London Bulevard

 

Estoy convencido que muchos grandes guionistas cuando ven lo que los directores han hecho con sus guiones se suben por las paredes y piensan que ellos lo habrían hecho mejor. Paradigmático es el caso de QuentinTarantino, que salió bufando de lo que había hecho Oliver Stone en Asesinos Natos y decidió lanzarse a dirigir. Hizo Reservoir Dogs, así que por eso agradezco a Oliver Stone su contribución al cine (bueno, y por JFK).

No sé si eso le pasaría a William Monaghan, pero este reputado escritor, ganador del Oscar por Inflitrados y que entre sus guiones tiene Red de mentiras o El reino de los cielos, decidió lanzarse a la dirección con London Bulevard.

La historia de un exconvicto que no desea volver a la delincuencia y consigue un trabajo honrado en la casa de una actriz famosa pero su pasado intenta arrastrarlo de nuevo no es la más original pero sí lo bastante sugerente como para que pueda salir una historia interesante.

Lo cierto es que la historia es interesante, los personajes están bien, la trama se sigue con interés, la banda sonora es estupenda y la ambientación en Londres está muy bien.

La película podría ser mejor. Supongo que Monaghan ha descubierto la dificultad de trasladar lo que está en el papel a imágenes porque en algún momento las reacciones de los personajes no son muy comprensibles y algunos diálogos no tienen demsiado sentido. Aunque eso podría haberse perdido en la traducción.

Lo que no tiene perdón de dios es la estupidez del final. No del final previo que se puede copnsiderar irónico y muy injusto y que parece un grito de esto no es Hollywood, que no es que me gustara, pero lo puedo entender. Pero el final final es totalmente accesorio, innecesario y contradictorio con toda la trayectoria del personaje al que le sucede.

Lo más difícil para una película, para una historia en realidad, es tener un buen final. Que se lo digan a Perdidos o a Dan Brown. Películas como Casablanca, el Sueño eterno o Blade Runner consiguieron grandes finales que se recordarán para siempre.

Si se recordaran los finales más estúpidos a lo mejor tenía un huequito junto al código Da Vinci aunque en esta categoría hay mucha compentencia.

En definitiva, una película que como ópera prima no está mal, se puede ver pero se ve lastrada por algunas inconsistencias de los diálogos y un final realmente malo. Lo mejor es que son cosas que se pueden corregir, que su creación de personajes es realmente buena y que su próxima película, Oblivion, tiene una pinta estupenda sobre el papel, a ver si en esos pequeños fallos los corrige.

Saludos fremen.