Session 9, la película del fin de semana

Hace ya un tiempo que iba detrás de esta película, pero entre unas cosas y otras nunca terminaba de verla. Ayer se me presentó la oprtunidad perfecta y la vi desde desde el principio hasta el final, sin interrupciones. Vamos, lo que espera uno cuando decide ver una película.
 
Más de un amigo me la había recomendado, diciendo que era thriller psicológico del bueno, que incluso se codeaba con clásicos de la talla de "El Resplandor". Obviamente yo tenía mis dudas, pero tras haber leído en más de una ocasión que esta película había servido de inspiración a los creadores de Silent Hill, mi interés se multiplicó. Pensaba que me iba a encontrar con otra pequeña joya como "La escalera de Jacob", la otra gran fuente de inspiración para las criaturas del pueblo maldito. Pero como ya debéis imaginar, mi decepción ha sido bastante grande.
 
Calcando el esquema de Kubrick descaradamente, Brad Anderson (director de session 9), plantea la película por capítulos, siguiendo el trabajo de un equipo de limpieza "hiper-profesional" en un psiquiátrico abandonado a lo largo de una semana. Lo que comienza como la única forma de salvar la pequeña empresa de limpieza del "protagonista", un tal Gordon Fleming, termina convirtiéndose en una descontrolada sucesión de traición y muerte. El problema, bajo mi punto de vista, es el desarrollo de esta idea. Como suele pasar con las películas de miedo, falla la forma y no el contenido.
 
Los comienzos de la narración son lo mejor de la película. Cada uno de los personajes se desarrolla a un ritmo lento pero interesante, dejando lagunas muy bien situadas para que nuestras neuronas comiencen a desarrollar explicaciones para las tensiones que sutilmente se dejan ver entre los cinco limpiadores. Desde el principio, resulta obvio que hay algo que no cuaja entre ellos. Al igual que sucedía en K-Pax, por ejemplo, los acontecimientos juegan con nosotros para que dudemos entre la explicación "sobrenatural" o la más simple locura colectiva. Cuando por fin se desmorona todo, la película cambia por completo de tercio y acelera la explicación dejando una sensación muy agridulce. No voy a desvelaros el final, pero os diré que me pareció tópico e innecesariamente engañoso. 
 
Hay una diferencia fundamental entre engañar y ser conducido a una conclusión errónea sutilmente. Lo primero te hace sentirte estafado. Utilizar gran parte del metraje con sucesos que resultan ser completamente ajenos a la trama principal me cabrea. Con el maquinista,del mismo director, no sucedía esto. Todos los elementos de la trama se unían para dar una explicación coherente. En session 9, todos los recursos utilizados para confundirnos son superfluos. Pero, obviamente, esto es una cuestión personal. Algunos pensarán que el engaño es magistral porque les resultó impredecible -o todo lo contrario, me da igual.
 
En cualquier caso, me quedo con los primeros compases, cojonudos, la gran ambientación -esas sillas de ruedas abandonadas en pasillos derruidos que todo jugador de silent hill reconocerá- y la frase del final, que es simplemente genial:
 
-¿Dónde vives, Simon?
-Vivo entre los débiles y los enfermos, doctor.
 
Mi valoración personal: 5