Sueño divino (capítulo 2) [Al fin la entrada está completa, logré superar los problemas de gamefilia ^^]

Sí, es la 4º vez que intento publicar esta entrada. Espero que sea la última…

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Quizás algunos recordéis cierto relato mío que recibió un ataque trol total. Sí, fue la primera parte de este relato. Hoy, tras 2 semanas de trabajo lo he terminado. Puesto que me largo y no vuelvo hasta el viernes, ya subí ayer tanto One piece (tras 4 semanas al fin salió!!!) como Bleach. Naruto no salió esta semana y reborn saldrá esta tarde. Como no estaré en casa, buscadlo en internet o esperad a que lo suba el domingo.

Dado que todavía faltan 4 días hasta que vuelva a publicar, os pondré algo de spam  Mi entrada sobre la huelga y la de el doblaje al inglés de castlevania valdrán xD

Por cierto, si no has leído el capítulo 1 este es un buen momento para empezar la historia.

Otra cosa. La última vez era una adaptación de la historia del relato del concurso literario de gamefilia. Este es un capítulo totalmente nuevo. Espero que os guste.

Por cierto, para evitar el bajón que sufría el relato anterior al final, decidí suprimir el clímax de aquel capítulo y pegarlo aquí. Así creo que logro una sensación de subida constante, sin caídas en ningún punto, o eso espero. Por ello, los que leísteis el último capítulo podéis llegar a sentir cierto deja vu ante tal repetición.

COMIENZA EL CAPÍTULO 2

-Todavía no me has contestado a la pregunta de que motivos tienes para estar en todo este embrollo.

-Eso no te lo diré a menos que me venzas. Cosa que, viendo lo lento que aprendes, no será jamás.

Jack sabía que tenía razón. A fin de evitar problemas con los guardias, Wallid había decidido enseñarle el manejo de la katana (de ahí el motivo de que llevase dos en su bolsa de viaje) y a disparar (para lo que le regaló la desert eagle que le perteneciera a Henry en otro tiempo). El lugar seleccionado para tal misión fue el único edificio que se mantenía tanto en la realidad como en el sueño: la torre de radio. La única diferencia es que según Wallid ahora se encontraba en muy malas condiciones de mantenimiento y que había habilitado varias zonas para la práctica del disparo, las cuales podrían emplear en unos 4 días, el tiempo que emplearían viajando a pie hasta el núcleo de la urbe, donde estaba situada la torre y la zona de almacenamiento humana. Pese a todo, Wallid no tenía tiempo que peder, así que durante los descansos para comer entre las jornadas maratonianas de camino le trataba de volver un auténtico espadachín.

Para tal propósito, decidió usar los antiguos entrenamientos empleados por Henry. Desafortunadamente, estos no tenían el mismo prodigioso resultado en Jack, quien era un completo inútil con la katana, aunque lo compensaba siendo un maestro del tiro. La explicación de Wallid fue que la puntería era una habilidad del cuerpo, no de la mente, por lo que Jack no tenía problemas para igualar la presteza con la pistola de Henry. En cambio, tanto la katana como las artes marciales eran otro cantar, pues las posiciones y técnicas eran propias de la mente, así que para Jack era como si jamás hubiere tocado una espada japonesa, motivo que hizo que se planteasen ambos en darle algún tipo distinto de arma una vez se reunieran con Henry.

Wallid era un maestro muy severo. No le daba oportunidad de descansar, pues sabía que de atacarles de nuevo el “Sanctum exercitus” no se les avisaría para entregarse de forma voluntaria.  Por ello, toda técnica mortífera dominada por Henry le era transmitida a Jack a velocidades extraordinarias. Conceptos que jamás habían pasado por su mente le eran inculcados contrarreloj, aunque con diversos resultados.

-Pero tú los eliminaste sin un rasguño. ¿No podrías hacer lo mismo con los que vengan de nuevo? Es más, tu solo podrías derrotar a Dios…-la respuesta no tardó en llegar, esta vez en forma de patada al pecho de Jack.

-Idiota. Te lo diré de nuevo. Solo he sido derrotado en tres ocasiones: una contra Henry, motivo por el que me uní a él; otra contra Dios, historia que algún día te contaré y una última por ese hijo puta de Gan Fall, la mano derecha de ese bastardo y líder del Sanctum exercitus, los que nos atacaron en la ciudad.

“Es verdad, me lo dijo por el camino. Eso, y que si algún día necesitaba ayuda acudiera corriendo a  la torre de radio…”

-Pero no me dijiste a donde iremos tras el entrenamiento.

-¿Que? ¿Olvidé mencionarlo? El alma de Henry se encuentra fuera de la ciudad. Para llegar hasta ella, tenemos dos opciones: destruir el limitador energético del último piso de la misma torre a la que nos dirigimos (cosa imposible, está rodeado por un campo de energía imbatible, el cual, además de ser capaz de resistir una bomba atómica manda ráfagas de energía a cualquiera que se acerque demasiado a él o a los pilares que lo soportan) o salir nosotros de la ciudad por la dirección contraria a la que te despertaste, pues allí no hay camino. Teniendo en cuenta que la ciudad tiene un tamaño de unos 80 km cuadrados, creo que está claro que iremos andando hasta la torre y desde allí tomaremos algún tipo de vehículo para llegar al exterior y encontrarnos con Henry, ¿No?

No le hacía mucha gracia la idea de caminar, pero era mejor que tener que matar a alguien. Por ende, Jack se cambió el horroroso mono de faena con el que se había entrenado (el cuál llevaba puesto cuando despertaba) y se vistió con lo que le ofreció el demonio para la caminata, pues debían conservar el mono para los entrenamientos. Unos pantalones vaqueros, una camiseta de manga corta negra y una chaqueta roja, además de unas magníficas gafas de sol amarillas de estilo de aviador fueron su nuevo atuendo. Tanto los tenis como el cinturón fueron los mismos que los de antes, dado que prefería mantener algo que ya sabía que le era cómodo. Tras el cambio radical de look, se encaminaron a la torre, sin poder imaginarse lo mucho que se tratocarían sus planes a lo largo del día…

**

<a partir de aquí todo es nuevo, hasta aquí es la parte cortada anteriormente nombrada>  

-Wallid…

-…

-Wallid…

-¿Y ahora que quieres? No malgastes saliva en charlas anodinas, es mejor que la reserves para el próximo entrenamiento.

-Pero… aght, está bien. Si es que ya sabía yo que no se te puede hacer una pregunta. No te preocupes, seguiré mirando este paisaje desolado durante los próximos dos días hasta llegar a la torre de radio.

-Por mí perfecto.

No lo soportaba. La clara indiferencia que le provocaban las dudas del chico solamente le ponía de un humor desastroso. Por ello, trató de dejar de pensar en el peso de las armas heredadas y se concentró en el camino recorrido.

Conforme se acercaban al núcleo urbano, Jack confirmaba su impresión inicial de la ciudad: tras el ataque de Dios nadie se había molestado en mantener en buenas condiciones la urbe. La maleza se extendía desde el suelo hasta las azoteas de los edificios, los vehículos empleados antes del ataque mantenían una amplísima capa de corrosión y lo que antaño fueran papeles constituían ahora manchas de tinta y podredumbre en las esquinas.

-Wallid…

-¿¡Que diablos te…!?

-¿Cuanto hace que Dios atacó este mundo?

-Digamos… – cuando Wallid escogía las palabras con tanto cuidado es que lo que diría era muy malo – que unos cien o doscientos años terrestres. Quizás doscientos cincuenta, no lo recuerdo con exactitud.

-¿Qué? ¡Pero eso es imposible! ¿Donde está la gente? Es decir, el humano si no… ya sabes… no puede continuar la especie… y dormido no puede hacerlo… y ningún hombre vive más de 100 años… ¿Como se supone que sigue estando presos?

-¿Sabes que? Tal vez debamos hacer una paradita antes de continuar nuestro viaje. Quizás resuelva tus dudas… o por lo menos te hagan comprender hasta que punto debemos detener a Dios…

-Wally…

Y por primera vez desde que se conocían, el demonio no contestó a la provocación de su alumno y se dirigió por una calle estrecha que se separaba de su ruta. Jack lo acompañó sin imaginarse el horror que vislumbraría pocas horas después.

**

La nueva ruta se alejaba del centro de la ciudad en dirección a lo que alguna vez habría sido el sector industrial, el cual se erigía en una depresión del terreno. Conforme iban acercándose, nuestro protagonista creía que al fin vería algo que le sería familiar, mas Jack no pensó que lo que veía era  una industria tras alcanzar el borde de la depresión.

-¿Que se supone que…

– Chts, cuidado que hay guardias. Agáchate y no dejes que te vean.

Desde el interior de un matorral, alcanzó a vislumbrar el perímetro con más calma. Los almacenes y trailers que el recordaba no estaban. En su lugar se encontró con una inmensa construcción oval, parecida a un estadio de fútbol con la cúpula cerrada, rodeada por montones de guardias armados y una mirada en sus rostros que atemorizaría al mismísimo Atila.

-Wally… eso es…

-Sí, mi pequeño Sparrow, esa es la granja humana. Ahí es en donde se generan y almacenan los humanos que viven en el mundo del sueño.

-¿Almacenan y generan?

-No te preocupes, si te traje hasta aquí no es para quedarnos en esta explanada. Entraremos.

-¿Estás loco? ¿No ves a todos esos guardias?

-¿Que pasa, tienes miedo a verter un poco de hemoglobina ajena? Jajaja. No me pongas esa cara de gatito degollado, ¿Quieres? Está bien, no te preocupes, tenía preparado un plan alternativo por si no querías matar a nadie.

Otra vez ese brillo de locura en su mirada. Fuera lo que fuera, Jack estaba seguro que no le gustaría…

**

 

Regal Alduin era un hombre común. Tras una dura infancia en su planeta natal, no dudó en seguir a Dios hacia más allá de las estrellas en pos de un buen trabajo en el que alcanzar la gloria. 

Pero encargarse de vigilar la puerta de una granja de una raza tan inferior como la humana no era un motivo de alegría, y menos tras tantísimos años de entrenamientos. Nadie se acercaba jamás a un sitio así. Por ello, nada más ver a un científico dirigirse hacia su posición mientras encañonaba a un joven esposado de aspecto desaliñado no dudó que aquel iba a ser un día importante para su carrera.

-No me lo diga. ¿Ese es el preso fugado del que todo el mundo habla últimamente?

-Sí. Lo encontré merodeando en la zona y le arresté. Estaba acompañado por un demonio ario al cual le liberé de sus sufrimientos para siempre. Pueden ir a buscar su cadáver a la cima de la colina y encargarse de él. Odio involucrarme en esos asuntos tan desagradables.

Premio. No solo alcanzaría la gloria por la captura del preso, sino también podría atribuirse el hallazgo del cadáver de un auténtico demonio.

-Bien hecho, señor… ¿Disculpe, como ha dicho que se llamaba?

-Oh, excuse mis modales, pero todavía no me he identificado. Me llamo Ben Aurion, encantado señor – a la vez que dijo esto le entregaba una tarjeta – Soy encargado de la sección 8 de la granja. Mientras venía hacia mi puesto de trabajo tras recoger algunas muestras de campo en la ciudad los vi y no dudé un instante en cumplir con mi deber.

-Muy bien. A ver… sí, parece que sus credenciales están en orden. Pase, por favor. ¿Quiere que le liberemos de la carga del preso o prefiere llevarlo usted?

-Verá, tengo ciertos experimentos pendientes para con algún espécimen humano desde hace algún tiempo… si a usted no le importa, me lo llevaré conmigo y lo entregaré al sector 4 en cuanto termine.

“Vaya, parece que no me podré quedar con el mérito por el fugitivo… por lo menos me queda el terrorista diabólico”.

-Ningún problema.

-Bien. ¡Andando escoria!

Tras un culatazo en el omóplato por parte de Ben, Jack casi cayó al suelo, pero en el último momento logró recuperar el equilibrio y dirigirse con toda la dignidad que le quedaba por los pasillos que le eran indicados sin la menor queja. Cuando al fin los perdió de vista, Ben llamó a uno de sus inferiores y le encargó la vigilancia de la puerta, pues debía ir a buscar algo de vital importancia para Dios.

**

Ben y Jack debieron recorrer una infinidad de pasillos idénticos a lo largo y ancho de la granja para poder encontrar un cuarto sin cámaras ni gente. Una vez estuvieron solos, estalló:

-¿¡Pero que clase de idiota golpea a su aprendiz con tantísima fuerza en medio de una infiltración!? ¿Que pasaría si me hubieras roto el hueso?

-Cállate Sparrow. Llevo días entrenándote para que mejores tus reflejos, así que debías haber evadido mi ataque con suma facilidad. Además, logré cumplir con todas tus expectativas y ruegos de no matar a nadie, así que no te quejes.

Eso era cierto. Cuando en la cima de aquella colina vio lo que sucedía no tenía la menor esperanza de éxito…

 

**

-¿Plan alternativo? Explícate.

-Digamos que los demonios no somos la especie más evolucionada del universo por nada. Somos capaces de copiar a otras especies hasta el más mínimo detalle. Por ejemplo…

A la vez que decía esto, comenzó a retorcerse sobre su propio eje de una forma terrorífica. Jack, aterrado, contempló como Wallid partía su cuerpo en dos desde dentro y de que manera de entre sus restos salía un extraño hombre vestido de científico.

-Jack, te presento a Ben Aurion, un hombre que tubo la desgracia de interponerse en mi camino cuando te saqué de este lugar.

-¿Que?

-Estabas retenido en esta granja. Entré, te saqué, maté a un par de tipos, robé varias placas de identificación y huí a pie a la ciudad. Luego fue cuestión de tiempo convencerte de que te suicidaras y… el resto de la historia ya la conoces. No te quedes con esa cara de pasmado. Esto es como cuando los padres le explican a los hijos como fue la noche en la que lo hicieron… solo que tu y yo vamos a hacer un pequeño paseo turístico por la zona cero. Jajaja.

-¿Pero para que? ¿No es mejor que volvamos al camino lo antes posible? Es decir, en cuanto recuperemos a Henry antes salvaremos a todo el mundo.

-Ahí dentro hay algo que debes ver para comprender la importancia de la misión que pesa sobre tus hombros. Por ello, entrarás por las buenas o por las malas.

Y así es como planearon la entrada en la mansión de los horrores de Dios.

 

**

-Bueno, ya estamos dentro y el dolor del hombro casi ha remitido completamente. Ahora… ¿Que tal si me quitas estas estúpidas esposas y vamos a donde quieras llevarme?

-Jack, ¿Acaso no te he enseñado a quitarte a ti mismo unas esposas?

-Obviamente no.

-Pues ala, es hora de que aprendas por tu cuenta y experiencia. Además, si llevas las manos atadas no solo no levantarás sospechas ante los demás científicos, sino que estoy seguro de que no harás ninguna locura una vez lleguemos a nuestro destino.

-¿Y no levantará sospechas que cierto científico muerto durante mi supuesta fuga se esté paseando por las instalaciones?

-Quizás.

-¿Quizás? En serio, eres insufrible. Por cierto, ¿que se supone que hay en nuestro destino?

-Pronto lo verás.

**

Recorrieron con calma los pasillos de la granja sin ningún percance hasta llegar a la zona buscada: el sector 3. Una vez allí, Wallid le llevó por unas escaleras a una habitación de observación, es decir, un cuarto usado por científicos para ver lo que sucedía en la estancia contigua desde una posición segura cuando se trataba de experimentos peligrosos. Tras cerrar con llave la puerta y buscar ángulos muertos de la cámara de seguridad, Wallid le ordenó que mirase por el cristal. Entonces fue cuando lo vio.

Era un joven, de aproximadamente su misma edad. Pelo lacio de ébano, chándal azul deportivo,  cuerpo atlético… podría haber pasado por un luchador de artes marciales justo antes de una competición de no ser por los guardias que le estaban propinando una paliza monumental.

A cada intento de resistencia ante tamaño abuso de poder, su rebeldía era castigada con una nueva agresión… pero nada lograba extinguir la llama de determinación que brillaba en sus ojos.

Tras casi dos minutos de paliza durante los cuales Wallid hizo oídos sordos a la petición de Jack de salvarle, el que parecía el líder de aquellos soldados ordenó la detención de la reprimenda.

-Veamos… Zelos Irving, si no me equivoco. Delitos por robo, extorsión, intento de atentado contra Dios… parece que tienes un historial muy completito. ¿Como te declaras?

-Depende… Si me acusas de querer salvar a toda esta pobre gente de la locura de ese bastardo de tu jefe.. pues entonces supongo que soy culpable.

-Vaya, parece que nuestro prisionero tiene sentido del humor. Miradle chicos, pues esta será la última vez que veréis ese deje de prepotencia en su cara. Cuando se te aplique la condena, ya no serás más que una cáscara vacía. Dime, pequeño: ¿Tienes idea de cual es la condena por atentar contra el jefe? Un vaciado.

**

-¿Vaciado? Wallid, eso es lo que me hicieron a mí… o sea, a Henry… es decir… es igual, tenemos que detenerlos como sea, no te puedes quedar de brazos cruzados como si tal cosa… maldita sea, eres el mejor, son solo 4 guardias, yo tengo mi pistola y tu… ¡Venga!

-Mira y calla, esta clase acaba de empezar.

-Pero…

-¿Recuerdas las esposas? Si no te las quité era para que no hicieras ninguna locura al llegar a este punto. Por favor, limítate a observar.

-Aghr, maldita sea…

**

-No me das miedo. Los dos sabemos que lo del vaciado solo es un mito.

-¿Un mito dices? Jajajaja. Pues si tan seguro estás, no creo que vayas a oponer mucha resistencia, ¿Verdad? Chicos, metedlo en la máquina. Parece que está acostumbrado al dolor, pues no gritó en toda la tortura… ¿Cuanto tardarás en llorar deseando que te matemos para evitarte sufrimiento una vez entres ahí?

Desde su posición privilegiada, Jack captó la escena a la perfección: como Zelos trataba de huir a puñetazos, la forma en que le golpearon hasta dejarlo tumbado, como metieron al pobre joven en una gran máquina que podría pasar por un ascensor con puerta de cristal, las luces que brillaban a través de la ventana de la máquina…

Pero lo peor fue oír los gritos de agonía por el inmenso sufrimiento que estaba pasando Zelos, los cuales atravesaron todas las barreras hasta llegar a sus oídos. 

Tras casi diez minutos de griterío, la máquina dejó de funcionar y los soldados abrieron la puerta. Zelos se encontraba tirado en el suelo como un saco de patatas.

-Señor, el proceso ha sido un éxito.

-Excelente. Lleváoslo a la siguiente parada del proceso de reinserción.

-¡Sí señor!

Entonces agarraron cada uno de un brazo el cadáver del joven y se lo llevaron a rastras por la puerta contigua.

**

-¡¿Por que no le salvaste?! ¡Estaba en contra de Dios, era nuestro aliado! Mírate, eres un auténtico diablo y ellos solo eran 4 personas… si tu bajases y yo les disparara por aquí no habríamos sufrido ningún daño…

-Por favor, cállate. Joder, eres como un dolor de encías. De no ser por que he roto el micrófono de la cámara y por que esta cabina está insonorizada ya nos habrían descubierto. Usa la cabeza. Solo nos causaría problemas. Ya me cuesta bastante mantenerte con vida, imagínate salvar a otro idiota inexperto.

-Maldito… Espera, ya se. ¿No puedes meterte en su mente y decirle que se suicide para que despierte?

-Me temo que no. Verás, el vaciado de Henry fue especial. Tras la separación del alma, esta vaga por el universo hasta que el cuerpo muere, momento en el que accede al paraíso. Pero… a modo de tortura para el alma, pues así se alarga el castigo durante cientos de años, habitualmente hacen una cosa con los “cascarones sin vida” resultantes de estos castigos. 

-¿Lo que?

-Los rellenan con otra alma.

-¿Que? ¿Eso es posible? 

-Sí. Usando un alma mecánica, convierten a los antiguos terroristas en tristes autómatas sin vida que obedecen a rajatabla sus órdenes. Con ello, los humillan haciéndolos luchar contra sus antiguos aliados y le impiden la entrada al alma al paraíso durante mucho tiempo. Siglos en ocasiones. Ser un alma no está tan mal, pero mientras que tu cuerpo siga en pie no puedes alejarte demasiado.

-Entonces ahora le van a…

-Insertar un alma mecánica, sí. Nos coge cerca del camino a nuestra siguiente parada, si quieres podrías ver al joven por última vez.

-Wallid… ¿Para que me obligas a pasar por todo esto?

-Debes comprender la importancia de tu cometido. Eres la única esperanza de liberación de toda esa gente. A menos que desees que haya más que pasen por lo que pasaron Zelos o Henry has de sobrevivir… y nada ayuda más a uno a sobreponerse a las dificultades que un objetivo.

Con estas palabras desbloqueó el cierre de la puerta y le indicó el camino. Fueran a donde fueran, a Jack ya le daba igual. No podría encontrarse con nada peor que lo que acababa de presenciar

Como de costumbre, faltaba muy poco para descubrir lo equivocado que estaba.

**

Esta vez el recorrido fue mucho más corto. Tras dos salas de mantenimiento alcanzaron la siguiente cámara de visión. Como ya sabía que no le gustaría lo que vería, Jakc empleó el tiempo que tenían antes de que todo empezase en tratar de romper las esposas, con unos resultados catastróficos.

-Déjalo o te partirás las muñecas.

La única contestación que recibió fue un gruñido de protesta mientras que Jack continuaba con sus amagos de escapismo. De repente, empezó a sonar una alarma en la sala contigua a la suya, y se iluminaron todas las luces del cuarto. Fuera lo que fuera que debía ver, estaba a punto de comenzar.

-Ya empieza, así que para de hacer el bobo y mira. Esta es la razón por la que te traje hasta aquí, así que quizás aprendas algo interesante.

La inmensa habitación que debía observar se encontraba llena de máquinas de forma ovalada, las cuales estaban apiladas una sobre otra en vertical hasta lo que debía de ser el techo (pues desde aquel cuarto no alcanzaba a ver el final de aquella sala). Al conectarse todo, en las pequeñas pantallas que tenían esas máquinas se iluminaron unos números: 67, 1, 98, 34… En un principio parecía que era su número de serie, pero después se fijó en que había varios números repetidos y que casi ninguno llegaba a las 3 cifras.

Una vez todas las máquinas hubieron recibido su dosis de energía, unos brazos mecánicos comenzaron a trasladarlas desde la pared a una gran cinta transportadora que conducía a alguna otra habitación. En lugar de las que ya estaban eran colocadas unas nuevas cápsulas traídas desde otra habitación por la misma cinta.

Poco a poco, Jack comenzó a darse cuenta de que en realidad no estaban escogiendo las cápsulas al azar, sino que se concentraban en las que más número tenían, cogiendo de vez en cuando una o dos con un número bajo, siendo substituidas estas por otras que siempre tenían el número 0 iluminado.

Para cuando su curiosidad se encontraba a desbordar, su boca ya había realizado la pregunta.

-¿Que son?

-¿No está claro? Son cápsulas de animación suspendida.

-Emh… si, claro, pero…¿Eso para que diablos sirve?

-Para mantener lo que hay en su interior en condiciones óptimas de conservación.

-Vamos, que es como una nevera.

-Um… si, algo de parecido con una nevera sí que tiene.

-¿…y por que se llevan a algunos?

-Pues por que es necesario deshacerse del contenido. Una vez ha muerto lo que guardan, las vacían y substituyen por otros especímenes.

-¿Especímenes? ¿Que clase de especímenes? ¿Quieres decir que ahí tienen a experimentos de laboratorio?

-¿Todavía no te has dado cuenta? Ahí es donde meten a las personas del mundo de ensueño.

-¿¡Qué!?

-¿No me preguntaste que donde estaban? Joder, pues ahí te traje. Aquí es donde las almacenan.

-¿Quieres decir que yo estaba en una de esas?

-No, a ti te rescaté justo tras el vaciado de alma. ¿No te diste cuenta de que ibas vestido con un mono de preso? Ellos no tienen ropa. Total, en el mundo del sueño no la necesitas, ¿No crees? Jajaja.

-No tiene ninguna gracia. Además, tu mismo me dijiste que se llevan a los muertos. ¿Como pueden morir, si como tu dijiste están en condiciones óptimas?

-El cuerpo se resiente por el paso del tiempo. Por ello, da igual que esté bien o mal, algún día tiene que morir.

-Pero he visto que están retirando contenedores de cifras como por ejemplo 1, ¿Como puede pasarles algo en tan poco tiempo? ¿Acaso los mata en el otro mundo?

-Dios, mira que eres cargante a base de preguntitas… Está bien, no me mires con esa cara, te diré lo que sucede…

-Eso espero, ya me estoy hartando de tanto secretismo.

-Bien… Verás, la gente está compuesta por ADN…

-Ya, y luego los trae la cigüeña, no te digo… he estado 17 años de mi vida metido en ese falso mundo, pero he ido a la escuela, ¿Sabes?

-Pues mira, pequeño energúmeno, en realidad no estuviste 17 años, sino tan solo 4 meses. El tiempo ahí dentro pasa a una velocidad muy diferente tanto para el cuerpo como para la mente. Por ello, quizás aquí transcurran solo 10 minutos, pero ahí dentro de sus mentes pueden pasar 10 horas… las cuales se les aplican también a sus cuerpos. Como tú no estabas conectado a una incubadora de esas, tu cuerpo no se modificó mientras que soñabas. Y como no te calles no te cuento nada.

¿Cuatro meses? Toda su vida, sus amigos, recuerdos, parejas, sensaciones, fiestas, decepciones, lágrimas, alegrías… ¿Todo había sucedido en tan poco tiempo?

-Disculpa, pero si dejas de auto compadecerte sigo con mi monólogo, ¿Vale?

-Aght… está bien, continúa. Pero… antes dime como hiciste para mantenerme 4 meses con vida.

-Nutrientes por intravenosa. Simple y efectivo. Prosigo. El número de fuera representa la edad que cree el individuo que tiene. Si echas cuentas, te darás cuenta de que los de más de 60 en realidad llevan más o menos un año por aquí. Por ende, como tu bien dijiste, los cuerpos mueren por el tiempo que pasan aquí, pero también por otra cosa muy importante: la genética. Las enfermedades degenerativas son realmente terribles. Por ello, cada vez que muere alguien a una edad tan corta… los suprimen de la cadena.

-¿Que cadena?

-La de la vida. Como puedes observar, es obvio que la gente aquí no se puede reproducir de forma normal.

-¿Entonces?

-Clonación. Los que ahora están siendo extraídos son llevados a la siguiente sala, donde en relación a la edad que tenían al morir los clonarán y reinsertarán… o quemarán y desecharán.

-Que crueldad… ¿Que objetivo buscan con ello?

-Lograr que la especie humana llegue a su máximo evolutivo, de modo que solo existan los que mejores características tengan. Vamos, que matar a todos los que no superen el mínimo de la media hasta que un día no puedan subir más la marca. Ese es su objetivo final. Podría decirse que se trata de la selección natural llevada a su cúspide.

-Dios mío… es horrible…

-Para mi lo peor es la condena que reciben los clones.

-¿Que clase de condena?

-Vivir una y otra vez la misma vida. Los clones, en el fondo de su alma, saben que no son los primeros en vivir. Por ello, cuando Dios les pasa una y otra vez la misma vida, sienten un deja vu. Llegará un día que su vida sea un deja vu inmenso, y ya ni se darán cuenta… triste, pero cierto.

-¿Y por que no les liberamos? Si les sacamos de ahí podríamos hacer una rebelión y…

-¡Piensa por una vez antes de hablar! Llevamos días entrenando y todavía dudo de que seas capaz de matar a un solo guardia. ¿¡Que crees que pasaría si se les liberara!? Estarían confusos y serían presas fáciles para esos tipos. Nos matarían a todos… y usarían nuestros cadáveres para clonación. “Y de esa forma, es como termina la leyenda de los salvadores del universo”. Fin. ¿Te ha gustado? Pues espabílate. Ahora ya comprendes lo importante de tu misión y…

-¡Wally mira…!

-No me llames…

-Es el tipo de antes, lo están trayendo.

-¿Como dices?

-Es nuestra oportunidad de salvarlo.

-Mira, se que quieres ayudarle, pero ya lo hemos discutido y…

-No voy a escuchar tus excusas. Puedes venir conmigo y lo salvamos entre los dos o quedarte aquí y ver como la última esperanza de recuperar a Henry arriesga su vida por alguien. Además, hace cinco minutos descubrí como abrir las esposas, ya no hay nada que me detenga.

-¡Jack, no!

Y con estas palabras, Jack lanzó las esposas a través del cristal de la ventana. Gracias a esta distracción, los guardias no vieron como un joven caía sobre ellos y se llevaba a rastras a su última presa. Ni ellos ni Wallid, quien se quedó de piedra al ver como su protegido se dirigía a la carrera por los pasillos que ni él mismo conocía de la mano de un cuerpo sin mente ni sentimientos.

** 

Jack corrió sin parar durante quince minutos, tiempo durante el cual empleó su pistola para neutralizar a aquellos que trataban de cortarle el paso. “No sabré usar una espada, pero con una de estas… no hay quien me detenga”.

Tras ese tiempo al fin encontraron un refugio en un pequeño almacén donde se guardaban los materiales de mantenimiento. Una vez cercionados de que estaban a salvo, trató de hablar con su compañero.

-Hola, yo soy Jack. ¿Puedes entenderme?

-…

-No pasa nada si no me entiendes, después de lo que pasó… en fin. Es solo que me ha sorprendido que corrieras conmigo y que esquivases a los soldados. Es decir, creí que no reaccionaría y que debería llevarte a cuestas, ya me entiendes…

-…

-Buf. Y ahora… ¿Que puedo hacer? Si salgo de la base, Wallid se quedaría aquí metido buscándome… y si me quedo me terminarán por encontrar… ¿Que puedo hacer?

-…

-… ¡Ya lo tengo! Te devolveré tu alma, así seremos dos para huir. Supongo que con llevarte de nuevo a la sala del extractor se te podrá reintroducir. ¿No crees que es genial?

-…

-Ains…mejor desecho la esperanza de que me contestes en algún momento. Andando.

**

 

El recorrido de vuelta por las instalaciones les habría resultado imposible de no ser por que encontraron un conducto de ventilación. Gracias a él lograron moverse a lo largo de varias habitaciones, hasta que llegaron al final del camino. 

Tras un rato caminando, y ante la imposibilidad de continuar por allí a causa del fin del recorrido, rompieron una de las rejillas del aire para salir. Jack no se lo podía creer. Habían vuelto a la sala de almacenamiento de personas. 

Tuvieron muchísima suerte de que la ventilación pasase a ras del suelo, pues la habitación alcanzaba una altura de varios cientos de metros y, de haber tenido que saltar desde el techo, la muerte habría sido irremediable. Además, desde su nuevo emplazamiento la habitación presentaba detalles que antes no había visto, como por ejemplo varias incubadoras humanas desconectadas y vacías, las cuales podrían servir como parapeto en caso de pelea. Además, las máquinas más grandes eran varias veces superiores a su cuerpo de adolescente, ideales para un intercambio de golpes rápido y sigiloso…

Mientras revisaba el terreno, Jack vislumbró el vidrio roto a través del cual se había precipitado en su rescate improvisado. 

“¿Seguirá Wallid ahí arriba? ¿Me perdonará haberme escapado de ese modo? ¿Le habré preocupado?”

Estos y otros pensamientos se agolpaban en su cabeza, pero todos tuvieron que ser desechados al darse cuenta de que la sala se estaba llenando de soldados de alguna patrulla. Por ello le ordenó a  Zelos que se quedase dentro del conducto (“Ojala me haga caso…”) y se preparó para su primera operación en solitario.

Un cuchillo, veinte balas de pistola y sus (muy escasos) conocimientos de artes marciales… eran todo lo que tenía, dado que Wallid le había explicado que las armas de los soldados de ese lugar estaban preparadas para que solo disparasen si las empuñaba un soldado con un traje de combate. Puesto que no podía obtener uno (dado que sería demasiado arriesgado desnudar a un guarda en medio de un tiroteo) esas serían sus únicas bazas en la batalla. El resto de su equipo había sido escondido en la colina por Wallid dada la imposibilidad de meterlo en aquel lugar.

“Uno, dos, tres… dieciséis, diecisiete, dieciocho… veinticuatro y veinticinco soldados. Haga lo que haga, he de hacer las cosas bien, y está claro que no podré finarlos a todos a base de disparos.  Veamos… si me aprovecho de las coberturas y del factor sorpresa quizás tenga una oportunidad… pero ojala no pidan refuerzos. Bueno Wallid; antes dijiste que no sería capaz de matar a un solo soldado. Es la hora de ver que tal lo haría contra veinticinco.”

Cogió aire, retiró el seguro y se lanzó a la carga contra el primer soldado. Un cuchillazo limpio y certero en su garganta. Le tapó la boca y lo sostuvo durante su descenso hacia el suelo, para luego arrastrarle con cuidado de no dejar huellas hasta detrás de una de las máquinas donde sus compañeros no le pudieran ver. “Bien, uno menos”.

Tras esto, se encaramó a la gran máquina que le servía de escudo y, una vez con una visión total del terreno, fue matando uno por uno a los guardias restantes mediante tiros precisos y letales. Ni un error. Quedaban cuatro.

**

 

Tras llegar a la cima de la colina donde encontró lo que parecía ser un cadáver de demonio, Regal Alduin recibió un mensaje por su transmisor. Alguien había dejado escapar a un fugitivo, y este se había apropiado de un peligroso terrorista que acababa de ser sometido a un vaciado. Por ende, se les ordenaba a todos los solados que se dirigieran inmediatamente al interior de la base para peinar la zona. “Genial, justo cuando se acercaba mi minuto de gloria aparece este y lo estropea. En fin, si lo capturo me llevaré el doble de galardones… lo que representará más dinero que mandar a casa”.

Con este pensamiento se dirigió de nuevo a la base, donde le asignaron en el grupo B-41. Su misión  como pelotón de élite sería vigilar una de las áreas más conflictivas: el lugar donde se había llevado a cabo el secuestro.

A causa del inmenso tamaño de la zona y de los muchos puntos muertos que presentaba, decidieron separarse y buscar al sospechoso cada uno por su cuenta.

Al cabo de un rato sin resultados y justo cuando iban a tomar el relevo comenzó todo. Primero, uno de sus compañeros dejó de reportar su posición. Extrañado, se dirigió a la ruta de su amigo, solo para ver su cadáver degollado en el suelo. Fue entonces cuando oyó el primer tiro.

Uno a uno, todos sus compañeros de misión fueron dejando de responder a sus llamadas. Presa del pánico, se escondió tras una máquina vacía y trató de encontrar al francotirador, con nulos resultados. En el momento en el que dejó de disparar tan solo quedaban cuatro guerrilleros con vida.

-¡Chicos! ¿Me oís? – En el ejército lo primero que te enseñan para una situación como esta es contactar con el resto de tu equipo vía intercomunicador – ¿Estáis todos bien?

-Aquí Mithos. Estoy con Areg y Sai. A nosotros no nos ha disparado, suponemos que se ha quedado sin balas.

-Bien chicos, es nuestra oportunidad, me dirijo a vuestra posición. Desde el centro de la sala podremos vigilar simultáneamente ambas salidas de este cuarto, así que las cubriremos con nuestras vidas.

-Sí señor.

Tras cortar la comunicación, Regal echó a correr como nunca antes lo había hecho en todos sus años de entrenamiento. Por el camino vio a varios de sus compañeros de fatigas tirados por el suelo,  indudablemente muertos a causa de la gran cantidad de sangre dispersa por el suelo. “Lo pagará”, se dijo a sí mismo, pero justo cuando ya veía a sus compañeros preparados para cubrirle ocurrió lo peor. 

Por el rabillo del ojo vio como una sombra saltaba hacia su compañero más cercano y le apuñalaba sin piedad. 

“Que diablos…” 

Antes de tener tiempo siquiera de reaccionar, la sombra pateó y degolló a otro de sus aliados.

-¡Mithos, Sai, no!

Ya solo quedaban Areg y él. Tras matar a la que había sido su compañera de instrucción y su mejor amigo, la sombra se había vuelto a poner a cubierto tras una de las máquinas.

-¡Maldito bastardo! ¡Esa iba a ser mi mujer! ¡Ven aquí si tienes cojones! ¡Te voy a matar!

Regal, loco de furia, trató de correr tras él, pero Areg le detuvo a tiempo.

-Regal, relájate, sabes tan bien como yo que no te puede oír, que los trajes de combate son insonoros… Ahora es cuando más debemos mantener la calma. Por ellos. Por Sai. Por todos.

-Ese bastardo… está bien. Nos las pagará. Iremos juntos, así tendrá la menor posibilidad de hacernos  nada.

-Bien. En marcha.

Comenzaron a avanzar por el pasillo por donde le habían visto por última vez. Justo al llegar a la esquina saltaron y dispararon una ráfaga de fuego preventivo, mas allí no había nadie.

Areg jamás supo de donde vino el ataque. No se dio cuenta de que el fugitivo había usado el conducto de ventilación para dar la vuelta a la habitación y que le había apuñalado por la espalda. Solo sintió algo frío y fino muy cerca del corazón por un par de segundos. Y luego, nada.

Una vez solo, Regal trató de apuntar a la bestia que les atacaba, pero le fue imposible. Fuera quien fuera, sabía defenderse mejor que cualquier marine de donde el estudió, puesto que esquivó sus ataques y le encajó sin dificultad dos golpes en el pecho y garganta que le tumbaron. Una vez en el suelo, el asesino le asestó una última estocada en el cuello.

Lo último que pensó antes de morir fue en que habría sido muy feliz de poder presentarle a sus padres a su prometida, y haberla besado una última vez.

**

 

Tras derribar al último, pudo al fin ver la matanza que había provocado. La adrenalina que hasta hacía unos segundos le había permitido sobrevivir se estaba disipando poco a poco de su organismo, y su posición era ocupada por las arcadas. 

Sangre por todos los lados, cuerpos tirados por aquí y por allí, cadáveres tiroteados por allá… Tenía  ganas de echarse a llorar.

“¿¡Que he hecho!? ¡Acabo de matar a gente inocente! Ellos solo hacían su trabajo… soy un vulgar asesino… matando por una causa que nadie comparte… ahora comprendo a Wallid. La locura que siente no debe ser por sus ansias, sino por esta sensación de odio contra uno mismo tras matar a una persona…”

-Plas, plas, plas. Le aplaudo, Nº 234920’49282, sus dotes asesinas superan nuestras mejores expectativas. Tras verle gatear por nuestra ventilación (sí, también hay cámaras en los conductos del aire) no habríamos enviado justo a esta sala a nuestro mejor comando si no estuviésemos seguros de que nuestro proyecto especial sería capaz de liquidarles a todos.

Jack se levantó y miró a su espalda. Allí estaba un científico anodino, el cual portaba un arma con la que apuntaba a alguien a quien sostenía del brazo… se trataba de Zelos.

-¿Quien diablos eres tu?

-¿Yo? Oh, que ricura de chaval. Pues podría decirte que me llamo Juan García, que tengo 53 años y que soy viudo, pero creo que a ti eso no es lo que te importa, ¿Verdad? Aunque… si te digo que me puedes llamar “papi”, la cosa cambia, ¿No crees? Jajaja.

-¿Qué? ¿Como vas a ser mi padre si los que están ahí metidos se crean por clonación? Henry solo fue uno más de la larga lista de repeticiones vitales…

-Ains, que lástima de criaturita… no me extraña que te encariñaras tanto con esta alma artificial… Normal, entre contenedores debéis de llevaros bien…

-Oye, no se que estás diciendo pero ya me estoy hartando. Suéltale o sino te juro que…

-¿Y qué me vas a hacer? ¿Dispararme con esa pistolita sin balas? ¿O tal vez correr hacia mí para que te pegue un tiro? Métetelo en la cabeza: he ganado. Como hagas algo mato a tu amiguito.

-Grrr…

– No eres un vulgar perro para gruñir, así que compórtate ante mí.

-¿Y quien se supone que eres tú?

-¿Todavía no lo entiendes? Yo me encargo de la sala de reinserción de alma. Dios, siempre creí que insertar un alma artificial con sentimientos haría que el receptor mejorase en todos sus aspectos… pero ya veo que me equivoqué. Debías haber comprendido todo desde el principio, y no ser visto por ninguna cámara, pero fallaste. Eres el primero y el último. Jamás cometeré un fiasco como el tuyo.

-Has dicho… alma artifi…

-Sí. No fue nada fácil convencer a los de arriba en usar el cuerpo del gran Henry como conejillo de indias, pero sabía que de lograrlo crearía una nueva estirpe súper soldados, leales a mis órdenes y capaces de subyugar a cualquier civilización para que así Dios pudiese dormirlos con mayor comodidad…

-Eso no puede ser verdad. ¡Usted no es más que un loco que se cree Dios por destrozar vidas!

-¿Sabes cuales son las fases que sufre la gente antes de morir? Rechazo, rabia, miedo, negociación… y por último aceptación. Tú estás pasando por las mismas. Pero tranquilo, una vez lo aceptes te dejaremos volver con nosotros…

-¿Para que? ¿Para convertirme en su esclavo? ¡Jamás!

-¿Esa es tu última respuesta? Piénsalo. Tengo la… llamémoslo “vida” de tu amiguito en mis manos. ¿Qué, nos saltamos la fase de miedo y pasamos a la fase de negociación ya o primero quieres que lo mate?

-¡Espere! Está bien, hablemos.

-Así me gust…

Sin tiempo para reaccionar, Juan vio impotente como su mano derecha le era seccionada por el cuchillo de Jack, quien lo había lanzado con la esperanza de desarmar así al científico.

Ante la efectividad de su plan, corrió hacia Zelos, le agarró y comenzó a huir de nuevo con él hacia los conductos de ventilación. Justo cuando iban a entrar, escuchó de nuevo la voz de Juan:

-¡Maldita sabandija traidora! Te juro que me las vas a pagar… ¿Y que mejor venganza… que ser asesinado por tu pequeño amiguito? Te demostraré la diferencia entre una persona y los de tu calaña. No sois más que esclavos en mis manos. ¿Y sabes por qué? ¡Por que mientras que el hombre elige, el esclavo obedece! ¡Zelos, mata al fugitivo!

Cuarenta centímetros. Esa era la distancia que había entre su mano y el conducto de ventilación cuando Zelos pasó de ser un autómata a ser una marioneta en manos de Juan. 

Treinta y ocho centímetros. Era la distancia que había entre el conducto y él en el momento en el que Zelos le pegó una patada en la cabeza. 

Entonces lo comprendió. No es que la ropa de Zelos pareciera la de un luchador de artes marciales. Es que Zelos era un luchador de artes marciales. 

Por ello, cuando su pie tocó su cara, solo tuvo tiempo de pensar “Wallid, por lo que más quieras, ten a mano un kit de primeros auxilios cuando me vengas a buscar”.

 

**

Tras el poderosísimo golpe, Jack cayó al suelo como un fardo.

-¡Já! ¡Sufre maldito experimento fallido! Así te arrepentirás de trocear a tu creador… ¡Machácale Zelos!

Ante unas órdenes tan obvias, Zelos no dudó en emplear todo su repertorio de ataques en dirección a todos los puntos vitales de su adversario: hígado, pulmones, nariz, costillas… no dejó un sitio sin golpear.

-Para… – susurró Jack.

-¿Como dices? Lo siento, pero el sonido de tus huesos al partirse no me dejan oírte… ¿Puedes repetir?

-Detente…

-¿Que sucede? ¿Que no aguantas más?

-Por favor… dile que pare…

-Es verdad, si sigue así acabará por dejar tu cuerpo inservible. Ponlo en la cinta transportadora para que se lo lleven de nuevo a la sala de inserción de alma… le haremos un vaciado de emergencia… ¡Zelos! Sube con él en la cinta y ocúpate de que no salga de ella bajo ninguna circunstancia. Mata a cualquiera que se interponga en tu misión.

-¡Arght!

-Con cuidado, no queremos que se nos muera antes de tiempo.

Tras esto, Jack sintió como era elevado y llevado hasta la cinta. Una vez allí, Zelos le colocó con cuidado y se subió con él en dirección a la sala de desvinculación de alma.

**

“El hombre elige. El esclavo obedece”. Estas palabras no paraban de sonar en su cabeza conforme Zelos y él eran llevados a la última habitación de la granja. ¿Era ese su futuro? ¿Contemplar como su cuerpo recibía órdenes sin poder hacer nada por evitar las atrocidades que él mismo cometería? ¿Convertirse en un desgraciado sin sentimientos como Zelos?

“Ya da igual. Total, en tan solo unos minutos dejaré de existir… Y todo por mi soberbia. Si no me hubiese alejado de Wallid nada de esto habría pasado… Soy patético. He abandonado a todo el universo por mi estupidez….No, no debo rendirme. Ahora que estoy aquí debo escapar. Como sea. No puedo depender siempre de Wallid para que me salve. Solo hay un problema. ¿Como puedo derrotar a Zelos?”

Al ver que en menos de un minuto llegarían al final de la cinta, Jack decidió jugársela: mejor morir de pie que vivir de rodillas. Por ende, y sacando fuerza de flaqueza, se levantó y cargó con un ataque sorpresa hacia su captor.

Por un segundo creyó que lo había logrado… pero se equivocó. De alguna extraña manera, con tan solo tocarle con la palma de la mano sintió un daño tres veces mayor al que le habría ocasionado a Zelos. 

Ahora ya sin fuerzas, esperó la reprimenda por parte de su captor. Pero esta nunca llegó. 

-Maldito insecto. En el próximo entrenamiento te juro que te tengo pensado moler a palos.

Nunca se había alegrado tanto de ver la diabólica cara de Wallid.

**

Jack no lo sabía, pero Wallid le tiró desde la cinta trasnportadora a la sala por la que pasaba a tan solo veinte segundos de la llegada a la sala del alma. Un tropiezo, una duda, un error y la última esperanza del universo habría muerto a causa de su estupidez. Por ello Wallid estaba tan enfadado.

-Ven aquí figura, que te voy a enseñar a jugar con los mayores. Quizás seas capaz de cargarte a un crío desarmado, pero a ver que tal lo haces contra un demonio malhumorado.

Zelos saltó de la cinta hacia su nuevo enemigo y se colocó en una posición ofensiva, preparándose  para el ataque. Wallid, en cambio, se quitó con calma la parte superior del traje (“Si la última vez que lo vi llevaba un traje de científico… de donde lo habrá sacado?”) y adoptó una pose de defensa. Mientras, Jack se desplazó a lo largo de la sala (la cual parecía ser un pequeño almacén de apenas treinta metros cuadrados) hasta estar seguro que desde donde estaba no le golpearían por error.

-Vamos pequeñín, enséñame lo que sabes hacer. Si crees que te atacaré directamente como mi pupilo estás muy equivocado. Te acabo de ver usar el Nikyu. La verdad, creí que ya nadie lo conocía.

-El… ¿Qué?

-Descansa, vas a necesitar todas tus fuerzas para huir. El Nikyu es un ataque capaz de repeler cualquier cosa, independientemente de su tamaño o poder, con el triple del poder del usuario. El único efecto negativo que tiene es que el usuario no se puede mover durante tres segundos tras emplearlo. Si lo sabes utilizar correctamente (y no te importa no poder moverte durante un poco de tiempo) podrías devolver hasta una bomba nuclear con tal de tocarla con la palma de tu mano. Es algo increíble. 

“Por eso no se había lanzado al ataque todavía…”

Pero Zelos no solo sabía defenderse. Como ya había demostrado antes, sus ataques directos eran mortíferos. Por ello, en cuanto terminaron de hablar, se lanzó con la diestra en alza contra el diablo. Este desvió el ataque con la zurda, solo para retroceder ante el alubión de patadas que le vino a continuación.

La batalla parecía un baile de salón: ante cada movimiento de Zelos Wallid empleaba el movimiento idóneo para evitar un golpe fatal.

Desde el suelo, Jack contemplaba la escena a la par que trataba de recuperarse de sus heridas: no se podía creer que Wallid estuviera tan bien entrenado para los combates cuerpo a cuerpo. Fuera quien fuera su instructor, realmente había sido muy bueno. 

Ensimismado como estaba, el grito de Wallid le cogió por sorpresa:

-¡Jack! De seguir así no acabaremos ni mañana. Y supongo que en menos de cinco minutos todos los guardias extrañados con tu desaparición mirarán en las cámaras y vendrán a buscarnos. Por ello debemos terminar con esto rápidamente. En mi chaqueta está mi viejo revolver. Le obligaré a usar el Nikyu. Esa será tu oportunidad para matarlo.

-Pero no puedo matarlo después de todo lo que he…

-¡Si no lo matamos nos matarán a nosotros! Esta sala se llenará de soldados en cualquier momento. Si no deseas matarlo, por lo menos impídele moverse. Las almas artificiales no sienten dolor, así que no te cortes en tirar a los nervios.

De repente, el baile cogió el sentido inverso: Wallid comenzó a dirigir el movimiento a base de ataques constantes, cada vez más letales, tratando con ello de obligar a Zelos a emplear su contraataque. 

Cuando ya podían oír los gritos de los soldados a un par de salas de distancia, un directo al mentón cortesía de Wallid obligó al joven a valerse de la devolución para evitar un golpe fatal.

Wallid salió despedido de espaldas por la potencia del golpe. Jack perdió la consciencia de sus propios actos. Zelos recibió un balazo en cada rodilla que le derribaron. Ya le sería imposible seguirles.

-¡Wallid! ¿Estás bien?

-Ught… si, pero no debemos perder tiempo. Huyamos de este sitio.

-¿Como?

-Mientras que tú perdías el tiempo haciendo el idiota por este lugar, yo preparé una ruta de escape. Cúbrete la cabeza, pues acabo de llenar casi todo el camino desde aquí hasta la salida de la granja con explosivo plástico (cortesía del laboratorio de industria). Una vez estalle, huiremos como locos.

-¡Matarás a todos los humanos!

-No te preocupes. Ellos están a salvo en sus habitaciones, son de triple protección. Además, evité poner bombas en sus cuartos.

-¿Y que piensas hacer con Zelos?

-¡Zelos está muerto, ¿Entiendes!? Eso ya no es Zelos, sino que sería algo así como su ropa. Nada más. Además, esta vez no te me escaparás.

-Yo…

-¡Alto! ¡Deténganse o disparamos!

-¡Ahora!

Nadie vio en donde tenía escondido el transmisor. Lo único que captaron las cámaras fue la inmensa explosión que carbonizó toda el área este. 

 

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Por si a alguien le resulta familiar, el atuendo que lleva Jack es un homenaje a uno de mis personajes de ficción favoritos, Travis Touchdown.

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Quizás haga algún cambio en este segundo capítulo conforme vaya escribiendo la obra, así que si veis alguna incongruencia en los siguientes relatos no os preocupeis que será corregida en el futuro