Karen

-¿¡Por qué lo has hecho!?

-Laura, cálmate…

-¡No me digas que me calme! ¿¡Por qué lo hiciste!? ¡Responde!

-Por que podía.

-¿Cómo… cómo que por que podías?

-No es tan difícil de entender. Tenía la oportunidad de hacerlo y la aproveché.

-¿Y ya está? ¿Eso es todo lo que pretendes decir después de de haberla matado?

-Sí, ¿Por?

-¡Eres un monstruo! ¿Cómo has podido?

-Ah, ¿Ahora yo soy un monstruo? ¡Tú también la odiabas tanto como yo! Era un ser despreciable que no se merecía seguir en este mundo.

-¿Que no se merecía seguir en este mundo? ¿Pero tú quién te crees que eres para juzgar si los demás deben o no seguir viviendo?

-No entiendes nada.

-¿Que no? ¡Pues explícamelo!

-El que nada sabe nada entiende… y tú entiendes tan poco…

-Estás loca. Voy a llamar a la policía.

-No, no vas a hacer nada de eso.

-¿Y qué harás para evitarlo? ¿Planeas acaso matarme a mi también?

-…

-…¿Karen?

-…

-¿Vas… vas a matarme de verdad?

-Lo siento, querida, pero ahora que me has demostrado que no estás conmigo… no puedo dejarte por ahí.

-Karen, detente por favor, baja el arma, tú no quieres hacer esto…

-Al contrario, llevo tiempo harta de tus tonterías de niña pequeña. Ya nos volveremos a ver. O tal vez no.

-Karen, no tienes porqué hacer esto, somos amigas, buscaremos a alguien que te ayude…

-Tú simplemente no pienses en la posibilidad de que no haya nada después de la muerte. Sería terrible que tu último pensamiento fuese ese.

-¡Karen, no!