GunGirl 2

Alguien me dijo una vez que a los escritores noveles no les delata únicamente su falta de técnica. A fin de cuentas, la técnica no es más que un disfraz sutil (aunque de importancia decisiva). Lo que irremediablemente les señala como advenedizos en aquello de mezclar letras con desparpajo, es el exceso de ambición.

No me interpretéis mal, la ambición como tal no tiene nada de malo; sin embargo, la ambición del creador novel, sea cual sea su campo, suele ser brutalmente desproporcionada. Y no se trata tan solo de un rasgo del carácter. Tómese como ejemplo la primera parte del juego que hoy nos ocupa 1 .

Cuando alguien se decide a crear un videojuego, y descubre que puede dar forma a sus propias fantasías videojueguiles, se abre un mundo de posibilidades abrumador. En ocasiones, demasiado abrumador. Es fácil dejarse llevar por la ambición y olvidarse de todo lo demás –cometiendo así multitud de errores que todo el mundo ve excepto su perpetrador-. Afortunadamente, Gungirl 2 ha sabido deshacerse de los muchos, muchísimos puntos negros del, por otra parte, prometedor primer Gungirl.

Pasen y vean, pues, la enésima ración de casquería y escotes ridículamente sugerentes. Bienvenidos al caótico mundo de Gungirl 2.

Alguna vez he comentado que el género zombie no se cuenta entre mis predilectos. Aun así, en esto de la ficción, resulta poco menos que imposible no darse de bruces con algunos. Aunque hay excepciones, este tipo de productos suelen gustarme sólo cuando no se toman demasiado en serio a sí mismos. Como seguramente ya sospecháis, Gungirl 2 no es más que una parodia desenfadada de muchas de las manifestaciones en las que los muertos vivientes han hecho acto de presencia. Eso, y un frenético y adictivo juego de acción.

Una de las mejores bazas de esta fantasía de tiros postapocalíptica es ofrecer mucho más de lo que aparenta. Sin demasiados preámbulos, a través de una presentación deliberadamente simple y tontorrona, nuestro álter ego se calzará una semiautomática para enfrentarse con la cruda realidad… ¡Sí señor! ¡Habéis acertado! El mundo se ha convertido en una enorme ruina llena de devoradores de cerebros. Y por supuesto, no vamos a permitirlo.

Cliché tras cliché, Gungirl 2 se regodea en sus tópicos. Todo cuanto veáis en pantalla carece de la más mínima originalidad, y sin embargo, todo luce con una solidez y acabado envidiables. Desde las muchas referencias cinéfilas, esparcidas por doquier con imaginación y buen humor, hasta el machacón y endiablado ritmo de su jugabilidad. Lo que aparentaba ser un shooter bidimensional del montón, se descubre como una inusitada aventura metroidvaniesca de altos vuelos. Eso, claro está, si se tiene la paciencia suficiente para terminar el extenso prólogo que desemboca en la inesperada exploración libre.

Aunque el núcleo jugable es sencillo, a medida que avanzamos se le añaden más y más variables. La más llamativa y disfrutable es la de las armas, que recuerda, y mucho, a los clásicos juegos de tiros pre-consoleros (yo he creído reconocer armas del doom, e incluso del painkiller). Las necesitaremos, sin duda, para quitar de en medio a las hordas interminables de zombies… y no he dicho interminables a la ligera.

El mayor de nuestros problemas en Gungirl 2 será el flujo constante de enemigos, que surgirá del suelo siempre y cuando haya lápidas cerca. Estas lápidas, curiosamente parecidas a las “casas” de enemigos del Gauntlet, serán una constante en los muchos parajes que visitemos. He aquí otra de esas variables cachondas e inesperadas que tanto abundan: cuanto mayor sea nuestro arsenal, y más porcentaje de juego hayamos completado, más clases de zombies surgirán de las entrañas de la tierra. La imaginación puesta en los bichejos caníbales es digna de alabanza, y proporcionará un reto más que considerable al jugador más pintado.

Pero son otro tipo de detalles los que consiguen convertir a esta segunda parte en algo más que un simple mata-mata visceral. Su creador ha querido otorgarle profundidad tomando prestada la libertad de los juegos de aventura, así como unas cuantas gotas de personalización rolera. A mi juicio, son estos dos elementos los que hacen de Gungirl 2 un juego a tener en cuenta. Las búsquedas secundarias, la libertad de movimiento por el extenso mapeado, las esferas de poder al estilo metroid, las posibilidades de especialización del personaje… cualidades completamente inesperadas y muy bien implementadas.

A pesar del considerable esfuerzo en el esquema jugable, ciertas lagunas empañan el excelente trabajo del desarrollador. Es una verdadera lástima que las muchas sorpresas que nos aguardan no puedan enmascarar del todo lo repetitivo de su propuesta. A pesar del factor exploración, la interminable aparición de lápidas y el consecuente enfrentamiento con ejércitos de no-muertos acaba resultando cargante. La situación empeora cuando las combinaciones de zombies, en proporciones absolutamente desconcertantes, se adueñan de todo el escenario obligándonos a luchar lo queramos o no.

Por otra parte, explorar más a fondo el elemento rolero, distanciándose un poco del sistema metroidvaniesco (un sistema demasiado común en los videojuegos independientes), le habría sentado de lujo. En ocasiones, los objetos clave de la trama, así como algunos potenciadores, se esconden en rincones demasiado azarosos. Todo esto, sin embargo, hará las delicias de los amantes de la dificultad y jugabilidad de vieja escuela. 

Técnicamente es soberbio, aunque aparenta más bien lo contrario. No cabe duda de que los diseños no son nada del otro mundo, y a pesar de ello, el acabado es sensacional. Los personajes (tanto los dos protagonistas como los npcs) son meros “pinypones” sin excesivo celo en sus detalles; con los escenarios, ocurre más o menos lo mismo. Pero contra todo pronóstico, ver el juego en movimiento no tiene precio. La mezcla de efectos de luces y colores, con el brillante apartado sonoro, ofrece un espectáculo que por razones obvias me ha recordado a una versión algo más sangrienta de los tiroteos del inigualable IJI.

No en vano, la banda sonora ha sido compuesta por Josh Whelchel, que ya hizo un trabajo magnífico con el maravilloso “The Spirit Engine 2”. Menos extensa que la del RPG, los temas de Gungirl 2 se mueven entre el guitarreo más descerebrado y el ritmo pausado de los escenarios tenebrosos. Algunas melodías son claros homenajes a los referentes de la acción de los 90, que cualquier viejuno del lugar reconocerá fácilmente. No dudéis en escuchar algunos de los temas en este link.

Aunque muchos lo tacharán de mata-ratos descerebrado (no sin razón), lo harán a riesgo de perderse sus muchas virtudes, escondidas en una profundidad jugable perfectamente ensamblada. Tan solo su exigente dificultad, que deriva en un sistema demasiado repetitivo, lo aleja de la majestuosidad de otros referentes independientes.

Posiblemente, los fanáticos de este tipo de ficciones le saquen mucho más jugo (como comentaba al principio, las referencias son constantes), así como los amantes de la acción frenética noventera. Y si no os encontráis en uno de esos dos grupos… bueno, ¿cómo negarse el capricho de pasar una tarde aburrida reventando zombies con una rubia en tacones? Ni Miranda Lawson, oiga.



1.
El primer Gungirl es un shooter que plagia innumerables contenidos de juegos comerciales; con todo, posee bastante más calidad de la que parece. Poco más o menos como su segunda parte, aunque en menor medida. (VOLVER)