Cine de terror (I): La Profecía (The Omen, 1976)

Hoy voy a iniciar un ciclo de entradas sobre cine de terror, concretamente las películas que a mí de pequeño me quitaban el sueño. Y nada mejor que empezarlo con todo un CLASICAZO con mayúsculas: La Profecía

 

Esta película está dirigida por Richard Donner (Superman,1978) y protagonizada por un grande del celuloide como era el desaparecido Gregory Peck. Huelga decir que Peck borda su papel. El guión viene firmado por David Seltzer, quien a su vez era el autor de la novela en la que se basa la peli.

 

 

La historia comienza cuando un diplomático americano, Robert Thorn (Peck), recibe la noticia de que el niño que esperaba su esposa ha nacido muerto. Mientras se lamenta por la pérdida y por el duro golpe que supondrá para su mujer (no era el primer aborto que sufría la pareja), es persuadido por un sacerdote para que adopte en secreto un niño nacido esa misma noche y que, según el religioso, ha perdido a su madre en el parto. Thorn acepta con la intención de evitarle el disgusto de la pérdida a su esposa.

5 años después, la niñera de Damien, que así se llama el niño, se suicida durante el quinto cumpleaños de éste. Conmocionados por el suceso, Thorn y su esposa contratan a una enigmática mujer, la señora Baylock, para que reemplace a la niñera desaparecida. Desde un primer momento, Baylock muestra un inquietante y ansioso interés por el niño…

 

La inquietante Sra. Baylock se muestra obsesionada por la seguridad de Damien

 

A todo esto, Thorn comienza a recibir advertencias de un sacerdote acerca de la verdadera identidad de su hijo, a las que el ahora embajador americano en Inglaterra no da ninguna credibilidad.

 

Después de la extraña muerte del cura, Thorn recibe la visita de un periodista y fotógrafo que le pone al día acerca de las especulaciones del religioso: según él, Damien es el hijo del Diablo, el Anticristo anunciado por el Apocalipsis, cuya intención es utilizar la influencia de los Thorn para medrar políticamente y apoderarse del mundo. Ambos deciden viajar a Roma para visitar el hospital donde Damien y el hijo biológico de Thorn nacieron cinco años atrás con la intención de averiguar el verdadero origen del niño. Sospechosamente, el edificio había sufrido un incendio al poco de nacer Damien, perdiéndose en el fuego todos los documentos y los registros. De todas formas, una enfermera les asegura que allí jamás se había tramitado adopción alguna…

Thorn comienza a investigar los verdaderos orígenes de Damien

 

Tras esto, los dos hombres localizan al sacerdote que había convencido a Thorn para que adoptara a Damien y que llevaba años retirado en un apartado monasterio a las afuera de Roma. Él los remite a un antiguo cementerio etrusco donde, según el cura, se encuentra enterrada la auténtica madre de Damien. El horror se apodera de Thorn cuando los dos hombres abren la lápida y descubren un esqueleto de animal. Junto a esa tumba, se encuentran la del hijo biológico de Thorn, cuyo cráneo muestra un fuerte golpe, lo que confirma que no nació muerto sino que fue asesinado como parte de una diabólica conspiración. A todo esto, en Inglaterra la mujer de Thorn es asesinada por Baylock.

Thorn descubre que la madre biológica de Damien es una hembra de chacal

 

 

 

 

Ambos deciden viajar entonces a la ciudad de Meggido,en Israel, para encontrarse con Bugenhagen, el único hombre que puede informarles sobre el niño y de cómo acabar con él. Para ello, Bugenhagen les entrega siete dagas sagradas, que constituyen el único arma que puede dañar a Damien en la Tierra. Aunque en principio Thorn se muestra reticente a utilizarlas, la violenta y misteriosa muerte del fotógrafo mientras ambos discuten sobre ello termina por convencerle.

 

Thorn regresa a Inglaterra y, después de confirmar la naturaleza diabólica del niño gracias a una marca de nacimiento, tres seises ocultos debajo del cabello, trata de llevarse a Damien a una iglesia, único lugar donde las dagas tienen poder para destruirlo. Baylock lo ataca y trata de detenerle, pero Thorn consigue acabar con ella. Después de una precipitada y aparatosa huida de la mansión que llama la atención de las autoridades, Thorn logra llevar a Damien ante un altar, pero justo antes de clavarle la primera daga es interceptado por la polícia y muerto de un disparo.

Tras oficiarse el funeral solemne de Thorn y su esposa, la película acaba con la imagen de Damien cogido de la mano de su nuevo tutor, uno de los asistentes al sepelio… el presidente de los EEUU…

 

 

El film es un auténtico thriller psicológico, sin duda una de las películas más terroríficas de la historia, sin la necesidad de mostrar, prácticamente,ni una gota de sangre.

Uno de los puntos fuertes de la misma es, sin duda, la magnifica y acojonante banda sonora de Jerry Goldsmith, que alcanza su apogeo con el sublime Ave Satani:

 

 

Secuelas

La película contó con dos secuelas, la primera bastante correcta (aunque sin alcanzar la maestria de la original) y la segunda un auténtico despropósito que desaprovechó de la manera más lamentable lo que podría y debía haber sido un apoteósico final.

Existe también una cuarta parte en forma de horrendo telefilme (La Profecía IV: el renacer, 1991) que prefiero ignorar directamente. De hecho, en el recopilatorio de la saga en Blue-Ray ni siquiera se han molestado en incluírla, tal y como ocurrió con la primera edición en DVD.

 

La maldición de Damien (Damien: Omen II, 1978): Tras la muerte de sus padres, Damien es adoptado por sus tíos (¿pero no habíamos quedado que su nuevo tutor era el presidente de los Estados Unidos?) y poco a poco descubre su diabólica naturaleza y su inmenso poder…

 

El desconocido Jonathan Scott -Taylor encarna

magistralmente el papel del adolescente Damien

 

 

Una vez consciente de sus diabólicos orígenes,

Damien no duda en acabar incluso con su propia familia.

 

 

 

 

 

El Final de Damien (Omen III: The Final Conflict, 1981): Como veis, el título en español es un lamentable spoiler al estilo de La semilla del Diablo. El argumento nos explica como un Damien ya adulto intenta asaltar el sillón presidencial de la Casa Blanca. El final de la peli es uno de los más lamentables de la historia del cine, precipitado y absurdo.

La actuación de Sam Neil como Damien, lo único rescatable de "El final de Damien"

 

En 2006, nos llegó un remake de la original totalmente olvidable y que no aportaba absolutamente nada a lo ya visto. De hecho, es una repetición escena por escena de la versión de 1976. Un ejemplo flagrante de la ley del mínimo esfuerzo. Se estrenó el 6 de junio de 2006 (6/6/06).

Harvey Stephens, el Damien de 1976, en un breve cameo

en el remake de 2006

 

Bueno, hasta aquí el repaso de hoy a una de las mejores películas de terror de todos los tiempos. El próximo día más y seguramente mejor. Un saludo a todos y gracias por vuestro tiempo.