Novatadas en la comisaría: Análisis de Resident Evil 2 Remake

Resident Evil 7 (o lamatanza de Texas encontró a the ring cómo se conoce en nuestras fronteras) fueuna cosa importante, no por el juego en sí, que era bueno pero no partía lapana sino porque supuso un punto de ruptura en la vorágine autodestructiva de15 años que llevaba Capcom en sus lanzamientos triple A.

 

 

Con la generación ps360y, al igual que otros muchos estudios asiáticos emblemáticos tales como Konami,no supieron adaptarse a un mercado más globalizado, cinemático y pirotécnicopost-11s. Si Resident Evil o Metal Gear eran Terminator o la Jungla de Cristal,Call of duty 4 y Battlefield eran Fast and Furious y los putos Transformers. Decosas tan obvias cómo la gestión de proyectos y el uso de motores gráficos cómoUnreal y funcionalidades online a otras más sutiles cómo la simple coreografíade un puzle o un tiroteo. Sólo hay que ver como Konami mendigaba a estudiosexternos para sus franquicias estrella (Silent Hill) y Capcom, perdida entretecnología obsoleta, franquicias muertas, dlc’s y fanservice barato no era laexcepción.

El esperado sextocapítulo de Resident vino siendo el declive absoluto en forma de decenas dehoras de tiroteos caóticos de los de necesitar caja y media de biodramina,puzles aptos para amebas, modos extras metidos con calzador (farmeo dehabilidades y perks en un survival horror, pero qué me estás container) …y todoen el precioso marco de una producción de serie b. Vamos que no levantabancabeza.

La séptima entrega vienede un brainstorming (lluvia de cerebros, siempre me ha sonado un poco gore) despuésde ver la demo de p.t (no pronunciar en audio latino si hay menores delante) ydecir “pues oye, con calma nos puede salir algo chulo”. Y de escuchar a losfans para variar y devolverlos a tiempos mejores, y de centrarse en el tipo dejuego más contenido, breve pero intenso, que sí que sabían hacer.

Y no estuvo nada mal.

Así pues remozar loscapítulos más emblemáticos era algo que estaba cantado y en el título que nosocupa, ese de la comisaria a petar de zombis y experimentos macabros, se notael mimo y el respeto al gran molde que tienen entre manos.

 

 

Visualmente, por ejemplo:El motor de la séptima entrega y la cámara al hombro heredada de la cuartaentrega se adaptan a la perfección a los nuevos tiempos y no por ello ladificultad, el impacto o la duración de la experiencia se ven alterados ensobremanera. Todo es fiel a aquellas sensaciones de 1998, pero a la vez resultatremendamente impactante e inmersivo.

Hablando en cifrastenemos dos campañas como ya saben: Una para Leon y otra para Claire. Mientras Mr.X(que no deja de ser el primer Terminator de 1984 de un James Cameron tocado enestado de gracia) nos porculea a lo largo de una comisaría repleta de recovecosmientras resolvemos puzles a lo largo de ocho horas por personaje si vamos asaco y unas once si nos comportamos como personas normales.

Laboratorios secretos,cloacas, buenos jefes finales…Era difícil contentar a los más puristas que encontraránalteraciones significativas en apariciones de personajes y jefes (no olvidenque hablamos de un remake y un remaster y no es 1:1) y un abuso de secuenciasen tiempo real frente a lo que antes, por limitaciones técnicas, erancinemáticas. Personalmente creo que eso hace más bien que mal: Que un personajerepentinamente se convierta en zombi mientras la acción avanza no rompe elritmo y descoloca tanto a los viejos del lugar cómo a los que es su primeratoma de contacto con la comisaría de Racoon City.

Todo funciona de formamás intensa y dinámica al ser en tiempo real: Y cuando básicamente estásjugando a una aventura de supervivencia con un marcado carácter cinematográficolo que pasa es que la inmersión se dispara y te acabas sintiendo el protagonista.Es el estilo de acción en videojuegos asiático del que hablaba al principio delpost, estilo que Capcom domina y del que jamás se debería haber despegado: Eseque hacen suyas películas cómo Depredador, La jungla de Cristal, Terminator o TheRaid. Es un esquema clásico y que funciona de puta madre.

Que sí, que evidentementeexisten incoherencias al igual que esas películas, cómo aquello de necesitaruna llave para una puerta cuando cargas con un lanzacohetes, yo que sé llámenmeloco, pero la realidad es que cuando Mr.X te sigue y te has olvidado de unacombinación para un armario con munición PORQUE NO TE QUEDA UNA MALDITA BALA yse te sale el corazón por el pecho casi que eso es lo de menos. Aprendes aaceptar las reglas del juego y disfrutas con ellas.

Hay que remarcar que todoeso se enfatiza con uno de los trabajos de audio más memorables en lo quellevamos de generación, con audio posicional, doblaje brutal y banda sonoraexcelente (la retro del original está por dlc pero no deja de ser anecdótico ytal y como ocurre en dragon ball  fighterz, el juego no está estudiado para esoy da lugar a situaciones algo anticlimáticas) y los gráficos…Pues bueno, cómoel 7, Aterradores: Claro que hay alguna cosa de clipping y precarga de texturassi andamos con las gafas de putilla gráfica pero no dejan de ser detallesmenores. El acabado es espectacular y 100% inmersivo.

Primer candidato a gotydel año y llevamos un mes.

Nota: 9/10