Gracias, amiga invisible

Me acaba de llegar hace escasos minutos el regalo de mi amiga invisible desde España.

Un cava gran reserva numerado y un par de longanizas de su pueblo. Genial. Entre esto, lo que me envía mi querida madre y lo que compro de importación aquí en Tokio estas navidades me estoy poniendo morado y le estoy dando al (buen) alcohol más de lo que desearía. Pero bueno, como lo comparto con mis niñas, no hay problema. Y tan contentas de comer y beber cosas de España, que por aquí gustan mucho.

¡Gracias niña española!