El monte Fuji desde mi despacho

En Japón ha llegado el invierno antes de lo previsto. Y yo estoy feliz. Me encanta el invierno; y por dos razones fundamentales. La primera es que hace frío y yo adoro el frío. El calor me repele. La otra razón es que el aire (especialmente en la mayor metrópolis del planeta) es más claro, más "limpio", dentro de lo que cabe.

Y una de las ventajas de tener un aire claro y libre de smog es la posibilidad de ver el monte Fuji, mi otro lugar favorito de Japón, junto a la Tokyo Tower. Aunque está los suficientemente cerca de Tokio como para poderse ver desde cualquier edificio alto, conseguir observarlo es raro, especialmente en las otras estaciones del año. Yo diría que sólo se puede ver un 10% de los días del año, la mayoría de ellos en invierno. Es triste, pero es así.

Y hoy ha sido uno de esos días afortunados. Cosa doblemente rara, porque ayer también lo fue. Y yo, como buen periodista, siempre llevo mi cámara compacta conmigo y le he sacado algunas fotos desde la ventana de mi despacho situado en un rascacielos del barrio de Ebisu, en el distrito de Shibuya.

Disfrutadlas.