Omerta y Gomorra

La primera vez que oí hablar de Roberto Saviano y de su novela Gomorra, fue a raíz de que en el telediario se diera la noticia de que había sido amenazado de muerte por la camorra italiana y que había pasado a estar bajo vigilancia policial durante las 24 horas del día. Más tarde me enteré de que se había rodado una película basada en el libro (hoy me he enterado de que la han desechado como candidata al Oscar como mejor película internacional).

Se han escrito muchas novelas y rodado muchas películas sobre la mafia italiana, pero lo que realmente diferencia la obra de Roberto Saviano es la crudeza con la que retrata las actividades delictivas de la mafia y su sangre fría a la hora de desvelar secretos del inframundo criminal, dar nombres, lugares…acabas siendo consciente de que estas actividades se ven reflejadas en aspectos tan cotidianos como son el reparto a domicilio de una tienda del barrio, o que pueden llegar a tener efectos tales como el aumento de mortalidad por cáncer en una región entera.

Y de ahí vienen los problemas que tiene Roberto Saviano con la mafia, en su atención por los detalles y su habilidad por hacernos ver que estas actividades son algo cotidiano. El crimen organizado tiene un código de silencio; la Omertá. Esta ley del silencio prohíbe cualquier tipo de colaboración con las fuerzas del orden público, aunque uno haya sido víctima de un crimen.

Según Antonio Cutrera (una de las primeras personas que investigó a la Mafia como organización), el uso de la Omertá viene de una leyenda siciliana en la que un hombre herido le dijo a su asaltante “Si vivo te mataré. Si muero, estás perdonado”; para Cutrera el hecho de ser considerado un informante, un soplón es la peor condena que puede recibir un hombre.

Otra definición de Omertá podría ser la propuesta por Rick Porrello en su libro The Rise and Fall of the Cleveland Mafia: “Quién acuda a la ley causando perjucio a un compañero o está loco o es un cobarde. Quien no puede cuidarse sin la protección de la policía es ambas cosas. Es tan cobarde denunciar a la justicia los delitos de otro, aunque los haya cometido contra ti, como lo es no vengar una herida causada por la violencia. Es estúpido e inconcebible para un hombre herido traicionar el nombre de su asaltante, porque si se recupera, naturalmente querrá vengarse él mismo”. La aplicación de la Omertá puede verse claramente en la trilogía de El Padrino, aunque a mi parecer alcanza mucha más profundidad en la novela original de Mario Puzo.

También hay que tener en cuenta que Gomorra se centra en la Camorra de Nápoles. Esta organización es totalmente opuesta a la imagen que tenemos de la mafia tradicional, de la Cosa Nostra, que siempre tiene una cabeza visible que mueve los hilos de una manera más o menos sutil.

La camorra es un grupo de distintos clanes de delincuentes y cada uno se encarga de un “sector empresarial”, llegando a cubrir prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana de Nápoles (como una hidra, aunque le arranques una cabeza te puede comer con las otras y luego regenerar la arrancada). Olvídate de los trajes de mafioso y ponte un chándal de tactel, porque aquí para ser mafioso hay que ensuciarse las manos.

Por ejemplo, la película (atención spoilers), se centra en cuatro historias distintas:

– Una antigua cantera reconvertida a vertedero de residuos tóxicos y que durante años ha estado contaminando la región de Campania; haciendo que la mortalidad por cáncer haya aumentado en un 21%.

– Un barrio de viviendas semiderruidas en el que se ve la lucha de dos clanes por tomar el control del mismo; el tráfico de drogas y los ritos iniciáticos a los que se somete a los chavales que quieren ser parte del clan.

– Dos chicos que no quieren someterse a ningún clan y que creen que por tener un arma en la mano son los reyes del mundo, (su actitud me recordó mucho a Tony Montana, pero éste por lo menos llegó a tener un imperio…).

– Un sastre que ha trabajado toda su vida en una fábrica decide que quiere ganar más dinero y acepta la proposición de un “empresario” chino para que enseñe a fabricar a sus esclavos vestidos que luego lucirán las estrellas de Hollywood.

Un poco de música para acabar:

Lamb of God – Omerta

Un saludo