Fallout 3. Saliendo del Refugio 101

Tenía muchísimas ganas de probar Fallout 3 (Bethesda Softworks, 2008). Es uno de los juegos que he seguido con más entusiasmo, y al mismo tiempo miedo, en éste año. La razón es obvia: por una parte se trata de la tercera parte de una saga mítica en el PC, con una gran personalidad propia. Por el otro lado, sus creadores no solo no son los mismos de las anteriores entregas, sino que apuestan por un estilo de juego muy distinto, aunque sigue anclado en el rol. ¿Es Fallout 3 una patada a la cara de los aficionados, o una oportunidad de oro de empezar de nuevo?

Desde la portada y contraportada del disco, sabes que estás ante un Fallout. Enfrente tuya un soldado de la Hermandad del Acero observa impasible. En la trasera de la caja, un pipboy anima a una población alegre a refugiarse, todo ello con una estética propia de los años 40/50. Bethesda sabe muy bien cuáles son los puntos débiles del aficionado, eso está claro. Éstos aciertos se repiten una vez dentro del juego. Está claro que el espíritu de la parodia está ahí, y no podremos sino esbozar una sonrisa con la ironía y la sátira del tradicional estilo de vida americano, del culto a las bombas y energías nucleares, las diferencias raciales entre los humanos, la paranoia social, e incluso las conspiraciones y lemas manidos que parecen nacidos de la mente de un jefe de campaña del político de turno. A tal punto llega el gusto por el detalle que hasta hay un personaje "emo". Fallout 3 se ríe de todos y de todo, pero lo más escalofriante es que hace que la parodia sea considerada "normal" por el jugador.


La estética de los 50 con detalles futuristas es común en el juego

Si bien al principio asistiremos con incredulidad a las fantasías de los personajes que pueblan el Yermo (la zona en la que transcurre el juego), aún más fuerte es el golpe de saber que es verdad, que todo eso que provoca risa es lo normal en el mundo del juego. Ya sea una bomba nuclear sin detonar alrededor de la cual se construye un pueblo y un culto, como de supuestos vampiros, las misiones secundarias (la verdadera chicha del juego) tienen un toque de película de serie B e incluso serie Z. Los PNJ (Personajes No Jugadores) tienen una personalidad muy marcada, algo sorprendente teniendo en cuenta la enorme cantidad de ellos que pueblan los páramos y ciudades, y ayuda al jugador a inmiscuirse en su historia. Las misiones, pese a tener un esquema típico (encuentrame ésto, sálvame a aquellos, llevame ésto allí), tienen suficientes giros argumentales y jugables como para resultar atractivos.


¡Robots asesinos!

Jugablemente, hay quien ha dicho que se trata de un "Oblivion con pistolas". Ésto es cierto en su mayor parte: si no te gustaron los cambios que Bethesda hizo a la serie "The Elder Scrolls", Fallout 3 no te entusiasmará. Sigue estándo ahí el GPS que te indica en todo momento dónde hay que ir, siguen estando ahí las viejas tácticas a aplicar en los encuentros con enemigos, y sigue habiendo un gran mundo en el que avanzar líbremente. Sin embargo, hay cambios, que si bien pueden no parecer aparentes, se notan en la jugabilidad enormemente. El más famoso de ellos es el VATS, un sistema de juego por turnos. Normalmente, los combates se llevan en tiempo real, y de forma parecida a un shooter podremos eliminar a los enemigos. Sin embargo, si pulsamos la tecla "V", el tiempo se parará. Se nos dará la posibilidad de elegir a quién atacar y dónde, con sus consecuencias. Por ejemplo, si un monstruo tiene tentáculos en la boca muy peligrosos, podemos apuntar a ellos hasta "mutilarlos", es decir, que el monstruo no puede usarlos. También podemos disparar a una pistola que sostenga un mercenario, o a un brazo de un supermutante para que se le caiga el martillo que lleva con él. Incluso podemos centrarnos en la cabeza hasta hacer que se separe de los hombros y los ojos de las órbitas, en un espectáculo a cámara lenta que justifica el "+18" que le ha asignado el PEGI, entre otras cosas.


Nunca verás tantas cabezas volar…

Lo mejor de este modo VATS es que supone un enfoque más rolero puro, pero lo hace pasar por algo más "divertido" a simple vista. Sin embargo, como en los mejores juegos de rol, muchos cálculos se realizan en éste modo, dependiendo no sólo de cómo y dónde está el jugador respecto al enemigo, sino en nuestras características, definidas por SPECIAL y por GOATS, uno el sistema de características (fuerza, agilidad, e incluso Suerte), y el otro un sistema de habilidades (trueque, armas pequeñas, de laser, ciencia, etc). Además, tenemos dotes, que pueden ser acumulativas y que en su mayoría consisten en modificar características de los dos sistemas anteriores. Ante ésto, el grado de personalización como vemos es muy profundo, pudiendo centrarse en algunos elementos en una partida para hacer algo distinto en la siguiente. El aspecto fisico igualmente es modificable, tanto nuestra cara como nuestro peinado, y podemos encontrar complementos como pelucas, gafas de sol, y ropa de calle para ir a nuestra moda particular. Ésta libertad también se aplica a las misiones en sí, ya que muchas de ellas tienen dos caminos, uno en el que hacemos un bien, y otro en el que hacemos un mal. Éstos dos conceptos son extraños en el mundo de Fallout 3, por lo que puede que nos llevemos una sorpesa, al ser considerado como "bueno" un acto que en la realidad sería cruel. En éstos casos se hace patente la filosofía aplicada de los supervivientes de cualquier catástrofe, y es que la pérdida de unos pocos puede significar la vida para otros.


…ni tantas piernas

¿Y gráfica y tecnicamente? Recordemos que Bethesda es famosa por los bugs de sus juegos. Pues bien, tengo que decir que éste Fallout 3 no hace mucho bien a esa fama. Es más estable que Oblivion en su momento, pero tampoco demasiado. Las salidas al escritorio sin razón aparente son normales, los bugs existen, aunque he tenido suerte de no encontrarme ninguno que me fastidie la partida, pero sobre todo la mayor molestia con bajones repentinos de framerate que pueden durar entre medio y un segundo. Parecen aleatorios porque no hay nada a primera vista que los provoque, y molestan. Nisiquiera bajando el nivel gráfico del juego se soluciona, por lo que tendremos que esperar a los parches que están ya prometidos, ya que el que está disponible no hace gran cosa por solucionarlo.


Los cómics son otra gran inspiración

Por su parte, la representación de un mundo post-apocalíptico es muy correcta, tal vez demasiado. Personalmente, nunca pensé que había tantos tonos de gris distintos. Es lo malo de vivir en un mundo potencialmente radiactivo, pero no hubiera estado de mas un mayor uso de los colores en determinados momentos. Los grandes paisajes siguen aquí, y es desolador comprobar en la lejanía puentes destruídos, trenes descarrilados, parques de atracciones abandonados, y otros elementos deprimentes. El modelado de los personajes no es excelente pero da el pego.


La personalización del personaje es uno de los mejores apartados

Fallout 3 es un juego que hay que afrontar con apertura de miras, sobre todo si se ha jugado a las anteriores entregas. Es un nuevo comienzo, una oportunidad única de volver a la decandencia social y moral de anteriores juegos, pero también una manera de dar carpetazo a lo que fueron éstos. Bethesda, lejos de intentar hacer olvidar esos juegos, se nutre de ellos para aportar algo más a la saga. Posee suficientes buenas horas de juego como para convertirse en la mejor compra de éste 2008, pero también el potencial de decepcionar a cualquiera. Antes de introducir el disco en la lectora, es importante concienciarse de ésto, y entonces, sólo entonces, podremos formar parte de la enorme sátira que es Fallout 3.