Crónicas de Silent Hill: Nacimiento.

 

III. Nacimiento

 

   La criatura se agita nerviosa, gimiendo por el dolor producido en cada movimiento. Se desgarra la piel, ahora cubierta de llagas y pústulas, mientras sus raquíticos miembros luchan por liberarla de su efímera prisión.

Entonces la bestia nace. Rompe la placenta y la pleura se desparrama espesa y sanguinolenta sobre el suelo del callejón, cubriendo poco a poco las grietas que se encuentra a su paso.

Ella respira profundamente. Después tose y escupe sangre, dolorida por el ardor producido por el oxígeno al entrar por primera vez en sus atrofiados pulmones.

Tras adaptarse al medio husmea el aire. Nada de interés.

En lo más profundo del callejón el ser se retuerce y gira sobre si mismo, produciendo toda clase de sonidos gorgoteantes. Intenta ponerse de pie con un esfuerzo desgarrador y siente como crujen cartílagos y músculos, aún rígidos por la inactividad. Consigue elevarse, jadeante y nerviosa, mientras el aire sale de forma acelerada por sus pequeñas fosas nasales.

Sus piernas tiemblan, aún débiles. Paso a paso, arrastrándose y gimiendo, llega al otro lado del callejón. Una calle principal se abre ante ella, cubierta de una espesa bruma plagada de diminutas partículas cenicientas. La niebla impide ver a más de tres metros de distancia, pero la criatura no necesita de ojos para encontrar lo que ansía.

Vuelve a olisquear. El olor le llega aún caliente de las calles circundantes. El delicioso aroma de la carne fresca y viva.

Se estremece complacida, agitando sus pequeños y retorcidos brazos mientras gimotea excitada. Una supurante mezcla de bilis y saliva comienza a emerger de su diminuta y húmeda boca.

Tras unos minutos de agónico caminar, la bestia se detiene murmurando y siseando. El olor del ser humano que permanece arrodillado frente a ella provoca que su estomago y boca comiencen a trabajar. Una hilera de saliva desciende espesa por las comisuras de sus carnosos y rosáceos labios.

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   Corbent permanecía de rodillas aún en estado de shock. Tras él, las puertas del centro comercial se alzaban imponentes y sombrías. Estaba seguro de que había amanecido, pero un tono blanquecino y enfermizo envolvía absorvente el entorno, más inquietante aún debido al inquebrantable silencio que flotaba en la atmósfera.

Pero algo gimió a unos metros de distancia, apenas una sombra entre la impenetrable bruma.

Un olor rancio y dulzón se le introdujo en las fosas nasales casi a la fuerza, provocándole un vómito que apenas pudo contener.

Una bestia inhumana, recubierta de una especie de película grasienta y maloliente, casi reptaba hacia él emitiendo una serie de sonidos agonizantes. Se retorció y gimió mientras avanzaba, agitando sus miembros raquíticos semejantes a unos brazos y piernas tullidos.

Corbent trastabilló hacia atrás, aún en el suelo. Todas aquellas emociones en tan poco tiempo habían sido demasiado y sentía que el corazón le iba a implosionar de un momento a otro, agitándose de forma frenética dentro de su torso. Ahora… Esa criatura inhumana se acercaba hacia a él, elevando los brazos y boqueando, mostrando una hilera de dientes puntiagudos y amarillentos.

Mientras se arrastraba hacia atrás con la intención de volver hacia la relativa seguridad del centro comercial, comenzó a chillar descontrolado, sin poder evitar aquel impulso tan primitivo ante tal aberración. La bestia se revolvió, crujiendo y siseando, tomando formas imposibles para cualquier ser vertebrado.

Corbent continuaba arrastrándose cuando encañonó a la criatura con su revolver. Pero ella ya estaba encima, sujetándole las piernas con una fuerza tal que parecía imposible viniendo de aquellos raquíticos miembros.

Abrió la boca, nerviosa y sibilante, dispuesta a alimentarse de su jugosa presa…


¡Saludos!

Hasta aquí el tercer capítulo de Crónicas de Silent Hill.

Si lo que habéis sentido al leer los inicios del relato ha sido algo parecido al asco, entonces habré conseguido lo que esperaba. En la próxima entrega le daremos un poco más de dinamismo a esta historia, que ya estaba quedando algo abandonada.

Recordad que Crónicas de Silent Hill y anteriores capítulos (Turno Nocturno y Desesperación) tienen un hueco en los bloques laterales. ¡Saludos!

Baalard, Relatos de Suburbia.