AESM 2º Libro – El Despertar de la Luz – Capítulo I – 1ª Parte

Bueno con la vuelta de las vacaciones y con fuerzas renovadas, y cumpliendo otra de mis tantas promesas, voy a comenzar con una iniciativa que es la de ir escribiendo el segundo libro de Arkadhia en mi blog en porciones más o menos cortitas. Esto me servirá mayormente para animarme a continuar la saga, que ya hace tiempo que la tengo algo olvidada. Quien no se haya leído la primera parte y tenga interés en hacerlo dejo aquí el link al pdf con el libro completo http://www.arkadhiaelseptimomilenio.com/Downloads/Arkadhia/AESM_LIDLO.zip 

Sin más preambulos os dejo con el primer trozo del primer capítulo del segundo libro, espero que os guste.

 

 

CAPITULO I 

 

SARGÓN: LA TIERRA DEL NORTE     

     Era la hora séptima de un nuevo día, atrás quedaba la rica tierra de Arkadhia, mientras Sargón ya asomaba espléndida en la lejanía. Las grandes montañas sargonitas se levantaban majestuosas en el horizonte, sus cumbres heladas resplandecían al recibir los rayos del sol. Sargón era sin duda la famosa región de las montañas, pues casi todo su territorio estaba formado por miles de ellas, no había en todo Miryal un paraje parecido, era un lugar único, el cual merecía la pena admirar con detenimiento. Y eso es lo que hicieron justamente Heisen y Siloín, pararon un momento para contemplar la grandiosidad de Sargón: sus montañas.         

     – ¿Qué os parece Sargón, Siloín? ¿No es acaso una tierra maravillosa? -dijo Heisen algo entusiasmado al contemplarla.         

     – Guau… -balbuceó Siloín, el cual estaba tan impresionado que no pudo pronunciar otra palabra.         

     – Montañas grandes, pequeñas, con cumbres heladas y sin ellas, paredes montañosas escarpadas y lomas suaves de subir… Montañas Siloín… Cientos, incluso miles de ellas… Eso es Sargón.         

     – ¿Sabes una cosa, Kalimodar? -dijo Siloín esbozando una sonrisa.         

     – Vos diréis -dijo Heisen un tanto expectante.         

     – No sé porqué, pero me da a mí que a estos no les hace la misma gracia la idea de las montañas de Sargón ¿Verdad pequeños? -dijo Siloín refiriéndose a los pobres caballos que los llevaban. Estos respondieron con unos relinchos un tanto resignados. Heisen y Siloín empezaron a reír.         

     – Pobres, no había caído en la cuenta. Entonces iremos despacio, para que tanto las patas de Relam como las de Ión se resientan lo menos posible. Tenemos que cuidar de nuestros caballos, Siloín, además de que los necesitamos, también ellos son nuestros amigos -dijo Heisen mientras acariciaba a su caballo. Los caballos empezaron a relinchar bastante más animados- ¡Así me gusta amigos! ¡Avanzad! ¡Encontremos a nuestros hermanos arkadhianos!         

     – ¡Eso! -gritó Siloín resuelto, con una gran resolución, pero para nada comparable a la de los caballos que galoparon sin cesar, pese a que no se les pidió que así lo hicieran. No obstante, Relam e Ión eran caballos jóvenes y robustos, y bastante impulsivos también. Gozaban, sin duda, de la personalidad y fuerza de su linaje, el linaje de Irión, Rayo de Iris, su padre, el caballo legendario que dejaba una estela de Iris cuando cabalgaba. Cuenta las crónicas que Ferrud junto con Irión recorrieron todo Miryal buscando desesperadamente a su amada, la entonces desaparecida diosa Lunarel.     

     Pronto se adentraron en las montañas sargonitas hasta que quedaron plenamente rodeados por estas. Muy atrás quedaba ya las Montañas Nevadas arkadhianas, fronterizas con la región de Sargón. Delante de ellos, se erguían sinuosos caminos y escarpados terrenos, que debían de sortear antes de llegar a La Encrucijada, una pequeña aldea situada en el famoso valle llamado Cruce de los Cuatro Caminos, paso obligado de mercaderes y viajeros que serían incapaces de aventurarse por las montañas, todo lo contrario que Heisen y Siloín, que, a pesar de todo, seguían su arduo camino por ellas, pareciéndoles incluso un placer en lugar de un peligro, y es que después de haber vivido el episodio de Luuntur, en el cual escaparon casi de milagro, ya cualquier peligro “menor”, les parecía hasta irrisorio.          

     – ¿Nos queda mucho para llegar a esa encrucijada? -preguntó Siloín, más que por curiosidad, por romper un poco la monotonía.          

     – No debe de quedar mucho -respondió Heisen mientras miraba al horizonte tratando de calcular visualmente, a través de las montañas, la distancia aproximada-. Faltaran unos diez kilómetros más o menos.           

     – La distancia es aún considerable, Kalimodar. Los caballos deberían descansar un poco, mi señor.          

     – No creo que ellos opinen lo mismo que vos -dijo Heisen con una sonrisilla, y es que los caballos aligeraron más la marcha aún si cabe-. No les veo ninguna intención de parar, Siloín. Estos caballos son muy inteligentes, definitivamente nos entienden. Saben que pronto llegaremos a La Encrucijada, y allí además de reposo, encontrarán buena comida y bebida en sus abrevaderos -concluyó Heisen. Los caballos relincharon como dándole la razón, sus estómagos también secundaron los relinchos.     

     Siguieron cabalgando velozmente hasta llegar a lo alto de una loma, Heisen asió fuertemente las cuerdas de Ión, y éste último, levantando sus patas delanteras con un gran relincho, se frenó de golpe. Heisen y Siloín contemplaron sorprendidos una de las maravillas de Sargón, un inmenso valle, lugar estratégico de un valor incalculable, cruce de caminos, y paso obligado de caravanas y viajeros, el bien llamado Cruce de los Cuatro Caminos, dado que en él confluían los caminos principales al interior de Sargón hacia el norte, a Arkadhia hacia el sur, a Trikardhia y otras regiones hacia el este, y a la escarpada costa sargonita atravesando las montañas y acantilados hacia el oeste. Justo en el centro del mismo se divisaba La Encrucijada, la aldea a donde ahora debían de ir.          

     – ¡Vamos Ión! -gritó Heisen-. ¡En marcha! 

     – ¡Sí, vamos! -secundó Siloín resuelto, lleno de alegría, ya que hacía mucho tiempo que no visitaba una aldea por culpa de la guerra.

[Tutorial] Bizcocho de Chocolate Verano 2008

Bueno como ya prometí en su día aquí en mi blog, este verano no iba a ser menos y he vuelto a preparar un buen bizcocho de chocolate (bueeeeeeeeeeeeno con tropezones de chocolate), con la inestimable colaboración de un hamijo, también meriforero, que me ayudó con las rayaduras de limón (sí ¿qué pasa? La verdad es que no me apetecía hacerlas yo  😀 ). En fin, que como siempre os dejo la receta y os explico paso a paso como hacerlo. Visto el resultado:

Ñam 1

Ñam 2

Creo que vale la pena ponerse con las manos en la masa, nunca mejor dicho, e intentarlo ¿Porqué no darle una sorpresita a nuestras sufridas madres y parientas?

INGREDIENTES

– 500g de harina de Bizcocho, que ya viene preparada con levadura, o de trigo en su defecto aplicando 1 sobre de levadura aparte.
– 1 vaso de leche.
– 1 vaso de azucar.
– Rayaduras de Limón.
– Trozos de chocolate sin rayar "hoygan!".
– 1 Cucharada sopera de mantequilla.
– 4 Huevos (es que con echarle un par no es suficiente  :D).
– Trozos de Muesly de Chocolate crujiente.

ELABORACIÓN

FASE 1: LA MASA ES LO MÁS IMPORTANTE

Sin una buena masa la verdad es que nos exponemos a hacer un churro en vez de un bizcocho, de modo que para lograr hacer una buena masa, es necesario prestar mucho cuidado y atención a los pasos que voy a indicar a continuación:

1) Antes de nada empecemos a batir los huevos separando las yemas de las claras y primero batiendo unas y después las otras.

2) Echemos el vaso de leche.

3) Es el turno de echarle el vaso de azucar.

4) Echamos las rayaduras de limón y los trozos de chocolate.

5) Echamos la cucharada sopera de mantequilla y empezamos ahora a darle vueltas al mejunge hasta que se tenga aspecto de una crema pastosa y uniforme.

6) Ahora es el momento idóneo para aplicarle la harina de bizcocho o la harina de trigo con levadura.

7) Damos vueltas hasta que la mezcla queda espesa. Podemos comprobarlo metiendo una cuchara y viendo como cae la mezcla de la misma. La masa finalmente estará lista cuando esté suficientemente espesa. Si os queda demasiado líquida aplicad más harina, si os pasáis con la harina bueno que Dios os pille confesados o aplicad un poco más de leche en su defecto.

FASE 2: EL HORNO

Antes de meter nuestra masa al horno, procurad depositar la masa en un recipiente que luego después se pueda meter en un horno (no me seáis burrunch@s y vayáis a meter un recipiente de plástico al horno), poned el horno en marcha a una temperatura de 270 grados de modo que de fuego por arriba y por abajo antes de meter la bandeja durante unos 10 minutos. Cuando veáis que está bien caliente entonces metéis la bandeja con la masa y esperáis aproximadamente unos 30 minutos. Estad atentos y echad un vistazo de vez en cuando para que no se queme, eso debería de buffar como la espuma. El bizcocho estará en su punto cuando introduzcáis un palillo y este salga completamente seco.

FASE 3 (LA MEJOR DE TODAS): COMÉRSELO

Procurad antes de hincarle el diente que se enfríe durante al menos una hora ya que tomarlo caliente puede sentar mal al estómago. Por lo demás que disfrutéis de vuestros bizcochos y espero volver al año que viene con otro mejor a poder ser.

Saludos.

Aquí los dos que nos encargamos de hacerlo, hubo varios más que no salen en la foto que se lo jalaron a base de bien los muy canallas, y es que mi amigo y yo nos quedamos con ganas de repetir  >:-.

P.D.: Puede que la próxima vez añada laxante como ingrediente especial.

Se acabó nuestra historia de amor

Bueno lo que nació como una bonita historia de amor por internet desgraciadamente ha llegado a su fin de mutuo acuerdo. Las cosas han ido demasiado rápido e intuíamos que no iban a acabar muy bien y hemos decidido que lo mejor para los dos era continuar como amigos nada más. No sé mañana lo que pasará, pero de momento esto es lo que hay, y bueno a veces no queda otra que asimilar la realidad justo como es y actuar en consecuencia con ella. Espero de todo corazón que tanto a ella como a mí nos vaya mejor las próxima vez que encontremos a alguien. Aunque yo por lo pronto prefiero ni siquiera plantearme una nueva relación. Después de esto me he quedado un poco desganado la verdad. En fin, habrá que mirar para adelante y seguir. A ver si salimos cuanto antes de este pequeño bache.

Saludos amig@s.