Eversion – Susurros ajenos

Alguien me dijo una vez que el desprestigio del miedo, el horror y demás géneros de canguelo bienintencionado, está más que justificado por la sencillez de sus mecanismos narrativos. Lo dijo así, con esas mismas palabras, y aunque sentí ganas de abofetearle, no me pareció una afirmación completamente despreciable. De hecho, muchas de las ficciones que tiran del susto a traición son terriblemente sencillas en la forma; casi parece que al jugar con una emoción tan primaria, las historias se vuelven tan banales como cansinas.

A pesar de lo dicho, existen gloriosas excepciones que tiran por tierra la generalización de marras. Como le ocurre a la comedia, resulta harto complicado hilvanar una buena obra de terror, o por lo menos, más que en otros géneros con recursos más variados; basta echar un vistazo a la historia del cine para coscarse de la escasa proporción de películas de terror unánimemente aclamadas. Sin embargo, las que sí logran alzarse como genialidades incontestables tienen ese doble mérito de hacerlo en un terreno abonado para las mediocridades.

En los videojuegos, ocurre algo relativamente similar -y digo lo de relativamente porque la “aclamación unánime” en este gremio tiene el valor de un céntimo con la cara de Lara Croft-. Así pues, obviando las deformaciones hipercomerciales del mundillo, el terror siempre ha gozado de un estatus especial; sagas que todos conocemos tienen legiones (menguantes) de seguidores acérrimos. A pesar de ello, los guiones que les dan vida nunca han sido particularmente memorables (insisto en lo de las gloriosas excepciones, por si alguien está echando espumarajos).

Eversion, como toda obra de terror digna de ser recordada, se mueve por unos derroteros tan inesperados como originales. Inspirado por una cita de Lovecraft (“Sonidos – posiblemente musicales – escuchados en la noche desde otros mundos o planos de la existencia”), se presenta sin embargo como un plataformas inocente y simpático. De hecho, como podréis comprobar por los pantallazos que acompañan a esta entrada, nada indica que el juego de Zaratustra productions no vaya a ser otro refrito del género retro por excelencia.

Adentrarse demasiado en los detalles que componen Eversion menguaría el peculiar impacto de su propuesta; desgranar sus elementos hace un flaco favor al desconcierto que trata de transmitir. Baste decir, como su propio autor, que estáis frente a un plataformas con un secreto muy oscuro. Dicho esto, quizá sea exagerado colgarle la etiqueta de “juego de terror”: la intención de Eversion es la de resultar perturbador. Y a mi juicio, lo consigue con creces.

A nivel puramente jugable, Eversion sí que es un plataformas clásico de aires noventeros. En este sentido, no es especialmente original, aunque sí solvente y divertido. Gracias a cierta particularidad que da sentido a su contexto, los niveles gozan de una complejidad que de buenas a primeras puede pasar inadvertida. Conseguir la puntuación perfecta y desbloquear todos sus secretos es una experiencia plataformera pura y dura, salpicada de pequeños puzles de creciente mala baba. Exigente e imaginativo, nunca llega a ser desesperante. Algunos picos de dificultad pueden alargar la partida varios días, pero en conjunto, se trata de un juego bastante corto.

La mayor virtud de Eversion, por otra parte, es la imaginación y buen hacer que desprende su acabado técnico y artístico. Tanto la música como el entramado gráfico, van de la mano para ofrecer una experiencia única y desconcertante. Con muy pocos recursos y espacio para desarrollarse, se las ingenia para demostrar que los videojuegos tienen su propio lenguaje. Si algo puede rescatarse de esta joya pixelada, te guste o no su idea, es precisamente su independencia como creación puramente videojueguil. Lo que ofrece difícilmente puede trasladarse a otros medios.

Poco más puede decirse de Eversion sin traicionar su razón de ser. Si os gustan los plataformas y tenéis debilidad por ambientaciones siniestras, deberíais dedicarle unas cuantas partidas. ¿Quién sabe? Quizá encontréis mundos de musicalidad inesperada.

Nota: Existen dos versiones de Eversion; la gratuita, que encontraréis en en el enlace del final, y la HD, de venta en Steam. La versión de Steam tiene mejor resolución, niveles menos exigentes, logros y un “easter egg” extra.

Valoración final: 8’5

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