VIDA UNIVERSITARIA: Vivir en una residencia [Colaboración de una rubia]

¿Como es vivir en una residencia universitaria? Muchos pensarán, “¡Que bien! Así seguro que conoces mucha gente y te lo pasas genial”. Pues no.

Sigue soñando, las cosas no son así en realidad…

Tengo casi 19 años, estudio filología y vivo en una de las residencias universitarias que hay en Santiago de Compostela. Por pura vagancia y comodidad, en lugar de buscar un piso (como sabiamente hizo Tidus) pedí plaza en la residencia que queda justo delante de mi facultad (llego a clase en 2 minutos, lo que tardo en salir por la puerta y cruzar la calle). Maldigo el día en que decidí hacer tal cosa… No hay nada de lo que me arrepienta más, lo digo en serio. Si pudiese viajar al pasado, me diría a mí misma: “No seas imbécil y no le hagas caso a tus padres, buscate un piso con tus amigas que vas a estar mucho mejor”.

Para el que no lo sepa (que dudo que haya alguien que no sepa lo que es), una residencia universitaria es un edificio enorme, con un montón de habitaciones, muy pocas cocinas y, en mi caso, solo una lavandería (que además únicamente tiene dos lavadoras y dos secadoras, y sí, es para todos, así que la situacion está bastante jodida).
Ahora, por partes, os iré describiendo mi “maravillosa” (nótese el sarcasmo) residencia. Empezando por las habitaciones, individuales por supuesto, y con baño incluido (creo que debe ser lo único bueno que le encontré de momento a este sitio infernal), solo te ponen una cama, un escritorio, un armario minúsculo (olvidate de llevar todos los modelitos que tengas para salir por la noche, porque apenas entran unos pocos pantalones, camisetas, alguna sudadera y un par de abrigos) y además en mi caso un fregadero (sí, habéis leído bien, tengo un jodido fregadero en la habitación, que para lo único para lo que sirve es para usar de despensa y poder guardar en algún sitio las patatillas, galletas y demás cosas que decidas comprar para comer mientras trabajas). Lo bueno es que te puedes traer de casa cualquier otra cosa que quieras tener (lo más normal es traerse una tele, pero hay que llevarse también un mueble para ponerla por que dudo que consigas que flote en el aire) y también una nevera, por que si tienes la cocina un pelín lejos de la habitación, (como es mi caso) es lo más cómodo del mundo (aunque puede que tengas suerte, tu residencia tenga neveras, decida sortearlas entre todos los residentes y te toque una).
Las cocinas. ¿Que decir de esta zona fundamental en toda casa? En una residencia, las cocinas son pocas (por lo menos en la mía) y hay demasiada gente en cada una de ellas. Por eso, si vas a hacer la comida y te cuadra que decidiste ir a la misma hora que todos los demás, tal vez te toque joderte un poco y esperar para poder tener un huequecito para cocinar. ¡Eh! Y que no te toque que la gente que cocinó antes que tu dejase la vitro hecha una mierda (como es costumbre para muchos, que parece que no limpiaron en su puta vida y no saben pasar un paño y dejarlo algo decente).
Otra cosa son las alacenas, enanas como no, las cuales lo son todavía más si las compartes con algún amigo (que es lo mejor para poder asegurarte que no te quedas sin una); pero acuérdate de comprar un candado si no quieres que te roben nada (sí, hay gente muy ruin en este mundo que tal vez, solo por divertirse decida robarte alguna cosa que tengas en la alacena).
Otra cosa que llegas a odiar bastante cuando estás en una residencia son los tacones, pero no los tuyos, no… los que odias son los de tus “adoradas” vecinitas, que parece que no tienen otra cosa que ponerse para ir por los pasillos a las 3 o 4 de la madrugada. Por que eso sí, puede que amigos no hagas, pero odio hacia la gente es algo que experimentas casi desde el primer día, cuando llegan a las 2 de la mañana con las maletas haciendo tanto ruido que parece que estén en tu habitación, o lo que se duchan también a esas horas (a ver si no se pueden duchar un poquito antes o por la mañana, que las putas paredes son de papel y se escucha demasiado, sobre todo a esas horas), o las cisternas (que no se de donde coño las sacan pero hacen un jodido escándalo que ni siquiera se me ocurre con que compararlas).

Pero eso sí, lo mejor de todo son las normas (que ni dios cumple, y lo reconozco, yo tampoco). Mis favoritas son 2: La residencia debe estar en silencio (no tiene por que ser un silencio absoluto, solo que no haya mucho ruido) todo el día y absoluto silencio desde las 12 de la noche hasta las 8 de la mañana; y la otra que no debe haber nadie ajeno a la residencia desde las 12 de la noche hasta las 8 de la mañana. La primera no la cumple nadie, pero nadie nadie. Es más, se tiene montado cada escándalo en los pasillos (por lo menos en el que estoy yo) a altas horas de la noche… sí, de esos que no te dejan pegar ojo y que te dan ganas de levantarte de la cama, salir de la habitación y gritarles a todos “¡Callaros de una puta vez, cabrones, estoy intentando dormir!”… pero como da tanta pereza levantarse de la cama, esperas pacientemente a que se callen o a que se vayan con su fiesta a otra parte (un día de estos sin embargo estallaré y les lanzaré la zapatilla a la cara a ver si así se callan). La segunda es, en mi opinión, la mejor de todas las reglas (la cual suelo quebrantar una vez por semana, a ver si se van a pensar que por estar en una residencia mi novio no se va a quedar a dormir un día conmigo), pero yo no soy la única que rompe esa “divertida” regla (un amigo ya se trajo un par de ligues algunos jueves), pero lo más normal es tener siempre cuidado de que no te pillen, claro, aunque eso es bastante difícil.

Una cosa super "divertida" de las residencias (algo que descubri hoy) es lo que pasa cuando salta la alarma de incendio en la cocina. Por ejemplo, si estás en un piso no pasa nada, pero si estás en una residencia una alarma ensordecedora que te llega a poner de los nervios viene acompañada del cierre de las puertas que comunican todos los pasillos.

Pero si solo estaba haciendo unas palomitas en el microondas…

Pero bueno, mi consejo es que si vais a ir a la universidad en una ciudad que no es la vuestra y os tenéis que mudar, no vayáis nunca a una residencia. Iros a un piso con amigos, con vuestra pareja o con un desconocido, estaréis mucho mejo así, lo digo en serio.





Bueno, tras esta "bellísima" colaboración he llegado a dos conclusiones: no iré nunca a una residencia y mi novia es una malhablada.