PixelFree – Recopilación semanal de juegos independientes gratuitos, volumen I

En tan solo una semana, me cruzo con un buen número de juegos interesantes, juegos que por alguna razón, captan mi atención. El problema, claro, es que no tengo tiempo para dedicarme en profundidad a todos ellos; sólo un minúsculo porcentaje acaba siendo explorado a conciencia. Por el camino también se quedan multitud de pequeñas joyas, entretenimientos que por simples o excesivamente cortos, no terminan de encajar en el contexto de una crítica medianamente elaborada. Así que me he decidido por algo que lleva rondando mi cabeza mushos, mushos años.

Si sois asiduos de la esfera (algunos dicen que tiene forma de tortuga gigante) independiente, estaréis familiarizados con las entradas de blog estilo “Free indie game pick”. Esta entrada pretende ser algo similar, solo que a modo de recopilación y sin ánimo de estar al tanto de las novedades. Sencillamente será -si es que pervive- un amasijo de juegos que se han cruzado en mi camino y que no he podido catar en profundidad (de verdad que no estoy hablando de algo guarro). Quizá algunos de ellos acaben siendo protagonistas de entradas exclusivas… ¿quién sabe?

Por cierto: los juegos que aparezcan en estas entradas serán siempre gratuitos, y en la medida que sea posible, trataré de enlazar a sus fuentes, así como a las páginas de sus creadores -en ocasiones, esto último puede llegar a ser complicado, así que cualquier ayuda será bien recibida-.


BARBARIUM

Barbarium, obra de Hypnohustler, es uno de esos casos en los que el autor ha puesto parte de su alma en el trabajo. O lo que viene a ser lo mismo: tenía una idea y ha pasado años hasta que ha logrado plasmarla por completo. Barbarium es un plataformas de acción postapocalíptico con aires madmaxianos y mecanismos metroidvaniescos. Por supuesto, cuenta con varias sorpresas en forma de giros jugables inesperados, los jefes enormes de rigor y buenas dosis de humor pixelado; lo único que le separa de la grandeza absoluta son pequeños detalles técnicos sin demasiada importancia.

En una época en la que las vueltas de tuerca han empezado a ser la norma, resulta resfrescante dejarse llevar por sus muchos tópicos y referencias. Además, ¿de verdad tienes algo mejor que hacer que repartir estopa encarnando a un bárbaro con espada y pistola láser?

LISA

Lisa es uno de esos experimentos extraños y perturbadores que tiran sin pudor del surrealismo y las ambigüedades. Que sea una joya del absurdo o una mera empanada mental dependerá de la estima que le tengas a tus neuronas. De cualquier forma, a mí me ha mantenido un par de días hipnotizado. La influencia de Yume Niki es evidente -aunque Lisa tiene un tonillo escatológico silenthilliano del que carece la aventura onírica japonesa-.

Si estáis buscando experiencias jugables al uso no deberíais ni acercaros. Por otra parte, tiene bastante más chicha en ese sentido que otros títulos similares. Digamos que Lisa trata de ser un juego de exploración y puzles, salpicado de ciertas pruebas de habilidad y rapidez. A nivel artístico es interesante, pero no demasiado brillante; la música, eso sí, es estupenda. Es fácil dejarse engatusar por su propuesta, al menos al principio. No sé hasta qué punto llegará la demencia que transmite, pero imagino que irá en ascenso. Estáis avisados.

BLACK LODGE

Si eres seguidor de Twin Peaks y amante de los videojuegos retro, Black Lodge será algo así como el maná de los dioses. O un orgasmo múltiple, si no te va lo de rendir pleitesía a niños mágicos y trinidades omniscientes.

Ideado y repensado como un cartucho de Atari 2600, esta carta de amor a la serie de Lynch y a los píxelacos monocromáticos, esconde bastante más de lo que aparenta. Merece la pena leer el manual de instrucciones que le acompaña, entre otras cosas porque describe algunas cosillas fundamentales para avanzar, pero también porque está diseñado con tanto arte como el propio juego. Evidentemente, no se disfruta igual si no eres un seguidor de la serie. Si te cuentas entre ellos, deberías bajarlo sí o sí; tiene momentos de auténtica genialidad. Como cabía esperar, supura ese nosequé de misterio y perplejidad que causó furor en los 90.