Treasure, Treasure – Maint joyau dort enseveli

Por Gafapasteich (Chouza para los veteranos)


11 de octubre de 2008

  Creo que hay un chico nuevo en el pueblo. Lo he visto en la piscina. Qué piel más blanca, pareciera que de un momento a otro fuera a resquebrajarse y a salir un polluelo su interior. Tuve que dejar de mirarlo porque la montura de mis gafas empezaba a chisporrotear como las pelis antiguas.

  Qué pasada…

13 de octubre de 2008

  Ay, qué cansancio. Llevo toda la tarde preparando la mochila para la excursión de mañana. Vamos a ir todos los del club de natación. Sería genial si mi madre no me obligara a ponerme esta estúpida gorra roja. La odio. Me la pondré siempre. Porque sí.

16 de octubre de 2008

  ¡Ay ay ay ay! Qué emoción, perdón por no escribir ayer, pero es que he tenido un finde de lo más loco.

  La excursión fue terrible, me mareé como una boba en el autobús y Lemi no paraba de molestarme con su estúpida cámara de fotos sumergible. Luego tuvimos que caminar un montón por el bosque hasta llegar al río. Íbamos de excursión al río, a bañarnos. Sorprendente.

  Cuando llegamos me senté en una piedra azul. Qué cansada estaba jope… El sol era como mermelada de albaricoque y las nubes soltaban migas cada vez que se frotaban unas con otras.

  Me sentía fatal de verdad, seguro que estaba pálida como la corteza de los árboles y mis mejillas eran del color del vómito. También estaba el chico nuevo. Me miraba reflejada en el barro húmedo. Creía que era un psicópata.

  Al final me bañé cuando casi todos empezaban a salir del agua. Qué hermosas me parecieron las piedrecitas del fondo a través de la superficie. Al salirrr tenía un frrrío trrremendo, así que me vestí rápido y mojé toda la ropa. La gorra también.

  Como fui la última en subir al autobús me tocó sentarme con el enfermo del chico nuevo. No sé si se daría cuenta, pero tiene una pierna de lo más calentita. Podría hornear galletitas con forma de heridos de guerra en ella. ¡Pero atención! Me dijo que si al día siguiente podíamos quedar. Qué bobo es…

  Quedamos por la mañana y fuimos a coger fresas de las que nacen en el borde del camino para ir a la playa. Qué mágico era todo, se pasó todo el día hablándome de juegos de ordenador y de sus padres, pero que tontín es. Nos sentamos en la arena y de repente sacó un rotulador verde del bolsillo de su pantalón. Me cogió la mano, que temblaba igual que las olas, y me dibujó una medusa. Qué cosas… Luego yo le dibujé un tulipán negro en la suya, aunque seguro que él cree que es sólo una flor (Vaaale, era un tulipán verde, jope).

  ¡Uhh! Se llama Troy. Es muy fuerte y sabe hacer rebotar las piedras en el agua muy bien. ¡Hizo siete botes seguidos con una piedra blanca!

2 de noviembre de 2008

  Hoy me ha llegado una carta de mi novio. Sí, mi novio. La voy a copiar entera, él tiene una letra poco comprensible, tardé cien días en leerla. Aquí está:

   ¡Trixie, Trixe, Trixie!

  El otro día fui con mis padres en bicicleta y me perdí por un sitio muy raro.
Me parece que descubrí una ciudad olvidada. Tienes que venir a verla conmigo.
Mañana después de ir a la piscina vamos. Porfa, porfa.
Va a molar mucho. ¡Un beso guapppa!


  Pero qué tonto es este chico. A saber qué muro derruido habrá encontrado en el bosque…

7 de noviembre de 2008

  Todo el pueblo está como loco intentando curar a Troy. Jope, al final sí que había encontrado unas ruinas de verdad. Era una fortaleza enooorme, con musgo dorado en sus paredes. Entramos por un hueco que había en una puerta de madera que olía como a pintura ajada.

  Qué bien lo pasamos allí, había un montón de cofres secretos, entre los dos conseguimos dieciocho, pero vimos dos más que no pudimos alcanzar. Tuve que saltar un montón de veces sobre la cabeza de Troy para llegar a sitios elevados, ¡qué divertido!


  Había bombas también, qué miedo… Algunas nos explotaron cerca y nos dejaban todo el cuerpo lleno de hollín. Jope, encontramos un montón de cosas. Hasta estuvimos por debajo, en los sótanos. La hiedra cubría las columnas y había algunos escudos y armaduras en buen estado.

  Era un día genial hasta que nos dimos cuenta de que no podíamos salir. Qué ansiedad, hasta la coleta se me deshacía… Finalmente conseguí encaramarme encima de Troy y saltar una valla de madera. Le dije que esperara un poquito y vine corriendo al pueblo con los pies sucios, sucios, sucios.


  Al anochecer lo trajeron de vuelta, apenas pude ver sus labios del color del jarabe antes de que lo metieran en el hospital del pueblo.

  Espero que se recupere pronto, dentro de dos días es su cumple y le voy a preparar un pastel de chocolate y gominolas.


Treasure, Treasure: Fortress Forage es un juego muy cortito. Como mucho os llevará una hora o dos terminarlo. Bajo un apartado gráfico calcado al de una vieja Game Boy, Craig Forrester nos pone al mando de Trixie y Troy, dos granujas que se acaban de adentrar en una especie de castillo en el que hay repartidos 20 cofres.

El juego se nos muestra a pantalla partida, así que lo ideal es contar con un compañero de juego y combinar el salto de Trixie con la fuerza de Troy a medida que vais avanzando. Se puede jugar con un solo teclado o con dos joypads.

A mí, solitario adolescente por causas veraniegas, me ha tocado volver a jugar solo. Como ya hice en su día, hará unos años, me puse al control de esta simpática pareja. Alternando entre los dos he vuelto a encontrarme con viejos puzles que estaban buceando tranquilos en el fondo de mi memoria.

Si bien no es un juego difícil tiene momentos que pueden desesperar un poco. Mi intención no era escribir demasiado, así que iré acabando…

Treasure Treasure es perfecto si queréis pasar una tarde entretenida con aroma a vetusta portátil. Algunos detalles son geniales (probad a empujar un personaje contra otro…) Ideal si queréis hacer algo diferente con vuestra pareja o algún conocido.