Comenzando el año con buen pie

Aquí en Japón la tradición manda que lo primero que hay que hacer una vez entramos en el año nuevo es ir al templo a agradecer el año que ha finalizado y a pedir por el que entra.

En este país hay dos religiones principales: el budismo (que más que una religión es una filosofía de vida) y el sintoísmo. Ambas están tan entremezcladas que se podría decir que los japoneses practican el "sintobudismo", palabra completamente inventada por mi, claro ^-^. De hecho, lo normal es que en un templo budista haya en su interior un santuario sintoísta. ¿Extraño? Joder, que estamos hablando de Japón. ¿O es que nunca habéis visto una iglesia dentro de una mezquita? Mm… ¿No? Bueno, pues para que os hagáis una idea de lo que significa lo que estoy contando, sirve como ejemplo.

Como buen japonés (de Tokio, y a mucha honra), una vez vista la cuenta atrás para el año nuevo en el templo que hay debajo de la Tokyo Tower (impresionante), me fui al templo de mi barrio con mi queridísima amiga Emi para rezar y estar a bien con Kamisama.

Evidentemente había cola para entrar. Unas dos horitas. Para los estándares japoneses eso no es nada. Pero nada de nada. Y eso que era un templo de barrio, chiquito. Si llega a ser un templazo del calibre de Asakusa, la espera hubiera sido hasta el amanecer. (Nota del jefe del blog: Aquí a estas alturas del año amanece sobre las 5 o antes).

Despues de la cola y subidas las escalinatas de acceso, llegó la hora del rezo. Es muy sencillo y rápido (más que nada porque hay gente esperando ^-^). Nos lavamos las manos con el cazo sagrado para poder juntarlas de manera pura. Acto seguido echamos unas monedas al receptáculo habilitado para tal fin y hacemos tocar la campana tres veces. Juntamos las manos, cerramos los ojos agachando ligeramente la cabeza y rezamos. En nuestra mente damos las gracias por el año anterior y pedimos nuestros deseos para el nuevo. Hacemos una reverencia al final y nos vamos. Toda una experiencia (¿religiosa?).

Emi me hizo la foto de rigor. Hacía un frío intenso y eran sobre las 3 de la madrugada. Pero yo estaba feliz. Empecé el año de la mejor manera posible.