Perversidad, la película del fin de semana

Scarlet street = Perversidad… ¡Allé voy con la crítico!
 
Ya iba siendo hora que hablara de una película que me gusta de verdad. Seguro que ya empezaba a dar la imagen de un crítico amargado que pone a caldo a todo cristo para divertirse. Dado que eso último es tan cierto como que, de repente, el mundo se ha llenado de Dioses y más Dioses, tendré que esforzarme por engañaros. Hoy, muy a  mi pesar, veremos una buena película. 
 
Perversidad es un drama dirigido por el ilustre Fritz Lang que cuenta la triste y patética "aventura" de un pobre diablo llamado Christopher Cross. El desafortundado protagonista es un humilde -pero respetado- cajero que vive atrapado entre la indefensión y la incapacidad: casado con una viuda tiránica, acepta con apática indiferencia las miserias de su existencia; tímido, retraido y demasiado viejo como para esforzarse por cambiar, su falta de vitalidad se traduce en un desmedido respeto por los demás que alcanza cotas de absoluta sumisión. La única alegría entre su continuo agobio existencial es el trato que recibe de sus compañeros de trabajo, incluso de su jefe. Sin embargo, en el fondo, Christopher ansía escapar del banco para dedicarse a la pintura, el sueño de su vida. Por supuesto, la inseguridad y el continuo rechazo que sus obras producen en su mujer -la única testigo de su arte- le impiden lanzarse en su búsqueda.
 
"Sólo te pinto las uñas de los pies porque desde este ángulo puedo ver si llevas ropa interior, Mbwhahahaha"
 
Pero un día, por pura casualidad, su vida cambia radicalmente. Paseando de vuelta a casa, asiste atónito a una pequeña escaramuza: un hombre golpea indiscriminadamente a una mujer, que acaba tendida en el suelo. Sin pensarlo demasiado, corre a ayudarla. El agresor huye y la mujer se recupera en poco tiempo…a partir de ahí, comienza una relación entre ambos cimentada en una sarta de mentiras. Poco puede hacer Christopher para no sucumbir ante los encantos de la joven muchacha, completamente ajena al infierno que este accidente fortuito desencadenará. Lo que empieza como el sencillo jugueteo de una persona agradecida, terminará convirtiéndose en una sórdida trama para desplumar al humilde banquero. 
 
Estamos ante una de las obras más reconocidas de un director que tiene a sus espaldas increibles films de culto como Metropolis o M, el vampiro de Düsseldorf. Esto no quiere decir que tengamos que quedar atónitos ante la genialidad de su metraje, obviamente trata un tema que puede no gustar, pero creo que independientemente de su contenido, el desarrollo de la historia tiene los matices de una obra respetable. Estoy hablando, sobre todo, del complejo carácter de su protagonista; o de la terriblemente seductora Kitty, la malvada mujer que pone en marcha los acontecimientos.

La película juega con nuestros sentimientos. Trata injustamente a sus personajes… nos hace sentir pena por los egoístas y repulsión por los débiles. Christopher Cross, epítome de la pusilanimidad, es el claro ejemplo de un hombre desesperado, que sumido en el más horrible de los dolores, reacciona de forma inesperada…incluso para él mismo. La evolución que sufre a lo largo de la película es sencillamente magistral. Kitty, por su parte, exponente de la vitalidad -el polo opuesto al protagonista: joven, guapa y muy egoísta-, se dejará seducir por el poder que ejerce sobre el desafortunado cajero para cometer junto a su amante los más crueles actos de manipulación. Las consecuencias de sus mentiras tendrán un alcance difilmente previsible.
Creo que es una película que todos deberíamos ver. A diferencia de otras de la época, ha envejecido muy bien. Eso sí, si tienes ganas de reirte, mejor ponte otra cosa. Perversidad es una película dura, que cuenta una historia muy desagradable. El título ya debería darte una pista.