Cuando jugar a Super Mario es un signo de cambio.

Antes que nada, aviso: esta entrada tratará de política, pero no me explayaré demasiado en el tema. No pienso iniciar un debate político porque este no es el lugar adecuado.

Se está celebrando estos días en el Reino Unido la edición  2010 de la Develop, una serie de conferencias orientadas a desarrolladores de videojuegos, con el objetivo de desarrollar y tratar los temas que preocupan a las empresas locales. En una de las conferencias ha estado el Ministro de cultura y parlamentario inglés, Ed Vaizey. Su departamento se enfrenta a una situación difícil por dos razones. La primera por el reciente cambio de gobierno por una coalición de conservadores y liberal demócratas. Y la segunda por una noticia que apareció hace pocas semanas según la cual el ministerio tuvo presiones por parte de multinacionales para la eliminación y reducción de impuestos para el sector de los videojuegos.

Está claro que el Reino Unido tiene una industria de videojuegos muy interesante, y durante mucho tiempo han sido la referencia en Europa. Pero en los últimos años la quiebra y la venta de desarrolladores a empresas extranjeras, y el alzamiento de la Europa del Este han dejado al sector muy dañado. Por ello, no fue muy difícil para el gobierno rendirse a las exigencias de las grandes compañías.

En su conferencia, Vaizey declaró que jugaba al "Super Mario de Wii". "Eso es todo de lo que soy capaz", añadió, como disculpándose ante la audiencia por sus bajos conocimientos del mercado que debe regular. Esto puede sonar algo negativo, pero no lo es tanto si lo comparamos con las palabras de nuestra Ministra de cultura, Ángeles González-Sinde, un genérico "Los videojuegos crean empleo". Esa frase la podría haber dicho igual de cualquier otro sector cultural, y demuestra unas escasas ganas de involucrarse en el establecimiento de compañías desarrolladoras en España.

Yo prefiero la sinceridad del que sabe que es insuficiente, pero trabaja para mejorarlo. Si quisiera unos representantes que sólo supieran decir frases hechas, me compraría un muñeco de esos que hablan cuando aprietas un botón. La acción del ministerio inglés de eliminar impuestos al sector de los videojuegos a petición de las compañías no es una acción bonita, ni hace quedar bien al gobierno. Pero es una acción que beneficiará a los desarrolladores al poder atraer inversión extranjera, y por lo menos, ayudará a mantener al Reino Unido en el mapa. Leer en un papel lo buenísimos que son los videojuegos no hará nada de eso. 

La consolación es que, poco a poco,  cada vez hay mas políticos que en sus momentos de ocio eligen echar unas partidas con su familia, o que se descargan algún juego para el móvil para pasar los ratos entre viaje y viaje. Al aumentar su popularidad, es inevitable que tarde o temprano nos toque un gobierno que decida mirar hacia delante en vez de hacia atrás, que decida favorecer las energías renovables en vez de invertir en el carbón, que invierta en infraestructuras de red en vez de en construcciones de pisos que nunca se llenarán, que decida poner a España en el mercado de los videojuegos en vez de tomarlo como una cosa de niños.

 No deberías estar leyendo esto.