¿Para qué sirven los inventos?

La historia nos dice que el afán de superación del ser humano es el detonante para la creación de objetos y artilugios que nos faciliten la vida. ¿Facilitarnos la vida? ¿Y quién fue el lumbreras que inventó la lata? Ese hombre era un mala persona, para qué inventa las latas sabiendo que nadie había inventado el abrelatas.

La siguiente conversación es una reconstrucción del diálogo mantenido entre el inventor de las latas y el mecenas que le financió el proyecto:

Mecenas: Estoy hasta las narices de comer sardinas en escabeche rancias, necesito que inventes algo para conservar los alimentos durante más tiempo.
Inventor: Tengo justo lo que necesitas, la lata.
Mecenas: Interesante, pero…¿Esto cómo se abre?
Inventor: No se puede, está cerrado herméticamente para conservar todas las propiedades de los alimentos.
Mecenas: Coño, ¿pero de qué me sirve conservar los alimentos si luego no puedo comerlos?
Inventor: ¿Los conserva o no? Haberme dicho que querías que se pudiera abrir; además, ya inventará alguien algo…


QUIERO COMERME LOS MEJILLONES!!!

Y así fue, 50 años después el abrelatas fue inventado y los soldados dejaron de morirse de hambre en las guerras. Los niños por fin podían comerse los calamares en su tinta que su madre les ponía para que almorzaran el recreo; todo era alegría y felicidad!

Pero esto derivó en otro problema mucho mayor; el ansia del ser humano por consumir alimentos enlatados propició que apareciera la obesidad y por eso tuvimos que inventar al Dietista; un ser con reminiscencias nazis y apariencia de médico que te tortura privándote de alimentos.

Pero no todos los inventos han tenido una historia tan negra, algunos han surgido de la desesperación humana y son una prueba clara de que inventamos cosas que lleven a cabo tareas que estamos hasta los eggs de realizar.

Todos conocemos a Thomas Alva Edison, ese tío que inventó un porrón de cosas, entre ellas el fonógrafo. La historia nos dice que Edison buscaba un artefacto capaz de grabar sonidos para luego reproducirlos; cuando por fin lo consiguió, la primera frase que grabó fue “Mary had a Little Lamb”, que era la canción que le cantaba a su hija todas las noches antes de acostarse.

Lo que la historia no nos cuenta es que Edison sufría de insomnio, ataques de ansiedad y brotes psicóticos; todo esto porque todas y cada una de las noches tenía que repetirle la cancioncita de marras a su hija. ¿Qué hizo el fonógrafo? Salvarle la vida a Edison, porque ahora su hija podía disfrutar de su canción favorita sin poner en peligro la salud mental de su padre.

Aunque bien pensado, bien podrían haberlo ingresado en una institución mental, porque sin su invento, puede que ciertos habitantes de este magno país que es España no hubieran llegado a esta conclusión:

Y hablando de España, ¿sabíais que la fregona es un invento español? A finales de los años 50 la estructura familiar dictaba que el macho alfa (o cabeza de familia) era el encargado de la entrada de dinero en el hogar, mientras que la mujer estaba avocada a realizar las tareas de la casa:

Macho alfa: Hola cariño, ¿qué tal el día? ¿qué hay de comer?
Esposa sumisa: Estoy destrozada, me duelen las rodillas de agacharme para limpiar el suelo con un trapo húmedo, me podías ayudar de vez en cuando con las tareas del hogar…
Macho alfa: Ya pensaré en algo…
Pensamiento del macho alfa: Me las tengo que ingeniar porque yo paso de ponerme con un trapo a limpiar el suelo, Eureka! ¡Si le añado un palo al trapo a mi esposa le dejarán de doler las rodillas y yo quedó como un tío moderno que ayuda en las tareas del hogar!

Y el resto ya es historia…

Un saludo