Hay mas mundos aparte de este. Análisis de La Torre Oscura.

Hoy voy a hablar de la saga que me marcó y cambió mi forma de ver las cosas ( y ademas me inspiró a crear este blog Smile). Es simplemente un pequeño (pequeñísimo) análisis de La Torre Oscura. No voy a desvelar nada sobre el argumento ya que la magia se rompería, simplemente voy acomentar mis impresiones y a dar datos de interés que de una u otra forma influyeron en el argumento de la saga.

 

“El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él.El desierto era inmenso, la apoteosis de todos los desiertos, y se extendía bajo el firmamento en todas di­recciones en una distancia de tal vez varios parsecs.Blanco, cegador, reseco, desprovisto de cualquier rasgo distintivo salvo por la tenue silueta brumosa de las montañas recortadas en el horizonte y por la hierba del diablo, que producía dulces sueños, pesadillas y muerte. Alguna que otra lápida señalaba el camino, pues el borroso sendero que serpenteaba sobre la gruesa corteza alcalina otrora había sido una pista re­corrida por diligencias. Desde entonces, el mundo ha­bía avanzado. El mundo se había vaciado.” ( La Torre Oscura Tomo I, El Pistolero (la hierba del diablo))

Así comienza el viaje hacia la Torre Oscura.

La obra más ambiciosa de King inspirada en el poema Childe Roland to the Dark Tower Came de Robert Browning

Aún recuerdo que cuando leí ese párrafo, hace ya más de un año, supe que aquel libro era diferente.

“El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de el”

Solo esa frase me hizo preguntarme:

¿Quién es el Pistolero?

¿Quién es el Hombre de Negro?

¿Por qué el Pistolero lo quiere alcanzar?

Luego muchas más preguntas surgieron, pero en esencia esas tres me motivaron a“devorar” los siete libros que componen la historia en menos de dos semanas

El mundo que nos presenta Stephen King nos recordará al Old West americano, pero situado en otro tiempo o mejor dicho en un universo paralelo en el que quedan vestigios de tecnología parecida a la nuestra como surtidores de gasolina, bombas de agua, estaciones petrolíferas en desuso etc,etc.

A medidaque avanzamos en la historia encontramos mas referencias a nuestro mundo como por ejemplo la canción Hey Jude (The Beatles) sonando en un sucio saloon lleno de forajidos.

Seremos testigos de cómo diferentes realidades, entre ellas la nuestra, se entrelazan de forma sublime para desencadenar acontecimientos de carácter épico. Los giros que tiene la historia son totalmente inesperados, todo esto impregnado de un lenguaje oscuro, poetico, mágico que más de una vez nos emocionará.

King creó un mundo consistente en el que nos veremos inmersos desde la primera página del primer tomo. Creó las costumbres de una civilización al borde la extinción, creó una lengua, creó una leyenda.

Esta mezcla extraña de Espagueti Western, Mad Max y El Señor de Anillos, todo esto con pizca del terror tan particular de King, dota al libro de una personalidad única capaz de cautivarnos desde la primera frase.

La Torre Oscura además de constar de siete libros bastantes “gordos” ( entre 600 y 800 páginas de media),han tardado 25 años en concluirse. Stephen King abandonó la saga en varias ocasiones.

El 19 de junio de 1999 King sufre un desafortunado accidente. El conductor Bryan Smith, distraído por un rottweiler incontrolado que se movía en la parte trasera de su coche marca Dodge Caravan de 1985, atropelló a King, quien aterrizó en una zanja de unos 4 metros de profundidad desde el pavimento de la carretera de la Ruta 5. Sus heridas – el pulmón derecho colapsado, múltiples fracturas en la pierna derecha, laceración del cuero cabelludo y la cadera fracturada – le mantuvieron en el centro médico hasta el 9 de julio, casi tres semanas internado.

Este hecho afecta de forma directa a la Torre Oscura, sobre todo en los últimos tomos.

La profundidad de los personajes nos hará encariñarnos con ellos a lo largo de toda la historia siendo inevitable reírnos, llorar, enfurecernos y alegrarnos con sus aventuras y desventuras.

 

 

Plaza yJanés ha reeditado los primeros cuatro tomos ( los más difíciles de conseguir),además están revisados por King y contienen ilustraciones de muy buena calidad.

¿Llegará Roland a la Torre Oscura?

¿Qué es laTorre Oscura?

¿Quiénes llegarán con él?

Mejor dicho.

¿Quiénes no llegarán?

Si quieres saber las respuestas te recomiendo encarecidamente que leas La Torre Oscura, lo considero como el mejor cuento de hadas para adultos jamás escrito.

Es hora de volver a casa añochece y hace frio, ¿lo notas?

Nos veremos pronto

 

 

 

Largos días y placenteras noches..

 

 

El Visitante

 

¿Quieres abrir esta puerta?

 

El Visitante

 

Se levantó sin emitir ningún sonido.

Caminó en la oscuridad.

Saltó la verja de metal y salió a la calle.

Llovía.

***

Abrío la puerta lentamente para no alertar a nadie.

Atravesó el pasillo, y entró en lahabitación de Raymond. Lo observó hasta que la noche se fue quebrandoen anaranjados fragmentos.

Regresó con prisa. Nadie podía verlo. Nadie debía verlo.

¿Quién soy?

***

Llegó a su lecho.

Cerró la tapa de nogal.

La oscuridad lo envolvió con su familiar silencio.

***

Así durante años.

¿Quién es él? ¿Quién soy yo?, se preguntaba.

¿Por qué no puedo descansar?

Lo único que sabía era que debía ir averlo, se levantaba con una idea en su cabeza. Una imagen brumosa,difuminada, envuelta en niebla.

***

Una noche, como cualquier otra, llegó hasta la habitación de Raymond.

Y lo observó.

Y preguntó.

– ¿Quién eres?

Amanecía con rapidez.

Se dispuso a partir.

– Padre…, ¿eres tu?

Padre.

Raymond hablaba en sueños.

– Te echo de menos…

Padre.

Aquella palabra abrió una puerta en su cabeza y una luz insoportable le mostro la verdad.

Cosas que no recordaba.

De repente lo supo todo.

Observó sus manos llenas de tierra.Sus dientes bailaban en las encías ennegrecidas.Los gusanos habitabanen las cuencas de sus ojos.

Padre.

Y se lo llevó con él.

Y descansó en paz.

Largos días y placenteras noches…

Fin

Solo Ojos

Solo Ojos

Elhombre paseaba la mirada por aquella plaza desierta. Observó su reloj yfrunció el ceño, levanto los hombros en un gesto de desinterés y siguiócaminando. Hacía más de veinte minutos que deambulaba por aquelpueblecito y no había visto a nadie. Ni un perro, ni un gato, es másahora que lo pensaba ni siquiera escuchaba el incesante parlotear delos pájaros tan habitual a aquellas horas de la tarde. Su asombro setornó poco a poco en inquietud. El pueblo dormía profundamente, un velode tranquilidad lo cubría. Pero a Elías aquella calma le recordaba a uncementerio .Era el silencio de los muertos.

– Será mejor que vuelva al coche- dijo y el sonido de su voz lo sobresalto.

Lascalles serpenteaban de un lado a otro sin ningún orden lógico. Sobretodas las construcciones se alzaba la iglesia como un gran vigíaobservando aquella calma sobrenatural.

Podíaescuchar su propia respiración, el latido de su corazón y estabaconvencido que si se quedaba quieto y prestaba atención escucharía susangre fluir a través de sus arterias. Los cables de luz zumbaban comoextraños insectos alargados.

Pasó delante de un puesto de periódicos que se encontraba abandonado, un titular llamó su atención.

"Misteriosas desapariciones ponen en jaque a la policía local", el periódico tenía dos días de antigüedad.

"Quizás sea eso- pensó- la gente tiene miedo y no sale a la calle"

Giróa la izquierda por una de las angostas callejuelas, el coche estabacerca, debía cruzar por delante de la biblioteca y girar a la derechaen la primer esquina.

Aceleró el paso. Cruzó por delante de la biblioteca a toda velocidad, estaba nervioso. Giró a la derecha.

Laplaza del pueblo fue lo que encontró, seguía tan vacía como hace cincominutos. En su mente algo le advertía que las cosas no estaban bien,nada bien.

– El coche..- balbuceó incrédulo. Miró a su alrededor, como si estuviese escondido detrás de la fuente o los columpios.

Elolor a putrefacción le golpeó el rostro con fuerza inesperada. Una nubede humo se elevaba detrás de los arboles que rodeaban la plaza. Secubrió la boca con un pañuelo, mientras se acercaba a investigar.

Unagujero perfectamente circular se abría en el suelo, como una grotescacicatriz. El hedor era insoportable. El denso humo era vomitado poraquella negra apertura en voluptuosas bocanadas.

Una sombra se movió a su izquierda.

-¿Quien anda ahí?-gritó.

El silencio era denso, tenía presencia.

Sedescolgó la mochila, abrió la cremallera y con gestos desesperadosbuscó el móvil. Sus manos se movían ansiosas pero solo encontrabanpapeles, tabaco y una botella con agua.

-Genial- suspiró.

Sacóla botella y bebió un trago. Los rayos de sol se ocultaban detrás delas plomizas nubes, pero un calor húmedo y pegajoso llenaba todos losespacios. Un fina capa de sudor perlaba su frente.

"Cuando llegue al coche me metere dentro y encenderé el aireacondicionado luego intentaré llamar a la grúa, aunque antes deboencontrar el móvil, claro, la última vez que intenté llamar no teníacobertura, quizás ahora…."

Un ruido interrumpió sus pensamientos. Algo se acercaba a toda velocidad a través de los arbustos.Era grande, muy grande.

Elíascomenzó a correr poco a poco, sin mirar atrás. Si miraba algo malopasaría, lo sabía. El cielo rugió enfadado vaticinando la furia queestaba a punto de descargar. Podía escuchar que lo seguían, parecía quearrastraban una bolsa de nylon llena de arena detrás de él, su corazónlatía desbocado y un fuerte pinchazo pulsaba en su costado. La mochilagolpeaba su espalda con cada zancada que daba. Lo que venía detrás deél mantenía el ritmo y jadeaba.

Floresnegras estallaron ante sus ojos y se sentía mareado. Sus pulmonesardían, solo entraba un hilo de aire por su garganta seca. No sabíadónde iba, giraba a la derecha, luego a la izquierda, todas las calleseran iguales.

"No puedo más", se dijo, y poco a poco se detuvo, cerró los ojos y esperó.

Aquelsonido menguó a medida que se acercaba a él. Podía sentir una pesadarespiración en su espalda, tan helada como una noche invernal, duranteunos segundos no pasó nada solo esa respiración golpeándolo, haciéndolotemblar.

Elíashizo acopio de toda su voluntad, sujetó con fuerzas el crucifijo quecolgaba de su pecho, y se giró con los ojos cerrados.

-Disculpe señor, creo que esto le pertenece- la pequeña niña de ojosazules y cabellos amarillos como el trigo, estiraba una de susdelicadas manos hacia él ofreciéndole el móvil.

– He.. Gra..ci.as..- atinó a decir Elías. Se frotó los ojos

-Debe ser cuidadoso, señor,- continuo la niña con una voz dulce como la miel- uno puede perderse.

-Se averió mi coche y lo estaba buscando creo que lo deje cerca de…- aElías se le congelaron las palabras en la boca. El coche estaba a unosescasos diez metros de él-… no puede ser.

La niña rió divertida. "Es la risa de un duende" pensó Elías, y esa idea lo aterró.

– Debería irme- farfullo confundido mientras se rascaba la cabeza- muchas gracias. ¿Dondé ha ido todo el mundo?

– Están todos juntos- dijo y sonrió mostrando sus dientes.

-¿Cuál es tu nombre cielo?- preguntó.

– Debería irse- le contesto la niña, ahora con un semblante pétreo que hizo retroceder a Elías.

– Claro, debería irme…

***

Al cuarto intento el coche vomitó humo por el caño de escape, sufrió una serie de espasmos y arrancó.

La niña seguía allí de pie, con su vestido blanco, y esos preciosos ojos azules.

“El calor me afecto, eso es todo”, pensó para tranquilizarce.

Aún así había algo que no le gustaba nada de todo aquello. Lo sentía en los huesos. Debía irse lo mas pronto posible.

Dio marcha atrás, activó el aire acondicionado y ajustó el espejo retrovisor.

Entonces lo vio reflejado.

Dondedebía estar la niña se retorcía un enorme gusano blanco. Su piel estabacubierta de ojos. De las fauces circulares pobladas de afilados dientescaía, en lentos chorretones, un icor negro que quemaba el suelo como sifuese ácido. Los ojos miraban enloquecidos de un lado a otro, parecíanllagas abiertas en la piel del gusano.Había ojos verdes, azules,marrones, ojos cubiertos por un velo lechoso, ojos de niños, ojos deperros…

Elíaspiso el acelerador hasta el fondo. Los neumáticos chirriaron y el cochesalió descontrolado moviéndose de un lado al otro del camino.

Larepulsión que sentía bloqueaba sus pensamientos, su pie seguíapresionando el pedal con todas sus fuerzas. Podía sentir todas esasmiradas despavoridas sobre su piel, lo tocaban, eran húmedas ydementes. Se sentía violado, se movian en su interior, atravesaban sucarne.

Giró su cabeza para comprobar que aquel horror albino no lo seguía.

La niña lo saludaba alegre con una radiante sonrisa en la boca.

CuandoElías volvió sus ojos al frente el poste de luz estaba a dos metros delcoche. Su cuerpo salió despedido como un muñeco de trapo, impactócontra el suelo, se escuchó un terrible chasquido, algo se rompió, elmundo se tiño primero de gris, luego de negro.

***

Abrió los ojos, todo era oscuridad, viajaba a gran velocidad por un pasillo oscuro. Trato de moverse pero fué inutil. Descendía.

¡¡Dondeestoy!!, quiso gritar, pero no tenía boca, ni dientes, ni lengua. Sucuerpo ya no le pertenecía, se había fundido con la carne de aquelinmundo ser. Solo tenía ojos para ver.

"Por lo menos no estoy solo,-pensó- todo el pueblo está aquí"

 

 

 

Largos días y placenteras noches…

FIN

Extinción

 

A veces las apariencias engañan amigo…

Observemos que sucede al otro lado…

 

Extinción

Corríaa gran velocidad bajo aquellos antiguos árboles. Su cuerpo estabaacostumbrado al violento clima de esos helados parajes, pero hacíademasiado tiempo que no se alimentaba. Si la situación no cambiaba,seguramente moriría solo, lejos de sus amigos, su cuerpo sería alimentopara los cuervos. Y lo que era aun peor, no podría entregar el mensaje.
Lo único que animaba su espíritu en aquella situación deangustiosa urgencia era la luna. Se detuvo durante unos instantes paracontemplarla. Le había fascinado desde pequeño y en cada ocasión que lamiraba una sensación de paz, de origen, de calma, lo invadía . Sentíauna atracción instintiva hacia la Dama Plateada, hacia Selene, comosolía llamarla su madre. Una punzada de rabia y tristeza estranguló sucorazón cuando los recuerdos resurgieron con furiosa nitidez. Su madre,sus hermanos, su padre…estaban todos muertos, asesinados con metódicabrutalidad. Levantó su cabeza, cerró los ojos, y cantó. Era una canciónsobre la añoranza de los tiempos pasados, sobre grandes guerreros,sobre la nobleza, sobre la memoria de los caídos, sobre las fríastierras del norte que eran su hogar, sobre la luna. " Tengo que seguir", se dijo "por el bien de la tribu" .
Eldolor de los recuerdos fue sustituido por el hambre. Tres días de viajey solo se había alimentado de un escuálido roedor que era todo piel yhuesos. " ¿Y si están todos muertos? ¿Podré soportarlo?" pensaba, angustiado por las funestas posibilidades. " Ese es tu problema, piensas demasiado, recuerda el entrenamiento",la voz de su padre le habló autoritariamente desde los recuerdos.Entonces, tal como le habían enseñado, legó el control de su mente alinstinto, a la intuición. Cerro sus ojos del color del hielo y sosegósus pensamientos, viajó a esa parte de su ser donde se encontraba sunaturaleza mas salvaje. En un parpadeo el mundo cambió por completo.Ahora percibía todo con mas claridad. Los colores se intensificaron yparecían brillar en la noche, podía escuchar movimientos entre lahierba y en los cúmulos de nieve, la sinfonía de aromas lo abrumó alprincipio, pero en unos instantes se habituó y podía discriminar granparte de las fragancias que percibía. Aquel bosque en aparienciadesierto rebosaba vida. "Hora de cazar".
Despuésde vagar sin esperanzas durante horas vio algo que renovó sus energías;no podía creerlo, un apetitoso conejo blanco. El pequeño animal semovía cautelosamente entre la nieve, de vez en cuando alzaba su cabezay escudriñaba los alrededores con sus redondos y rosados ojos. Seencontraba a unos escasos veinte metros de él, pero antes no lo habíavisto. "No puedes fallar, por el bien de nuestra raza, ¡cázalo!",se ordenó. Sus músculos se tensaron bajo su piel. Su mente estaba enblanco, solo actuaba el instinto. El pequeño animal no sospechaba queestaba siendo observado por un hambriento predador. Se encontraba muyocupado acicalando su pelaje de algodón y de vez en cuando sealimentaba de las frescas hierbas del bosque."¡¡Ahora!!"
Notó un agudo dolor en el pecho justo en el momento que iba a saltar sobre su indefensa presa. "¿Que fue eso?",se preguntó sorprendido. El dolor desapareció tan fugazmente como vino.Cuando quiso reaccionar era demasiado tarde, el conejo ya no estabaallí.
Una intensa y placentera sensación de cansanciose apoderó de todo su cuerpo de forma abrupta, su mente sin embargochillaba de desesperación. "¡¡No te duermas, por lo que mas quieras, no puedes dormirte!!". Intento caminar, luego del tercer paso cayó al suelo. Su vista comenzaba a nublarse."¿Que está sucediendo?", se preguntó, aunque ya conocía la respuesta.
Lostres que se acercaban eran los que habían asesinado a toda su familia.Lo habían envenenado con una de esas pequeñas flechas. El terror seapodero de él, porque sabía lo que sucedería a continuación. Lodespellejarían vivo.
Uno de ellos sacó un cuchillo, mientras el otro cargó su extraña arma con una de sus diminutas flechas plateadas.
-Terminemos con este pronto, debe haber alguno más merodeando por aquí-dijo el más alto de los tres, mientras sujetaba el arma firmemente.
-Nos vamos a forrar- comentó el del cuchillo. Su piel es exquisita. Seráperfecta para el abrigo de mi mujer. Aunque es un cachorrito. Bueno,para mi hijo igual sirve. Una sonrisa de dientes sucios se dibujó en surostro.
– Eso lo tendremos que discutir- terció el que parecía el líder.
Elpequeño lobo los miraba impotente desde el suelo aturdido por eltranquilizante que recorría sus venas.El dardo colgaba de su pecho comouna extraña medalla. Su pulmones se movían con pesada lentitud, nopodría aguantar mucho más. Miró hacía el cielo y la luna se reflejó ensus pupilas."Lo siento" dijo "espero que escapéis".
El cuchillo se acercaba a su abdomen. Cerró los ojos, levantó su húmedo hocico,y aulló por última vez.

 

Largos dias y placenteras noches…

FIN

 

La última copa

 

Entremos aquí, la música me gusta…

Silencio algo va a suceder…

 

 

 

La última copa

-Otra…más…por favor…

William lo miró sorprendido de que pudiese hablar.

-No crees que ya es suficiente- dijo mientras vertía el Four Roses sobre los hielos.

Elhumo llenaba todo el bar arremolinándose en los rincones, como siestuviese aconteciendo una reunión de espectros. Un triste Blues era lamúsica de fondo. La lluvia marcaba el compás de la noche.

Una manoperezosa y tambaleante surcó el aire insegura en busca de uncigarrillo. Los ojos del joven se asemejaban a dos tizones ardientesrodeados de bolsas negras, que contrastaban con la palidez de su piel.

-De esta…noche no…paso…-las palabras surgían de la boca de aquel muchacho de forma lenta y gangosa.

-Ya lo creo, con el ritmo que llevas, no pasas de las doce.

Jake llegóal bar antes de que el sol se ocultase. Solo se dedicó a beber. Unacopa tras otra. Las engullía como si de agua se tratase. William nohabía presenciado nada parecido en los veinte años que llevaba tras labarra. Era algo inhumano, pero el dinero mueve al mundo, y él no era elcura de la parroquia local.

Había algoen aquel joven que le incomodaba. Quizás esas miradas furtivas alreloj, o que se girase cada dos minutos a observar la puerta, pero lopeor eran sus ojos, no transmitían nada solo un frío vacío. Lo únicoque tenía claro era que el misterioso joven estaba metido en problemasy de los gordos.

Jake se quitó el abrigo poco a poco, dejando a la vista la pistola que colgaba de su axila.

El camarero se movió instintivamente hacía la Beretta que reposaba detrás de la barra.

-Tranquilo William…no te voy a…matar- dijo Jake mientras se llevaba la copa a los labios- no se me da …bien.

-¿Quién te dijo mi nombre?- preguntó el camarero sujetando el arma con más fuerza.

-Ya sabes…se escuchan cosas…aquí y allá…¿sabes?

El pulso de William se había acelerado. ¿Y si aquel chico trabajaba para la mafia?, o peor aún, ¿y si le debía algo a la mafia?

-Oye…

-…Jake.

-Como cojones te llames, si tienes algo que ver con la gente Pulsink, te debo pedir que te marches inmediatamente de mi bar.

Una risa de sapo emergió de la garganta de Jake quebrando el constante sonar de la lluvia.

-Creeme…quePulsink y todos los mamones…que trabajan para él…es el menor de misproblemas…- miró hacia la puerta y luego comprobó el reloj, eran las23:56.

– Para quellevas un arma, ¿eh?, no creo que seas poli, y si lo eres ,estásarruinado. Y, te tendría que pedir que te largases de mi bar porqueaquí, no se admiten polis- William trataba de parecer intimidante perosu voz sonaba insegura, como un adolecente enfadado con sus padres.

-Llevo unarma… para defenderme de… los… peligros… de la noche, comotú…, tú llevas un arma y no eres ni poli…, ni mafioso, ¿no?…Además no está cargada, mira- Jake abrió el revólver y con un grácilmovimiento de dedos, hizo girar el tambor, en efecto estaba vacío- puraapariencia…la gente se asusta…cuando ve un juguete…de estos…

– Entonces ¿qué pasa contigo?

– Es verdadque…le debo…algo…a..alguien, ojala fuese la mafia…- Jake quisosonreír , pero sus labios formaron una mueca de asco.

– Oye me da igual a quien le debas pasta, no quiero problemas en el bar, así que me pagas lo que has bebido y te largas de aquí.

Jake se levanto de la butaca, extendió un brazo y lo movió con gesto teatral abarcando todo el lugar.

-Lo siento damas y caballeros…aquí mi querido amigo…William…piensa que los estoy…incomodando…-dijo Jake en voz alta.

El bar estaba vacío.

-Vamos hombre…no me jodas…y déjame disfrutar de la última copa…

-Págame y te largas.

Jake metióuna de sus manos rápidamente en el bolsillo del pantalón. William saltohacia la escopeta y apunto a la cabeza del joven.

Jake le extendió un billete entre los dedos.

– Quédate con el cambio…- dijo con gesto de desprecio- y..ahora…¿puedo beberme la última copa?

– Largo.

– ¡Joder!,¿me vas…a…negar la última voluntad…?-una de sus manos aferró lapistola- mira…-otra vez con rápidos movimientos desarmó el arma y lemostró el tambor vacío- ¿quieres…más..pruebas…de quesoy…indefenso…?

Jake llevó el revólver a su sien y apretó el gatillo.

Los sesosdel joven salieron despedidos de su cabeza y chocaron contra la paredcon un ruido húmedo. Cayó al suelo desplomado, el revólver todavíahumeaba.

William se quedó atónito mirando el cadáver esperando que se levantase y le dijese que todo fue una broma macabra.

– Estaba vacío…- dijo William incrédulo.

– Ya sabe loque dicen amigo, las armas las carga el Diablo- un hombre se acercaba ala puerta desde las mesas que estaban al fondo del bar. Un olor aazufre lo acompañaba.

– ¡¡Oh Dios mío!!- exclamó William santiguandose.

– ¡Vamos hombre!, no me insulte- dijo el extraño y salió a la lluviosa noche.

Eran las doce en punto.

 

Largos días y placenteras noches…

FIN

 

 

 

Bienvenido

Bienvenido a la TorreOscura.

Adéntrate, sube la escalera circular…

Hay muchas puertas, no tengas miedo, cada una nos llevaráa otro mundo a otra realidad.

La rueda del destino (el Ka) sigue girando, así que, intrépidoviajero, no te detengas ahora que has llegado hasta aquí.

Está anocheciendo. ¿Escuchas el murmullo de las rosas?

No te quedes fuera, es peligroso, entra a mi morada tengoalgo que contarte…