Mafia Bianca: Intermedio y personajes más importantes

Pues bien, lo prometido es deuda, entonces aquí está un pequeño "intermedio", si se le puede llamar así, para presentar los personajes más importantes y lo que ha pasado con ellos y ellas en lo que llevamos de la trma del relato. Espero que esto refresque algunas mentes y atraiga a otras a pesar de lo largo que se ha vuelto el pequeño proyecto que llamo Mafia Bianca.
 
Lahel Speroza: El famoso sucesor de Don Lucio, jefe actual de la Famiglia Garibaldi, luego de un encuentro extraño donde el joven le ayuda debido a unas heridas, Lucio lo “rapta” para proponerle ser su Sucesor a lo que el muchacho acepta de la forma menos voluntaria posible.
Este pequeño hecho le lleva a varias pruebas donde su temple y prácticamente su cordura son puestas a prueba.
En este pequeño trayecto de su vida, conoce a “los 12”, doce subjefes de la Famiglia que junto con Lucio gobiernan el mundo subterráneo de la Mafia Bianca, una especie de fuerza anti-mafia.
Además, conoce a una joven líder de Mafiya, la mafia rusa, llamada Alina, con quien tendrá que ver en el futuro.
Lucio le asigna una guardaespaldas llamada Suzu, que se convierte en su tutora de esgrima, a pesar de que no se llevan muy bien.

Como ironía del destino descubre que sus padres y Lucio se conocían desde la infancia, pero debido a deberes para con la Famiglia, Lucio se va del país.
Los hechos llevan a una “fiesta” que Lucio prepara como excusa para reunir a los 12, debido a rumores de un ataque del enemigo más fuerte de la Famiglia, los Gabrielli, encabezados por Alfonso Gabrielli, primo de don Lucio.
El resultado de la pequeña batalla es la huida de Lahel y los 12, mientras que Lucio parece perecer en el percance.

Con esta derrota, los 12 deciden realizar un plan de contingencia, además de hacer que Lahel se mude con su familia a una nueva casa para protegerle un poco más.
Aún así, estos cambios tan drásticos en la vida del joven solo están comenzando, pronto deberá desprenderse de todo por esta vida nueva que eligió.

Suzu Yoshinori: Guardaespaldas de Lahel, parece que su relación es un poco conflictiva, pero ninguno de los dos puede terminarla a voluntad. Luego de conflicto con los Gabrielli, deja el país para resolver ciertas situaciones con los contactos de la Famiglia Garibaldi en Japón; pero pronto volverá para complicar aún más la vida del joven.

Lucio Garibaldi: Líder de la Famiglia Garibaldi, luego de introducir a Lahel en su grupo y hacerlo pasar por algunas calamidades, realiza la fiesta en la que, luego de una aplastante derrota, parece que muere debido a una explosión. La incógnita de su estado o incluso paradero, permanecen.

André Vianneau: La mano derecha de Lucio, es quien se encarga de detalles en sus planes, además  de que pasa motivando a Lahel a seguir este camino a pesar de las constantes dudas del muchacho.  Normalmente aparece como el humilde chofer que lleva a Lahel a todas partes, según las ocurrencias de su Jefe.

Cassandra Grimoard: Subjefa de las fuerzas de la Famiglia en Francia, no se sabe por qué es subjefa a tan corta edad, pero parece que desempeña su papel al pie de la letra, pues forma parte de “los 12”. Al ser la más joven de entre estos, es  la más cercana a Lahel, y le apoya también a lo largo de la trama, por su carácter tranquilo y amable. Tendrá que ver con Lahel una vez más y de manera más cercana en un futuro no muy lejano

Hasta aquí mi pequeña entrada, que como dije espero que tenga un efecto positivo, y voy a tratar de publicar las diferentes partes en secciones más periódicas, de manera que sea más agradable de leer de manera más rápida. Espero tener suerte y no aburrirlos X’D
Saludos!!!

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Parte 15: Será que siempre hay una segunda oportunidad?

Al entrar a la casa, sus hermanos lesaludaron y se fueron cada uno a sus cuartos a desempacar, lo mismo hicieronsus padres, pero el joven les siguió, con el ánimo de un alma en pena pero laactitud fingida de alguien que no ha conocido el dolor.

Pronto llegaron sus hermanos también, todoscontaban experiencias alegres, anécdotas: la salida del sol, su puesta, lacomida, el mar, la gente, el servicio, etc., etc., etc. El sonreía fingiendointerés, solo esperaba el momento adecuado para decir lo de la nueva casa. Yaeran alrededor de las nueve, y todos estaban realmente cansados,  aún así sus hermanos se fueron a vertelevisión. Hizo como una seña a su madre, mientras su padre estaba concentradoen otra cosa. Ella no entendió, entonces hizo como señas en forma de “casa”, sumadre sorprendida le respondió asintiendo con la cabeza.

“Hay algo de lo que tenemos quehablar”-dijo su madre dirigiéndose a su padre.

“¿Si?, ¿qué pasó?” Parecía que esta fraseno le agradó mucho, pero miraba a la madre con cierta curiosidad.

“¿Te acordás de Lucio?”

“Si… por supuesto”

“Pues antes de irnos al viaje, fuimos Lahely yo a su casa…-estas palabras tan sinceras y explícitas no agradaron al joven,para entonces la atención de su padre era total- y resulta que contrató a Lahelpara que diera unas clases de idiomas; apenas supo que éramos sus padres, quisohacernos un regalo”

“Ajá, y ¿qué regalo es ese? ¿Y por qué yono me enteré de nada?”-su padre parecía molesto.

“Ese día tenías que trabajar, además Lucioquería que te lo comentara a ver qué pasaba, el regalo que nos quiso hacer fueuna casa nueva, regalada, sin nada que darle a cambio”

“Di por mi perfecto, pero no hay nada defondo ¿Verdad?”

“No, de hecho quería que viéramos las casajuntos…”

“…Mañana” interrumpió el muchacho.

“¿Mañana? ¿No es muy rápido?”-decía supadre.

“De hecho hablé con don Lucio en estos días-aLahel no le era fácil mentir con este tema-  y quería, que si aceptamos nos mudemos de unavez, ya nos había dicho que la casa nueva está totalmente amueblada, solohabría que pasar cosas personales o si quieren pasar algo más, el va a alquilarun camión para llevarse lo que haga falta.”

Su madre estaba tan sorprendida como ahoralo estaba su padre.

“De hecho tengo unas fotos por si lasquerés ver” dijo su madre al padre. La mujer sacó las fotos de un cajón de suropero, al lado de su cama. El hombre las miró con recelo.

“No se… habría que pensarlo… parece unbonito lugar pero… ¿Qué es lo que se propone Lucio con esto?”

“Nuestro regalo de bodas”- respondió sumadre.

“Hagamos una cosa-siguió el muchacho-quetal si hablamos con los menores, luego la vamos a ver y decidimos”

“Me parece sensato-dijo su madre- ¡Jehiel,Ismael, vengan!”

Sus hermanos bajaron con un poco depesadumbre, no les gustaba que los molestaran ahora que estaban ‘descansando’.

Una vez que estuvieron en el cuarto, sumadre lanzó la pregunta:

“Si nos fuéramos a vivir a otro lado ¿lesgustaría?” Lahel ya había dado una ‘respuesta’. Su padre guardaba silencio,parecía que su duda se inclinaba al sí.

Jehiel respondió primero: “Pues, no sé,creo que habría que ver el lugar primero, pero a mí no me importaría.” Suhermano menor dijo que él pensaba lo mismo.

“Vean, mañana después del almuerzo vamos allugar y veremos” agregó su padre. Hasta ahí llegó la conversación. Su madreluego explicó la situación a sus hermanos que estaban un poco confundidos poraquella pregunta.

Con esta posibilidad que sugería su padre,el muchacho quedó al menos un poco satisfecho. Tenía ganas de que el mundo lecayera encima, pero al menos había logrado algo bien; ahora, cansado, se iba asu cuarto, se cambiaba la ropa y en el silencio, se retiraba a dormir. Antes,había mandado un mensaje a André contándole la situación.

Al día siguiente, todo parecía como si nadade lo reciente hubiese pasado, sus hermanos y el encargándose de la limpieza,junto con su madre y su padre lavando el auto.

Al cabo de unas horas, almorzaron y un ratodespués, André apareció.

Lahel le abrió y le dejó entrar. Se sentócon él en la sala. Al momento vinieron sus padres. Su madre no estaba para nadasorprendida de tal visita, contrario a su padre, que no sabía el propósito dela venida del tal hombre. André se presentó:

“Buenas, soy André Vianeau, representantede don Lucio. El quería estar aquí, pero por cuestiones de trabajo, no pudo;entonces me mandó encargarme de indicarles el camino hasta la casa que leshabía ofrecido”-sonreía como siempre.

El padre del muchacho era el quedesconfiaba de todo el asunto, su madre en cambio pensaba en lo bonito quesería ver la casa en persona. El joven tuvo una extraña sensación al oír estaspalabras y saber que no eran del todo ciertas, al menos no ‘la verdad’.

“Si bueno-comentó su padre- déjenosalistarnos un poco y saldremos con usted en el auto”

“Muy bien, iré a mi auto y les esperaré.”-Lahel acompañó a André mientras salía, y este le guiñó un ojo, en señal de queel plan salía bien hasta ahora. Su madre llamó a los menores para alistarse.Unos minutos después, ya estando todos, se subieron al auto, lo sacaron delgaraje y su padre le hizo una señal a André para que guiara el camino. Estearrancó y los otros le siguieron en su respectivo auto. Al cabo de algunasvueltas, cruces, etc., llegaron muy cerca de la mansión de Lucio. André seestacionó frente a un portón negro enorme, en medio de paredes de cemento de lamisma altura. Se bajó del auto, y el muchacho y su familia hicieron lo mismo.Al acercarse a André, este dijo:

“Está será su nueva casa si lo quieren, donLucio ya ha hecho el papeleo del traslado, solo se necesitaría la firma deambos- decía dirigiéndose al padre y la madre de Lahel- pero según su deseo,veremos la casa primero.”

Hizo una seña a un guardia que nadie habíanotado, en una casetilla al lado del gran portón, este les abrió dejando veruna preciosa casa de enorme tamaño, prácticamente, una mansión; ubicada en el ladoizquierdo del lugar.

Era de tres pisos, igual que en las fotos,construida de ladrillos y cemento, conservaba el color de los ladrillos, teníaventanales, un palco, enredaderas…

Al lado derecho estaba un garaje con unauto nuevo de color vino y espacio para otro auto. Cada espacio con sus puertaseléctricas.

En el medio, un camino daba hacia el garajey en el fondo, una zona verde enorme en el que se podía divisar una glorieta, yun espacio para cultivar.

Todos estaban atónitos, aunque Lahel notanto, ya que había visto esta clase de lujos.

“¿Qué les parece?-dijo André- ¿quisieranentrar a la casa?”

Hizo un gesto para que avanzaran hacia elinterior. Lahel abrió la puerta principal, como siempre de madera labrada. Loprimero era un recibidor sencillo, las paredes eran todas de blanco, uncandelabro en el techo… Notaba el parecido con la mansión de Lucio. Al fondo seveía una especie de sala-comedor. Al caminar hacia allí, a la izquierda habíauna espacio ligeramente elevado donde había sillones, y un pasillo daba a unbaño y a un estudio, a la derecha había un ventanal que daba a la terraza desdeel que se divisaba la glorieta; y la entrada a la cocina. Una escalera queforma de caracol y un ascensor a su lado permitían llegar al segundo y tercerpisos. En el segundo había tres cuartos medianos y uno grande, más un baño y enel tercero un cuarto grande, una sala de televisión; un baño y una oficina,además de la salida a un balcón. Cada cuarto de los pequeños tenía unescritorio, cama y ropero, de los más grandes, solo el del tercer piso teníaescritorio, pero por lo demás eran iguales a los de menor tamaño. Andrémostraba todo el contenido de cada lugar, haciendo una especie de ‘tour’ portodas partes. Cada lugar tenía sus propios detalles. Una vez que hubieron vistotodo, hizo la pregunta: “Ahora, ¿piensan quedarse con la casa?”

Todos los miembros de la familia se mirabanlas caras sin poder decir nada. Luego las miradas se desviaron de los jóvenes asus padres. Su madre asintió y sonrió. Su padre al sentir la presión de sus hijosde que dijera que sí, le hizo musitar:

“Es que no se, parece demasiado, no sé quépensar, además… este…”-La madre entonces tomó el papel y lo firmó:

“Ahora solo falta tu firma”-dijo al padre.Este, con desgano, firmó, ante la alegría de Jehiel e Ismael que sonreían conefusividad; y el alivio de Lahel, ahora todo estaba listo.

Acordaron entonces que se irían pasando porpartes, así que André les pidió que comenzaran a empacar apenas regresaran,para mandar un camión lo antes posible.

“¿Puedo venir en la noche a quedarme aquí?”–preguntó Lahel con malicia.

Sus hermanos preguntaron lo mismo. La carade sus padres no revelaba mucha aprobación, pero en el fondo ellos también queríanhacer lo mismo, aunque les parecía muy pronto,  su antigua casa representaba muchas cosas paraambos. Ambos asintieron, afirmando que ellos también se quedarían, porque aldía siguiente los menores tendrían que ir a la escuela.

Así, regresaron a la casa, empacaron todolo que pudieron: ropa, libros, alguna que otra cosa.

André había mencionado que en la nochemandaría un camión.

Al caer la noche, llegó el camión, montaronlas cosas y la familia entera le siguió en auto.

Otra vez en la nueva casa, descargaron suscosas y cada quien las fue acomodando en el lugar donde quería quedarse. Lahelescogió el cuarto en el tercer piso, siempre gustó de vivir como en su ‘propiopiso’. Sus hermanos tomaron los cuartos medianos y sus padres el grande, delsegundo piso. André llegó para cerciorarse que todo estuviera en orden, y lamadre del joven le pidió que se quedara a cenar, a lo que aceptó gustoso, conel padre no muy complacido.

Mientras los demás estaban ocupados, Lahelle pidió a André conversar. Ambos se fueron al estudio del primer piso. Tenía,además de un escritorio, tres sillones. Se sentaron.

“¿De qué quería hablar, señor Lahel?”

Iba a preguntar por Lucio, pero pensó: ‘¡Quénecio! Si no me ha dicho nada, es que nada se sabe de él’ así que comenzó consu preocupación original:

“Ahora que todo está listo aquí, ¿qué es loque va a pasar?”

“Pues nada, ahora usted siga su vida, seguiráel entrenamiento con Suzu- cosa que le disgustó al oírlo- y ahora podemosprotegerlo a usted y a su familia mejor”

“Si, pero no sé cómo voy a hacer sin donLucio”

El hombre contestó sonriendo: “Sencillo,para eso estamos los ‘12’, para ayudarle. Aún no se puede nombrar como el nuevo‘Don’, pero es el Sucesor Oficial”

“Si, pero… -decía esto mientras desviaba lamirada hacia un lado- no creo que pueda algo con este cargo, y tan pronto, yocreo que don Lucio se equivocó de persona, además he estado pensando en queesto no es lo que quiero hacer.”

André pareció ponerse un poco serio: “Nodiga eso, al menos usted tiene la oportunidad de hacer algo con todo esto desdeahora, yo tuve que sufrir mucho para poder tener esta oportunidad”

“Si, pero vos sos… más…” André leinterrumpió:

“Le voy a contar algo, sólo guárdelo ensecreto ¿Ok?- el joven asintió, le había captado la atención- Hace mucho tiempoyo quería ayudar al mundo y hacer muchas cosas buenas, desde joven estuvemetido con grupos religiosos y hasta sacerdote iba a ser, pero en cada cosa queme metía, siempre algo salía mal y no lograba nada. Pasaban los años y mi fe sefue haciendo más pequeña cada vez. No sabía cómo ayudar a la gente, si nada mesalía. Una noche caminaba por una ciudad en mi país natal y un tipo me seguíansin saberlo. Se me adelantó, amenazándome con una navaja. Yo le pedía que medejara en paz, pero no quería y cada vez se ponía más irritado. En un momentose me abalanzó queriéndome apuñalar, pero por alguna razón le agarré la manocon la que sostenía el cuchillo y en medio del forcejeo, por accidente, fui yoquien lo apuñaló con su propia arma. El tipo cayó al piso por el dolor, pero yofurioso y alterado, salí corriendo, mientras lo dejaba desangrarse. –Lahelestaba un poco sorprendido por esto-  Aldía siguiente vi en el diario que el ladrón había muerto. Me sentíacontrariado, pero más alegre que cualquier cosa. Gracias a mí, había unaescoria menos en el mundo. Esto se agravó una noche cuando tomé una pistola demi padre, que de casualidad trabajaba de noche. Fui a un barrio marginalvestido completamente de negro, buscando algún asalto. De casualidad también via una mujer que era asaltada. No dudé en disparar y luego huí no sin antesllevarme su pistola. Era la emoción de de ‘salvar a alguien’. Tanto al primertipo como a este no le encontraron culpable y esto me llevó a repetir mi‘hazaña’ varias veces más , sin que lograran dar con rastros del asesino,quizás no les importaba pues eran ladrones, vendedores de droga… Una vez detantas, fallé el disparo y le di a un muchacho al que amenazaba un drogadicto.El asaltante huyó pero yo no pude dejar ahí a ese joven, así que corrí a unteléfono y llamé una ambulancia quedándome a su lado para hacer presión en laherida que le había hecho en el costado.- la mirada de André se tornó ausente. ¿Quéirónico no? La cosa que me permitió ‘cambiar’ el mundo, también me lodesgració. No murió, pero cuando llamé a una ambulancia y confesé, la policíame ligó a todos los asesinatos, y me metieron a la cárcel. No fue hasta que caía lo más bajo que entendí que todo estaba mal, solo debí haber esperado unamejor ocasión para hacer algo bueno de verdad. En la cárcel, aunque me fue mal,me daban privilegios por buena conducta y cada día rezaba pidiendo perdón porlo que hice. Un día, don Lucio que aún no era ‘Don’; entró a la cárcel deencubierto para descubrir una red de narcotraficantes en la penitenciaría dondeyo estaba y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, llegamos incluso a protegernoslas espaldas el uno al otro porque yo le comencé a ayudar en su investigaciónsin saberlo. Así, él supo el porqué de mi reclusión. A los seis meses, donLucio salió, según sus planes y me dijo que si quería salir; si estabadispuesto a trabajar con él por algo bueno y no tomar el poder por la fuerza,sino luchar como se debía, contra lo malo del mundo- el hombre suspiró y setocó la barbilla- Le dije que sí, en broma, pero ese mismo día me sacó de lacárcel y me convertí en el sétimo de sus ‘12’. Cuando don Lucio se hizo ‘Don’,con la muerte de su padre, me convertí en su mano derecha. Al fin había podidoencontrar la forma de ayudar a la gente, y desde entonces he tratado de cadadía corregir mis errores…”

Lahel estaba atónito, incluso tenía la bocaabierta de la impresión que le causaba tal historia. Hubo un momento desilencio, el muchacho no salía de su asombro. Ante esto, André continuó:

“Por eso, aproveche esta oportunidad, porque a usted se le ha regalado poder para hacer cosas muy buenas, poder quequise tomar a la fuerza y a mi manera, y por el que tuve que pagar, hasta quese me dio una segunda oportunidad. No renuncie a este regalo”

“O, o, ok…-respondió el joven- graciasAndré, me siento un poco mejor” Era en parte mentira, porque aún estaba como en‘shock’ por tal historia, además no veía mucha diferencia en lo que hizo André alo que hacía ahora con Lucio, pero alguna diferencia habría de haber. O almenos eso suponía…

Lo que si era seguro era que él queríahacer algo por este mundo que tanto había odiado y ahora, tal como André decía,tenía los medios para lograr casi lo que quisiera.

Al momento, su madre llamó a todos a comer,por un intercomunicador de la cocina, que todos los cuartos tenían. André y eljoven se levantaron y fueron a la sala.

Algún optimismo tenía ahora el muchacho, quizás.

 

(CONTINUARÁ Very Happy)

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Pues si, señores, señoritos y señoritas, seguimos en la lucha!!!! Espero sea de su agrado ;D

Saludos!

 

Primer añito + (al fin) Parte 14!

Pues bien, esta entrada tiene, como e el título dos propósitos igualmente especiales:

Primero, la celabración del Primer Año del Blog!!!

 

 

(Jeje cambié el diseño de Lahel (y también modifiqué un poco el diseño del blog XD))

De verdad que a pesar de los retrazos, problemas, falta de inspiración y demás me he divertido mucho haciendo y alimentado este blog, pero más que cualquier cosa, tengo que decir que lo mejor han sido los comentarios, aportes y contenidos entre ustedes compañer@s y yo!

Les agradesco sinceramente sus aportes, el que sacaran más de una vez el tiempo para dar un vistazo a lo que tuve que ofrecer, tanto si les gustara como si les apareciera que muchas veces no daba la talla. En fin, sin nombres, pero cada quien sabe (creo LMAO) se los agradezco en el alma, especialmente a aquell@s que han estado pasando por acá desde el puro inicio.

Gracias, gracias y más gracias, espero seguir compartiendo con ustedes un ratito más jejeVery Happy

 

Ahora bien, toca ponerse al día con Mafia Bianca, así que a continuación la Parte 14 y primera de la Segunda Temporada. Advierto que comenzamos despacito y sin mucha cosa por que se avecina un cambio importante dentro de la trama XD

 

Parte 14: Todo fin es un inicio; bueno o malo, el tiempo dirá.

 

El muchacho podía percibir una tenue luz sobre su rostro, aun sin haber abierto los ojos. No se escuchaba ruido alguno.


Abrió los ojos, percibiendo una lámpara que emitía aquel brillo, una luz tenue y agradable que no dañaba sus ojos. Pensaba en dónde estaba, que era un sueño, y que pronto despertaría en su cama, listo para bajar a la sala de su casa y saludar a su familia. Se sonreía levemente sin incorporarse de lo que parecía ser una cama.


Tal vez despertaría y sería el día en que se enfrentarían al primo de Lucio.
Como un balde de agua fría, este pensamiento desató todos los acontecimientos que había vivido: ya había sucedido la batalla. Se incorporó de golpe, pero cuando se preparaba a bajarse de aquella cama, se sintió un poco mareado y volvió a recostarse. Se tapó el rostro con una mano.

No sabía qué era lo que había pasado, pero poco a poco cada una de las cosas que habían sucedido antes de perder el conocimiento, volvían a su cabeza.


¿Cuánto tiempo habría pasado? ¿Seguirían en la base?…


Miró un poco a su alrededor, había unas cortinas azul oscuro que aislaban el lugar donde se encontraba. Trató de incorporarse, esta vez más lentamente, su mareo se había ido. Aún estaba vestido con la camisa de manga larga y pantalón formales; pero no tenía la corbata ni el saco y estaba descalzo; su camisa un poco desabrochada.


Al poco tiempo, se escucharon algunas voces cerca, una voz en particular sonaba familiar, era ese típico acento francés: André.
Este último corrió una de las cortinas, dejándose ver por entre ellas. Se había quitado la corbata y desabrochado la camisa, pero aún vestía el saco y tenía las manos en sus bolsillos.


“¿Se siente mejor señor Lahel?-sonreía un poco a pesar de que el sabía que el joven estaba un poco traumado por el incidente reciente.


“Supongo que sí, al menos ya no me siento mareado.”-el muchacho trataba de sentarse al borde de la cama. Al pie de esta, yacían sus zapatos.


“Bueno, entonces saldré un rato, hay cosas por hacer antes de irnos, entonces si ocupa algo, hay un guardia en la entrada del cuarto, para lo que necesite”- decía esto mientras se alejaba y viraba hacia una salida a la derecha del muchacho que por las cortinas no se podía ver.


“Andr酔-dijo el muchacho con una voz muy suave, pero lo suficientemente audible.
El hombre se detuvo, pero no volvió a ver-“¿Si?”.
El muchacho musitó, con la mirada baja- “… ¿Se sabe algo de don Lucio?…”


La expresión aparentemente feliz del hombre se torno seria por un instante, pero luego volvió a sonreír. Viendo al joven a la cara dijo:
“No, pero no pierda la fe, mientras tanto, sólo queda esperar”-luego de esto, continuó su salida.


Aún le quedaban algunas preguntas por hacer, pero prefirió dejarlo así por el momento.
Se puso sus zapatos y salió del cuarto, la puerta, como era de costumbre era de madera. El pasillo al que daba era un poco más claro que el cuarto del que salía, con pasillos de un color ocre.

Un hombre moreno de aspecto muy joven, vestido con un uniforme igual al de los marinos del barco y el submarino, le saludó con efusividad:


“Señor Lahel, si puedo ayudarlo en algo no dude en preguntar”


“Ehhh ¿me podrías llevar con Suzu?”


“La señorita Suzu está ocupada, tomó el lugar de la señorita Cassandra en una reunión de emergencia que ‘los 12’ están realizando en este momento”


Al joven le pareció graciosa la forma de hablar de aquella persona:
“¿Entonces me podrías llevar con Cassandra?” el hombre hizo un gesto para que le siguiera.


Caminaron, el muchacho siguiendo a esa persona, por algunos pasillos más del complejo submarino, si es que ahí era donde estaban aún. Todas las áreas eran iguales: paredes ocre, con algunas lámparas de pared cada tanto.


Al final llegaron a una de tantas puertas, igualmente detalladas, pero estas eran de metal.
El muchacho se preguntaba cómo si Lucio era tan cuidadoso en los detalles, todo en ese lugar parecía como apagado y oscuro.


El marino indicó que este era el cuarto donde estaba Cassandra, tocó un par de veces y abrió la puerta para el muchacho.

La vista del lugar era completamente diferente a toda la arquitectura del resto del lugar.
Parecía un jardín  con miles de flores y plantas, era un salón circular. El piso estaba hecho de adoquín de varios colores, primero un camino que daba al centro con unos pequeños canales a los lados por los que fluía el agua y en el medio, un círculo que albergaba una mesa de metal con algunos asientos. En el centro, estos canales formaban un patrón como de estrella, dejando escuchar el sonido del agua en movimiento por todo el lugar. Las plantas por supuesto, estaban a los lados del camino y alrededor del círculo de adoquín del centro. Las paredes, pintadas como un cielo azul con nubes y algunas luces en la cúpula de este domo daban luz de aspecto muy natural al lugar. La joven estaba sentada a la mesa con algunos bocadillos y una tetera y vajilla. Mientras el joven caminaba ya dentro del cuarto, el marino cerró la puerta tras él.


Cassandra, al ver que era el joven quien entraba al lugar, se levantó con efusividad y corrió hasta el abrasándolo.
Lahel no sabía que decir, y le molestaba el hecho de tener puesta la misma ropa del evento, a pesar de que no sabía cuantas horas habían pasado, aunque Cassandra también tenía el mismo vestido que antes. El se quedó quieto, ante el abrazo que le transmitía cierta tranquilidad.


La joven, sonriendo solamente, le tomó de la muñeca y lo llevó hasta la mesa, sentándolo.
Acercó un plato con algunos dulces al muchacho, y comenzó a verter té en una taza para el.

Mientras esto pasaba, Lahel con un tono de preocupación dijo:
“Cassandra… ¿Qué pasó hasta ahora?”


Ella sonrió con malicia: “Pues, te desmayaste y dormiste como doce o trece horas, la verdad no sé muy bien. La gente estaba muy preocupada, pero los doctores dijeron que eran solo cansancio y stress acumulados que en cierto punto, cuando tu cuerpo se relajó tan solo un poco, hicieron una especie de reacción como ‘desconectándose’, y la consecuencia natural fue el desmayo”


“Pero si no hice nada de esfuerzo”-respondió el muchacho extrañado. Al dar una mirada fugaz a la comida, se dio cuenta que estaba bastante hambriento.


“Claro que sí, esfuerzo emocional-respondió la joven- Don André  y Suzu quisieron que yo me quedara aquí, mientras ellos están reunidos de emergencia, planeando lo que vendrá ahora que don Lucio…- Cassandra hizo una leve pausa.- Ahora que nadie sabe nada de don Lucio”.


Un escalofrío invadió al muchacho, que tenía el bocado en la boca.


La muchacha suspiró y continuó: “Bueno, c’est la vié”


De repente Lahel cayó en cuenta de lo que había pasado con él, atragantándose. Tosió un poco ante la preocupación de la muchacha, bebió un poco del té, que le faltaba azúcar y dijo:
“Si dormí tanto, ¿qué hora o día es?”


“Es domingo, son como las dos o tres de la tarde, como saberlo jajaja”


“¿Y seguimos en la base submarina?”-dijo el muchacho, más que como pregunta, como afirmación.


“Si. El resto de los 12 llevan desde las diez de la mañana en esa reunión. Pero Suzu me traerá un reporte cuando termine”.


Por un momento, el muchacho hizo como si fuera a preguntar por Lucio, pero se detuvo a sí mismo recordando que ya había hecho esa pregunta. Guardaron silencio un rato, mientras el muchacho comía lenta pero interminablemente de todo lo que había en la mesa, ante la mirada asombrada y a la vez entretenida de Cassandra. Luego esta última comenzó a hablar de algunas cosas de la fiesta, tratando como de obviar el incidente que había acontecido inmediatamente después a ella. El muchacho trataba de corresponder a la iniciativa de conversación, pero muchas dudas sobre lo que pasaría a continuación le abrumaban. Las respuestas que daba en la conversación, estaban lejos de ser conscientes y denotar interés puro.


Al cabo de una media hora, alguien tocaba la puerta y fue Suzu quien entró.
Todavía tenía su vestido elegante y de hecho a pesar de los incidentes, parecía completa y perfectamente arreglada. Tanto Lahel como Cassandra le volvieron a ver mientras se acercaba.
Suzu bajó la cabeza en forma de saludo, como fuera su costumbre.


“Buenas tardes-su acento causaba cierta gracia en Lahel, sentía como si no lo hubiera notado nunca- debo llevarme a la señorita Cassandra unos instantes”.


“Bien-dijo ella mientras se levantaba de su asiento y dirigiéndose a Lahel- pronto nos veremos”.
Ambas se retiraron un tiempo.

El joven se mantuvo mirando desde su asiento aquel domo, escuchando el agua y pensando un poco en su familia, deseando que ellos estuvieran en una mejor situación. Le preocupaba el hecho de que el fin de sus ‘vacaciones’ era ese día, no sabía a qué hora llegarían y maquinaba alguna excusa por si llegaba tarde. Mientras hacía esto, miró en su mano derecha el anillo de Lucio, se le quedó mirando un rato y entonces tuvo un pensamiento fugaz. ¿Y su arma?… Tuvo una leve sensación en el cuerpo, como ese vacío en el estómago que había sentido horas antes, pero en menor medida. No sabía dónde estaba, pero se tranquilizó pensando en que preguntaría luego. A pesar de la cantidad de pensamientos que tuvo, pasaron muchos minutos más antes que las dos muchachas volvieran, pero solo volvió Suzu.


“Se le convocó a la reunión de los doce, por favor acompáñeme” Parecía un algo seria, pero no era muy diferente de su expresión facial normal, aún así estas palabras lo turbaron un poco.


Esta lo guió por otros pasillos más hasta un salón que bien hubiera podido confundirse con el salón donde originalmente fue nombrado Sucesor, aquel día que tuvo que pasar por el laberinto.
Era el mismo lujo y los mismos detalles, con una mesa igual, solo que esta vez estaban nada más los doce, incluyendo a Cassandra, Las cabeceras vacías, lugares que habían ocupado Lucio y Lahel. Este último tomó asiento en una de ellas, otra vez.


André tomó la palabra: “Señor Lahel, hemos estado deliberando sobre los pasos a seguir y esto es lo que hemos decidido-tomó un tono muy serio, diferente a su actitud normal, después de todo, era la mano derecha de Lucio- luego de esta reunión, partiremos al puerto más cercano. Los doce, excepto yo irán a sus casas, a prepararse por cualquier eventualidad. Ya eso ha sido planeado, yo iré a dejarle en su casa y esperará a su familia, para hablar del traslado a la casa nueva, la prioridad ahora es protegerlo a usted que es el más vulnerable- el muchacho sintió un escalofrío y algo de rabia, por no poder hacer nada ‘por la causa’- mientras tanto se pondrán algunos hombres cerca de su casa como precaución. Mientras tanto, se va a organizar una búsqueda de don Lucio.”

El joven suspiraba y asentía. A la distancia, Cassandra le miraba con algo de lástima. Los demás de los 12, solo se quedaban callados, ante tal situación. Tenían rostros como de frustración ante lo sucedido, especialmente por el poco uso de Lucio de vastos recursos de la Familia.


“Bueno, todos abordemos el transporte y vámonos, hay mucho por hacer”- añadió André.
Esta vez el joven miró al resto de los doce con todo detalle, mientras iban saliendo como en silencio de funeral, de aquel salón: don Montebianco, don Martello, la señora Camara, el señor Smith, las señoras Lee, Naidu y García, los señores Yosef, Zheng y O’connor. Uno que otro de ellos ponían su mano sobre el hombro del muchacho, otros le sonreían, otros lo reverenciaban un poco. Cada uno parecía querer expresarle su apoyo. Cassandra y André permanecieron sentados hasta que los demás salieran. Luego se levantaron y desplazándose hasta el muchacho, André, con las manos en los bolsillos aún y una expresión más relajada, dijo:
“Vamos, que dicen que el tiempo y la marea no esperan a nadie jajaja”.


Ambos el hombre y la muchacha continuaron hasta la salida. El joven se levantó y como la salida quedaba a su espalda, volteó:
“Bueno, pero mi arma… ¿Dónde está?”


André se volteó a su vez, la joven hizo lo mismo, por pura curiosidad.


“Pues-respondió el hombre- don Lucio nunca te dijo cómo se llamaba ¿verdad?”


“¿Llamarse?- el muchacho estaba sorprendido, Cassandra no tanto, más bien sonreía con interés- ¿para qué le ponen nombres a las cosas?- encogía los hombros en señal de desaprobación.


A André le molestó un poco el comentario- “Se llama ‘Uroborus’” André siguió caminando hasta salir de la habitación. Cassandra lo seguía con cara de aprobación.


“¿A que vino todo eso?”- se preguntaba el joven extrañado, tanto que la expresión de su rostro no dejaba ni la más mínima duda, ni siquiera había contestado su pregunta… ¿o sí?


Caminó rápidamente hasta alcanzar al hombre y a la muchacha. Les siguió hasta el submarino, en el que ya los otros 12 habían abordado. Dos grupos de al menos veinte hombres y mujeres cada uno estaban a los lados del camino que servía como puerto para el submarino, estos marinos saludaron a los tres, mientras se acercaban y subían al vehículo.


Lahel fue el último en subirse, y al bajar la escalera, vio que sobre el asiento que hubiera ocupado antes, estaba su arma, la tal ‘Uroborus’. Se preguntaba el por qué de ese nombre y lazando una mirada a André, que estaba en los controles, vio que le sonreía y le guiñaba un ojo.
Fueron más o menos un par horas de viaje, aunque a la mitad del trayecto, el muchacho comenzó a ‘cabecear’ y se durmió; algo como en sueños escuchó como la voz de Cassandra diciendo algo como ‘parece un niño aún, a pesar de ser un adulto’ y a alguien riendo, pero no sabía si era un sueño o no, la verdad no le importó.


Al llegar al destino, el submarino emergió en un lugar bajo techo, como una bodega con las luces prendidas. Todos se bajaron, Lahel un poco somnoliento aún. Todos se despedían de cada uno de los y las otros. Algunos se retiraban por diferentes puertas del lugar, otros por la misma. André notó la duda en el muchacho y le explicó que cada puerta daba a lugares diferentes, para no causar sospechas. Cassandra también se despedía, abrazando otra vez al muchacho.


Cuando ya no quedaba nadie, André, Suzu y el joven salieron por una de las tantas puertas, esta daba a un pasillo medio oscuro que luego de un rato de caminar, daba a otra puerta. Al salir, estaban en otra bodega llena de autos negros. Abordaron uno de ellos y André comenzó a manejar. Lahel iba atrás y Cassandra en el otro asiento del frente.


El portón del lugar estaba abierto, salieron a una especie de parqueo cercado. Al salir del parqueo, el hombre pitó a una mujer anciana de aspecto humilde que parecía ser la dueña del lugar, sentada dentro de una casetilla. Esta solo levantó su mano como saludando.
Casi tres horas más tarde estaban ya al frente de la casa del muchacho, habían pasado a un restaurante de comida rápida a medio camino, y así se entretuvieron y llegaron un poco más tarde de lo esperado.


Frente a la casa, André miró hacia atrás diciendo:
“Bueno señor Lahel, ya conoce el plan, por favor sígalo al pie de la letra. ¿Si?”-sonreía.


El joven asintió con cierto desgano pero sonriendo levemente y Suzu se ‘despidió’ con otra sonrisa y un leve movimiento de su cabeza, como indicándole que se bajara del auto.


Era ya la noche, en sus bolsillos estaban su llaves y en su mano derecha su arma. Al bajarse, levantó su mano para despedirse y André arrancó. Tal vez iría a dejar a Suzu.
Abrió los portones, la puerta… cerró todo. Su sala vacía evidenciaba que nada había cambiado y que su familia por suerte aún no había llegado. Las luces aún estaban encendidas.


Fue a buscar un vaso, se sirvió un poco de refresco y se sentó en la misma silla de la mesa de la sala que frecuentaba, a la cabecera.


Solo, como había partido a la catástrofe del día anterior, había vuelto a su casa.
Pronto su familia llegaría y las mentiras por tratar de protegerlos de la extraña realidad, continuarían.

 

(CONTINUARÁ, trabajo, espero y rezo por ello Very Happy)

— 

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— 

Jajaja casi lloro por haber vuelto a postear un nuevo capítulo XD

Pues bien, espero leernos pronto

Saludos!

 

Pues esta es mi entrada de amigo secreto para…

………LEDWIN, y como me costó pensar en que darle como regalo, vi por ahí una entrada de encuesta sobre el mejor villano, entonces como lo mio se ha vuelto el arte como cuestión más fuerte por el momento, me dediqué a buscar algunas imágenes de Sephiroth y Wesker, espero le guste XD:

Vamos con Sephiroth:

Esta me encantó!

Muy buena XD

Un poco extraña pero el detalle es increible

Y finalmente:

Tenía que ponerla X’DDDD

Ahora vamos con Wesker:

Este me da un poco de vergüenza por que de verdad que los fanarts eran escazo pero bueno:

Bonita pareja XD

LOL

Y

Una escena de la película que la gente abomina, pero tiene buena pose XD

——–

En fin un pequeño tributo a estos dos tipos que a mas de uno nos han alegrado/dificultado la existencia, reitero, espero que a  Ledwin le haya gustado. Finalmente dejo un enlace a su blog porsi le quieren dar una visita:

http://blogs.gamefilia.com/ledwin

Feliz navidad y feliz año! por ahí espero vernos/leernos pronto!

Saludos!

PD: las imágenes fueron tomadas principalmente de Deviantart y pertenecen a sus distintos autores, y los personajes a sus distintas compañías por supuesto 😀

Hasta que al fin las 10mil!!!!!!!

 

"Lahel, tenemos 10k visitas!!!!"

 

Hasta que al fin!!!!! Luego de un buen ratoen Gamefilia, y de pasar de solo mi relato a incursionar en la cocina y recetasy ahora un poco al dibujo, he logrado este número.

Pero más que un mérito es un regalo, y unode todos y todas ustedes hacia mi, por ende esto no es una celebración para mi,sino para ustedes, y yo celebro jajajaja. Ojalá pudiera darles algo más que lasgracias, pero por el momento es lo único que puedo ofrecerles; aún asímuchísimas gracias a las y los que han estado siempre y a las y los que hanestado de vez en cuando, pero que le han dado la oportunidad a alguna de lassecciones con las que aporto a este excelente oportunidad!!!

 

Me encantó haber encontrado esta comunidad,por que he topado con gente muy amable y amistosa, y les agradezco a todos ytodas que me han visitado, me han comentado y puntuado y que me han permitidocomentarles o participar de sus iniciativas. Hay personas que me han acompañadodesde el principio o desde la mitad, algunos son muy recientes pero a les doylas gracias de todo corazón T.T.

 

Prometo ahora si seguir mi relato, lo heestado editando para dar un aporte bien hecho, y sguiré con las otras secciones.

 

Aprovecho finalmente, para decir que herenovado el diseño de Blogspot, y si quisieran, en la barra lateral está elenlace para que le den un vistazo, además, he comenzado a utilizar mi cuenta dedeviantART (Thouy1), donde apenas tengo algunos dibujos, pero ahí vamos!!

 

Saludos y éxitos en sus vidas! Yo por mi parteseguiré intentando dar lo mejor de mi por estos lados!

 

 Ciao y nos estamos viendo, o más bienleyendo!!!

 

Saludos y recuerden apoyar la literatura y el arte!!

 

 

 

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Archivos secretos: Dibujando Manga Parte 1

Bueno, en esta nueva sección del blog, quecomenté por ahí, lo que haré son como pequeños tutoriales de dibujo en esteestilo tan atractivo (para mi : P) que es el Manga.

 

El Archivo secreto de hoy nos llega coninformación básica acerca del manga.

 

Como la información del origen e historiadel manga es fácil de conseguir (Wikipedia, etc.), no está presente en esteArchivo, así que iremos de plano a lo importante:

 

Antes de Iniciar:

 

El manga requiere una cosa sobre todas lasdemás: PRÁCTICA, así que si no te sale a la primera, ni a la segunda, ni a laenésima vez, no es que no tengas talento, te falta práctica.

Tomo prestado el OnionHead de mi amigo Tidus Very Happy

Nunca tires a la basura tus primerostrabajos, sino que guárdalos y has otro dibujo, para eso está el papel (perobueno, tampoco el desperdicio, sácale todo el jugo al espacio de las hojas)Además esto te permite medir tus avances con el tiempo, no hay nada más lindo(lo digo por experiencia) que sentarse tiempo después y ver cómo has avanzado,es demasiado motivante!!!!

 

No te pongas límites, sino más bienhorarios y pautas, para que puedas practicar con constancia, el arte eslibertad, pero para poder mejorar se necesita disciplina.

 

Nunca te rindas. Eso si, siempre habrágente mejor que tu, pero no es cómo dibujan los otros, es cómo dibujas tu. Dicenque nadie experimenta por cabeza ajena, entonces si decides caminar el senderodel Manga, es tu camino, no el de otros. No te compares, solo sigue tu camino.

 

Habiendo dicho esto, nos movemos alsiguiente punto:

 

Materiales básicos:

 

Lapiz (preferiblemente HB), borrador, papel, tajador, ganas y optimismo, nadamás.

Siempre nos podemos poner dadivosos ycomprarnos plumillas, lápices 4B, una mesita de luz (o light box), etc, peropara lo básico, se necesita solo lo básico. Ya más adelante trabajaremos conotras herramientas.

 

 

El lapíz, el instrumento más humilde y del que nacen los sueños!!!

 

¿Qué aplicaciones tiene la información  que te acabo de dar?

 

Tu Asignación:

 

Es importante que el lápiz no lo tomemoscomo cuando vamos a escribir esto significa que NO hay que presionar fuerte,sino suavemente, de manera que la línea que tracemos sea apenas visible, así loharemos para los bocetos.

El movimiento de la mano debe ser más de lamuñeca que de los dedos, una cosilla a la que hay que irse acostumbrando y notomes el lápiz muy cerca de la punta, deja por lo menos entre 2 a 3 cm.

 

Tu trabajo, si te animas a tomar estedesafío serán dos cosas.

 

1)   Haz trazos horizontales deizquierda a derecha y viceversa, en diagonales descendentes y ascendentes y enverticales de arriba hacia abajo y viceversa también. Raya el papel de lado a lado con las líneas, has cuadriculados, lo que sea, para que sueltes la mano, lo importante es que te queden lo más reactas posibles,esto debe ser casi diario (en la medida de lo posible)

 

 

2)   Esta es la parte más dura; has uncírculo que tenga más o menos un diámetro de 4 cm, llena toda una hoja por unlado y por el otro de círculos, pues es la base de todo, practica en cuadernos,en tu tiempo libre (incluso en clase, que no lo recomiendo mucho jeje). Laforma es hacer de un solo trazo unas 4 vueltas y practica hacerlos cada vez másrápido y más perfectos cada vez:

 

 

Recuerda es de un solo trazo (sin parar y volvera comenzar) y no borres nada, es solo una práctica.

(Para empezar sería bueno que hagas unas 2 páginas por día, recuerda aprovechar el espacio eincluso dibujar sobre los círculos que ya has hecho, solo es una práctica)

—-

Bueno, esto ha sido todo por esta vez, parece poco, pero es muuucho trabajo, así que mejor vamos despacio, estoy abierto a dudas y comentarios, así que no se inhiban!!!! Suerte y espero que este Archivo les pase los mejores secretos del Manga!

 Consejo final:

Ya saben, algunas imágenes son mías, otras buscadas con Google, pero las mías tienen derechos de Autor LMAO

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Mafia Bianca, lo que quiero hacer pronto + medallas!!!!!

Bueno, a diez días ya de mi cumple, megustaría crear un poco de expectativa, debido a mi ausencia  o más bien presencia recurrente en cuanto alblog.

Primero mencionar que les deseo lo mejor alos papás que se lo han ganado jajajaja.

Segundo, y entrando en materia

He tenido mucho que hacer este semestre deuniversidad y por más que he querido no me he podido dedicar de lleno a seguirla segunda temporada de Mafia Bianca, pero estoy seguro que esto cambiará  más o menos a principios de julio (esa es lafe jajaja)

Espero hacer más entradas de Cocina de Contrabando,y por qué no, que sean dietéticas (digamos) para comer rico y “sano”.

Me está entrando por hacer alguna secciónde dibujo manga, como lecciones prácticas, a pesar de que hay mucha gente quederrocha talento, darle también un empujoncito a los que siempre han queridointentar Very Happy Ya veremos pues.

 

Para todos los anteriores, se aceptancolaboraciones, en cuanto a Mafia Bianca, pueden ser spin-off’s de la tramaprincipal o relatos que nada tengan que ver con el mío; recetas de cualquiertipo e incluso si me animo en la sección de dibujo, ya que hay gente conhabilidad para esto, por qué no, colaboraciones de algún tipo.

Esto significa, en resumen que seguiré poracá como “comentarista” y tal vez con una que otra receta, pero lo buenocomenzará, espero, cuando me quite de encima la universidad por un rato, asíque gracias a los que siguen tomándose su valioso tiempo para saludar, leer ycomentar!!!!! Prometo que pronto volveré a la acción por así decirlo!
Por cierto, hace siglos Desmodius tuvo la gentileza de regalarme estas 2 "medallas" así que me toca regalarlas a mi (hace siglos lo iba a hacer, pero bueno, manos a la obra!)
Esta se la puedo dar a los blogueros que considere que se la merecen  y la mecánica es que ellos o ellas se la consedan a otros que crean que la merecen!!! (voy a limitar elnúmero a 5, para que a quienes se las de, la puedan regalar también, no sea que les quite sus nominados jajaja):
———————————————————————
Ahora viene la otra, esta se tiene que otrogar a 10 personas específicamente, hay que enlazar la imagen al blog de donde se recibió el premio,y recuerden si la han ganado, darla en algún momento a otras 10 personas de su escogencia:
 Yo escojo a:
Hubo gente a quien le iba a dar el reconocimiento, pero que ya la tenía, entonces a quienes les dí una por favor presten atención para darle la oportunidad a otras personas!!!!
 
Al fin terminé jajajaja, Saludos y diviértanse con cuidado!!!!!

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Mi cumple, receta nueva en Cocina de Contrabando!!!

 

 

Recetas contrabandeadas de mi cocina a las suyas!!!!!!!!
Seguimos en la fiesta culinaria, hoy con:
(insertar redoble de tambores  más canción de cumpleaños)
TORTA CHILENA

Breve reseña: Nunca he sabido por qué es torta chilena, pero es la receta tradicional del día de mi cumpleaños jajaja  

Traté de subirla conrmlamente, pero no me dejaba por las imágenes, así que les dejo el link de mediafire para que la descarguen y la tengan a mano!!!:

http://www.mediafire.com/?yzvi1yegymz

Por cierto, este es el RESULTADO:

 

Photobucket

 Adjunto una foto de la torta en su Final Form jajajaja:

Photobucket

 

 

Bueno, así termina nuestra receta de hoy compañeros y compañeras. Espero les haya gustado y  la puedan poner en práctica.  Hoy es mi cumple, aún es 10 de junio en mi país, les deseo lo mejor así como la he pasado  bien!!!
Mientras tanto, diviértanse y si hacen este postre, comentenme como les fue también!

Mi primer cumple en Gamefilia, así que les doy gracias a todo@s por apoyarme!!!

ACTUALIZACION:

de verdad gracias a los que me han apoyado y leido, comentado, puntuado, al menos una vez; copiando a algunos, no digo nombres, para no dejar a nadie por fuera, pero creo que esas personas lo saben de sobra, pues de verdad que he encontrado gente muy agradable!!!

(PD puntuen y comenten, si tienen dudas Pregunten con confianza!!!!!!)

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Encuesta/ Indice de la Primera Temporada de Mafia Bianca + Sorpresa

Llegó la hora de recopilar las entradas de la PrimeraTemporada de Mafia Bianca. Por si se predieron alguna, quieren releer  o no saben de qué les hablo, están numeradasde las primera a la última con tal de que las ubiquen mejor además quisierahacer una encuesta general de cómo les ha parecido esta primera entrega.

 

Quisiera aprovechar y dar gracias a l@s que me leyerony apoyaron desde el principio y a los que se han ido uniendo, en especialgracias a l@s que han comentado, sin ustedes no tendría gracia escribir, asíque un abrazo a la distancia. Sin más aquí se las dejo:

 

Parte 1: ¿Golpe de suerte o de muerte?

Parte 2: Intermedio/dudas eincertidumbre

Parte3: Todo lo que empieza mal termina bien, pero…¿todo lo que empieza bien,termina mal?

Parte4: Luchar aunque todo parezca perdido… ¿Estupidez o acierto?

Parte5. Renacer: el precio de la felicidad es el superar las tristezas

Parte 6:Primeros pasos: cada día es una nueva oportunidad

Parte7: Darse el tiempo para saborear la vida: el pasado está tan presente como elhoy

Parte8: El fin siempre justifica lo medios…o al menos eso dicen

Parte9: Abandonar lo bueno y lo malo… la mente no siempre ayuda

Parte 10:Vientos de crisis: lo bueno mejora, la malo empeora

Parte11: Un mundo pequeño: lo que se fue, regresa a uno en alguna forma

Parte12: Preparativos para lo peor: incertidumbre ante la dificultad

Parte13; Final de Temporada: Movimiento inesperado-esperado: paz como excusa para latormenta

 

Bueno, estos son sólo los enlaces al relato, los decolaboraciones y recetas los haré por aparte cuando tenga más (de paso, seaceptan colaboraciones de lo que sea jajaja LMAO)

 

Pues bien para terminar dejo una sorpresa en la que heestado trabajando, espero les guste.

 

 

(Por aquello este se me ocurrió que fuera Lahel jaja)

 

Recuerden poner comentarios, sugerencias tanto de laPrimera temporada o de este dibujo jajaja

En fin, ya termino,  por lo pronto sean felices y en breve esperoregresar a la acción jajaja,

Saludos!!!!

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Parte 13; Final de Temporada: Movimiento inesperado-esperado: paz como excusa para la tomenta

Hasta que por fin logré conseguir tiempo para subir este aporte, es muy largo, así que leanlo a pedacitos o en un buen rato libre jajajajaLMAO Bueno, aqui se los dejo, ojalá lo disfruten!!!!

 

Ya había quedado solo, al fin todo estabapor comenzar, su entrenamiento de esa semana parecía terminar ese día, y al díasiguiente se esperaba el ataque de Alfonso.

Ese día decidió dedicarse porexclusivamente a tratar de mejorar algo para estar listo, al menospsicológicamente para el día por venir.

Luego de realizar algunos quehaceres de lacasa, fue directamente a donde Suzu, siguiendo el mismo procedimiento que elprimer día: tocar el timbre, esperar a que el portón eléctrico se abriera yluego de ponerse el traje de entrenamiento hacer todo lo que Suzu le dijera.

Aunque había hecho algún progreso, se sentíabastante inseguro, y ese día en la práctica se equivocaba constantemente debidoa su falta de concentración.

“Por favor concéntrese, mañana tiene queestar en la mejor forma posible para cualquier eventualidad.”-dijo Suzu en unmomento de hastío, al ver que el muchacho no ponía de su parte en elentrenamiento. Bajó su arma, esperando una respuesta del muchacho.

Lahel bajó la guardia y también la mirada.“No puedo…de hecho… no quiero. Tengo mucho en la cabeza como para poderconcentrarme”

“¿Pero no ha entendido el problema despuésde todos estos días?”-preguntó la joven un poco molesta.

“Si, pero ¿qué voy a hacer? Ha pasado solouna semana y aunque he hecho progresos, no me siento listo. Y tampoco voy a irahí matando gente, nunca lo he hecho y no quiero hacerlo…”

“Solo eso faltaba -replicó la joven, desviósu mirada a un lado- si no quiere no mate a nadie, pero al menos sepadefenderse, y terminemos con esto, que ya se hace tarde y tengo algunasobligaciones”

“Bueno…”

A pesar de que el joven no estaba nadatranquilo, logró terminar bien el entrenamiento. Ya era la tarde y no habíanalmorzado por dar más importancia al trabajo físico.

La joven finalizó la lección, pidiéndole aljoven que se cambiara.

Una vez que se hubo cambiado de ropa, se disponíaa irse, pero Suzu le dijo:

“¿Ahora va para su casa?”

“Si, por supuesto”-respondió Lahel.

“¿Y tiene al almuerzo preparado?”

Esta pregunta no agradó para nada almuchacho, no quería tener que cocinar para alguien más:

“No, todavía no he hecho nada, pero algo meinventaré”-dijo un poco inexpresivo.

“¿No quiere quedarse a comer?”

Fue como un shock para el joven, noesperaba tal cosa de ella. De hecho no sabía ni que esperar, sintió además unpoco de remordimiento por pensar en no querer cocinarle nada y que ahora fueraella quien le invitaba a comer.

“Di, está bien”-dijo extrañado.

“Bien-parecía que la joven se alegró unpoco de tal respuesta, pero no era fácil afirmarlo- por favor suba aldepartamento y siéntese en la mesa”.

Subió por aquellas escaleras que daban alsegundo piso del lugar. La muchacha le seguía detrás.

Al subir veía un espacio casi vacío con unamesa redonda de madera simple de cuatro sillas, una cocina sencilla, un lavabocon algunos estantes, suponía que esto era la ‘sala-cocina-comedor’; a unosmetros se veía una puerta de madera que daba al dormitorio, con una pequeñacama arreglada, y algunos libros apilados encima, todas las paredes pintadas deun color ocre.

Pensaba que aunque trabajaba para Lucio,este lugar era muy solo y aburrido como para tenerlo por hogar, pero recordótambién que era solo temporal, mientras se mudaba otra parte. Aún así, sabía yael por qué de tener a alguien como compañía.

Suzu se apuró y sirvió uno que otroplatillo, Lahel trató de ayudarle, pero ella prefirió que se sentara, lo cualle dio un poco de pena, pues estaba acostumbrado a ayudar a la hora de servirlas comidas en su casa.

Comieron de lo que la joven había preparado,a Lahel le sabía bien, pero no dijo nada, porque ella misma permanecía ensilencio.

Cuando hubieron ambos terminado, elmuchacho se levantó y llevó los platos, vasos y cubiertos al fregadero, ante lamirada semi-satisfecha de Suzu.

“Muchas gracias por todo-dijo el joven-peromejor me voy a alistarme para mañana”

“Esta bien, solo espere abajo mientras letraigo su traje para mañana, don André pasará las 4 de la tarde en punto, yo yaestaré allá.”

El muchacho bajó las escaleras y esperójunto al portón, y al instante la joven bajó con un traje entero similar al quehabía utilizado antes Lahel, con un estilo un poco oriental también, parecíaque Lucio sabía un poco lo que le gustaba.

El joven se despidió alzando su mano, y Suzuagachando un poco la cabeza, parecía feliz, pero cómo saberlo.

El mismo proceso para llegar, solo que alrevés; salir de la casa de Suzu, caminar y volver a la suya propia. Abrió, semetió y cerró todo nuevamente, y su casa aunque acogedora, estaba vacía sin sufamilia. Subió a su cuarto y puso el traje sobre la cama.

Así, pasó todo el resto del día aunque vioalguno que otro programa en televisión y se conectó al internet un rato, teníaun sentimiento de ansiedad y no podía apoyarse en nadie.

En la noche su madre le llamó, comentándolelo bello del lugar a donde habían ido, el excelente trato recibido, etc, etc,etc… Él solo escuchaba fingiendo una alegría empática, pero algo feliz muy enel fondo por que se estaban despejando un poco, aunque él no pudiera estar ahí.

Luego se acostó a dormir, y pudo dormir enpaz, sin sueños, pero en paz.

La nueva mañana se presentaba extraña.Había una pequeña y suave llovizna, el silencio en su casa era anormal.Acostado de medio lado, como aún estaba, se cubrió el rostro con las cobijas yse quedó así un rato, a pesar de haber dormido bien estaba agotado por talsemana.

No había manera de zafarse de esto. Entretantos pensamientos que se le venían a la mente, ilusiones de lo peor quepodría pasar; recordó una frase “vivir cada día como el último”, una de susfavoritas, y nunca le había parecido mas racional que en este instante.

Se levantó de golpe y fue a hacer todo loque más le gustaba, otra vez un desayuno de pancakes y gaseosa, que por suertehabía un poco de esta. Solo, en la cabecera de la mesa, le hacía un brindis a Dios,a quien imaginaba sentado en el lado opuesto de la mesa rectangular de su sala.

Comenzó luego a hacer labores de la casa,lavar los platos, barrer, arreglar… Estaba un poco cansado, y decidió  dedicarse a escuchar música, en lacomputadora de la pequeña salita que daba hacia las escaleras.

Almorzó igualmente solo, tenía algún dineroahorrado, y mandó a pedir algo de comer, de un restaurante que siempre le habíagustado.

En fin, luego de miles de minutos quepasaban lentamente, entre pensamientos y silencios, entre sonidos televisados ymúsica, faltaba ya menos de una hora para que André viniera por él.

Tomó una ducha, y al estarse terminando demudar, abrochándose los botones de las mangas de la camisa, veía aquel anillo, elque era su ‘cruz’ y su lujo, el anillo de Lucio; decidió ponerse otros anillos másque guardaba una pequeña caja de madera en un estante del ropero de su cuarto, aquelloscon los que había recibido aquel nuevo anillo.

“Ya me parezco a Lucio con tantos anillos”-pensómientras se veía en un espejo del baño del segundo piso. Una vez más sumecanismo de defensa ante el miedo y la incertidumbre se anteponía.

Ya tenía todo puesto, incluso la corbata yel saco, solo esperaba impaciente a André. Un joven vestido casi completamentede negro a excepción de la camisa blanca, cual si fiera a un funeral.

Para pasar el rato, fue a su cuarto y acariciandola cama con la mano, añoró su vida monótona de antes, se sentó en ella y sacóde su maletín la espada que Lucio le había obsequiado.

La desenvainó parcialmente, nunca la habíausado, pero ya tenía una idea de cómo hacerlo, todo era por su bien y el de sufamilia. Sus ojos se reflejaban perfectamente en la hoja, no percibía nada enparticular en su mirada.

En el reloj de su celular, las 4 p.m.

El sonido de un auto se escuchó cerca,guardó el arma en su vaina y corriendo hacia la entrada, abrió la puerta y vioque era André, con un auto negro, parecía nuevo.

Abrió rápidamente cada uno de los portones,mientras el hombre se bajaba del auto cauteloso, asegurándose que nadiesospechoso estuviera por el área, como siempre le abría la puerta al joven, queapenas hubo cerrado todo, se introdujo en el auto.

El hombre retomó su lugar como conductor ycomenzó a manejar.

El joven veía por la ventada, pensativo.

“¿Cómo se siente hoy señor Lahel?”.Preguntóel joven mirando por el retrovisor, como siempre.

“Qué te diré, no es mi mejor día. Todo eldía le he estado dando vueltas al asunto con el primo de don Lucio” Seguíamirando por la ventana, con el arma en el regazo.

“No se preocupe por nada, don Lucio va ahacer todo lo posible por tenerlo todo bajo control. Confíe en él, y tambiénconfíe en usted mismo, que todo va a salir bien” Sonreía por el espejo, peroaún así André mismo sabía que estas palabras eran difíciles de asimilar para unmuchacho que nada había tenido que ver con la Mafia hasta el momento.

Por un buen rato ninguno dijo nada, hastaque Lahel rompió el silencio:

“¿Puedo hacerte una pregunta?-esto atrajola mirada del hombre-¿A dónde es que vamos?”

André volvió a poner sus ojos en el camino,mientras contestó:

“Vamos a un hotel, donde nos espera unhelicóptero para poder ir al lugar del evento, que es un barco de don Lucio”

“¿Cómo?-dijo el muchachosobresaltado-¡Vamos a dura toda la vida!”

“No, no-replicó André en un tono incrédulo-el hotel está a media hora de donde estamos, el barco a hora y media. Aunqueparece un poco raro, es porque don Lucio quiere alejar el área de ataque de laciudad, para no llamar la atención y no implicar a gente inocente”

El joven asintió con el cabeza, másnervioso aún.

Todo fue según las palabras de André,llegaron a un hotel semi-lujoso, entraron; el hombre saludó a la persona en larecepción, tomaron el ascensor hasta la azotea, se montaron en el helicóptero,que parecía de tipo militar, por el diseño y algunas turbinas que tenía a loslados, aunque no parecía tener armas. André otra vez era el que “manejaba”, elsonido era muy fuerte, a pesar de que se había puesto los auriculares. Pasadoel tiempo señalado, el barco se podía ver por la ventana. Lahel mirabaasombrado tal cosa: un crucero enorme, blanco y con la marca de la Familia enla cubierta en la proa. Parecía haber muchas personas a medida que seacercaban.

Ya aterrizando en una zona de la popa delbarco junto a varios otros helicópteros que parecían ser de los asistentes alevento; Lucio salió a recibirlo, el anochecer era inminente. André detuvo elmotor y el joven fue el primero en bajarse del vehículo.

Acercándose a Lucio, este le saludó con unabrazo, el joven estaba perplejo, sin moverse sostenía en la mano derecha elarma.

“Lahel, nuestro invitado de honor-almuchacho no le agradaron para nada estas palabras-Hoy te toca ser el centro de atención.Vamos a la proa y comencemos esto, para ver qué pasa con mi primo jajaja” susonrisa no le inspiraba confianza, a pesar de que Lucio parecía reconocer sunerviosismo.

Inmediatamente después de esto, aparecióSuzu, a quien casi no reconoce. Tenía puesto un vestido largo rojo, con uncuello oriental, el pelo suelto y perfectamente peinado con algunos mechonesrizados, apenas con maquillaje, pero se veía completamente bien.

Acercándose al muchacho, inclinó un poco lacabeza, para saludarlo. El joven hizo lo mismo en respuesta.

Caminaron bordeando el barco por los costados,hasta llegar a la proa. El lujo exagerado de siempre era ahora evidente.

“Hagamos una cosa, prestame tu arma”-Lucio decíaesto antes de anunciarse en la actividad.

El joven le dio la espada. El hombre desatóun cordón que parecía ser solo un decorativo de la vaina y lo puso alrededor dela cintura del muchacho amarrándoselo. Así se ocultaba un poco, pero quedaba ala mano.

“Es mejor así, para no causar sospechasentre los invitados.” Lucio le sonreía tal vez para evitar ponerlo más tenso delo que ya estaba. De hecho Lahel sonreía levemente, pero su pulso estabaacelerado.

Ahora veía fugazmente los detalles porquetemía que un descuido le costara el triunfo en este problema: esta cubiertatenía como dos niveles, uno que parecía un balcón con barandales y adornado conflores y de él había dos grupos de escalones a los lados que daban a un nivelinferior en el que estaba un espacio parecido a un lugar de baile en el medio,una mesa principal justo debajo del balcón, llena de adornos florales, y lasdemás mesas, todas con manteles blancos, arreglos, copas de cristal,  vajilla de porcelana, y demás lujos posibles.Una banda de música tocaba un ensamble entre música clásica y electrónica enuna especie de tarima en la parte más hacia la proa; y la gente, jóvenes yadultos todos con ropa sumamente elegante.

Un hombre de edad media, tomó un micrófonoy dijo:

“Buenas noches a todas las Familiaspresentes, y a los miembros de la Familia Garibaldi, tengo el placer deanunciarles la presencia de Don Lucio y su Sucesor Oficial Lahel Speroza. Por favorrecibámoslos con un cariñoso aplauso” Lucio y Lahel estaban en aquel “balcón”,mirando a los invitados. La gente aplaudía efusivamente.

Bajaron por las escaleras de la derechahacia la mesa principal, el joven casi en el asiento del centro, con Lucio a suderecha, Suzu a su izquierda y André a la derecha de Lucio.

Este último llamó al hombre del micrófonocon un gesto, y una vez que tuvo el aparato en la mano, se puso de pie y dijo:

“Buenas noches. Bueno como todos saben,tengo Sucesor, por eso quise hacer una pequeña fiesta para celebrar una nuevageneración en nuestra Familia, cómo decía mi Madre ‘finché c’è vita, c’è speranza’, ‘mientras haya vida, hay esperanza’;y esta nueva generación me trae consuelo y una ilusión de que al fin después detantos siglos le demos un giro a este mundo.”

Las palabras de Lucio eran aplaudidas,mientras el joven saludaba temeroso desde su asiento. Suzu, que no había dichopalabra, le miraba extrañada.

La banda comenzó a tocar música bailable,haciendo que muchos de los presentes, jóvenes o no tan jóvenes se pusieran abailar. Incuso el mismo Lucio fue sacado a bailar por una mujer desconocida, deacento italiano. Meseros comenzaron a servir bebidas y algunos bocadillos.

El muchacho se preguntaba cómo Lucio podíamantener la calma con el peligro, y solo bebía un poco de refresco que habíapedido. Viendo la tensión, Suzu preguntó al joven si quería bailar; a lo queeste, desconcertado, respondió involuntariamente que sí. Aunque un poco torpeal principio, se acostumbró rápidamente. Lahel agradecía este gesto en su mente;sólo bailaba.

Al cabo de un buen rato, una joven seacercó a los muchachos, pidiendo a Suzu que si le permitía bailar con el joven;era Cassandra, la muchacha que había conocido luego de los incidentes dellaberinto. Suzu accedió y Cassandra además de bailar conversaba con el joven elcómo se había desenvuelto en este tiempo al ser nombrado sucesor, y el joven lecontaba todas las cosas por las que había tenido que pasar en esas últimassemanas. Suzu retomó su lugar en la mesa, y Lucio le hizo un leve gesto decomplacencia a la distancia, la joven sonrió.

Luego de algún rato de baile se sirvió lacomida, así que el joven se despidió momentáneamente y retomó su lugar en lamesa principal. Platillos exóticos y de sabores delicados y perfectos. Luciopropuso un brindis:

“Amigos y amigas, brindemos por el futuroque se desenvuelve ante nuestros ojos, por nuestros amigos, aliados y familias.¡Salud!” Un aplauso general acompañaba su afirmación.

Luego de la cena, se volvió a hacer unbaile, pero esta vez Lucio llamó a Lahel para que fuera conociendo a personasde las diferentes Familias o de otros miembros de su Familia. Caras conocidas, (delincidente de cuando conoció a Cassandra) más su esposa o esposo e hijos,primos, sobrinos; familiares de todas las personas asistentes al evento. Lucioera principalmente efusivo en que conociera a los más jóvenes, como paramejorar la unión de esta nueva generación.

Al llegar a cierta mesa, reconoció esascaras, era Alina, con Maxim y Natasha, esta última se levantó y saludó a Lucioy al joven con casi nada de ánimos y su típica expresión literalmente seria einexpresiva. Alina y Maxim en cambio saludaron a Lucio con respecto, una inclinándoseun poco y el otro estrechando su mano, y a Lahel con un abrazo una y un apretónde manos el otro joven. Luego de un pequeño espacio de diálogo, siguieron Lucioy el muchacho recorriendo mesas.

Finalmente, Lucio continuó hablando con algunosde los invitados, mientras que Cassandra llegó a buscar al joven:

“Don Lucio, voy a llevar a Lahel a que conozcaa unos amigos”

El hombre asintió, y la muchacha tomó aljoven de la muñeca y se lo llevó a uno de los lados laterales del barco, dondeestaban varios otros jóvenes hablando.

“Ya lo conocieron un poco, pero se lospresento más en persona, el es el tan-afamado sucesor de don Lucio”

Todos lo saludaron en respuesta. Eranalrededor de 7 muchachos de diferentes edades, sin contar a Cassandra ni aLahel; 4 mujeres con vestidos de diferentes estilos y colores y 3 hombres todoscon trajes enteros negros casi uniformados a no ser por los diferentes estilosde corbatas y sacos. La joven los presentaba:

“Teo y Romeo –señalaba a gemelos de escasos15 años, ambos rubios, pero con peinados diferentes- son hijos de donMontebianco; Angelina-una muchacha de quizá 19 años, de vestido verde, ojosverdosos y cabello castaño lacio- hija de don Martello, Aisha, hija de laseñora Camara-una joven africana en sus veintes de cabello rizado largo- Ángel,hijo de doña García-un muchacho de ojos negros y pelo castaño lacio-, Ishwari,hija de la señora Naidu- una joven morena de cabello muy largo negro- Niccole,la mayor de la señora Lee-  una joven decabello negro lacio y ojos café oscuro, pero de piel blanca.- Son los hijos dealgunos de los 12, algo así como yo, solo que yo soy una de ‘Los 12’ ”-reía un poco.El joven se quedó hablando un buen rato con ellos, y cada uno le cayó muy bien.Hablaban del peso de ser sucesor, de sus experiencias con sus padres comomiembros de la Mafia, mientras al joven le extrañaba que estuvieran tanempapados de todo lo que estaba pasando; además de que le parecían interesantescada uno de los acentos de los jóvenes. La música acompañaba todo el evento.

Lo noche terminó con un pastel enorme queLucio preparó como regalo final de bienvenida al joven. Le llamó y le pidió quepartiera el primer pedazo con una espátula dorada que le dio una de loscamareros. Los demás jóvenes, que ya le habían tomado cierta confianza estabancerca suyo, cosa que parecía que Lucio y los padres de cada uno veían conbuenos ojos.

Lucio, luego de permitir una media hora máspara comer el pastel, subió a la tarima y pidió a Lahel que dijera algunaspalabras; este subiendo también, tomó el micrófono y dijo:

“De verdad gracias todos por recibirme tan bienen la Familia, les prometo que voy a hacer lo mejor por todos y tratar delograr algo bueno de mi suerte y mi vida” –Le sorprendía su propia fluidez enel sentido de que no se tenía nervios ni se trababa; y agradecía en su mente aLucio esta oportunidad, había olvidado el motivo real de este encuentro. Lucio,junto con todos los presentes, aplaudía. Pidió el micrófono al joven y dijo:

“Gracias a todos y todas por venir, nuestroevento ha terminado. Espero poder hacer más cosas como esta para reunir a todanuestra Gran Familia, llena de amigos y hermanos. ¡Saluti e buona fortuna!”Mientras todos aplaudían, el hombre y el joven bajaban y los muchachos llegarona despedirse del joven con entusiasmo, parecía que se había ganado la simpatíade todos en tan poco tiempo. Se preguntaba dónde estaría Suzu en todo el rato.

En diferentes momentos, las personascomenzaron a irse en los demás helicópteros y algunos se fueron en pequeñosyates que llegaron por ellos, así miembros de la Familia o de Familias aliadas,casi todos se fueron, todos elogiando a Lucio y felicitando a Lahel antes deirse.

Solo quedaron “los 12” de aquella ocasióndel nombramiento de Lahel, incluso sus hijos o esposos o esposas se habían ido.Suzu apareció de entre la gente que se iba, y llegó a sentarse otra vez en lamesa principal. Los camareros ahora estaban aguardando quietos por todas partescon armas, Lahel intuyó que eran miembros de la Familia. Lahel caía en la cruelrealidad del porqué del evento… No pudo contener su preocupación y dijo: “DonLucio ¿Por qué los otros miembros de las familias se van? ¿No debería quedarmucha más gente con nosotros?”

Lucio, sonriendo como con nostalgiarespondió: “Hace mucho tiempo hubo una masacre, por este mismo asunto, porello, solo quiero que estemos los necesarios”-Lahel medio entendió su punto. Elhombre les pidió a “los doce” seguirlo al puente de mando del barco.Atravesaron por una puerta de un lado del barco que daba a un pasillo alfombradoy subiéndose en un ascensor, llegaron al puente, que estaba en el nivel mediodel barco, no en la parte superior, como solía ser en cualquier otraembarcación. Las puertas se abrieron y dejaron ver el lugar: era amplio, construidoen dos niveles, uno ligeramente superior al otro, con una silla para el capitánen el centro, delimitado este nivel por un barandal y dos escalones a los ladosque daban al nivel inmediatamente inferior, donde estaban algunos controles ypersonas en estos puestos. En el fondo del lugar estaba una pantalla gigantecon algunos datos que el joven no entendía. El hombre sentado en la silla demando, al capitán, se levantó y caminó hasta Lucio.

El capitán hizo un saludo militar a Lucio ya los presentes, era un hombre de barba blanca medio corta, vestido con unatraje blanco y una gorra con el signo de la Familia, otras personas vestidascon su respectivo uniforme de marina, estaban en los diferentes puestos decontrol.

Así que este es su sucesor, Don Lucio;mucho gusto-dijo estrechando la mano de Lahel- Nello Spanoulis, a su servicio.”-suacento extranjero era diferente, parecía de una zona de oriente medio, pero noera un acento ‘arabesco’.

“Capitán Nello, por favor háganos uninforme de la situación”-dijo Lucio tranquilamente.

“Si, bueno, hay poca actividad dentro yfuera del agua, no parece haber signos de la Familia Gabrielli”

“¿Gabrielli?”-dijo el muchacho como para símismo.

Cassandra estaba cerca del joven y lo pudoescuchar:

“Es la Familia que formó el primo de donLucio, con su apellido. Son primos por sus madres, por eso tiene un apellidodiferente”.

El joven asintió con la cabeza enrespuesta.

“Bueno- retomó Lucio-, entonces no quedamás que esperar, por favor, siéntanse libres de hacer lo que gusten”-dijorefiriéndose a los 12 que le acompañaban y al muchacho. Algunos tomaron asientoen algunos campos libres de la parte de atrás del puente, como Suzu y Cassandra,la primera un poco alejada del resto. André se arrecostó a un barandal delnivel superior de la sala. Y algunos otros se quedaron en pie, otros hicieronuso de las computadoras aledañas al asiento del capitán, como revisando laseguridad y/o expedientes de la Familia. Comenzaron a pasar segundos, minutos…;no parecía haber señales de un ataque inminente, todo estaba “calmado”, aunqueel ambiente era tenso. Al cabo de una hora, uno de los 12, Martello, se acercóa Lucio preguntándole si no deberían reconsiderar pedir refuerzos. Lahel, quienhabía estado caminando, se sentó junto a Cassandra. Lucio respondió algo, peroel joven no prestó atención: “Hey, no te pregunté en toda la noche que hasestado haciendo en todo este tiempo sin vernos” Se dirigía a la joven.

“Pues bueno, trabajos de la Familia,preocupándose todo el tiempo por negocios oscuros por desmantelar y esas cosas.La policía no sirve, en realidad; para eso estamos nosotros.”

“Jajaja, comprendo”-el joven daba unasonrisa que normalmente se guardaba mucho para sí. Una expresión sincera quedaba una sensación de empatía total y de cercanía, difícil de percibir en él.

Durante algunos minutos siguieron hablando,luego guardaron silencio, y así pasaron un par de horas. Lahel le pidió aCassandra salir con él a cubierta. Suzu parecía distraída.

“Creo que no es una buena idea…” afirmó lajoven.

“Vamos. Solo será unos minutos” Ellaaceptó. Salieron por el ascensor, mientras todos los demás estaban en suscosas. Al subir, se alejaron de aquella entrada y esperaron cerca de la proa,no parecía haber nadie, curiosamente.

Lahel se apoyo en la baranda del borde: “Megustó bailar con vos, hace tiempo no lo hacía”

La muchacha respondió: “Si, la verdad fuebastante divertido. Con todas las responsabilidades como cabeza de Familia casinunca puedo hacer cosas con gente joven, y menos si involucra diversión”

Lahel veía un poco borroso, del sueño,bostezaba. Había poca brisa. Sacó su celular y vio como la pantalla estababorrosa también. Un ruido fuerte se escuchó a la distancia, varios helicópterosse acercaban. Tanto él como la que estaba a su lado se alarmaron. Se comenzarona escuchar disparos y ambos corrieron hacia el pasadizo que iba al ascensor.Una luz de helicóptero los iluminaba desde lejos.

Suzu salió a su encuentro: “¡¿Qué hacenaquí?! ¡Corran!” Algunos disparos errados impactaban cerca de todos,incrementando la adrenalina del muchacho, la tensión desesperada de tratar desalvarse.

Conforme se introdujeron a la entrada, unos‘perros’ extraños aparecieron y como Lahel tenía su arma, desenfundó y detuvoal que estaba más cerca, cortándolo un poco, los otros mantuvieron su distanciagruñendo.  Un pequeño punto rojo de luzse vio en su pecho, alguien lo estaba apuntando. Suzu se dio cuenta:

“Lahel, ¡Corra! ¡Ahí está muy expuesto!” -élrecordó su sueño, pero para entonces ya era muy tarde, se escuchó un fuertedisparo y de alguna manera, en cuestión de segundos cayó al suelo, con Suzuencima suyo. Un dejavú total vino aél, su sueño, pero no había tiempo de pensar. Cassandra  corrió deshacerse de  los otros ‘perros’ a punta de golpes. Lahelincorporó a su guardaespaldas:

“¡¿Estás bien?! ¡¿Te dispararon?!”

“Estúpido…-musitó Suzu- me golpeé el brazoal caer, pero esquivamos la bala…”

“Que suerte… -parecía que quería llorar,pero se contuvo-vamos”. Suzu se incorporó.

Siguieron corriendo, en medio de los ruidosde disparos. Abordaron el ascensor justo donde parecía que venían más animales.Apenas y pudieron recobrar el aliento, Lahel veía a ambas mujeres bastante más‘tranquilas’ que el. Al menos esta vez, a diferencia de su sueño, nadie habíamuerto, de verdad se sentía aliviado, pero no se permitía sentir.

Abajo era un caos igual o peor que arriba,las puertas se abrieron ante ellos:

 “¡Capitán, Don Lucio, el sistema computacionalestá dañándose, de alguna manera!” dijo un marino.

“¿A qué se refiere con eso?”-preguntó elcapitán que se puso de pie al instante, aunque estaba sentado en su silla.Todos los presentes estaban tensos, tan sólo Lucio notó la llegada de losmuchachos. Lanzó una breve mirada inexpresiva, y siguió volteó nuevamente.

“¡No lo sé! ¡Todo está estropeándose, y laimagen se está distorsionando!”

La pantalla principal comenzó a emitirsonidos como de voces, combinadas con una imagen de interferencia, el ambientese había vuelto tenso de repente.

En ese instante, pareció restablecerse, peroapareció en ella un hombre, de edad media, de pelo rubio, y ojos rojizos,usando una camisa formal morada, con una sonrisa maliciosa, solo se veía surostro y parte del pecho.

“¡Alfonso!”-exclamó Lucio.

“¡Reparen los controles para saber laubicación del enemigo!”-exigió el capitán al instante.

Alfonso reía, mientras todos miraban lapantalla un poco borrosa aún. Este dijo:

“Ni siquiera lo intenten, he interferidolas líneas de comunicación y están siendo afectados por un virus que se hainfiltrado en el sistema…” Lahel recordó la pantalla de su teléfono.

“¡¿Cómo es posible que pase esto?!”-replicóel capitán, Lucio yacía sin expresar emoción ni parecer intimidado, soloapretaba los puños.

“Ya ves… esto es solo un saludo, por quecuando despliegue todas mis capacidades, la ‘Familia’ va a caer como no lo hizola vez anterior. Ah por cierto ¿ese es tu ‘sucesor’?- el joven sintió vació enel estómago, mientras se suponía, los marinos hacían de todo por tratar desolucionar el asunto- Que patética elección… a penas y sobrevivió, pero en fin,hoy esto se acaba. Bien, Lucio, ¡hasta nunca!”-el hombre sonreía y de repentela señal se volvió a perder. Lucio, sin perder el tiempo, ordenó que “los 12”,incluyendo a Suzu, abandonaran el barco. André, Cassandra y Suzu no dijeronnada, pero esta última fruncía el ceño y la segunda bajó la cabeza.

Los demás excepto André, se quejaban conLucio. Este, reprendiéndoles, les dijo:

“Ustedes piensen en ustedes mismos y susfamilias, tienen que protegerlas y yo…Lahel es mi esperanza. Por eso quiero quese salgan de aquí, André se va a encargar de todo. Yo me encargo de Alfonso”

A Lahel, aunque las palabras del hombre lehicieron sentirse mal y bien al mismo tiempo, no podía moverse. Suzu le tomódel brazo y le metió en el ascensor. Los otros “12” también se subieron, sabíanen el fondo que su Jefe tenía razón y además debían respetarlo.

El joven no sabía qué hacer; mientras, laspuertas del ascensor se cerraban, frente a un Lucio que le guiñaba al muchacho,sonriéndole como siempre, aún en esta situación. Un sonido fuerte como deexplosión y el barco estremeciéndose acompañaban su descenso.

Bajaron hasta un pequeño espacio al que seaccedía abriendo una compuerta gruesa; donde un submarino pequeño a su vezestaba listo para salir, suspendido sobre una abertura en la parte inferior dela nave que daba al océano directamente. Una alarma y luces rojas invadían ellugar.

El joven caminaba como un muerto en vida,con la moral baja y las preocupaciones encima. No sabía cómo haría Lucio parasobrevivir, además de todas las personas que se encontraban en el barco, todoslos otros agentes de la Familia… no había nada que pudiera hacer.

Subieron al vehículo por unas escaleras deun andamio, desde una escotilla en la parte superior, había que bajar por unasescaleras. Unos asientos a los lados del submarino estaban destinados a lospasajeros mientras que una mujer uniformada en los controles saludabarespetuosamente. Una vez que todos estuvieron adentro, André cerró la escotillay todos tomaron asiento, poniéndose cinturones para sujetarse a sus lugares.André tomó un puesto a la par del de la mujer, y se puso unos auriculares. Suzuse sentó al lado del joven y Cassandra estaba en los asientos del lado opuesto.Comenzaron la inmersión soltando el vehículo del andamio y cayendo al agua, elfrente de la máquina estaba hecho de un material transparente que dejaba ver elagua que cubría cada vez más todo el submarino. Nadie decía palabra, el jovenpedía al cielo que todo saliera bien; cual alguna vez anterior, agarraba en supecho las medallas en su cadena.

 Elvehículo no estaba afectado por el virus.

No dejaban de sentirse explosiones en elagua.

 “Señor- dijo la mujer refiriéndose a André- seacercan torpedos  hacia nosotros, no sonpara el barco, ya se calculó su trayectoria, son siete segundos antes delimpacto, y son de un submarino enorme, mire el radar”

Los presentes estaban en shock, el joven nopodía ni respirar, mientras que André dio un golpe con el puño al brazo de suasiento. Parecía que nada podía hacer.

“¡Acelere lo más posible! ¡Vamos hacia labase 67!” –exclamó André con mas acento que nunca.

La mujer comenzó a contar: “Seis…cinco…cua… ¡Espere! Los torpedos desaparecieron, parece que el barco logró dispararsus propios proyectiles en contra” El alivio fue casi palpable en el aire, eljoven tenía ahora la esperanza de que hubieran podido combatir el virus yhubiesen obtenido el mando del barco suficiente como para poder disparar.

Justo se estaban alejando del barco, cuandootra vez la mujer dio una señal de torpedos, pero esta vez era el mismo barcoel que disparaba por segunda vez, en intervalos de tiempo de minutos, tratandode dar al submarino enemigo. Algo pasaba, según la mujer en los controles losproyectiles explotaban antes de dar en el barco, de alguna forma erandestruidos antes de tiempo.

“¡¿Cómo es posible?!-decía frustrado André,luego se dirigió a aquella mujer- ¡Siga avanzando, no nos tenemos que detenerpor nada!”

“Mas proyectiles, esta vez hacia elbarco”-dijo en respuesta. Lahel bajó la mirada y se sostuvo el rostro con lasmanos, tenía los ojos bien abiertos, pero no quería ver a su alrededor, solodejaba que su mente pensara lo peor en escenas más vividas que la realidadmisma.

Escuchaba las voces de algunos de “los 12”comentando, pero todas eran voces de adultos, las jóvenes permanecían ensilencio. Lo que más le molestaba era el porqué si Lucio siempre había tenidotodo planeado, hasta el más ínfimo detalle, todo era tan diferente ahora…¿sería posible entonces que Alfonso estuviera a la altura de su familiar?…

“Parece que el enemigo disparó miles detorpedos, son demasiados…-decía la mujer- Cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Ledieron al barco!, el sonar registra sonidos de explosiones por todas partes…”

El submarino se estremeció aún más.

“No se preocupen-dijo André volviendo lacabeza hacia los presentes en la parte trasera del submarino. Estamos ya unpoco lejos del sitio de impacto, ahora tenemos que mantener toda la velocidadhasta estar fuera del radar del enemigo”

Lahel alzó la cabeza, mientras que losotros presentaban una sensación de alivio, el joven preguntó:

“¿Y don Lucio?…”

El hombre, esta vez, no volteó la cabeza;solo respondió:

“No hay comunicaciones, debemos seguirhasta una base submarina a 20 minutos de aquí, no tenemos otra opción”

El vehículo aún estaba moviéndose, en untemblor constante.

La mujer uniformada iba a decir algo, peroAndré puso la mano sobre su hombro, y ‘disintió’ con la cabeza. Esto era paraindicar que el mismo diría lo que ella iba a decir, o para cambiarlo:

“Estamos experimentando aún los efectos delos impactos, esperemos que pronto se quiten.”

Luego de un rato, el movimiento cesó, y elsilencio era patente.

El tiempo pasó y se podía ver por el vidriodel frente del submarino una especie de ‘montaña’, una formación rocosa con unagrieta en la base, lo bastante grande como para dejar entrar un vehículopequeño.

“Llegamos”- dijo André.

“Estoy ingresando la información delprotocolo de ingreso”-dijo la mujer de los controles.

Parecía que se introducían en la grieta,bajaban un poco y una pared se habría para darles paso.

La mujer decía algunos datos deidentificación mientras el vehículo emergía.

Al fin el aire removía poco a poco lavisión del agua; hasta que al fin el vehículo salió a flote. Parecía que habíanemergido justo en una especie de puerto diseñado para submarinos.

Los “12” iban saliendo poco a poco, uno poruno, incluso la mujer en uniforme que había estado controlando la nave.

Solo quedaron Suzu, André, Cassandra yLahel, hundido en sí mismo.

Suzu tomó a Cassandra del brazo y la sacódel submarino.

André se acercó al joven que aún estabasentado en uno de los asientos, mirando al suelo:

“Tenga fe, tal vez don Lucio esté bien,recuerde lo que le dije de confiar en él. Ahora lo mejor sería que descanse unpoco”

“Tal vez tenés razón… salgamos entonces…”

Se levantó, y André iba delante de él hacia laescalera de salida. Mientras André trepaba, el muchacho comenzó a ver borroso,perdió un poco las fuerzas en las piernas, y recostándose súbitamente en una delas paredes del vehículo, perdió el conocimiento, solo terminó de ver a Andréque se devolvía sorprendido; podía percibir unos sonidos confusos como palabrasque decía el hombre, pero no distinguía nada, cerró los ojos y no pudo saberqué más paso, solo sentía un poco de alivio, mientras caía en la inconsciencia.

 

(CONTINUARÁy perdón la tardanza, otra vezLMAO)

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Saga Dark Secret

(Para que le hechen un ojito Smile)

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P.D.: Pronto haré una entrada recopilatoria de la Ira TemporadaVery Happy