El Artista. Capitulo 2. Segunda parte.

-¡Es lasegunda víctima, puede que a usted dos mujeres no le parezcan mucho, pero a míme parecen demasiadas, como siga a este ritmo podría seguir matando doce chicascada año y podría durar décadas!-Grito enfurecido Anderson examinando elcuerpo-Mire los senos de la victima capitán hay un pequeño pelo negro y lachica es pelirroja, podría ser del artista,se está volviendo descuidado-Dijo mientras lo metía con unas pinzas en unabolsa de pruebas- Se lo daré a la forense.

-Anderson,¿te acuerdas de la forense que conociste en el primer asesinato?-Preguntó elcapitán.

-Sí, claroque me acuerdo, era una chica encantadora, porque lo dice ¿Ocurre algo?

No, no leacurre nada, solo que me parecía rara, disfruta mucho recogiendo pruebas ysacando fotos a los cadáveres. La verdad es que prefiero darle este pelo alforense de nuestro departamento, ¿No te importa, verdad?

-No, ¿por quéiba a importarme?- Dijo Anderson mientras le daba la bolsita con pruebas alCapitán- ¿No te parece raro que el asesino ponga en sus asesinatos siempre unbebe? Sea quien sea, debió de pasarle de pequeño algo con un bebe y le dejótrastornado.

Por primevavez en los diez años que Anderson llevaba en la policía se vio afectado por unavíctima, nunca antes había sentido nada igual pero, el ver a las chicasmutiladas con un muñeco de plástico junto a ellas le afectó mucho, se puso apensar el dolor que podría pasar si una de esas chicas fuera su novia o suhija, el nunca lo superaría a pesar de que siempre había sido fuerte, se habíafortalecido a base de golpes y desengaños en las calles y en sus múltiplescasas de acogida. Casi nunca pensaba en su pasado, pero, alguna vez desearíapoder tener algún momento bueno que recordar de su infancia. Se solía preguntarqué era lo que hacía mal para que en las casas de acogida no lo aguantaran másde dos meses.

-¿Qué fue loque hice mal?-Se pregunto con lagrimas en los ojos- Nunca me portaba mal, ¿porqué no me querían?

Siempre quesentía que se entristecía por su infancia, se dedicaba a quitarse las penas dela mejor forma y la única forma que sabía, cogiendo su querida botella dewhisky, y ponía una de sus películas del oeste antiguas que tanto le gustaban.

Recordabatodas las mujeres con las que había estado durante su vida, se preguntabaporque ninguna de ellas fue nunca su mujer. Con una de ellas se llevaba muybien y todavía solían ir de vez en cuando a tomar algo, ella había rehecho suvida pero nunca quiso perder el contacto con Anderson, sabía que era buenapersona. Aquella noche, entre la película del oeste el whisky y algunaspastillas que tomó para poder dormirse, no se despertó hasta el mediodía delsiguiente día. Se levantó con un gran dolor de cabeza, comió algo rápido seduchó y fue a visitar a su antigua novia y única amiga.

-¡Louis!-Exclamoella cuando lo vio a través de la ventana- ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal estas?

-¡No gritestanto! Que me duele la cabeza, estoy bien ¿y tú?

-Pues muybien, hoy es el cumpleaños de mi hija, ¿quieres quedarte?-Pregunto ellamientras abría la puerta.

-No gracias,no quiero molestaros, solo quería preguntarte una cosa- Dijo mientras entraba yse quitaba las gafas de sol.

-No molestas,todos aquí te apreciamos Louis-Dijo mientras le miraba a los ojos- ¿Has estadobebiendo esta noche, verdad? Cuantas veces te digo que no es bueno que mezcleslas pastillas de dormir y el alcohol.

-No pasanada, yo solo quería preguntarte una cosa no que me sermonearas-Dijo sentándoseen el sofá- ¿Tu recuerdas porque lo nuestro no funciono?

-Bueno…-Empezóella sorprendida por la pregunta- El mayor motivo fue que nunca estabas en casay cuando estabas no me contabas nada, todos los problemas te los guardabas parati. Pero yo ya sabía que eso pasaría, eres un hombre muy reservado.

-Entonces,¿Tú crees que si fuera más abierto me iría mejor con las mujeres?

-Sí, eso esexactamente lo que necesitas hacer, ser más abierto- Dijo mientras le ponía uncafé sobre la mesa- Se lo que te cuesta confiar en la gente, pero en milograste confiar un poco, si encuentras a la mujer perfecta podrás confiarplenamente en ella.  Y tranquilo, seguroque la encontraras.

Se tomó elcafé que tenia sobre la mesa, miró la montaña de juguetes que había en una delas esquinas del salón y se alegró de que la pequeña niña tuviera tanto con loque jugar.

-¿Todo eso selo habéis regalado vosotros?-Preguntó señalando la montaña.

-Solo tres deellos, lo demás fueron mis padres y mis hermanos, ya sabes cómo son-Dijo ellasonriendo.

-No recordabaque fueras tan guapa-Dijo con cara triste- Ojala hubiera podido hacerlo mejor, hayveces que te echo mucho de menos-Dijo mientras se levantaba y se ibaentristecido.

-¡Louis!-Gritoella sin respuesta.

Era sábado yAnderson tenía el día libre pero como no tenía otra cosa mejor que hacer fue ala comisaria y se puso a releer los informes de los dos asesinatos. Siemprepasaba horas leyendo las mismas líneas, siempre intentaba que unas cosasencajaran con otras pero nunca lograba nada, solo pudo lograr una hipótesis deque algún incidente con un bebe o muñeco lo había trastornado, pero no eraseguro, puede que solo lo hiciera por diversión.

-¡Anderson!-Gritoel capitán- ¿Qué haces aquí en tu día libre?

-No tengootra cosa que hacer señor-Dijo el sin levantar la mirada de los informes.

-Acabo devenir del laboratorio, el forense dice que hasta dentro de tres días no tendrálos resultados de ADN, hasta entonces, ¡No quiero verte por aquí merodeando!,¿entendido?

-Pero…

-¡Es unaorden!-Le interrumpió cerrando la puerta de un portazo.

-Tal vez elcapitán tenga razón, debería tomar un descanso-Se dijo Anderson frotándose loscansados ojos- Podría salir e intentar conocer a alguna chica nueva, creo queya llevo demasiado tiempo solo…

Aquella tardese fue a diferentes cafeterías para intentar conocer a alguna chica con la quese llevara bien, con una en la que pudiera confiar sin estar pendiente deguardarse la espalda las noches que pasaban juntos. Solo conoció a una chicaque de verdad le pareció buena persona, la camarera de un bar del centro, unachica muy joven, ya había estado antes en ese bar, pero la chica no le sonaba,la llamó y mientras ella se acercaba se acabó su copa.

-¡Holaencanto!-Dijo media borracho- ¿Sabes qué? Creo que estoy un poco borracho,mejor me callo.

 Decidió dejarlo para un día en el queestuviera menos borracho, pagó sus copas y salió disparado hacia su coche nuevode color gris metalizado, todavía tenía olor a nuevo, no le había dado tiemponi a ensuciarse una vez, apretó el acelerador suavemente y se dirigió hacia sucasa por las calles iluminadas por las naranjas luces, sabía que conducirborracho era ilegal y si le detenían, sería peor que con cualquier otro porqueél era poli, así que condujo lentamente. Aquella noche pudo dormir tranquilopensando en que tendrían pronto al asesino.

El Artista. Capitulo 2. Primera parte.

. -¡Anderson!¡Anderson despierta!-Dijo una voz detrás de él.

-Lo sientocapitán, esta noche no he podido dormir, estuve toda la noche leyendo losinformes, y no consigo encontrar un modo de predecir dónde ni cuándo será el próximoasesinato de ese loco y no logro dejar ni un momento de darle vueltas a lomismo, ya ha muerto una mujer inocente y no quiero tener la morgue llena demujeres tan jóvenes e inocentes, no me gustaría tener que dar una mala noticiaa otra familia.

-Vete a casa,será mejor que descanses,  a desaparecidootra chica más y es posible que sea la siguiente víctima-Dijo el capitán.

-¿Cómo podríadetenerlo?- Se preguntaba Anderson- Espero que la chica desaparecida no sea susiguiente víctima.

El artistaestaba preparando el siguiente asesinato, tenía una mujer en mente, muy guapa ypelirroja… como a él le gustaban, solo elegía a las mujeres más bellas parapoder hacer el arte más bello que pudiera existir.

La chicasalió del centro comercial dirigiéndose hacia su casa, pero esta vez como sucoche estaba estropeado tuvo que irse a casa en autobús, no tardo más de diezminutos en llegar, cuando llegó al portal no vio nada raro, siempre se fijabamuy bien en que no hubiera nadie dentro, desde que un hombre intentó violarlahacia tres años, no lograba ir tranquila por la calle y no se fiaba de ningúnhombre. Cuando estaba llegando al ascensor que se encontraba en la esquinaizquierda del portal notó que alguien la agarraba por detrás y la pinchaba enel cuello, se empezó a sentir adormilada y lo único que pudo ver antes dedormirse fue a un hombre con capucha negra reflejado en los espejos delvestíbulo. El artista la subió a su casa por las escaleras de emergencia quetenían la entrada a la derecha del ascensor, para no correr el riesgo de que lovieran y causar víctimas colaterales. Abrió la puerta de la casa de la chicacon las llaves que ella llevaba en el bolsillo del pantalón, le costó bastanteabrir la puerta con la chica cogida en brazos, pero cuando lo consiguió lo quevio le desato la imaginación, la chica tenía en su cuarto dos de las paredescubiertas por espejos, eran dos de las que quedaban paralelas, así ella podríaver el arte que haría con su cuerpo. La ató de las manos a las poleas quecolocó en el techo como ya había hecho con su primera víctima, dejando los piessueltos casi a ras de suelo. Mientras todavía estaba dormida sacó su funda detela y cogió un machete muy afilado, le izo unos cortes muy poco profundos enla espalda en forma de cuadrado cogiendo toda la espalda y con una espátulaseparó la piel, la arrancó de un fuerte tirón y la colocó en un cuadro demadera que formaba un lienzo. La mujer se despertó al momento, como el efectodel sedante casi se le había pasado notó el fuerte dolor, abrió los ojosdirigiéndolos directamente hacia su agresor, que estaba pintando con algo queparecía pintura de color rojo o granate, y notó un cierto olor a hierro.

-¿Quién eres?Y que haces en mi casa, esto es allanamiento de morada, soy abogada mas te valeirte ahora mismo o te meteré en la cárcel para toda la vida-Grito ellaenfurecida.

Se movióhacia delante intentando alcanzarle pero como los pies casi no le llegaban alsuelo se dolorio de los hombros y de la espalda en la que noto un fuerte dolor,miró al gran espejo que se encontraba frente a ella y vio reflejada su mutiladaespalda.

-¡¿Pero queme has hecho psicópata?!-Grito ella dolorida y furiosa- Déjame libre, y no dirénada, no diré quien eres.

-Esto esarte, ¿no lo ves? Podrás ser modelo, ¿nunca lo soñaste? Todas las niñas guapassueñan con ser modelo aunque solo sea por un día, pues bien, tu lo hasconseguido ¿Contenta? Serás muy famosa, pero no podrás disfrutar de tu fama nocreo que logres salir de esta-Dijo él entre carcajadas mientras seguía pintando-¿ves?En mi dibujo sales muy guapa.

-¿Por quésolo usas pintura roja? ¿No tienes dinero para otros colores?-Pregunto ella entono burlón.

-No creo queestés en condiciones de burlarte de mí-Dijo el bajando la mirada a suspiernas-Si no me respetas te are un corte más grande y será mucho peor, además¿quién ha dicho que esto sea pintura?

Ella mirótambién hacia sus piernas y vio un enorme corte en el muslo muy cerca de lafemoral, lo cual le bajó la moral e izo que notara tanto miedo que se le escapóuna gota de orina.

-Viendo comopierdes sangre y el tiempo que llevas con el corte no te queda mucho tiempo,así que ¡disfruta del arte!

-¡Estásloco!-Gritó ella mareada por la gran pérdida de sangre- ¿Por qué haces esto?

-Ahora que yano me sirves para nada viva ha llegado la hora de completar mi obra de arte.

Cogió subisturí y le cortó la piel del vientre, dejándole un corte que se asimilabamucho a una cesárea, cogió el cacho de piel que estaba pintando con sangre, loenrollo en forma que pareciera un cordón umbilical que colocó a uno de losmuñecos de plástico que llevaba en la mochila, otros dos de los bebes deplástico que llevaba en la mochila los metió en el barreño que estaba lleno desangre de la chica y cuando estuvieron bien empapados en sangre los colocó enuna balanza de la justicia que tenia la chica en la cómoda de su cuarto. Desatóa la chica y la vistió con una bata de hospital, la sacó a la calle y la colocóacomodada en una de las paredes de la casa, le puso el bebe con lo que parecíael cordón umbilical en los brazos y la balanza con los otros dos bebes a sulado, la balanza estaba completamente inclinada hacia uno de los lados.

Un hombre queiba paseando a su perro por la calle de enfrente le vio mientras la colocaba yllamó rápidamente a la policía, en el departamento de Anderson se movilizarontodos los agentes, llegando en menos de cinco minutos al lugar del crimen,cuando llegaron la chica ya estaba muerta. El Artista como solía hacer, se pusoa contemplar cómo la policía recogía las pistas y el cadáver de la chica, y loque más le gustaba, ver como la prensa fotografiaba su arte.