Jill Valentine, The True Story. Capítulo VIII: Lo Que Realmente Ocurrió. Por fabrimuch.

¡Saludos!

Los días y las semanas pasan volando y una vez más ya estamos en Lunes, el día de fabrimuch en Relatos de Suburbia.

Respuestas, respuestas y más respuestas…

La línea que nos lleva directos a desvelar el secreto que rodea a Jill Valentine está llegando a su final, y una pequeña pero intensa luz se va distinguiendo, iluminando todo aquello que antes se nos mostraba oscuro. En el capítulo anterior, Un viejo enemigo, el acompañante de Jill, Crish Redfield, se ve obligado a abandonar a su compañera de los desaparecidos S.T.A.R.S. a manos de Wesker y de cara a una muerte más que segura. Jill muerta… No es posible. ¿O quizás sí?

¡Adelante!


 

 

Capítulo VIII

Lo que realmente ocurrió

 

    Chris había huido, sólo quedaban Jill y Wesker. Jill sabía que era el fin, Wesker no la dejaría ir tan fácilmente, y ella no tenía fuerzas suficientes como para librarse de él. Pero Wesker hizo algo inesperado, en lugar de clavarle la navaja, la arrojó hacia la pared. Y también la arrojó a ella, la arrojó al último piso. Si Jill aún tenía algo fuerzas, las perdió con aquel golpe.

Wesker bajó hacia donde estaba ella, la tomó del brazo y la llevó consigo. Se dirigieron al viejo armario que estaba en la habitación. Wesker tomó el espejo que estaba dentro de él y lo corrió de lugar revelando unas escaleras. Bajaron por ellas, y Jill se sorprendió con lo que vio, un laboratorio secreto se encontraba allí, había tanques por todas partes, con lo que antes eran humanos dentro. Al fondo de la habitación había una gran puerta con el nombre de la empresa que controlaba todo ese lugar: Tricell.

Umbrella ya no existía, pero no pasó mucho tiempo hasta que otros tomaran su lugar. Wesker seguía caminando, y llevaba a Jill consigo. No tardaron mucho en llegar a una sala de control. Allí Wesker comenzó a utilizar una especie de panel de control. Jill se preguntaba por que todavía no la había asesinado.

-¿Por qué sigo viva? –le preguntó Jill- ¿Por qué no me matas de una vez y terminas lo que viniste a hacer?

-Porque no es lo que quería, Jill –dijo Wesker, y dio una pequeña risa-. Nuestra organización te necesita para algo más importante.

-¿Qué organización? –le preguntó Jill- ¿Tricell? –Wesker no contestaba- ¿Para qué me quieren? ¡Contéstame!

-Ya lo verás

-No entiendo.

-Cada respuesta a su tiempo, Jill –le dijo calmadamente Wesker-. Ahora, es tiempo de que duermas.

-¿Qu…

Wesker presionó un botón y una serie de explosiones se desencadenaron por todo el edificio. Los escombros comenzaron a caer por todas partes. Los tubos se rompieron liberando a los monstruos que contenían en su interior. Un escombro cayó sobre Jill y la atrapó, incapaz de moverse. Poco a poco fue perdiendo el sentido, hasta que todo se volvió oscuro.


Hasta aquí el penúltimo capítulo…

Recuerda que Jill Valentine, The True Story tiene su propio bloque lateral, donde podréis encontrar un completo Índice y poneros al día.

Fabrimuch nos deja con la miel en los labios una vez más. Pero esta vez es diferente, ya que el final está muy cerca.

LLega la hora. El Lunes 3 de Febrero la verdad será desvelada…

Baalard, Relatos de Suburbia.

Lágrimas Negras. Desmodius’ Devil May Cry.

 

¡Saludos!

Dante, hijo de Sparda, vuelve a las andadas con Desmodius como compañero inseparable de viaje. Tras el segundo capítulo, La Despedida de un Amigo, el Señor de Zion continúa narrándonos la epopeya del atormentado cazador de demonios, cuya alma está consumida por un dolor indescriptible… El dolor de la pérdida.

Éste no es el lugar para contaros lo que ocurrió en anteriores entregas. Visitad el índice de El Legado de un Héroe, Desmodius’ DMC para poneros al día si esta tremenda y oscura historia os es desconocida. ¡A qué esperáis!

Sin más dilación, hoy os presentamos el tercer capítulo, Lágrimas Negras, donde dos nuevos personajes harán acto de presencia. Dante no parece el mismo, quizá hagan falta medidas extremas para hacerlo recapacitar…

¡Adelante!


 

– El Legado de un Héroe –

 

Capítulo III 

Lágrimas Negras. 

"¿Los demonios lloran?"

    Había transcurrido una semana desde la dolorosa muerte de Trish, días invadidos de suplicio para Dante, tiempo en el que el cazademonios no había logrado olvidar un efímero instante de aquel trágico evento; quizá necesitaría de la eternidad absoluta para recuperarse o, al menos, hallar el perdón en la redención del olvido. Sentado detrás de su escritorio, su aspecto era deplorable y reflejaba el absoluto desinterés que tenía por su agencia o los demonios que atormentaban a la humanidad.

El teléfono a su lado sonaba constantemente día a día, pero el melancólico cazademonios no tenía intenciones de seguir combatiendo a las criaturas de la oscuridad… no tenía sentido si éstas jamás dejarían de asediar a los humanos, sin importar cuantas veces fuesen vencidas. El rostro de Dante evidenciaba su gran cansancio debido a que no había logrado conciliar el sueño por las atroces pesadillas que lo martirizaban cada noche.

Dante veía a su alrededor sin prestar atención a los hechos que sucedían fuera de su agencia, simplemente recordaba cada instante que había compartido con su amada; desde que ella había irrumpido en esa misma oficina destruyendo el lugar e intentando asesinarlo, hasta el tormentoso momento en que ella le había susurrado su último aliento con las palabras que llevaría en la consciencia por el resto de su vida…

 “Adiós, Dante.”

Aunado a tal hecho, Dante debía sufrir el abandono de su gran amigo Nero, el cazademonios que había conocido años atrás y que había ayudado para salvar a la humanidad del poder demoníaco de Sanctus. Dante volteó a ver sus pistolas gemelas por un momento… por su mente cruzó el vívido recuerdo de Trish brindándole su poder demoníaco para lograr vencer a Mundus en la isla Mallet. Los pensamientos de Dante estaban enfocados únicamente en el dolor de su pérdida.

Fuera de su agencia, se escuchaba un feroz combate entre varios demonios y una persona fuertemente armada; una potente explosión dejó en silencio el lugar por algunos momentos hasta que la batalla inició de nuevo. Tras varios minutos de escuchar el intenso combate entre los demonios y algún cazademonios, Dante vio a una delgada cazademonios de cabello negro vestida con un saco blanco y cubierta por un variado arsenal de armas de fuego, incluyendo un enorme lanzamisiles, entrando en su oficina.

-Dante, sé que no puedes superar la muerte de Trish y lo lamento, pero ella se ha ido y es tiempo de que te recuperes y regreses a la cacería de demonios, hay cientos en las calles y un gran número de personas han muerto por la falta de ayuda… de tu ayuda- dijo la cazademonios mientras preparaba las municiones de algunas de sus armas.

-No me importa, cerraré este sitio e iré a algún lugar lejano…- contestó con desgana Dante.

-Miles de personas han muerto por causa de estas bestias… acabo de ver a un niño muerto cerca de aquí; antes de lograr escapar a una horda de cazadores, pude ver la forma en que asesinaban a un desdichado hombre y a su esposa…

-¿Esposa…? Ese hombre murió al lado de su ser más querido, no sufrió realmente. Yo deseaba morir cerca de Trish… pude haberlo hecho, pero el destino no me permitió cruzar el umbral… parte de mi alma murió esa noche, junto a mi amada; mi vida ya no tiene sentido sin ella.

-¡Qué estás diciendo! Tú eres el mejor cazademonios que el mundo haya visto jamás… ¿y crees que tu vida ya no tiene sentido? ¡Vamos, Dante…! ¡Reacciona! Es tiempo de que aniquiles a esos ruines monstruos. Trish hubiera querido que tú continuaras con la agencia, no que lloraras su muerte día a día.

-Eso no importa ya. Toma mis armas si deseas, pero yo no combatiré a los demonios.

Mary observó por algunos segundos al sujeto que tenía frente a sí, aquel ya no era Dante… quizá él tenía razón, parte del antiguo y grandioso cazademonios murió la noche en que Trish fue asesinada; no tenía sentido intentar convencer a un hombre que ya había perdido la batalla mucho antes de confrontar a su enemigo. La cazademonios terminó de preparar su armamento y se dispuso a abandonar la oficina de Dante; pero antes de cruzar las puertas hacia el exterior, Mary le susurró unas débiles palabras al cazademonios… “El destino se equivocó, tú nunca podrás salvar a la humanidad de nuevo.”

Dante contempló a su amiga retirándose de la agencia mientras volvían a escucharse fuertes explosiones en los alrededores y disparos de diversas armas. La luz del día pronto se extinguió y sumergió a Dante en la oscuridad, penumbra que no podía compararse con las tinieblas que atormentaban su alma, que lo agobiaban a cada instante… reflexionaba acerca de las palabras de Mary… “Trish hubiera querido que tú continuaras con la agencia.” No, ella debía saber que él no podría continuar sin ella… sin dudarlo por un momento, él hubiera aceptado la muerte a cambio de ver vivir a Trish, pero ella hubiera sufrido de la misma forma que él sufría.

Al amanecer, Dante se incorporó, tomó sus pistolas gemelas y su espada Rebellion; contempló el medallón divido en dos partes iguales que reposaba sobre una sencilla espada de filo plateado, era la espada llamada Force Edge, el arma heredada de su padre; tiempo atrás, tal espada junto con el medallón formaban una sola arma de increíble poder llamada “Sparda” en honor al legendario caballero oscuro que la utilizó en contra de los demonios: el padre de Dante.

El cazademonios recordó brevemente el día en que el medallón se separó de la espada Force Edge, cuando él comenzó a perder su habilidad demoníaca meses atrás. Realmente, sus armas no le importaban, simplemente deseaba abandonar su agencia y la ciudad por completo; anhelaba refugiarse en la soledad de algún lugar lejano y permanecer ahí el resto de su vida, no le interesaba en lo más mínimo el destino de la humanidad.

Abandonó su oficina, cerró las puertas de la agencia y observó por unos instantes el letrero neón que encabezaba el edificio… “Devil May Cry”, Dante reflexionó un momento y se dijo a sí mismo “Así es, los demonios debemos llorar, aunque eso nos convierta en simples humanos. No hay dolor más grande que el ver morir al amor de tu vida.” El cazademonios derramó un par de lágrimas antes de emprender su viaje hacia un destino incierto.

Recorrió las calles de la ciudad, donde podía verse el enorme caos desatado por los demonios. Había decenas de cadáveres en cada rincón oscuro donde volteara a ver, algunos aún intentaban pedir ayuda con su último aliento sin tener éxito. El cazademonios no prestaba atención a los demonios que rondaban a su alrededor, sin importarle que éstos intentaban interceptarlo en cada oportunidad posible.

Antes de poder avanzar por una amplia calle que lo conduciría hacia las afueras de la ciudad, una numerosa horda de demonios se le interpuso en el camino. Todos eran demonios débiles vestidos con túnicas negras y que usaban largas hoces como armas. Dante tomó sus pistolas, quería eliminar al menor número posible de obstáculos para poder avanzar sin mayores dificultades.

El cazademonios comenzó a disparar a las criaturas que tenía frente a sí, sin dejar de avanzar. Un demonio logró evadir su ataque y le encajó su hoz en la espalda, la cual Dante se desenterró con facilidad y utilizó para decapitar al demonio que lo había atacado, mientras decía débilmente: “hoy no estoy de humor.”

Inesperadamente, un misil explotó en medio de los demonios que aún se interponían entre Dante y su camino. El cazademonios dedujo quién había sido el autor de tal ataque y no se preocupó por voltear a ver a Mary, simplemente guardó sus armas y continuó caminando. Una nueva horda de demonios apareció ante él, eran el triple de demonios que la vez anterior. Una cazademonios desconocida para Dante apareció delante de él, era pelirroja, delgada, muy alta y sumamente hermosa. Utilizó algunas granadas de fragmentación para disipar a los demonios que los rodeaban.

-Hola, soy Imperio… mucho gusto en conocerte, hijo de Sparda. He escuchado una gran cantidad de historias sobre tus asombrosas hazañas en contra de los demonios; pero jamás había oído de tu gran físico– dijo ella, mientras le dedicaba una sonrisa a Dante.

-Gracias, ahora debo seguir con mi camino– dijo inexpresivamente él, sin darle importancia al hecho de estar rodeado de decenas de demonios o que Mary y su interlocutora los estuvieran combatiendo sin su ayuda alguna.
-Eres una leyenda para los cazademonios… ¿no planeas ayudarnos, Dante?

-Deja que continúe con su camino, él no nos ayudará… ya no es el mismo cazademonios del que habías escuchado antes. Es la sombra de un fantasma que debió morir hace algunos días– Lady se hallaba combatiendo ferozmente contra una docena de demonios que esquivaban ágilmente sus ataques.

-Vine a esta ciudad para pedirle ayuda a él y… ¿me dices que ya no es un cazademonios…? ¿Qué le sucedió?

-Dante estaba enamorado de una cazademonios llamada Trish, trabajaban junto en Devil May Cry, pero ella murió hace una semana y él no ha podido superar tal tragedia… cada noche llora su pérdida.

-¿Los demonios lloran? Creí que Dante no tenía esa clase de sentimientos por ser hijo del legendario Sparda. No importa, debo ayudarlo a recuperarse de la muerte de su amiga y lograr que me acompañe a mi ciudad en las montañas, es un caos por los demonios.

-No era su amiga, era su amada… era todo para él. No creo que lo logres, pero si intentar que se anime de nuevo te mantendrá en esta ciudad, eres bienvenida; eres una excelente cazademonios.

Dante había avanzado una considerable distancia desde el lugar donde Mary e Imperio combatían contra los demonios, su camino hacia lo desconocido estaba comenzando. Sorpresivamente la joven pelirroja que había visto antes volvió a interceptarlo, lo contemplaba con una mirada casi maternal.

-¿Qué deseas?- preguntó Dante.

-Debes cazar demonios de nuevo… el mundo te necesita ahora más que nunca, yo te necesito… mi ciudad puede salvarse del caos si tu me ayudas a aniquilar a los demonios que la asedian por las noches.

-El cazademonios que conocías murió hace una semana, puedes pedirle ayuda a Mary.

-Ella es una gran cazademonios, pero tiene la misma debilidad que yo: es humana, puede morir en combate. Tú eres el hijo del legendario Sparda, eres capaz de realizar proezas inimaginables para los simples mortales.

-No soy el hijo de Sparda, soy alguien que ya no debería seguir vivo.

-Si no me dejas mayor opción, tendré que forzarte a ir a mi ciudad.

El gesto de Imperio cambió súbitamente de una mirada dulce y comprensiva a un rostro enfurecido y una mirada fría. Apuntó su arma más pesada contra Dante, un lanzagranadas negro con algunas modificaciones aparentemente hechas por ella misma. Dante tomó sus pistolas gemelas, aceptando que aquel combate era inevitable, y susurró débilmente:

“Trish, quizá esta noche pueda estar a tu lado de nuevo.”


Hasta aquí el tercer capítulo, Lágrimas Negras.

Desmodius’ Devil May Cry cuenta con su propio bloque lateral, en el que encontraréis un completo y actualizado Índice con todos los capítulos publicados hasta la fecha.

Mis más sinceras gracias a Desmodius, su autor, que a pesar de lo apretado de su agenda a encontrado hueco para seguir esculpiéndo la leyenda del poderoso cazador de demonios. Aunque pasen meses, aquí tienes las puertas abiertas para publicar cuando tú lo veas conveniente.

Para conocer más sobre su autor, visitad su historia más personal, Cazadores de Sombras.

Dante está más vivo que nunca…

Baalard, Relatos de Suburbia.

Jill Valentine, The True Story. Capítulo VII: Un Viejo Enemigo, por fabrimuch.

¡Bienvenidos a Jill Valentine, The True Story!

La espera no siempre es mala. A pesar del retraso, debido a un viaje de urgencia, hoy queda menos para el próximo Lunes. En todo caso, mis disculpas a fabrimuch (que se encuentra celebrando sus 5.000 visitazas) y a todo el que esperaba esta entrada desde el primer día de la semana.

Ya estamos en la recta final, deteniéndonos en las últimas paradas de esta genial historia salida de la cabeza de fabrimuch.

El capítulo VII, que hoy tenemos el placer de presentar, comienza a moldear las verdaderas intenciones de esta historia. Los ex-S.T.A.R.S. Jill Valentine y Chris Redfield se encuentran tras la pista de peligroso Wesker, la cual les llevará a una antigua fábrica en oriente próximo…


 

Capítulo VII
 
Un viejo enemigo

    Jill y Chris se encontraban en la puerta de una vieja fábrica. No había nada más a su alrededor que aquella fábrica. ¿Allí se encontraba Wesker? Jill tomó aire y entró junto a Chris al lugar.

Dentro el panorama no era muy alentador, todo estaba oscuro y desordenado, las ratas recorrían las paredes, y había grandes telarañas en las esquinas, sin duda esa fábrica llevaba mucho tiempo abandonada. No había ninguna señal de que ningún ser vivo hubiera entrado allí en mucho tiempo. Siguieron avanzando, la fábrica tenía tres pisos y dos subsuelos más, y ellos estaban apenas en la planta baja. Aún tenían mucho que recorrer.

Oye Chris –dijo Jill-, tengo una idea, ¿y si nos dividiéramos? La fábrica es demasiado grande, sin dudas nos tomará una eternidad recorrerla entera. Pero si nos dividimos la recorreremos entera en la mitad el tiempo.

Me parece una buena idea Jill –le respondió Chris-, pero debemos mantener la comunicación, si alguno encuentra a Wesker, el otro debe saberlo, él es demasiado poderoso como para que lo enfrente una sola persona.
 

-Lo sé Chris –le respondió Jill-. Ten toma ésta radio, si ves algo extraño házmelo saber y yo iré de inmediato.

-Yo iré por los pisos superiores –decidió Chris, mientras tomaba su radio-, tu revisa los subsuelos.

De acuerdo, y buena suerte.

Y ambos compañeros se separaron.

El primer subsuelo era una especie de almacén, allí estaba toda la maquinaria y los muebles que luego usaría la gente de los pisos superiores. De nuevo, allí no había indicios de actividad humana. Jill siguió investigando pero no encontró nada ni remotamente interesante.

El segundo subsuelo tampoco parecía tener nada de particular, a no ser por la manchas de sangre que adornaban todas las paredes. Y a diferencia de todo lo demás en el edificio, parecían ser recientes.

Jill supo que se encontraba cerca de su objetivo, y cautelosamente tomó su arma. Se acercó al único mueble que había en la habitación, un pequeño armario. ¿Qué hacía allí? No lo sabía pero podía apostar que no estaba allí cuando la fábrica cerró. Ella se acercó y abrió el armario. Se sorprendió, pues estaba totalmente vacío a excepción de un empolvado espejo. Ella sacudió un poco el polvo que lo tapaba, y por la fracción de espejo que relucía vio una sombra acercarse hacia ella.

-Vaya, vaya, vaya –habló el hombre que se acercaba a ella-, ¿pero qué tenemos aquí? ¿Qué hace una mujer tan joven cómo tú en una fábrica cómo ésta?

Jill se dio media vuelta y disparó a la dirección por la que escuchaba la voz, pero no había nadie allí. Apenas tuvo tiempo para reaccionar cuando una mano la rodeó por detrás a la altura del cuello y la arrojó hacia arriba con tanta fuerza que traspasó el techo de madera y cayó en el primer subsuelo. Ella rápidamente buscó su radio para avisar a Chris, pero el hombre de las gafas de sol se le adelantó otra vez y la pateó en el estómago. La patada la hizo levantarse y caer de pie, pero ella, al no tener fuerzas suficientes para mantenerse de pie volvió a caer al suelo pesadamente.

-¿Buscabas esto –le dijo burlonamente Wesker, mientras sostenía una radio entre sus manos-, Jill?

-Devuel… –intentó decir Jill, pero no tenía suficiente fuerza como para terminar su frase

De pronto un disparo cortó el aire, Chris había vuelto por Jill.

Déjala ir Wesker –le dijo fríamente Chris-. Tu problema es conmigo, no con ella.

-Tú no entiendes, Chris –dijo entre carcajadas Wesker-. Mi problema es con los S.T.A.R.S., desde aquel día en la mansión, me prometí que no descansaría hasta verlos muertos a todos, y ya casi completo mi objetivo, sólo faltan ustedes dos, qué oportuno.

-No la tocarás a ella sin antes pasar sobre mí.

-Será un placer.

En un movimiento casi imperceptible para el ojo humano, Wesker corrió hacia donde se encontraba Chris y lo golpeó. El impulso empujó a Chris a la otra punta de la habitación, donde golpeó contra una vieja pero gran máquina. El golpe lo dejó inmovilizado. Wesker se acercó lentamente, pero cuando se disponía a dar el golpe final, algo lo golpeó por la espalda. Jill, que durante la conversación entre Chris y Wesker había aprovechado para escabullirse y recuperar fuerzas, ahora sostenía una vieja tubería.

-Tú nunca aprendes, ¿verdad? –le dijo furioso Wesker- Voy poner un fin a esto de una vez por todas.

Wesker tomó un cortaplumas de su abrigo. 

 -¡Jill!-.gritó Chris-. No, déjala ir Wesker.

Chris… –dijo Jill con el poco aire que le llegaba a los pulmones- Co… rre…

Él se levantó y corrió, malherido como estaba, y subió el piso que le faltaba para llegar a la planta baja y, una vez allí salió del edificio y tomó si jet. Cuando comenzaba a elevarse, sintió una fuerte explosión. La fábrica, de la que acababa de escapar, había explotado, con Jill dentro de ella. Y él, Chris, quien se suponía debía protegerla, había huido de allí, dejando a Jill morir. Jamás se lo perdonaría. Y se juró a sí mismo que la próxima vez que se encontrara con Wesker le haría pagar todo el daño que le había ocasionado a sus seres queridos. Le haría pagar la muerte de Jill.


Fabrimuch vuelve a dejarnos con ganas de Lunes (o Miércoles..), y esta vez más que nunca. La oscuridad se cierne sobre Jill Valentine y su destino queda en el aire tras la impotente mirada de Chris.

Recuerda que Jill Valentine, The True Story, cuenta con su propio Índice en los bloques laterales.

Ya queda menos para desvelar el destino de uno de los personajes más emblématicos de la saga Resident Evil (Biohazard). A menos dos meses del lanzamiento de la quinta parte, fabrimuch nos trae su particular versión del destino de Jill Valentine, supuestamente muerta dos años atrás… Supuestamente.

¡Atentos a la siguiente entrega!

Baalard, Relatos de Suburbia.

Jill Valentine, The True Story. Capítulo VI: Descubriendo la Verdad. Por fabrimuch.

¡Saludos! 

Ya es lunes, por fín… Bienvenidos a una entrega más de Jill Valentine, The True Story.

Poco a poco nos acercamos al final que nos depara fabrimuch. Semana a semana nos inyecta éstas pequeñas pero más que entretenidas dósis de intensa lectura y nos va encaminando hacia el impactante final tras Wesker, la B.S.A.A. y la propia Jill. ¿A qué esperáis?

Chris y Jill van en busca de Wesker. Durante el viaje llega el momento de prestar atención y agudizar los oídos…

¡Adelante!


– 
Capítulo VI
Descubriendo la verdad

    Jill se encontraba viajando junto a Chris en un jet. Pronto, ambos llegarían a su destino. Mientras tanto, Jill pensaba: ¿por qué si a nadie no le asignaban misiones antes del primer año dentro de la compañía, a ella la enviaban a combatir a Wesker cuando apenas levaba tres meses allí? Era algo sospechoso.

Pero ya había tomado sus precauciones. Había puesto un micrófono en la oficina, de tal forma de que no lo notarían, y llevaba consigo unos auriculares. De ésta forma, ella escucharía cualquier osa que se dijera allí, y tarde o temprano descubriría la verdad.

Oye, Chris –lo llamó Jill-, ¿cuánto falta para llegar allí?

Entre dos y tres horas, Jill –le respondió Chris-, así que ponte cómoda

Dos o tres horas… Perfecto, de esa forma tendría más tiempo para averiguar la verdad.

De pronto, comenzó a escuchar ruidos de sus auriculares, se los puso y comenzó a tomar nota. Eran el jefe y Spencer, estaban hablando sobre el futuro de su organización, sobre qué harían una vez Wesker fuera derrotado, y sobre sus verdaderos objetivos.

Pasa, Spencer –le dijo el jefe de la B.S.A.A. Se escuchó un ruido de puerta y alguien caminando.

Amigo… –comenzó a hablar Spencer- ¿No crees que este juego es demasiado arriesgado?

-¿A qué te refieres? –le preguntó intrigado

La chica… –respondió Spencer-, es que… temo que está comenzando a sospechar. Jamás confió realmente en nosotros.

Ahh… eso… –dijo aliviado- No te preocupes por ella, la he enviado a una misión suicida, tú sabes que ella no tiene la suficiente experiencia. Es decir, ni siquiera sabía que Wesker aún vivía. Sus probabilidades de volver viva son nulas.

-Lo sé, pero… es que no puedo evitar pensar…

Spencer –lo interrumpió súbitamente-. Ya basta con eso. Tú y yo haremos resurgir a Umbrella, no importa quien se nos interponga. Y si la chica llegara a volver, me encargaré de ella.

Jill estaba anonadada. En toda su conversación no habían dejado de hablar de ella, planeaban matarla. Habían descubierto que ella no estaba con ellos. Habían logrado engañar a Chris, pero no a ella, y eso los preocupaba, debían acabar con ella. Pero ellos no buscaban acabar con Wesker, planeaban hacer resurgir a Umbrella. Todos los males que traerían al mundo consigo, todo eso no había acabado realmente, la B.S.A.A. sería la nueva Umbrella.

Oye… –le dijo Spencer- ¿qué es eso que hay puesto en la pared?

-¿A qué te refieres?

A esto –se escucharon pasos, se hacían cada vez más fuertes, se acercaban-. Esto es…

Es un micrófono… –concluyó la frase- pero… esa insolente… ahora sabe nuestros planes… maldita sea Jill

Se escuchó un último sonido estridente y dejó de recibir sonidos. Habían destruido el micrófono, y la habían descubierto. Ya no podría regresar allí. Pero tampoco podría decirle lo que sabía a Chris, o lo pondría en peligro.

Pobre Chris, había sido engañado por ellos, él realmente pensaba que hacía lo correcto, pero no. Sólo colaboraba para hacer resurgir lo que con tanto sudor y sangre había terminado.

Pero aún había algo que no entendía. ¿Cuál era la diferencia entre la ellos y Wesker? Después de todo, ambos buscaban hacer resurgir a Umbrella. Tal vez…

Jill, despierta –la sacó de sus pensamientos Chris-. Ya estamos aquí.

Oh… de acuerdo –dijo Jill con muy poco ánimo-. Acabemos con esto de una vez por todas.

De acuerdo… –Chris hizo que iba a bajar pero pronto se detuvo y dio media vuelta- ¿qué es ese cuaderno de ahí?

Nada –dijo apresuradamente Jill, y escondió el cuaderno-. Terminemos con esto de una vez, Chris.


Fin del sexto capítulo.

Para no perder la costumbre, mis más sinceras gracias a fabrimuch. Ahora mismo es el que mantiene activo este blog, ya que me encuentro trabajando en una nueva historia a la que estoy dedicando muchas ganas y cuidado. Espero tener lista la primera entrada esta semana.

¿Queréis saber más sobre Jill y la B.S.S.A.? Visitad el Índice de esta tremenda historia, el cual podéis encontrar en los bloques laterales.

Por el momento, aquí esperaremos hasta el lunes que viene.¡Saludos!

Baalard, Relatos de Suburbia.

Jill Valentine, The True Story. Capítulo V: La Primera Misión. Por fabrimuch.

!Bienvenidos!

Como cada lunes, hoy os presentamos un nuevo capítulo de Jill Valentine, The True Story, escrita íntegramente por fabrimuch y directamente salida del Inframundo.

Jill Valentine ha cedido a colaborar con la B.S.A.A. en la búsqueda de Wesker. El misterioso hombre rubio asigna una primera y peligrosa misión a la ex S.T.A.R., la cual no irá sola.

Pero, al parecer, Jill tiene otro concepto de "colaborar"…

¡Adelante!


 

Capítulo V

La Primera Misión

    Tres meses habían pasado desde aquel día en que aceptó unir fuerzas con la B.S.A.A. Chris parecía haberlo asimilado totalmente, pero Jill aún no se sentía cómoda trabajando junto al hombre que había acabado con su ciudad natal. Aún no entendía una cosa, ¿por qué necesitaban a Spencer junto a ellos? Algo no encuadraba, sin duda había algo oculto, que no le revelaron aquel día. ¿Pero por qué? ¿Qué sentido tenía ocultarle a ella eso?

Y si en todo éste tiempo no había intentado quitarles información era porque de alguna forma debía ganarse su confianza. Debía investigar todo acerca de la B.S.A.A., y si actuaba de manera sospechosa…

Jill se encontraba en su habitación. En todo el tiempo que llevaba dentro de la B.S.A.A. aún no había descubierto nada. Jill estaba pensando en una forma de sacarle información al jefe de la organización. ¿Quién, sino él, sabría más acerca de los propósitos ocultos de la B.S.A.A.?

-Jill Valentine, preséntese a la oficina del jefe –llamaron por la recepción

Era su oportunidad. Tomó un micrófono y se dirigió a la oficina.

-¿Necesita algo de mí, señor?

-Jill, toma asiento, por favor –le respondió amablemente. Ella obedeció

-Como sabrás, Jill, hace poco tiempo que estás en nuestra organización –le comentó el hombre rubio-. Generalmente no asignamos misiones a nadie que haya estado por lo menos un año con nosotros. Y menos a las personas con comienzos tan curiosos como el tuyo, pero has demostrado que eres especial, Jill…

-Vaya al grano –lo interrumpió súbitamente Jill-, señor

Bueno… tú ya tenías entrenamiento militar previo cuando ingresaste a la B.S.A.A., y estabas en tu pleno estado físico. Y en éstos últimos meses has demostrado un muy buen comportamiento.

Si, ¿y?

-Hemos localizado la posición actual de Wesker, se encuentra en alguna parte del cercano oriente. Y hemos considerado que como tú ya tienes experiencia en éste tipo de asuntos, es una misión hecha para ti.

-No estarás insinuando que vaya sola a cazar a Wesker, ¿verdad?

-Oh, no. Te presento a tu compañero de misión: Chris

Chris entró en la habitación. Parecía que había pasado algún tiempo en el gimnasio, porque estaba más musculoso que la última vez que se lo encontró.

-Juntos irán al Cercano Oriente y detendrán a Wesker –les dijo el jefe-. De una vez, y para siempre. Ahora váyanse, estoy ocupado.

Chris ayudó a Jill a levantarse y juntos fueron hacia la puerta. Ella tropezó con el pié de Chris, casi cae al suelo, pero lo evitó cayendo en la pared, apoyando sus manos en ésta. O al menos, eso pareció.

-Por Dios –dijo el jefe-, ¿está bien?

-Sí no se preocupe –le respondió

-Jill, lo siento –le dijo Chris

-No te preocupes Chris –le respondió-, fue mi error.

Ambos salieron de la habitación. Jill esbozó una sonrisa. Había dejado su micrófono en la pared de la oficina. Ahora, sólo era cuestión de esperar y ver los resultados.

 

Hasta aquí el quinto capítulo. Una vez más, mis más sinceras gracias a fabrimuch por participar con su genial historia en Relatos de Suburbia.

¿Quieréis saber más? Visitad el Índice de la historia, donde tendréis acceso a todos los capítulos que ya han sido publicados.

Ya queda menos para descubrir la verdad… ¡Hasta el próximo lunes!

Baalard, Relatos de Suburbia.

Cazadores de Sombras. Anexo I, por Desmodius.

¡Bienvenidos, hijos de Zion!

Como ya adelantó el autor de ésta historia que hoy os presentamos, Desmodius, hoy publicamos en Relatos de Suburbia el primer anexo de Cazadores de Sombras: La última cacería de Sanrianset.

La Orden envía al caballero Sarianset a Eurren, con la misión de erradicar toda presencia demoníaca en aquel recóndito lugar. Pero lo que parecía un simple y fácil misión se torna en la prueba más difícil de su vida…

"¿Crees qué estás preparado para asimilar el final de esta historia? Si es así, adelante viajero…"


– 
Cazadores de Sombras

Anexo I
La última cacería de Sarianset

Sarianset era un caballero aguerrido y muy diestro en el combate con espadas gancho; su aspecto intimidante, con un rostro de facciones duras, ojos marrones y corta cabellera castaña oscura, era acentuado por su gran estatura y musculatura prominente. Pertenecía a La Orden de Los Cazadores de Sombras desde hacía algunos años; había probado tener la templanza necesaria a través de su arduo como aprendiz dentro del cuartel general de La Orden y como discípulo de Sakgez, el caballero que le había enseñado todo cuanto sabía acerca de la cacería de demonios.

Pero, desde hacía algún tiempo, Sarianset había sentido cierta debilidad por la vida libertina y los excesos que había tenido antes de formar parte de La Orden, impulsos que había controlado gracias a su gran fuerza de voluntad. El cazademonios se hallaba cerca de una pequeña ciudad, al sur del reino de Norum, llamada Eurrer; Sarianset cabalgaba hacia dicho destino por encargado de La Orden, ya que se los habitantes de esa ciudad habían pedido ayuda por los ataques de algunos demonios.

Sarianset se detuvo en la primera taberna que divisó, debía pedir algo de información para poder cumplir con su cometido. Una hermosa tabernera lo recibió apenas entró al recinto.

-¿Qué deseas, noble caballero?- preguntó dulcemente la joven.
 

-Deseo saber dónde se hallan los demonios que atormentan a esta ciudad, soy un cazador de sombras- respondió fríamente Sarianset.
 
-De día, se refugian en algunas cuevas cercanas al río del oeste de aquí y, de noche, nos atacan sin piedad. Han matado a algunas personas inocentes que pululaban fuera de sus casas por la noche.
 
-Entiendo, iré a esas cuevas antes del anochecer para que no tengan oportunidad de herir a alguien más. Gracias.

El cazador de sombras apartó rápidamente la vista de su interlocutora y salió velozmente del lugar. Cabalgó por poco tiempo hasta encontrar las cuevas que le habían mencionado, se hallaban rodeadas por algunos cadáveres de grandes bestias y humanos con armaduras. Sarianset desenvainó sus espadas gemelas y se preparó para el combate; se cercioró de que nadie lo observara y se dispuso a romper los sellos mágicos que retenían sus habilidades demoníacas.

Entró velozmente a la cueva más amplia, donde podían escucharse ciertos ruidos extraños, y arrojó las hojas de sus espadas, unidas a las empuñaduras a través de delgadas y resistentes cadenas, hacia la oscuridad; al impulsar sus armas de regreso a él, éstas traían el cadáver de un demonio consigo. Una docena de demonios lo rodeó un instante después, todos de aspecto intimidante y con armas ensangrentadas.

Sarianset unió nuevamente las hojas y las empuñaduras de sus espadas, se las colocó en la espalda y, a una velocidad sobrehumana, le atravesó el pecho al demonio que tenía frente a sí y, utilizando el inerte cuerpo de la criatura infernal, apartó a los dos demonios más próximos a él. Tomó la espada de uno de los demonios que había aturdido y, haciendo gala de sus mejores movimientos de combate, el caballero decapitó a tres demonios sin que éstos fueran capaces de reaccionar.

Se acercó ágilmente al demonio más fornido que quedaba entre los presentes y le asestó un golpe con una fuerza excepcional en el abdomen, éste cayó rendido de inmediato; hecho que el cazademonios aprovechó para arrebatarle la cimitarra y enterrársela en el pecho. Se abalanzó sobre otras dos bestias de la oscuridad y las tomó por el cuello, ambos demonios cayeron muertos tras unos leves segundos de inútil forcejeo.

Había asesinado a la mitad de los demonios que se hallaban dentro de esa cueva, sólo le restaban seis más. Repentinamente, Sarianset se desvaneció en la oscuridad. Los demonios se asombraron antes tal hecho y comenzaron a buscar a su rival entre las tinieblas del lugar. El silencio era perturbar en aquella situación. El débil sonido de una pisada en medio de la oscuridad hizo que los demonios dieran estocadas hacia esa dirección. 

Dos demonios cayeron muertos al instante, asesinados por sus compañeros; la vida de los demás criaturas del Infierno terminó pronto al caer sus cabezas a causa de un diestro movimiento del cazador de sombras, quien se hallaba detrás de sus enemigos. Sarianset selló nuevamente sus habilidades demoníacas y salió de la oscuridad del lugar.

Parecía haber eliminado a todos los demonios de los alrededores dado que no había más ruidos extraños ni indicios de presencias malignas. Sarianset inspeccionó una última vez las cuevas y las cercanías para cerciorarse de su victoria en aquella breve misión; pero, a la lejanía, pudo escuchar una respiración agitada y unas débiles pisadas. Debía ser un demonio que había logrado huir sin ser visto.

Sarianset corrió velozmente en dirección de las pisadas y, para su sorpresa, encontró un demonio sumamente delgado, de aspecto deplorable y que se apoyaba en una vara de madera para andar. Matar a aquel ser era innecesario porque no podría hacerle daño a persona alguna; pero, pese a su débil apariencia, Sarianset pudo ver un enigmático halo en sus apagados ojos rojos… aquel demonio no era ordinario.

Sarianset tomó sus espadas gancho e hizo una floritura especial con ellas, arrojó las cadenas hacia el demonio y lo desprendió de su esencia demoníaca. El inanimado cuerpo del demonio cayó pesadamente al suelo, mientras los símbolos de las manos y la frente del cazador de sombras brillaban intensamente.

El cazademonios pudo sentir una enorme vitalidad dentro de sí, sentía que el poder demoníaco que albergaba dentro de su cuerpo comenzaba a expandirse velozmente. Sarianset cayó arrodillado, nunca había experimentado algo similar en sus cacerías anteriores, pero consideró que el poder de aquel demonio no podría superar su determinación.

Cabalgó de vuelta a Eurrer para anunciar su victoria; pero, antes de dirigirse a la plaza pública, decidió tomar algo en la taberna que había visto antes. Nuevamente, lo atendió la joven tabernera que le había indicado dónde se hallaban los demonios.

-Y bien, noble caballero, ¿has podido exterminar a los demonios que nos atormentan?

 
-Así es, vengo a celebrar mi victoria por tal hecho.
-Me alegra oír eso, ahora podremos regresar a nuestra vida de tranquilidad y paz… pero, ¿te sientes bien? Tu cara está pálida.

Sarianset comenzaba a tener un agudo dolor en la cabeza, un insoportable sufrimiento lo aquejaba… se quitó los guantes y comenzó a rasgarse las manos y la frente. Tras unos segundos de confusión total, Sarianset volteó la mirada hacia la tabernera, quien gritó desgarradoramente al ver los ojos rojos de aquel caballero.

Por la mañana siguiente, Sarianset abandonó la taberna, un lugar atestado de cadáveres, donde el corrompido caballero había sucumbido ante sus más oscuros deseos. El cazador de sombras arrojó sus armas y la armadura que lo distinguía como caballero por su camino: había realizado su última cacería. El regreso del caos era inminente e inevitable.


Y hasta aquí éste espectacular primer anexo… 

Los personajes y capítulos de Cazadores de Sombras son propiedad exclusiva de su autor, Desmodius.

Recordad que podéis encontrar todo lo relacionado con la Orden y sus cazadores en El Imperio Perdido de Zion, donde hallaréis un completo índice y el último capítulo publicado hasta la fecha, La Promesa de Aaxos. (Cap. VII).

 

Desde éste blog queremos agradecer a Desmodius que haya decido pubicar este espectacular y sorprendete anexo Cazadores de Sombras en este lugar. Es un honor para mí dedicar una entrada a su gran proyecto. ¡Mil gracias Des!

 

Baalard, Relatos de Suburbia.