del pantalón, le costó bastanteabrir la puerta con la chica cogida en brazos, pero cuando lo consiguió lo quevio le desato la imaginación, la chica tenía en su cuarto dos de las paredescubiertas por espejos, eran dos de las que quedaban paralelas, así ella podríaver el arte que haría con su cuerpo. La ató de las manos a las poleas quecolocó en el techo como ya había hecho con su primera víctima, dejando los piessueltos casi a ras de suelo. Mientras todavía estaba dormida sacó su funda detela y cogió un machete muy afilado, le izo unos cortes muy poco profundos enla espalda en forma de cuadrado cogiendo toda la espalda y con una espátulaseparó la piel, la arrancó de un fuerte tirón y la colocó en un cuadro demadera que formaba un lienzo. La mujer se despertó al momento, como el efectodel sedante casi se le había pasado notó el fuerte dolor, abrió los ojosdirigiéndolos directamente hacia su agresor, que estaba pintando con algo queparecía pintura de color rojo o granate, y notó un cierto olor a hierro.

-¿Quién eres?Y que haces en mi casa, esto es allanamiento de morada, soy abogada mas te valeirte ahora mismo o te meteré en la cárcel para toda la vida-Grito ellaenfurecida.

Se movióhacia delante intentando alcanzarle pero como los pies casi no le llegaban alsuelo se dolorio de los hombros y de la espalda en la que noto un fuerte dolor,miró al gran espejo que se encontraba frente a ella y vio reflejada su mutiladaespalda.

-¡¿Pero queme has hecho psicópata?!-Grito ella dolorida y furiosa- Déjame libre, y no dirénada, no diré quien eres.

-Esto esarte, ¿no lo ves? Podrás ser modelo, ¿nunca lo soñaste? Todas las niñas guapassueñan con ser modelo aunque solo sea por un día, pues bien, tu lo hasconseguido ¿Contenta? Serás muy famosa, pero no podrás disfrutar de tu fama nocreo que logres salir de esta-Dijo él entre carcajadas mientras seguía pintando-¿ves?En mi dibujo sales muy guapa.

-¿Por quésolo usas pintura roja? ¿No tienes dinero para otros colores?-Pregunto ella entono burlón.

-No creo queestés en condiciones de burlarte de mí-Dijo el bajando la mirada a suspiernas-Si no me respetas te are un corte más grande y será mucho peor, además¿quién ha dicho que esto sea pintura?

Ella mirótambién hacia sus piernas y vio un enorme corte en el muslo muy cerca de lafemoral, lo cual le bajó la moral e izo que notara tanto miedo que se le escapóuna gota de orina.

-Viendo comopierdes sangre y el tiempo que llevas con el corte no te queda mucho tiempo,así que ¡disfruta del arte!

-¡Estásloco!-Gritó ella mareada por la gran pérdida de sangre- ¿Por qué haces esto?

-Ahora que yano me sirves para nada viva ha llegado la hora de completar mi obra de arte.

Cogió subisturí y le cortó la piel del vientre, dejándole un corte que se asimilabamucho a una cesárea, cogió el cacho de piel que estaba pintando con sangre, loenrollo en forma que pareciera un cordón umbilical que colocó a uno de losmuñecos de plástico que llevaba en la mochila, otros dos de los bebes deplástico que llevaba en la mochila los metió en el barreño que estaba lleno desangre de la chica y cuando estuvieron bien empapados en sangre los colocó enuna balanza de la justicia que tenia la chica en la cómoda de su cuarto. Desatóa la chica y la vistió con una bata de hospital, la sacó a la calle y la colocóacomodada en una de las paredes de la casa, le puso el bebe con lo que parecíael cordón umbilical en los brazos y la balanza con los otros dos bebes a sulado, la balanza estaba completamente inclinada hacia uno de los lados.

Un hombre queiba paseando a su perro por la calle de enfrente le vio mientras la colocaba yllamó rápidamente a la policía, en el departamento de Anderson se movilizarontodos los agentes, llegando en menos de cinco minutos al lugar del crimen,cuando llegaron la chica ya estaba muerta. El Artista como solía hacer, se pusoa contemplar cómo la policía recogía las pistas y el cadáver de la chica, y loque más le gustaba, ver como la prensa fotografiaba su arte.

El Artista. Capitulo 1. Segunda parte

.-¡Que le has hecho!-Gritó entre sollozos- ¡lo has matado, asesino!
Miró nuevamente hacia el hombre que estaba a los pies de la cama, vio que la tenía con las piernas abiertas, intentaba cerrarlas para que el apartara la vista, pero no podía, no le hacían caso, intentó mover los brazos para cerrárselas pero los tenia atados al cabecero de la cama.
-¿Qué me vas a hacer? ¿Me vas a violar?-Preguntó asustada.
-No por favor no, es una oferta tentadora pero no soy un violador, soy un artista y además tenemos que concentrarnos en acabar cuanto antes el trabajo-Contestó mientras sacaba una funda de tela- Lo que te voy a hacer es mucho peor, pero no te preocupes, no notaras nada, te he drogado, por eso no puedes moverte.
Abrió la funda encima de la cama se acercó lentamente con una almohada en las manos y se la puso bajo la cabeza para elevarla unos grados y que viera lo que le iba a hacer. Volvió a los pies de la cama y se sentó en un pequeño asiento mientras sacaba unas tijeras,  le recortó el poco vello púbico que tenía, lo izo tan suavemente que el roce de los guantes de látex que llevaba puestos le producía una sensación de placer, ella intentaba evitarlo pero no podía, no era capaz de evitarlo, por un momento su terror desapareció y solo quedo el placer, aunque solo duró unos pocos segundos antes de que el se diera cuenta y le golpeara fuertemente en el estomago con el puño cerrado.
-¡No estás aquí para disfrutar!-Grito enfurecido mientras se quitaba la capucha- El efecto de la droga ya se te a pasado casi por completo, por eso has notado el placer. ¡Qué pena! No me queda más anestesia, puede que esto te duela un poco. 
Ella le pudo ver la cara claramente, la tenia deformada, era como si se la hubieran cortado con algún cuchillo o con un bisturí, las cicatrices eran antiguas, ya estaban fusionadas con la cara, y le daban un aspecto que se podía sentir lástima por él, cuando le vió los ojos se quedó alucinada, eran de un color azul celeste, pero se veía muchísima maldad y odio en su interior. Su rostro, que no mostraba muy bien sus sentimientos, parecía estar triste, una tristeza que lo había perseguido durante años y que lo único que le aliviaba un poco de la tristeza era hacer arte con mujeres. Su cuerpo no se podía apreciar demasiado bajo el jersey que llevaba, pero si que se podía ver que no tenía casi músculos, tenía el aspecto de un hombre al que si vieras caminando por la calle no te daría miedo, te daría mucha lástima e incluso te reirías de él por ir con la capucha puesta y mirando al suelo. El ver a ese hombre, supo que aquel rostro seria el ultimo que vería en su vida, lo único que podía hacer era cerrar los ojos e intentar recordar su niñez, lo feliz que era jugando en el jardín de su casa con su viejo compañero Rox, que ahora, tras tantos años de amistas iban a compartir el mismo destino a manos del mismo hombre.
-Contempla la obra de arte que aré con tu cuerpo-Dijo cogiendo un bisturí.
Le pasó la mano por la vagina, y la fue subiendo hacia el pecho hasta llegar a sus pequeños senos, los cuales acarició y ella nuevamente notó la sensación de placer, con la mano en la que tenía el bisturí empezó a cortarle por debajo de los pechos, en la zona abdominal hasta un poco más arriba del pubis, el dolor que notaba no la dejaba hacer nada ms que mirar hacia arriba, intentaba cerrar los parpados pero no podía, el dolor que le causaba era demasiado fuerte como para cerrarlos. Antes de seguir cortando, sintió lastima por ella y con una jeringuilla le pinchó en su brazo de piel tan suave como la de un melocotón, en cuestión de segundos el dolor desapareció, sintió un gran alivio. Del gran corte salía mucha sangre, él la limpiaba con una toalla para poder ver, dejó en bisturí y con un gran cuchillo izo un corte más profundo, cuando acabó de hacerlo cogió unas pinzas enormes, eran como las que usaban los médicos para abrir a los pacientes en las operaciones, la introdujo en el corte y las abrió hasta que pudo ver los intestinos. Cogió los intestinos de la chica y los sacó fuera con mucho cuidado, se acercó a una mochila que había encima del escritorio y sacó algo que parecía una bomba, tres bolsas de sangre y un bebe de juguete, le puso las bolsas conectadas al brazo con una aguja, puso la bomba en el hueco que quedaba dentro de la chica  volvió a meter los intestinos y sobre ellos colocó el bebe de plástico, cuando colocó todo como el creía que estaba perfecto cerró de nuevo la tripa de la chica y con una enorme aguja empezó a coserlo, en medio quedaba un enorme hueco que dejaba ver los intestinos y el bebe, pero no la bomba que como estaba tras los intestinos era imposible verla de lejos.
-¡Dios mío!-Gritó ella horrorizada- No me hagas esto por favor, si quieres mátame pero no hagas esto.
-No podría matarte, esto es arte y quiero que lo vea todo el mundo-Dijo con una sonrisa en los labios-Las bolsas de sangre te mantendrán viva unas tres horas, hasta que llegue el amanecer y alguien te encuentre estarás viva pero no sobrevivirás, deberías darme las gracias, ¡te voy a hacer famosa! No sé porque, pero disfruto haciendo esto, el arte es mi vida nunca me gustó hacer las cosas igual que los demás y por eso lo hago con personas, espero que estés orgullosa de poder servirme de modelo, solo elijo a las chicas más guapas.
Se acercó a ella y le besó en los labios, le desató las manos, la levantó con mucho cuidado y la colocó encima de una cruz de madera que él había puesto en el suelo. La colocó con los brazos y las piernas haciendo la forma de la cruz y con unas cuerdas le ató fuertemente a la madera. Con un taladro que sacó de su mochila colocó en el techo muy cerca de la ventana unas poleas para poder levantar la y sacarla por la gran ventana que daba a la gran vía dejándola tendida casi a ras del suelo- ya que ella vivía en un primer piso- así todo el mundo podría contemplar su obra de arte. Cuando llego el amanecer un anciano jubilado que paseaba por la calle vio sangre en el suelo, miró un poco hacia arriba y vio a la chica, dio un fuerte grito con el que todos los vecinos de alrededor se alertaron, algunos miraron por la ventana, otros más curiosos bajaron a la calle para verla más de cerca todos exclamaban lo horrible que era.
-¡Que le han hecho a esa pobre chica!-Exclamaban las señoras- Tenemos que bajarla de ahí, estará sufriendo.
La multitud se juntó alrededor de la cruz para intentar bajarla, pero por mucho que tiraran hacia debajo de la cruz no se movía, y no lograban desatar a la chica, el artista estaba vigilando desde unas escaleras de incendio de uno de los edificios de enfrente, se juntaron muchos chicos jóvenes que lo único que hacían era sacarle fotos a los pechos y decirse entre ellos lo buena que estaba la chica.
El temporizador de la bomba estaba en 5 segundos, el artista contaba 4, 3, 2, 1…bumm toda la gente que estaba contemplando a la chica quedaron llenos de pedazos de la chica las señoras horrorizadas gritaban y lloraban, todo intentaban quitarse la sangre y los cachos de encima, uno de los jóvenes vio algo de plástico tirado frente a él.
-¡Mirad aquí!-Grito a la gente que estaba alrededor- ¡Es un bebe de plástico! Y a salido del interior de la chica.
-¿Quién ha podido hacer algo así?-Preguntaba una señora- Ha tenido que ser un autentico psicópata.
A los pocos minutos llegó la policía, en poco tiempo tenían todo con un cordón de seguridad y los inspectores estaban inspeccionando los restos de la chica, uno de ellos, el detective Louis Anderson era el encargado de llevar el caso, era tal la fatalidad de lo que vio que no pudo aguantar más y vomitó en una esquina cercana.
-¿Estás bien Anderson?-Le pregunto una forense que lo vio- Si, estoy bien gracias. ¿Eres la nueva forense?
-Sí, este es mi primer caso, acabo de salir de la academia, soy Carla Martin.
-Encantado, yo soy el detec…
-¡Sí!-Le interrumpió- Se quién eres.
-De acuerdo, ¿has fotografiado todos los sitios donde ha caído algo?-Pregunto él.
-Sí, pero hay algo que no has visto, dicen que ese bebe de plástico que está allí salió de dentro de la victima cuando la bomba exploto-Dijo señalando hacia donde estaban los jóvenes- Lo debe de haber hecho un psicópata.
-Espero que esta clase de asesinatos no se repita de nuevo-Dijo apoyado contra la pared- Son horribles. La pobre chica no debía de tener más de ventidos años, y la forma en que dicen que la encontraron… ¡Es horrible!
Durante el resto del mes no hubo más asesinatos, Anderson se quedaba todos los días por la noche hasta muy tarde investigando los asesinatos de las chicas que se encontraban, pudo averiguar que asesinaba una chica al mes, y eso les daba más tiempo para poder investigar. Nunca encontraban ninguna pista, nunca quedaba ninguna mujer viva y cada vez, era más horrible la forma en que las mataba. Lo que estaba claro es que ese hombre creía ser un artista, y no pararía de matar nunca, disfrutaba haciéndolo. Anderson sentía que siempre iba un paso tras de él, muy cerca, pero por detrás.
-¡Es imposible atrapar a ese psicópata!-Pensaba Anderson para su cabeza todos los días- Pero no me rendiré nunca, hasta que lo vea entre rejas iré tras él.
Anderson era un hombre bastante sencillo, vivía solo en un pequeño apartamento del centro. Era el detective más joven de la comisaria y eso se debía a que no tenía ninguna distracción, no tenia novia, ni mujer ni hijos, estaba el solo ante el mundo, siempre lo estuvo. De pequeño iba de casa en casa, nunca lo acogían más de dos meses en el mismo lugar, gracias a eso, conocía las calles como la palma de su mano, si buscaba a un ratero de poca monta sabia a donde ir a preguntar, si buscaba algún objeto robado siempre conocía a alguien que sabía algo.
El nunca tuvo novia, nunca pudo fiarse lo suficiente de una persona como para mostrarle sus sentimientos, era un hombre solitario que lo único que tenía era su trabajo y eso le encantaba, podía irse cuando quisiera a un bar de striptease sin tener que darle explicaciones. Pero a pesar de haber estado toda la vida solo, sentía un gran vacío dentro, como si le faltara algo para completarse del todo, y intentaba no aceptarlo pero necesitaba conocer a una chica, una de la que pudiera fiarse y a la que pudiera querer con todas sus fuerzas, y desde que comenzó con el caso del artista lo notaba cada vez más, y todas las noches que no pasaba en la oficina las pasaba en la esquina de la barra de algún bar esperando que alguna chica se acercara a hablar con él.

El Artista. Capitulo 1. Primera parte

Entró en unoscuro callejón corriendo, miraba nerviosamente hacia atrás, estaba casi segurade que alguien la seguía. Cada vez que miraba hacia atrás veía una sombramoverse tras ella, iban tan rápido que le hacía acelerar el ritmo hasta elpunto en que miró hacia atrás y cuando quiso darse cuenta se golpeó la cabezacontra la pared final del callejón, se levantó rápidamente mirando a sualrededor y pudo comprobar que no tenia salida, a su derecha solo podía contemplaruna pared con unas tenues luces que se abrían camino entre las ventanasmugrientas del polvo que se llevaba depositando durante décadas, a su izquierdasolo quedaba otra pared con algunos ladrillos sueltos y que el agujero quedejaban lo tapaban unos cuantos cubos llenos de basura hasta arriba y a suespalda se le quedaba la mugrienta pared de ladrillos resquebrajados, con laque se golpeó la cabeza, le impedía seguir su camino de huida de aquella sombraque tanto pánico le causaba, delante suyo solo quedaba la calle mojada por lasuave lluvia que había caído aquella tarde y que daba al callejón un aspecto demás claridad por el reflejo de los pocos faroles que quedaban funcionando enlas paredes, la sombrase veía reflejada en la pared y que cada vez se hacía máspequeña se acercaba hacia ella pero esta vez con más cuidado y lentitud,mientras ella empezaba a sudar muy nerviosa.

-Miauuu-Sehoyó proveniente de la sombra.

-Puf-Pensóaliviada con una mano en el pecho- Era solo un gato, y el susto que me ha dado.

El gatosaltó a uno de los cubos de basura para emprender la búsqueda de su cena, alpasar la chica por su lado el gato la miro maullándole para ver si le daba algopara comer, se apresuró a salir de ese callejón que debía de tener más de cienaños, se tocó la dolorida frente y pudo comprobar que no tenía nada más que ungolpe. Ella no tenia coche, por lo que tuvo que ir hasta su casa andando, noquedaba muy lejos pero esas oscuras calles eran muy peligrosas para que unachica tan guapa fuera sola y de noche, no sabía porque pero la sensación de quealgo no iba bien la seguía en su cabeza. Cuando llegó al portal de su casaabrió la puerta que tenía un enorme cristal la cerro a su espalda y se girópara comprobar que estaba bien cerrada y así podría mirar a través del cristalpara asegurarse que no la seguía nadie, subió por las estrechas escaleras hastael piso donde ella vivía antes de meter la llave vio en el suelo huellasembarradas y que se dirigían hacia el interior de su casa, abrió la puerta y pulsóel interruptor que se encontraba a su izquierda, y pudo comprobar que lashuellas seguían por todo su salón hasta llegar a la puerta de su habitación,siguió la curva que hacia la pared y pudo ver que la puerta de su habitaciónestaba cerrada.

-Qué raro-Pensó-Cuando me fui a la mañana no deje ninguna huella de barro, y nunca cierro lapuerta del cuarto, igual Rox se ha vuelto a escapar por la escalera deincendios.

Se acercóhasta tocar el pomo de la puerta, cuando fue a girarlo vio que por debajo de lapuerta asomaba un liquido espeso de un color rojo muy oscuro. Se agachó paratocarlo y pudo comprobar que estaba caliente, le vino un olor metalizado, y sedio cuenta rápidamente de lo que era.

-¡Essangre!-Grito asustada- ¿Rox estas bien?

 Se acerco a la puerta y la abrió lentamente,lo que vio la dejó horrorizada y asustada, un mareo inundó su cuerpo y sintióque caía hacia delante pero antes de que su cuerpo golpeara contra el sueloalguien la agarró y la llevó lentamente hacia la cama, la cabeza le dabavueltas a causa del mareo, pero podía ver como alguien la desnudaba y la atabaa su cama.

Cuandodespertó tenía un pequeño dolor de cabeza a causa del mareo y lo veía todo unpoco borroso, una figura negra se acercó a ella y empezó a hablarle.

-Hola guapa,¿ya te has despertado?-Le dijo una voz muy dulce pero a la vez oscura.

-¿Qui…quieneres?-Dijo ella casi sin poder hablar.

-Soy unartista, hago obras de arte pero mi material es un poco peculiar y un tantoilegal pero sigue siendo arte y además todo el mundo lo ve por las noticias,¡soy famoso! ¿No estás contenta de poder ser parte de una obra de un artistatan famoso como yo?

Ya estabatotalmente despejada cuando pudo comprobar que lo que había visto borroso eracierto, estaba tendida encima de la cama y totalmente desnuda. Toda la camaestaba teñida de rojo. El olor metálico era más intenso que antes, miro haciala izquierda y después hacia la derecha, la imagen de su querido perro, Rox,colgado de las patas traseras, chorreando mucha sangre la atemorizó.

¿Quien fue que dijo?

¿Quién fue que dijo que seria hoy lo que ayer no fue pero sin ser lo que debía haber sido si fuera ayer mañana y hoy, hoy, siendo aire, polvo, ceniza esparcida, globo estallado, camiseta empapada?
Alguien dijo alguna vez "nunca me enfadaré contigo", aquella vez fue olvidada, calma de oleaje antes de la errante tormenta que ahoga pensamientos al borde de la primavera y el verano, sin querer precipitarse al vacío de su casa, donde no quedan abrazos en la despensa.
La noche esta vacía, los cúmulos morados ardientes viven bajo mi cama, a las noches me gusta abrazarlas y sentirme con su calor un poco más cerca del tuyo. Me gustan con pelo, me gustan sin pelo, yo traigo el perro tu pon el conejo. Tengo hirviendo las ollas que me abrigan si duermo en portales y no me quedan toallitas para taparme.
La felicidad es efímera, suelen decir. Secuéstrala a la noche y dale amor, dulcemente, como quien acaricia su "chow-chow", dale besitos, prométele no volver a olvidarla.
Por que la angustia es jodida y Prometeo se me olvida. Damos vueltas por mi jardín sin flores, no pude regarlas y se fueron, pero tuve tiempo de abonar el tuyo, ahora mi mierda salpica en tu puerta al llover.
Y fui quien dijo que seria hoy lo que ayer no fue sin ser lo que debía haber sido si fuera ayer mañana y hoy, hoy. Y mentí. Soy como fui al nacer, con mi barba, mis tatus y mis pendientes, pero hoy ya he cagao.
Mañana tendré un regalo para ti.

Elegía: El crepúsculo y la alborada

Elegía: El crepúsculoy la alborada

Se quebró la ilusión de ver el tiempo

Precipitarse en el viento del este,

Ver partir al cuerpo puro absuelto

Con la vida escapando en este afluente,

Sin miedo el aliento perecedero

Parte tapiado con burletes

Para hundirse en el océano inmenso.

La luz mira, sin miedo aparente;

La mirada se pierde en el sumidero,

El óbito ganó al día omnipresente

Con la ánima en redileo

Dista fugazmente del oriente

Que aproxima el edén a pedaleo

Al mitigarse la voz penitente.

 

SteelRnc9

Cantos X y XI

Canto X

Es la nada donde vivimos

Puramente una ficción

Arraigada en nuestra cabeza,

 

Es la carencia

Donde hoy vivimos,

Ni pájaros ni rosas, ¡Ausencia!

Lo que tampoco sentimos.

 

¡Fantasía es lo que tenemos!

Lo único en esta privación

Que hoy nos regalamos,

No más que una felicitación.

 

Es la nada donde vivo,

Nada es lo que tengo;

Sabrás que nada persigo

Y que nada hay tras el fuego.

 

 

Canto XI

No merece la pena quedarte a mirar

El pasar de tu vida

Sin llegar a segar

Los trocitos de la ira,

 

No quiero entrar

Y sentir

Que tú no vas a estar

Para seguir.

 

Siéntate, háblame,

¿Qué te ocurre,

Que ya no quieres sonreírme?

¡Mírame! Que la vida transcurre.

 

Cantos X y XI

Canto X

Es la nada donde vivimos

Puramente una ficción

Arraigada en nuestra cabeza,

 

Es la carencia

Donde hoy vivimos,

Ni pájaros ni rosas, ¡Ausencia!

Lo que tampoco sentimos.

 

¡Fantasía es lo que tenemos!

Lo único en esta privación

Que hoy nos regalamos,

No más que una felicitación.

 

Es la nada donde vivo,

Nada es lo que tengo;

Sabrás que nada persigo

Y que nada hay tras el fuego.

 

 

Canto XI

No merece la pena quedarte a mirar

El pasar de tu vida

Sin llegar a segar

Los trocitos de la ira,

 

No quiero entrar

Y sentir

Que tú no vas a estar

Para seguir.

 

Siéntate, háblame,

¿Qué te ocurre,

Que ya no quieres sonreírme?

¡Mírame! Que la vida transcurre.

 

Cantos X y XI

Canto X

Es la nada donde vivimos

Puramente una ficción

Arraigada en nuestra cabeza,

 

Es la carencia

Donde hoy vivimos,

Ni pájaros ni rosas, ¡Ausencia!

Lo que tampoco sentimos.

 

¡Fantasía es lo que tenemos!

Lo único en esta privación

Que hoy nos regalamos,

No más que una felicitación.

 

Es la nada donde vivo,

Nada es lo que tengo;

Sabrás que nada persigo

Y que nada hay tras el fuego.

 

 

Canto XI

No merece la pena quedarte a mirar

El pasar de tu vida

Sin llegar a segar

Los trocitos de la ira,

 

No quiero entrar

Y sentir

Que tú no vas a estar

Para seguir.

 

Siéntate, háblame,

¿Qué te ocurre,

Que ya no quieres sonreírme?

¡Mírame! Que la vida transcurre.

 

Cantos X y XI

Canto X

Es la nada donde vivimos

Puramente una ficción

Arraigada en nuestra cabeza,

 

Es la carencia

Donde hoy vivimos,

Ni pájaros ni rosas, ¡Ausencia!

Lo que tampoco sentimos.

 

¡Fantasía es lo que tenemos!

Lo único en esta privación

Que hoy nos regalamos,

No más que una felicitación.

 

Es la nada donde vivo,

Nada es lo que tengo;

Sabrás que nada persigo

Y que nada hay tras el fuego.

 

 

Canto XI

No merece la pena quedarte a mirar

El pasar de tu vida

Sin llegar a segar

Los trocitos de la ira,

 

No quiero entrar

Y sentir

Que tú no vas a estar

Para seguir.

 

Siéntate, háblame,

¿Qué te ocurre,

Que ya no quieres sonreírme?

¡Mírame! Que la vida transcurre.