Noche de salsa en Tokio

Hace unos días me fui de bailoteo a un bar de salsa de Roppongi. No hay nada mejor para mi cuerpo y mente que dejarme ir al ritmo de la salsa en mi ciudad favorita. Y si es acompañado de algunas de mis niñas, pues mejor que mejor.

La verdad sea dicha, no soy un buen bailarín. Pero le pongo empeño y al poco le agarro el truco a los pasos de casi cualquier baile. Esa noche tuve de maestra a Eriko. Pobrecilla, la paciencia que tuvo al sacarme una y otra vez al "ruedo" para aleccionarme. Incluso negaba las invitaciones de algunos maromos para tener tiempo para mi. ¡Qué mala eres, Eriko! ^-^ Pobrecillos.

La que sí es una bailarina como la copa de un pino es una de las amigas de Eriko que vino. Guau. Llegó algo más tarde que nosotros, una vez ya estábamos en la mesa; y nada más entrar y para calentar (nunca mejor dicho), se dedicó a contornearse delante mío de una manera que… Casi la pongo mirando hacia Corea del subidón que me dio, ¡jajaja! Le dije: "por lo menos podrías decirme tu nombre, ¿no?". Se rió, me lo dijo al oído, y continuó con el contoneo. Y yo más feliz que unas pascuas (ardientes), claro. ^-^

El ambiente de un bar de salsa de Tokio es bastante diferente al de otros lugares del mundo, como era de esperar. Todo es mucho más suave. Las miradas fluyen en el aire y el cortejo es más delicado. Hay una norma no escrita que dice que tienes que bailar con todas las chicas del local. Y casi siempre son ellas las que se acercan. Los chicos japoneses son más remilgados a la hora de sacar a bailar a las nenas. Aunque eso no quita que en el momento más embarazoso de la noche, un chico se me acercara y me diera conversación con las intenciones bien claras. Joder, no le dije que se fuera a la mierda y que a mi lo que me van son las mujeres, porque esto es Japón y hay que ser cortés. Así que fui "cortés". Le "corté" la conversación y me dediqué a seguir hablando con mis amigas. Eso sí, qué desperdicio de hombre, por dios, porque el cabrón era guapo y todo ¡jajaja! ^-^

En fin, otra noche con compañía femenina para recordar durante mucho tiempo. Y van tantas… La noche de Tokio es un deleite continuo. Y para un cazador como yo, mucho más.

 
La del contoneo es la de la izquierda ^-^