ObsCure: TS. Capítulo III. Problemas de Raíz, por M4rk09

 
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¡Bienvenidos!
Con un día de retraso (asuntos personales), hoy os presentamos el tercer capítulo de ObsCure: The Sickness, una historia escrita íntegramente por M4rk09 y basada en el popular survival horror ObsCure.
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Tras sobrevivir al accidente de autobús y a una angustiosa persecución por el bosque, Josh y Ashley, acompañados por Colin y Alison, llegan a unas misteriosas instalaciones.
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Una vez separados para explorar la zona, Josh y Ashley encuentran un ordenador con cierta información de lo más perturbadora…


Capítulo III

Problemas de Raíz

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    “No podemos seguir así, hay que encontrar el origen de la Mortifilia ya. Las raíces crecen y como ya te habrás dado cuenta han alcanzado la localidad de Fallcreek. Sigo con el ojo puesto en ese grupo de chavales que salió airoso de Leafmore High, pero nuestra tarea aquí es inútil si no conseguimos cortar a tiempo el problema de raíz. Algunos de mis hombres ya han dispuesto varias cajas en los lugares que acordamos, y todo está listo para que la simulación de comienzo.

 

Delta Theta Gamma no tendrá problemas para colarse en el hospital, asegúrate de dejar allí una de las cajas, y deshazte de todas las medicinas. Recuerda, Kenny es nuestra prioridad. Tú sólo procura estar listo antes de medianoche para cuándo los pétalos se abran, que yo me ocuparé del resto. Despierta a Alison una vez llegue el momento, la Mortifilia sigue dormida en su interior esperando a ser llamada.”

Richard James

 

    Josh buscó la fecha de llegada del correo a la bandeja, que databa de unas horas antes, esa misma mañana.

– ¡Dios mío Josh, van a por Kenny! No sé que quieren de él pero nada bueno seguro.

– Y no sólo a por él, van a por todos. Fíjate en lo que dice más arriba, “ese grupo de chavales que salió airoso de Leafmore High”, eso también nos incluye a nosotros dos.

– ¿¡Pero quién es esta gente!?– Aún no lo sé. Espera, Alison…

– Si, ¿qué pasa?

– La chica de abajo, ¿no dijo que se llamaba Alison?– Esto es una locura…

Ashley y Josh se apresuraron en volver de nuevo a la cocina. Al abrir la puerta de la misma, tanto Colin como Alison habían desaparecido.

 

* * *

    Colin se quedó mirando a Alison un buen rato, observándola tocarse el pié de las molestias.– Siento haberme portado así.

¿Eh? – titubeo Alison alzando la mirada

No tienes porqué disculparte, es más, agradezco lo que hiciste por mí antes, en el camino.

Colin no apartaba la mirada de la tabla que le había dejado Josh, y que agarraba con ambas manos. Sin decir nada más, abandonó la habitación y salió al patio.

¡Pero Colin, ¿a dónde vas?! – insistió Alison sin poder remediarlo.

El patio parecía haber estado recientemente en obras. Entre las herramientas allí olvidadas, encontró un martillo y un bote de cristal con clavos. Martillo en mano, se dedico a clavar clavos en la punta de la tabla de madera, con el propósito de conseguir así, un arma más contundente con la que defenderse. Guardó el martillo en su bolsillo y volvió a dentro.

Ten Alison. – dijo ofreciéndole la tabla con clavos.

– ¿Por qué eres así? – le preguntó ella

¿Así cómo? contestó frunciendo el ceño.

– Pues no sé, así. Entras, de golpe te vuelves amable, sales de repente…

Shhh… ¿has oído eso?

Colin se asomó por la puerta para ver que ocurría afuera.

Pegado a la pared, se acercó a la esquina y echó una ojeada. Alcanzó ver a un hombre abrirle la verja del patio a un par de ambulancias pertenecientes a una institución médica que no reconocía, de las que se bajaron varios hombres más vestidos con trajes de protección química.

Uno de ellos, calvo y con gafas, no llevaba puesto ningún traje de contención. Prestó suma atención, tratando de enterarse de algo.

Coged la caja y dejadla dentro.

¡Ahora mismo!– contestaron a tono cuatro de los hombres allí presentes.

Colin se resguardó tras la puerta, dejándola entreabierta, esperando ver pasar a los hombres. Éstos cargaban con un cubo de enormes dimensiones y de considerable peso, con un extraño triángulo grabado en el frontal y con tres cerraduras sobre el mismo que se abrían con una llave cada una.

Una vez hubo vía libre, indico con un gesto a Alison de salir. Al hacerlo Colin primero, uno de los hombres, que esperaba tras la puerta la salida de éstos, la cerró de un puntapié y propino un disparo en la cabeza a Colin.

Alison, que escuchó desde dentro el sonido del cañón al ser accionado, gritó a más no poder entre llantos y lloros a la par que los sesos de Colin se desparramaban manchándolo todo. A sabiendas que de un momento u otro esos hombres irían en su búsqueda, escapó por la otra puerta de la cocina, rompiendo el tirador al otro lado para que no pudieran seguirla.

* * *

    La puerta que daba al patio estaba abierta y, temiéndose lo peor, salieron en busca de Alison y Colin. A los pies de la puerta unos restos de sangre acreditaron sus sospechas.

¿Josh, qué demonios le han hecho ésta gente a Alison? – preguntó exaltada al ver la sangre.

No tengo ni idea. Por ahora hay que salir de aquí, ya pensaremos en algo después.

Al cruzar la esquina distinguieron a un hombre hablando por teléfono.

– Richard, ¿dónde te habías metido? ¡Llevo intentando hablar contigo desde lo del correo de ésta mañana!

– La cobertura en pleno bosque no es muy estable. La caja en la hermandad Delta Theta Gamma ya está colocada. ¿Tú como lo llevas en el hospital?

– Estamos listos, la caja espera en la recepción dónde seguro que la encuentran.

– ¿Y las medicinas?

– Todas retiradas. ¿Próximo punto de encuentro?

– Leafmore High, ¡Y no te demores!

– De acuerdo, allí estaremos.

Ashley y Josh se miraron el uno al otro.

Así que ese es el tal Richard James…– ¡Josh, ¿ha dicho Leafmore High?!

– Me temo que si. Hay que salvar a Kenny y a los demás. Rápido, a la parte trasera del vehículo, ¡Hay que llegar a ellos!


¡Hasta aquí el tercer capítulo!

Parece que la cosa se complica. Nuevos interrogantes hacen acto de presencia… Colin ha quedado fuera de juego y Alison ha desaparecido. M4rk09 se lo ha puesto difícil a Josh y Ashley…

Recordad que ObsCure:The Sickness tiene su propio Índice, situado en los bloques laterales.

El próximo viernes continúa la historia… ¿Volveremos a Leafmore High?

Baalard, Relatos de Suburbia.

NOTA:

Últimamente mi explorador no está muy contento con el editor de Gamefilia y me resulta complicado colocar enlaces y ajustar bien las entradas. Pido disculpas por los fallos, proto lo solucionaré.

10 cosas personales sobre mí que desconoces…

¡Saludos! 

A pesar de no ser el más colaborador y activo de la comunidad, esta propuesta que ha surgido estos días, gracias a Ellolo o Fabri (ya no lo sé), me ha llamado sumamente la atención. Después de leer al propio Ellolo, a fabrimuch, a Shaiyia, a solid_caim, a Rikku, a ErikAdams y a Joker73 me he animado a ello. (Normalmente coloco enlaces en los nombres, pero me está dando problemas el editor…)

Bueno, allá vamos…


1. Detrás de Baalard

Mi nombre real es Rubén, el cual muchos de aquí ya conocen. Nací en el hospital de La Laguna, en Tenerife, y el pasado 28 de Enero cumplí 23 años. Actualmente vivo en Murcia, pero desde que comencé a vivir sólo, aproximadamente a los 17 o 18 años, me he movido mucho por Murcia y Alicante. De Cartagena, en Murcia, y de Torrevieja, Alicante, guardo muchos buenos recuerdos, al igual que de Alicante capital.

Mido aproximadamente 1’86 y mi peso actual ronda los 92 kilos. Me sobran unos 3 kilos o 4, pero no es algo que me preocupe especialmente. Soy moreno con ojos marrones, a pesar de que son pequeños y no se ven demasiado.

2. Toco la batería.

Me encanta la percusión, pero en especial la batería. Tengo dos sets, uno acústico, el cual aún aguarda un local de ensayo en el que poder montarlo sin molestar a nadie, y uno eléctrico, del que estoy especialmente orgulloso por reproducir sonidos tan reales y tener esa cantidad brutal de posibilidades.

Toco desde los 17 años, siempre me he considerado autodidacta, cosa que a su vez creo que me ha cerrado muchísimas posibilidades. No toco demasiado bien, es más, hace meses que no las uso por temas de mudanzas y cosas por el estilo, pero siempre quiero aprender más y seguir tocando.

3. Antes que la escritura vino el dibujo.

Pues sí. Lo que se dice escribir relatos lo llevo haciendo desde hace bien poco. Si es verdad que alguna vez escribía cosas y las guardaba en los archivos del ordenador donde iban acumulando polvo virtual y nunca los volvía a abrir. El caso es que se ha convertido en una de mis principales aficiones.

Pero he de decir que lo mío es dibujar. Me encanta el dibujo. He participado en varios concursos, he diseñado tatuajes para amigos (posibilidad de trabajo que siempre tengo pendiente es la de diseñador para estudios de tatuajes), siempre he estado vinculado al mundo del cómic y con algunos amigos hemos comenzado algunos proyectos bastante interesantes y de los que algún día hablaré.

Lamentablemente mi ordenador de mesa, donde tenía muchos guardados, murió hace unos meses. Queda pendiente subir algún dibujo 🙂

4. Tatuajes. ¡Una de mis pasiones!

No soy de los que se hacen fotos a sus tatuajes, así que no tengo nada que enseñar… Pero desde hace no mucho llevo un tatuaje que me cubre la espalda por completo, desde la nuca hasta la base de la espalda. El tema central son motivos orientales y de la mitología japonesa.

Cuando termine de retocar (y pagar) el tatuaje de la espalda, el cual está casi terminado, me centraré en brazos y tobillos. El dolor que produce la aguja es algo que cuesta describir. Mientras esas puntas van lacerando tu piel a velocidades increíbles es difícil centrarse e ignorar el dolor, pero curiosamente la vibración que produce en la zona tatuada y el resto del cuerpo es bastante relajante, o por lo menos a mi me lo parece. Cierto es que hay zonas y momentos (cuando ya llevas dos horas tumbado) en los que no puedes aguantar mucho más antes de parar y relajarte un poco.

Sin dolor o con él, es algo que me apasiona y seguiré haciendo.

5. Batería y tatuajes… Ahora toca el rock y el metal.

La música mueve mi vida, desde que me levanto hasta que me acuesto. Mi marco de variedades se extiende desde el rock al la música clásica y el folklore, pasando por el hip-hop, el rap, el R&B, el funky, algo (poco) de pop…

Siempre que entienda lo que digan, lo escucharé. Con esto me refiero a que no apruebo demasiado grupos de metal extremo de los que no entiendo absolutamente nada y su música parece un vómito sonoro indescifrable. Lo respeto, pero no me gusta en absoluto.

Desde pequeño lo mío es el rock, pasión que le agradezco a mis padres y a mi prima Anabel, a la cual mando un besazo desde aquí. Comencé con Queen, The Doors, The Beatles, también cosas más durillas como Judas Priest, Kiss, Metallica en sus años mozos… A pesar de que esos grupos me siguen gustando con locura, poco a poco mi espectro de grupos se ha ampliado hasta cubrir un amplísimo marco de música y estilos.

Pantera, Disturbed, Down (recomendado 100%), Breaking Benjamin, Incubus, Killswitch Engage, Machine Head, Star Sailor (una de sus canciones aparece en el ending de Metal Gear 3, "Way to Fall"), Lacuna Coil, Fear Factory, Skunk D.F., Slipknot, Creed, Nickelback, Red Hot Chilli Peppers, Aerostmith, Korn, Meshuggha, Bullet For My Valentine… Pero como a la mayoría de nosotros, me apasionan las bandas sonoras de películas, juegos y series y películas anime.

Hans Zimmer, Kenji Kawai y Nobuo Uematsu son mis compositores predilectos.

6. Pluriempleado. Seguridad.

He trabajado de camarero, de barman, de pintor, montando muebles, descargando camiones, vendiendo electrodomésticos, auxiliar y más tarde vigilante de seguridad. Alguna cosa me dejo…

El trabajo que más ha estado presente en mi vida es el de Vigilante de Seguridad, en el cual he recibido una mención de honor por el trabajo desempeñado.

Comencé en servicios sueltos, como geriátricos o carpas en verano y acabé formando parte de la plantilla fija de un centro comercial, en la cual tras algunos meses me ascendieron a jefe de equipo.

Durante ese tiempo se participó en muchas operaciones conjuntas con la guardia civil y la policia nacional, ya que Torrevieja es un lugar donde las mafias del Este y los falsificadores y ladrones se mueven como en casa. Desde robos de trajetas de crédito y vehículos hasta cosas más serias y complicadas. Desde luego, un trabajo muy interesante del que me desvinculé para prepararme una oposición, ya que el tiempo no era algo que abundara en ese empleo.

6. Sobre la vista.

Uso gafas y lentillas. Este motivo me excluyó de las pruebas para las oposiciones en las que estaba interesado. Siempre estoy a tiempo de operarme, por ello, salvo el dinero que supone, no es ningún problema. Tengo miopía y astigmatismo, más o menos 4 puntos en cada ojo. (El límite de la oposición son 2)

7. Cabezón.

Cuando tengo razón y puedo demostrarlo insisto y no me callo.

También tengo un cabezón del quince. Tengo cabeza para siete cuellos. Tengo tal cabeza que para ponerme gorra necesito ayuda… No, no tanto, pero cuando era pequeño tenía el pelo a lo "tazón" y eso hacía que pareciese tener un tremendo camoto. De ahí que en mi edificio me llamaran "Cabesa" xD

8. Amante de la psicología como arma.

Me apasionan las reacciones humanas, la manera que tenemos de expresarnos gestualmente sin saber que en realidad estamos definiéndonos a nosotros mismos. Me gusta estudiar a la gente poco a poco, saber cómo actúan y el por qué de sus actos. Confieso que continuamente estoy psicoanalizando a la gente que me rodea, sólo por simple curiosidad. Aún así siempre te llevas sorpresas, ya que somos impredecibles.

9. Comer…

Otra de mis pasiones. No soy muy amigo de las verduras, pero por lo demás me chifla comer de todo. ¡Además me gusta cocinar!

10. Detallista, perfeccionista y cosas varias.

Cuando se trata de presentar algo en público cuido hasta el último detalle. No sé si es un defecto, pero no puedo dejar nada al azar y luego encontrar esos pequeños fallos que muy posiblemente nadie vea.

Me gusta hacer regalos, no sé, es algo que me hace ilusión y me suele poner de buen humor.

También tengo la tara (genética, todo hay que decirlo) de tardar mucho tiempo en decidir qué ponerme o cómo arreglarme… Me gusta comprar, la montaña, la playa, la piscina (xD), el sexo, beber y DORMIR.


Me dejo muchas cosas, pero esto se está extendiendo mucho. ¡Hasta aquí puedo escribir!

No olvidéis que esta noche publicaremos el tercer capítulo de ObsCure: The Sickness, historia escrita íntegramente por M4rk09. ¡Permaneced atentos!

Baalard, Relatos de Suburbia.

Libro de Visitas. Prólogos.

¡Bienvenidos!

Ya iba siendo hora de que Relatos de Suburbia contase con su propio libro de visitas… Se abren los Prólogos.  

Siguiendo consejos de algunos blogers veteranos, LoganKeller entre ellos, me he decido a crear este libro de visitas principalmente destinado a recibir críticas, sugerencias y toda clase de comentarios que no tengan demasiado que ver con la actividad principal del blog.

Me encantaría que, además de para lo que se suelen usar este tipo de entradas, sugerieséis nuevas historias o comentaseis sobre qué os gustaría leer en Suburbia, qué historias os gustan, cuales no y cómo las mejoraríais.

Si buscáis dar publicidad a vuestras propias creaciones no dudéis en pasaros por aquí y comentar sobre ellas.

Aprovecho la ocasión para agradecer a todos aquellos que entran y comentan, que puntúan y que pierden un poquito de su tiempo para leer todas las historias que publicamos en Suburbia.

Vuestros votos y vuestra opinión es la base de esta pirámide que ha ido creciendo poco a poco. Se que no soy de los más activos en la comunidad, pero cuando el tiempo me lo permite éste es el sitio donde me gusta gastar mi tiempo. Con vosotros y con los relatos. ¡Gracias! Square smile

Baalard, Relatos de Suburbia.

ObsCure: TS. Capítulo II: Imposible andar sin pies, por M4rk09

¡Bienvenidos!

Llega el fin de semana… Llega ObsCure de la mano de M4rk09 y como cada viernes, hoy os presentamos un nuevo capítulo de ObsCure: The Sickness.

En el siguiente capítulo, el pasado persigue a Josh y Ashley, un pasado que nunca quisieron recordar

Las horribles criaturas que les persiguieron en Leafmore High han resurido de nuevo, sedientas de sangre y con un objetivo aparente. ¿Qué significará su aparición?

Parece que la pesadilla vuelve a materializarse.

¡Adelante!


 

The Sickness
Capíulo II
Imposible andar sin pies

 

No puede ser. – contestó Josh exhausto.

¿¡El qué no puede ser!? – le recriminó el chico.

¡Pues que esa cosa era igual a la que nos enfrentamos hace dos años en Leafmore!

Pero eso es imposible, ¿¡vosotros dos estudiasteis en la academia Leafmore!?

¡Sí, y a demás nos pilló esa maldita infección!

Bueno, ¡Basta ya, parad los dos!– les freno Ashley.– No sé si os habéis dado cuenta, ¡Pero acabamos de perder a una clase entera! Discutir no arreglará las cosas, lo que debemos hacer es pedir ayuda.

¿Y cómo demonios piensas hacerlo, eh? Los móviles estaban en las mochillas, y éstas están ahora calcinadas. ¡No podemos pedir ayuda!

¡Cálmate!– le sugirió la chica.– Ella tiene razón, discutir no nos lleva a ningún lado. Si no podemos pedir ayuda tendremos que buscarla. ¿Cómo te…?

Me llamo Ashley, y el Josh.

Yo soy Alison y él… el es Colin.

Bien, sobretodo tratemos de no perder el norte. Sería estúpido que empezáramos a andar por ese túnel con una criatura suelta de por medio, y estando la carretera cortada el único camino que nos queda es por ese sendero. ¿Tú estarás bien con ese pié, Alison? Creo que nos toca andar un poco de cuesta.

Eso creo, por mi no os preocupéis, lo más seguro es que solo sea un rasguño.

Alison siguió apoyada en Colin y los cuatro se encaminaron hacia el sendero. El camino, a pesar de atravesar pleno bosque, parecía haber estado en su día habilitado para el tránsito, ahora impedido por la llegada de la carretera c-33. En él reinaba la maleza a la que se la había dejado crecer en total libertad, sin nada ni nadie que le dijese por dónde ir. Pero, observándola detenidamente, más bien parecía que un lunático dedicado a la jardinería hubiese podado todo aquello a imagen de las más grotescas formas.

Un escalofrío les recorrió al unísono, al percatarse de tan desagradable detalle. Los nervios empezaron a florecer en el grupo, mirándose unos a otros de reojo mientras proseguían inseguros su avance. El camino por suerte no era muy longevo y una vieja verja se vislumbraba al final del mismo.

¿Habéis oído eso? – dijo Ashley.

– Estamos andando y es normal que hagamos ruido. – contestó Colin en tono burlón.

¡Eh Colin, déjalo ya! Yo también he oído algo. – reiteró Josh.

 

El grupo se detuvo, el silencio se adueño del lugar. Pronto su reinado se vio relevado pues, empezaron a oírse pasos procedentes de la espesura del bosque, que se acercaban cada vez más hacia ellos. Otra criatura como la del túnel, salió de los matorrales. De la boca le nacían varios tentáculos que le colgaban, como si de un pulpo o calamar se tratase. De cintura para abajo, esa cosa habría sido humana alguna vez; pero viéndola de cintura para arriba, costaba creerlo.

Ya estamos otra vez. – se dijo Josh para sí mismo.

Echaron a correr, a pesar de lo estrecho que era el espacio. Pronto, Colin, junto a Alison, se quedaron atrás del resto del grupo, pues ella aún sentía molestias en el pié, impidiéndole así andar bien y mucho menos correr. Por suerte la criatura era más lenta de lo que parecía en un momento dado. Josh se percató de que Alison no podía mantener el ritmo, y el monstruo les seguía muy de cerca. Miró a su alrededor y solo alcanzó a ver unas pequeñas maderas que servían las veces de escalón en los desniveles del terreno. Observó que algunas estaban desconchadas y, sin dudarlo un momento, trato de arrancarlas.

Ashley, ven aquí. Ayúdame con esto.

Entre los dos, consiguieron hacerse con una tabla de madera con la que poder defenderse. Mientras, aquella bestia seguía imparable hacía Alison, que ya no podía más. Colin, al ver que la pobre no podía seguir, y llevarla a hombros no bastaba, la cogió en brazos y avanzó sin mirar atrás. Sin esperarlo, la criatura se abalanzó sobre ellos pero Josh pudo pararla a tiempo. La criatura retrocedió unos instantes y se incorporó, le asestó otro golpe en la cabeza pero ni se inmutó. Un último golpe, ésta vez en la boca, izo que sus tentáculos se abrieran de par en par, agarrando la tabla con fuerza. Josh, que trataba de mantener siempre los pies en el suelo por tal de no salir disparado del forcejeo, tiraba de ella con contundencia. Las astillas empezaron a rasgar los tentáculos del monstruo, haciendo que sangrase y obligándole a soltarse.

Con el trasero aún dolido de la caída al soltarse, Josh echó a correr como no lo había echo en su vida, o al menos, hasta 2 años atrás.

¡La luz Josh, a éstas cosas les afectaba la luz! ¡Necesitamos luz!– dijo repentinamente Ashley.–

Los recuerdos empezaron a abrumarle, y le costó reaccionar.

¿¡Y de dónde pretendes que saque yo de aquí luz ahora!?

¡Aúpame para que me suba al árbol y mueva algunas ramas, haré entrar la luz del sol!

Dicho y hecho, Josh, casi sin tiempo a frenar, aupó a Ashley y se echó a un lado. Colin y Alison se habían resguardado un poco más atrás, detrás de unas rocas.

Bastó con mover algunas ramas para que penetrase luz en el lugar, Ashley saltó del árbol y Josh la recogió en el aire, mientras esa cosa les pisaba los talones. Trató de darse toda la prisa que pudo, hasta conseguir llevarla a la luz. Al exponerse al sol, la criatura empezó a retorcerse de dolor y gemir de un modo desgarrador, hasta que se abalanzó contra la verja colisionando contra ella y abriéndola del golpe.

Al caer al suelo, ésta se evaporó en humo negro. El grupo salió del camino cual su sorpresa sería al ver dónde estaban; la hermandad Delta Theta Gamma yacía inamovible ante ellos.

Sorprendidos por la presencia que imponía dicha estructura, decidieron entrar pues lo obvio sería que allí encontrasen ayuda. Pero lo obvio no siempre resulta lo certero. La puerta principal permanecía cerrada, y tan sólo otra pequeña verja, de metal y recién pintada, que torcía la esquina, se insinuaba como posible vía de entrada.

La puerta que daba al patio interior del recinto, por suerte, sí estaba abierta. Una vez dentro, Colin se apresuró a dejar a Alison en el suelo pues la pobre no podía ya ni respirar del cansancio. Josh tomó un vaso, llenándolo de agua del grifo, y se lo ofreció a Alison; parecían estar en la cocina.

Toma, bebe un poco. Te sentará bien.

Gracias…– tomó un trago.- De verdad no os preocupéis por mi. Un día, con quince años, hice un mal gesto y me caí, desde entonces sufro molestias en el pié constantemente. Será del golpe que me dí durante el accidente, ya se me pasará no os preocupéis.

Alison se terminó el vaso, pero no mostraba mejoría alguna.

Bueno, Ashley y yo iremos en busca de ayuda. Tú Colin quédate con Alison, toma la tabla y si ocurre cualquier cosa simplemente gritad, ya os oiremos.

Tranquilo, estaremos bien.

Esa contestación por parte de Colin alivió a Josh. El muchacho, ahora más calmado, parecía haber comprendido el delicado estado de la situación y tocado de pies en la tierra.

Al cerrar la puerta tras de si, Ashley y Josh se dieron de bruces con un lugar desierto. Subieron las escaleras del hall. En la planta superior, lo mismo. Fueron probando una a una, puerta por puerta, encontrándose todas ellas cerradas, a excepción de una con cristal de la que rompiendo el vidrio se podía girar el picaporte desde dentro y entrar, pero la cosa no estaba como para sumar cargos por allanamiento de morada. Al fin, una puerta al final del pasillo no tenía echada la llave. En su interior, un despacho, y en el escritorio del mismo un ordenador.

¡Ashley mira, un portátil! Y parece encendido…– trasteó un poco su nuevo juguetito.- ¡Bendita conexión inalámbrica!

¡Tú eres el de las tecnologías, a ti se te dan mejor éstas cosas!

Por su contenido, Josh dedujo que se trataba del ordenador personal de algún miembro de la hermandad. Al estar iniciada la sesión, se dispuso a mandar un correo electrónico de auxilio con la cuenta del propietario pero, al entrar en la bandeja de entrada, tanto Josh como Ashley estaban a punto de descubrir una sorpresa poco agradable…

 

 


Con la aparición de dos nuevos personajes, M4rk09 nos comienza a sumergir paso a paso en la agobiante atmósfera de la saga ObsCure.

Para los que no conozcáis la saga y habéis disfrutado con la lectura recordad que en el Índice explicábamos de forma resumida lo ocurrido en la primera entrega de ObsCure, cuyos hecho suceden previamente a la historia narrada por M4rk09.

¡De nuevo, mis agradecimientos a M4rk por esta pedazo de colaboración!

Este segundo capítulo queda añadido al Índice de ObsCure: The Sinckness, el cual se encuentra en los bloques laterales.

¡Permaneced atentos al próximo viernes!

Baalard, Relatos de Suburbia.

ObsCure: TS. Capítulo I. Algo se acerca, de nuevo…, por M4rk09

¡Bienvenidos!

Como ya anunciamos el miércoles, y con un día de retraso debido a problemas con el editor, hoy os presentamos el primer capítulo de ObsCure: The Sickness, una historia original escrita íntegramente por M4rk09.

En este primer capítulo tomaremos contacto con los dos protagonistas, Josh y Ashley, que poco sospechan de lo que está apunto de ocurrirles. Parece ser que el pasado está dispuesto a volver para atormentarlos.

Una oscura y espesa nube se aproxima…

¡Adelante!


 

 

 

Capítulo I

 

Algo se acerca, de nuevo…

 

    Nunca me acostumbraré a decir eso de “querido diario”.

Ashley aún no sabe que sigo guardando las viejas cintas de cuando íbamos a Leafmore High. Se me hace imposible deshacerme de ellas, lo he intentado, de veras, pero no puedo. A veces incluso vuelvo a ponérmelas; los piques de Stan y Kenny en las canchas de básquet, Shannon y Ashley en sus míticas conversaciones. Es verlos de nuevo en mi monitor, y son tantos los recuerdos que me vienen a la cabeza…

Todo lo que los hermanos Friedman nos quitaron inyectándonos su maldita Mortifilia 2 años atrás, todas las cosas malas que tuvimos que hacer, todo lo que pasó… No es fácil olvidar.

A demás Ashley sigue tocada por el plantón de Kenny, yo ya sabía que éste no iba a esperarla para la universidad. A pesar de haber rehecho medianamente como pudimos nuestras vidas, hay heridas que el tiempo no las sana.

Aquí en Cherrilty, Ashley se la ve animada con el comienzo de la universidad. Pero en el fondo sé que su brecha sigue abierta, lo puedo ver en sus ojos…

 

Y recordad,… – el tutor interrumpió su discurso al oír la chirriante puerta del aula abrirse.

¿Puedo entrar? – balbuceó el chico.

Llega usted tarde Josh, precisamente hoy…

Me dormí.

Siéntese y estése callado. Como iba diciendo, Delta Theta Gamma es una hermandad muy respetada entre la sociedad científica. Que se nos permita visitarla es todo un privilegio así que durante la excursión no quiero líos de ningún tipo. Ni peleas, ni gritos, nada.

El timbre sonó justo cuando el profesor hubo pronunciado sus últimas palabras. Todo el mundo salió de clase alborotadamente, hacía el autobús, por tal de poder coger uno de los cinco privilegiados asientos de atrás del todo. Josh entregó la autorización y se subió en él.

Avanzó precavido por el estrecho pasillo del bus no le diera a algún graciosillo por hacerle la zancadilla hasta que pudo sentarse junto a Ashley quién le había guardado un sitió.

Hoy quizá le vea.  dijo Ashley mirando a Josh, mientras éste se sentaba.

¿Ver a quién? – le contestó, aún sabiendo a quién se refería.

A Kenny…

¡Ah, si…! Me dijeron que se fue con su hermana y con Stan a estudiar en la universidad de Fallcreek. De todas formas, por muy cerca que estén una cosa de la otra, te recuerdo que nosotros vamos a visitar su hermandad. No es por nada, pero yo que tu no me haría muchas ilusiones, dudo mucho que le veas.

Ashley asintió con la cabeza, como tratándose de convencer a si misma. Josh se la quedó mirando, enseguida supo que aquellas palabras no habían estado las más acertadas.

¿Tú no echas de menos a Shannon? – le preguntó Ashley súbitamente, con la cabeza gacha.

Algunas veces. Pero al parecer se llevaba mejor con Stan que conmigo.

Lo que sea…

Ashley se quedó mirando la ventana viendo el paisaje en lo que quedaba de viaje. Josh no podía hacer otra cosa que pensar en qué hacer para romper ese silencio tan molesto que se había pronunciado entre ellos, aunque viendo como estaban las cosas, prefirió no estropearlo más y dejarlo para otro momento.

Acababan de cruzar el túnel que llevaba directo a la localidad de Fallcreek. Ashley empezó a mirar por la ventana de forma extraña, como buscando algo.

Josh, – dijo, sin apartar sus ojos de la ventana – Creo que he visto…

 

 

En ese momento ambas ruedas traseras reventaron. El autobús salió del túnel y siguió recto un poco más hasta que el conductor perdió el control y mandó el vehículo cuesta abajo, hasta que se estampó de frente contra un árbol que lo atravesó.

Josh se despertó al rato, para su sorpresa, estaba vivo. Se incorporó cauteloso pues el autobús había volcado y qué sabía él de lo segura que era la estructura. Miró a su alrededor y solo alcanzó ver a varios de sus compañeros muertos. De fondo se oía el goteó de lo que dedujo que sería gasolina, por lo que prefirió salir de ahí ante todo y pararse a pensar una vez estuviese a salvo.

Uno de los cristales tenía un enorme agujero por el que podría gatear, seguramente debido a que alguien hubiese salido disparado por él en el momento del impacto. Efectivamente, ese alguien yacía unos metros más allá, entre los hierbajos. Volvió a mirar a su alrededor, unos gemidos venían de no muy lejos. Rodeo el autobús, o lo que quedaba de él, hasta atisbar en el otro lado la figura de Ashley y la de un chico, que estaban ayudando a salir a otra chica por una de las puertas que había quedado entreabierta.

¡Ashley! – dijo, corriendo hacía ellos.

¡Josh, estás bien! – contestó aliviada.

Esperad que os ayudo.

Josh se agarró a la puerta con las dos manos y tiró de ella hacía atrás con todas sus fuerzas, por ver si conseguía hacer el hueco más grande. Por suerte, unos milímetros bastaron para que la joven pudiera salir. No hubo tiempo para presentaciones, el vehículo podía explotar en cualquier momento. La joven se aupó a hombros del chico ya que parecía estar lisiada del pié y cojeaba.

Josh tuvo un mal presentimiento, se empezaron a oír chispas. Avanzaron unos pocos pasos hasta que el vehículo fue consumido por las llamas. Los cuatro echaron a correr, tras de sí, el vehículo explotó en una gigantesca nube de humo negro que se disipó al momento. La explosión provoco el desprendimiento de algunos árboles que cortaron la carretera impidiendo el paso, siendo imposible volver hacía atrás.

El grupo se detuvo al observar cómo desde el túnel una extraña criatura asomaba el lomo y, retrocedía al instante, deshaciendo sus pasos.

¡Esa cosa es la que vi en el bus, Josh!

 

 


¡Hasta aquí el primer capítulo!

Recordad que ObsCure: The Sickness tiene su propio bloque lateral donde podréis encontrar el Índice, el cual se irá actualizando cada viernes.

Mis felicitaciones a M4rk09 por esta historia, que desde el primer capítulo ya podemos observar que promete, y mucho. ¡Es para mí un honor contar con su participación en Relatos de Suburbia!

¡Atentos a la semana que viene!

Baalard, Relatos de Suburbia.

ObsCure: The Sickness, por M4rk09. ÍNDICE e Introducción

 –
Directamente desde †Fallen† llega…

ÍNDICE

(ampliación pendiente)

I. Algo se acerca, de nuevo…

II. Imposible andar sin pies

III. Problemas de raíz

IV. Cobayas 

 

..Próximos capítulos..

 

 

 

 

 

 


¡Adelante!

¡Es un honor para mí presentaros una nueva y apasionante colaboración en Relatos de Suburbia!

Me gustaría agradecer profundamente a M4rk09 su interés, su atención y su paciencia que, mediante pequeñas conversaciones vía msn y por correo, han llevado a que esta estupenda colaboración vea la luz. ¡Mil gracias M4rk!

Sobre ObsCure.

Una pequeña introducción.

 

ObsCure es desarrollado por Playlogic y lanzado en formato multiplataforma durante el año 2004, alcanzando unas críticas más que notables entre la prensa y los usuarios. Durante la aventura, un survival horror con diversas innovaciones, cinco estudiantes, Kenny, Shannon, Stan, Josh y Ashley, se veían envueltos en una misteriosa y terrorífica historia cuando uno de ellos desaparece en algún lugar de Leafmore High, un antiguo y elitista instituto.

La mortifilia, una extraña planta de origen africano, parece estar detrás de las agresivas criaturas que surgen a lo largo de la aventura, las cuales son sensibles a la luz y mueren en contacto con ésta. Pero la planta también extiende su tóxica sombra sobre diversos personajes dentro de Leafmore, como Herbert Friedman, cuya historia e intenciones nos serán desveladas a medida que avancemos en la aventura.

A lo largo del juego se nos presentan a diversos personajes protagonistas, entre los que podremos alternar el control. Finalmente conseguirán ir más allá y desvelar los horrores de Leafmore High.

Pero son dos de estos personajes, Josh y Ashley, los protagonistas de la nueva historia que inundará Suburbia, extendiendose espesa y desgarradora como la nube de la mismísima mortifilia.

 

ObsCure II. Misteriosas desapariciones.

La historia que nos ocupa.

Para nuestra sorpresa, en ObsCure II notamos dos importantes ausencias.

Josh y Ashley han desaparecido misteriosamente y sin motivo alguno, ausentes en toda la historia hasta que, recogiendo una serie de objetos secretos, podemos destapar un oscuro vídeo sin audio, el cual colgaremos más adelante. En dicha cinta, grabada por Josh, vemos a los dos personajes investigando las desoladas ruinas de Leafmore High tiempo antes de los hechos ocurridos durante ObsCure II… Pero algo inesperado ocurre. Son atacados por algo o alguien haciéndonos suponer lo peor.

M4rk09 viene dispuesto a desvelarnos la verdad… Durante una serie de intrigantes capítulos nos guiará cuidadosamente por los secretos y los hechos ocultos antes de la desaparición de estos dos carismáticos personajes. ¿Preparados para descubrir lo ocurrido?

Cada viernes (posibles cambios) sólo en Relatos de Suburbia…

¡Permaneced atentos!

Baalard, Relatos de Suburbia.

Crónicas de Silent Hill: Nacimiento.

 

III. Nacimiento

 

   La criatura se agita nerviosa, gimiendo por el dolor producido en cada movimiento. Se desgarra la piel, ahora cubierta de llagas y pústulas, mientras sus raquíticos miembros luchan por liberarla de su efímera prisión.

Entonces la bestia nace. Rompe la placenta y la pleura se desparrama espesa y sanguinolenta sobre el suelo del callejón, cubriendo poco a poco las grietas que se encuentra a su paso.

Ella respira profundamente. Después tose y escupe sangre, dolorida por el ardor producido por el oxígeno al entrar por primera vez en sus atrofiados pulmones.

Tras adaptarse al medio husmea el aire. Nada de interés.

En lo más profundo del callejón el ser se retuerce y gira sobre si mismo, produciendo toda clase de sonidos gorgoteantes. Intenta ponerse de pie con un esfuerzo desgarrador y siente como crujen cartílagos y músculos, aún rígidos por la inactividad. Consigue elevarse, jadeante y nerviosa, mientras el aire sale de forma acelerada por sus pequeñas fosas nasales.

Sus piernas tiemblan, aún débiles. Paso a paso, arrastrándose y gimiendo, llega al otro lado del callejón. Una calle principal se abre ante ella, cubierta de una espesa bruma plagada de diminutas partículas cenicientas. La niebla impide ver a más de tres metros de distancia, pero la criatura no necesita de ojos para encontrar lo que ansía.

Vuelve a olisquear. El olor le llega aún caliente de las calles circundantes. El delicioso aroma de la carne fresca y viva.

Se estremece complacida, agitando sus pequeños y retorcidos brazos mientras gimotea excitada. Una supurante mezcla de bilis y saliva comienza a emerger de su diminuta y húmeda boca.

Tras unos minutos de agónico caminar, la bestia se detiene murmurando y siseando. El olor del ser humano que permanece arrodillado frente a ella provoca que su estomago y boca comiencen a trabajar. Una hilera de saliva desciende espesa por las comisuras de sus carnosos y rosáceos labios.

_________

   Corbent permanecía de rodillas aún en estado de shock. Tras él, las puertas del centro comercial se alzaban imponentes y sombrías. Estaba seguro de que había amanecido, pero un tono blanquecino y enfermizo envolvía absorvente el entorno, más inquietante aún debido al inquebrantable silencio que flotaba en la atmósfera.

Pero algo gimió a unos metros de distancia, apenas una sombra entre la impenetrable bruma.

Un olor rancio y dulzón se le introdujo en las fosas nasales casi a la fuerza, provocándole un vómito que apenas pudo contener.

Una bestia inhumana, recubierta de una especie de película grasienta y maloliente, casi reptaba hacia él emitiendo una serie de sonidos agonizantes. Se retorció y gimió mientras avanzaba, agitando sus miembros raquíticos semejantes a unos brazos y piernas tullidos.

Corbent trastabilló hacia atrás, aún en el suelo. Todas aquellas emociones en tan poco tiempo habían sido demasiado y sentía que el corazón le iba a implosionar de un momento a otro, agitándose de forma frenética dentro de su torso. Ahora… Esa criatura inhumana se acercaba hacia a él, elevando los brazos y boqueando, mostrando una hilera de dientes puntiagudos y amarillentos.

Mientras se arrastraba hacia atrás con la intención de volver hacia la relativa seguridad del centro comercial, comenzó a chillar descontrolado, sin poder evitar aquel impulso tan primitivo ante tal aberración. La bestia se revolvió, crujiendo y siseando, tomando formas imposibles para cualquier ser vertebrado.

Corbent continuaba arrastrándose cuando encañonó a la criatura con su revolver. Pero ella ya estaba encima, sujetándole las piernas con una fuerza tal que parecía imposible viniendo de aquellos raquíticos miembros.

Abrió la boca, nerviosa y sibilante, dispuesta a alimentarse de su jugosa presa…


¡Saludos!

Hasta aquí el tercer capítulo de Crónicas de Silent Hill.

Si lo que habéis sentido al leer los inicios del relato ha sido algo parecido al asco, entonces habré conseguido lo que esperaba. En la próxima entrega le daremos un poco más de dinamismo a esta historia, que ya estaba quedando algo abandonada.

Recordad que Crónicas de Silent Hill y anteriores capítulos (Turno Nocturno y Desesperación) tienen un hueco en los bloques laterales. ¡Saludos!

Baalard, Relatos de Suburbia.

En Este Instante

 

En Este Instante

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   Hace un par de horas, esto hubiera parecido imposible. Ahora estoy sentado en el porche de casa. No oigo nada, no siento frío a pesar de estar desnudo. No puedo alzar la vista y apartarla de mi esposa, muerta entre mis brazos.  

Las luces de la ambulancia iluminan la calle. Es noche cerrada, y los intermitentes aces anaranjados del vehículo generan sombras y figuras extrañas. Varias personas corren hacia mí.   

    Hace sólo un par de horas, Nadia me besa apasionada. Siento el calor de su cuerpo, de su respiración. El suave y húmedo tacto de sus labios. Se abalanza sobre mí y comenzamos a desnudarnos, riéndonos. Hay algo que celebrar. 

Es ahora. Yace silenciosa en mis brazos, en el porche de nuestra casa. Su mirada está completamente vacía y desprovista de vida. “Un infarto” Me dice el sanitario colocándome la mano en el hombro. “A veces ocurre así, sin avisar. Lo siento.” Me la quitan de los brazos, como si fuese un bulto, inanimada. Sigo mirando hacia abajo, dónde ella debería estar. 

La realidad me golpea como un puñetazo directo a la cara. Rompo a llorar, desesperado, gritando y arañándome la cabeza. Se me echan encima para que no agarre el cuerpo sin vida de mi mujer y lo vuelva a sujetar entre mis brazos. Me sujetan con fuerza varias personas. Me tiran al suelo y todos y cada uno de ellos me gritan que me tranquilice mientras me cubren con una manta.

    Hace dos horas y media, Nadia me dice que está embarazada. Lloro, la beso. Ella sonríe y no puede evitar dejar escapar unas lágrimas mientras me muestra su preciosa sonrisa. 

-No me lo puedo creer…-.le digo pletórico. Ella ríe a carcajadas, con la cara húmeda por las lágrimas. Está preciosa, radiante. 

-¡Bueno, ya veremos dentro de nueve meses si te lo crees o no! -.me dice resuelta. 

Te quiero… Dios, cómo te quiero…-.la abrazo de nuevo. 

Nadia sonríe, sin palabras. Sabe que, aunque no se lo diga a menudo, es cierto. La quiero. Me da la sensación de que le alegra profundamente oír esas palabras, tan cortas pero con tanto significado. Me mantiene la mirada unos segundos, feliz.  

Es tan hermosa que duele. Nos abrazamos y nos dejamos llevar por la pasión del momento. Sólo ahora, mientras la cubren con una manta blanca tras colocar su inerte cuerpo en una camilla, pienso que debería habérselo dicho con más frecuencia. “Te quiero”. Debería habérselo hecho saber todos los días de mi maldita existencia.

    Pero hace tan sólo quince minutos, ella se agarra el pecho, con la mirada congelada. Boquea como un pez mientras su cara palidece y me aprieta tanto las muñecas que siento que me las va a romper.No me responde cuando grito su nombre.

    Hace catorce minutos corro desesperado hasta el teléfono y llamo a los servicios de urgencias. Apenas alcanzo a gritar la dirección mientras observo como ella se muere frente a mí, agitando un brazo hacia el techo mientras el otro permanece agarrotado y contraído. 

“No te mueras… Dios, no, no…”   

    Doce minutos. La sujeto con fuerza, nervioso. Estoy sobre ella mientras patalea y jadea. Me mira con ojos vidriosos y pupilas dilatadas a medida que su cara se descompone con cada segundo que transcurre. Me encaja un puñetazo, una patada… Intento controlarla. La impotencia recorre cada centímetro de mi ser.  

“No, no, no…” alcanzo a decir tan sólo hace diez minutos. 

En este instante, ahora mismo, grito de rabia. Golpeo a todo el que se me acerca, me levanto chillando. Sólo quiero llegar a donde está ella. Pero unos brazos fuertes me sujetan por la espalda, rodeándome. La gente se agolpa alrededor, fuera de sus casas, expectantes, con las caras sombrías. Me inyectan algo en el muslo, apenas he alcanzado a sentir el pinchazo cuando las piernas comienzan a flojearme. Mi cerebro lucha por mantenerse lúcido, pero es una batalla perdida. Caigo redondo, aún consciente y balbuceando cosas incoherentes.

    Hace dos años Nadia accede a casarse conmigo mientras me abraza. Hace un año y cinco meses partimos la tarta. La gente ríe y baila. Nos hacen fotografías, nos besan y felicitan. Ella baila con mi padre mientras sonríe y gira. Parece un ángel y yo no puedo dejar de mirarla. Brilla con la fuerza de una estrella.

    Sólo ocho minutos. Me mira y aún patalea, se muere. Sus ojos me indican que se está consumiendo por dentro. Desesperado, la tomo en mis brazos y corro hacia la calle, gritando y pidiendo ayuda a quien pueda escucharme. Cuando vuelvo a mirarla está quieta, no jadea ni me agarra con fuerza, pero sigue mirándome con gesto triste. Caigo de rodillas en el porche y me quedo paralizado, observándola. Unas voces se comienzan a oír al otro lado de la calle. En algunas casas las ventanas se iluminan y las puertas se abren. 

Es ahora de nuevo. El tranquilizante ha hecho efecto. Tirado en el suelo, miro al cielo. Las estrellas se presentan ante mí, silenciosas. Lágrimas blancas que parpadean tímidas manteniendo una frecuencia errática, mientras nacen y mueren a cada instante que pasa. 

Es tan hermoso que duele. 

 


Os presento el relato participante en el primer concurso de relatos creado dentro de Gamefilia (primera edición).

Me enorgullece decir que fue ganador en la categoría de mejor escrito, y aprovecho para agradecer profundamente los votos que lo hicieron posible. No es algo a destacar, pero me hizo bastante ilusión. ¡Gracias!

Actualmente se celebra la segunda edición en el blog de Zerael, cuyo plazo de entrega finaliza hoy en La Ciudad Olvidada (segunda edición). ¡Si no habéis participado y os interesa permaneced atentos y pinchad en los enlaces!

Baalard, Relatos de Suburbia.