Recordatorio. V Edición Concurso de Relatos de Gamefilia.

 

¡Saludos!

Parece que en estos días la falta de tiempo se hace evidente para muchos, incluído yo. A estas alturas ya debería tener publicados más capítulos de Kobayashi, Valeria Victrix o Crónicas de Silent Hill, así como la nueva edición de Mundo Lietaratura y la gran idea colectiva de Desmodius, Universo Literario.

Todos estos proyectos siguen en pie (algunas prácticamente terminados), pero hasta que no tenga algo de teimpo no continiuaré con ellas. El verano es muy exigente en cuanto a trabajo se refiere y tengo que establecer prioridades.

Al grano:

Os recuerdo que la V Edición del Concurso de Relatos de Gamefilia sige vigente y en Relatos de Suburbia seguimos esperando vuestros relatos.

A día de hoy he recibido tres relatos. Me quedaré tranquilo si está edición almenos cuenta con cinco participantes más el mío, que no entrará en concurso.

Anuncio que el plazo de entrega se extiende hasta el termino del día 3 de Junio (dos días más de margen), como forma excepcional. Creo que es lo más justo si los demás os encontráis en la misma situación que yo, comidos por la falta de tiempo.

¡Muchas gracias a los participantes que ya han enviado su relato!

Un saludo.

Baalard, Relatos de Suburbia.

Lo Innombrable. [Relato]. 1er Premio IV Edición Concurso de Relatos de Gamefilia.

 

 

Lo Innmobrable

 

    Con la placentera y excitante sensación de estar cometiendo algo casi prohibido, ella gimió de nuevo mientras apretaba aun más los muslos contra las caderas del chico.

Mantenía la cara muy pegada a la de él, con los labios apenas a unos centímetros. Las bocas se buscaban juguetonas entre jadeos y pequeñas risas de complicidad, pero nunca llegaban a encontrarse.

A César, que había elegido el salón de su casa como lugar para desatar sus fantasías junto a su novia, todo aquel juego de niña mala le resultaba sumamente placentero y satisfactorio.

Esa misma mañana, su madre había salido debido a un compromiso familiar y no volvería hasta la siguiente semana, así que estaban solos, o por lo menos solos en el salón de la casa.

Sentado en el sofá y sin dejar de mirarla, César sujetó con fuerza la cintura de la chica y la acercó aún más hacia sus caderas. Tras oponer una fingida y divertida resistencia, ella cedió y apoyó todo su peso sobre él mientras lo miraba con ojos deseosos. El contacto de su cuerpo, caliente y voluptuoso, sólo acentuó las ganas de César por llevar todo aquello hasta aquel placentero final que los dos buscaban traviesos.

¿Los has comprado? –le dijo al oído tras morderle con dulzura en el lóbulo.

¿El qué? Ya sabes que quiero ser padre joven…

Idiota –susurró ella mientras le golpeaba suavemente en el hombro.

Ana había comenzado a quitarse los botones de la camisa, uno por uno, con una sonrisa que a él le volvía irremediablemente loco.

-¡Eh! ¡Esto se pone interesante, muy interesante!

Luis, el hermano pequeño de César, apareció de improvisto por la puerta de la sala, ataviado con un pijama de cuerpo entero repleto de dibujos de simpaticones monstruos de toda clase de formas y colores. El pelo era un revuelto de mechones lisos de un castaño claro, que bien podía sugerir que aquella cabeza no había visto un peine en años. Ese mocoso de nueve años recién cumplidos le había estropeado la noche de una forma prácticamente irreversible.

-¡Mira, mira! –gritó Luis.-Como Solid Snake, ¿has visto? –dijo mientras se movía entre los muebles del salón, pegando la espalda a la pared o rodando por el suelo mientras no cesaba de repetir “Pero… ¿¡Qué coño!?” una y otra vez.

Joder…–musitó Ana mientras se abrochaba la camisa.
 

-¿Por qué no te vas a tomar por tu culo, enano? –espetó César mientras se esforzaba inútilmente por normalizar la embarazosa situación que su hermano estaba presenciando.
 

-Porque eso tiene que doler –concluyó el pequeño, sumamente convencido.

Lárgate de aquí, cabezón. Mamá se va a enfadar si se entera de que estás despierto a estas horas.

Una de las zapatillas de César atravesó el aire y golpeó con fuerza la cabeza de Luis, que se tiró al suelo entre quejas y risas

Vale, vale. Ya me largo. Jolín…–Luis devolvió el improvisado proyectil a su hermano haciendo gala de una penosa puntería y por fin se dirigió de nuevo a la puerta de la sala.
Y no vuelvas o te soltare una colleja de las buenas, capullo –dijo finalmente el hermano mayor lanzándole una severa mirada al pequeño.

Antes de desaparecer por el pasillo, Luis se dio media vuelta y se encaramó al marco de la puerta.

Oye, César –su tono era algo tímido y no había rastro de burla en sus palabras.-No apagues la luz del pasillo, por fa…

César se sorprendió. Luis no era un niño de los que se asustaran de aquellas cosas. Siempre andaba con un chiste tonto en la boca, dispuesto a bromear o a reírse de todo. Aquella extraña reacción era lo último que esperaría del pequeño.

Tranquilo, tontorrón. ¡Tira a la cama! –respondió finalmente Ana, con un tono paternal con el que buscaba ser tranquilizadora.

Cuando el pequeño hubo cerrado la puerta, César miró a su novia con gesto culpable.

Lo siento. No sé que le pasa.

-No hay problema, niño. Es pequeño y no le gusta estar sólo.

César asintió convencido. Aún recordaba su propio e inconfesable miedo a la oscuridad, a mirar debajo de la cama o a abrir el armario por las noches. Por alguna extraña razón que apenas alcanzaba a comprender, todos aquellos lugares aún le inquietaban de sobremanera.

Bueno, ¿por dónde íbamos?-continuó ella. 
 

-Ah, sí. Te decía que quiero ser padre joven… -dijo él con una risa traviesa.

Ella le devolvió la sonrisa.

Pasados unos minutos de suaves caricias y miradas provocativas, los dos jóvenes habían retomado con interés renovado su particular cruzada por excitar cada vez más al otro. Tras unos minutos de pura y placentera perversión, se encontraban desnudos y enzarzados en un sensual abrazo.

Las risas y los juegos habían cesado, y ahora ella se encontraba de nuevo sobre él, sujetándolo por el cuello y emitiendo unos apagados pero sumamente sinuosos gemidos que no hacían más que aumentar la fuerza con la que César apretaba las caderas de Ana. El suave contoneo de la chica se comenzó a acelerar y los dos apenas podían contener los jadeos y ahogados gritos que aquella excitante situación ponía en sus bocas.

De repente, un grito retumbó en las cuatro paredes del salón. Segundos después, un perturbador silencio. Aquel alarido provenía del pasillo, de alguna de las habitaciones. Ana se sobresaltó de tal forma que mordió con fuerza los labios de César, el cual profirió a su vez un lastimero quejido.

Me cago en… -alcanzó a decir él.

Joder, lo siento. Tu hermano esta loco, ¿lo sabías? –rió Ana tras recomponerse del susto.

Pero César no dijo nada. Estaba mirando fijamente hacia la puerta cerrada que daba al pasillo mientras se pasaba el dorso de la mano por la herida del labio. Tras aquel comentario, un burdo intento por aparentar tranquilidad, algo en la voz de Ana le transmitió que estaba nerviosa. A decir verdad, aquel chillido había resultado del todo espeluznante.

Conocía todas las técnicas absurdas de su hermano para llamar la atención, pero aquel grito no le había gustado en absoluto. No era normal en Luis.

Aguardó durante unos segundos. Una sensación de preocupación comenzaba a nacerle en la boca del estómago. Podría tratarse de una broma más de aquel bicho que tenía como hermano, pero algo le decía que debía acercarse a su habitación.

De una forma que pareció confirmar sus más oscuras sospechas, un sonido contundente y seco les llegó de nuevo desde el pasillo. Después otro más. Y otro.

César se quitó a Ana de encima y se levantó con rapidez. Sin detenerse para vestirse, corrió hacia el pasillo y se perdió al girar la esquina.

-¿César? –gritó ella asustada, recibiendo el eco de su propia voz como respuesta.

Ana apenas tuvo tiempo de taparse con la camisa y comenzó a seguir a su novio, casi tropezando con el resto de la ropa que ambos habían dejado tirada por el suelo del salón.

Mientras andaba decidido en dirección a la habitación de Luis, a César le pareció escuchar un chirrido similar al que producen los muebles al moverlos de su sitio, cuando los tacos se arrastran por el suelo y emiten ese característico y agudo sonido. De nuevo otro golpe seco y una vez más ese extraño ruido.

Abrió la puerta de golpe, haciendo que las letras de colores que colgaban de la madera formando el nombre de su hermano se descolgaran y cayeran sobre la moqueta que cubría la habitación.

La escena que contempló apunto estuvo de arrancarle un grito de terror incontrolable.

Las piernas de su hermano sobresalían por debajo de la cama y aquellos monstruos que cubrían el estampado del pijama ahora estaban cubiertos de sangre. Algo estaba empujando hacia dentro el cuerpo, arrastrándolo poco a poco bajo el somier y provocando un sonoro golpetazo con cada tirón.

-¡Luis! –chilló César desesperado.

Se lanzó al suelo y sujetó con fuerza las piernas del pequeño. Bajo la cama, oculta tras la penumbra, una forma humanoide y de enormes y blanquecinos ojos sujetaba el maltrecho y tullido cuerpo de su hermano. César gritó al contemplar al ser. En un acto involuntario, soltó las piernas del su hermano presa del pánico para después reaccionar y volver a agarrarlas con todas sus fuerzas.

Al entrar en la habitación y observar la escena, Ana comenzó a chillar descontrolada.
Ahí estaba César, tirando con fuerza hacia fuera de las piernas de su hermano. Unos brazos negros y raquíticos salieron de la cama y sujetaron desesperados el pijama del niño, con la clara intención de llevárselo bajo la estructura que soportaba el colchón.

Con un último grito de esfuerzo, César tiró con fuerza y el cuerpo de su hermano salió despedido hacia el otro lado de la habitación. La criatura salió, sujeta al pequeño, y su cuerpo enfermizo y delgado se retorció en contacto con la tenue luz de la habitación.

César recorrió fugazmente la habitación con la vista, buscando cualquier cosa que le sirviera para defenderse. Sobre el escritorio, el palo de jockey de su hermano se presentó como la mejor opción.

Antes de que aquella cosa pudiese reaccionar, el chico le asestó un potente golpe directo a la cabeza y la fuerza del impacto quebró el grueso palo de madera. La sangre salió despedida y salpicó con fuerza la cara de César, que parpadeó en un acto reflejo. La criatura chilló herida y se llevó las manos al cráneo, profiriendo toda clase de aullidos quejumbrosos.

Con Ana aún gritando tras él, César se abalanzó sobre el ser y lo derribó con fuerza. El stick cayó con el golpe. Ya en el suelo, una frenética lucha por imponer manos y uñas se sucedió en unos segundos que a César le parecieron eones.

-¡Dame el palo! –aulló éste mientras sujetaba el cuello de aquel ser.   -¡Ana! ¡Dame el puto palo!

Al oír su nombre de aquella manera, Ana reaccionó súbitamente. Con el corazón retumbando dentro de su pecho de una forma extremadamente contundente, se tiró al suelo y buscó desesperada el stick de jockey mientras su novio se batía en una lucha encarnizada por arrebatarle la vida a aquella aberración. En una esquina, junto al cajón de juguetes de Luis, Ana recogió el palo entre sollozos y corrió de nuevo hacia César. Éste consiguió zafarse y sujetar el stick que su novia le ofrecía, temblorosa.

Ignorando la débil e irrisoria oposición que el monstruo ofrecía con sus débiles extremidades, César comenzó a golpearle la cabeza con un ansía casi frenética una y otra vez mientras Ana sujetaba el resto del cuerpo de aquel ser. La oscura sangre se proyectaba con fuerza por todos lados. Poco a poco, los gemidos de la criatura se fueron apagando hasta que sólo quedo un amasijo de huesos astillados y carne desfigurada.

En aquel silencio que envolvió repentinamente la habitación, Ana buscó incrédula la mirada de César, pero el chico ya estaba sobre su hermano, meciéndolo entre sus brazos.

***

-¿Niños? ¡Soy mamá! Ha habido un retraso en el vuelo y el avión no sale hasta maña…

Con las llaves y el equipaje aún en las manos, la mujer profirió un estruendoso grito de pánico.

César y Ana, completamente desnudos y con la cara y el pecho repletos de sangre, se encontraban en el recibidor a oscuras, jadeando y con expresión desencajada. En los brazos del chico, en una extraña y horrenda pose, Luis yacía con los ojos completamente cerrados.

Aquellos monstruos infantiles de vívidos colores que poblaban el pijama del niño ahora estaban cubiertos de unas oscuras y desagradables manchas rojizas, allí donde la criatura que había surgido bajo su cama había comenzado a devorarle…

 


¡Saludos!

Aprovecho para agredecer los votos que hicieron posible que este relato fuera el ganador en la IV Edición del Concurso de Relatos de Gamefilia. ¡Gracias a todos!

Antes de despedirme os recuerdo que la V EDICIÓN* ya está abierta y esperamos recibir vuestros relatos antes de que finalice el día 1 de Junio.

* Para leer las condiciones especiales de esta edición y las bases del concurso sólo tienes que entrar AQUÍ.

¡Ánimo y esperamos vuestros relatos!

Baalard, Relatos de Suburbia.

Concurso de Relatos de Gamefilia. V Edición (Mayo 2009)

¡Bienvenidos!

Es todo un honor para mí continuar con esta magnífica iniciativa creada por Desmodius (la cual, a su vez, está basada en un concurso de los foros de Meristation creado/llevado por Esdrás).

Tras cuatro ediciones (pronto casi medio año…) muy bien organizadas por el mismo Desmodius, Zerael, El_Rey_Vax y ErikAdams respectivamente (organización cedida por el ganador del III concurso, Zerael, pero igual de impecable :D), le toca el turno a Relatos de Suburbia.

Para mí, con un blog que se nutre de relatos e historias cortas, organizar este concurso es todo un privilegio. Por encima de esto, lo que de verdad me agrada es observar el nivel que las historias que se presentan cada mes están alcanzando. Hay un claro aumento de la competitividad, y eso es de lo más gratificante, a la hora de escribir y a la hora de decidir cómo repartir los votos. Resumiendo, aumenta la dificultad con cada edición, y eso es de agradecer 🙂

Pero basta de palabrería…

Se ha reducido el número de reglas de 15 a 7, basicamente resumiendo y uniendo algunos puntos. Creo que resultará más cómodo. También hay un pequeño cambio en la publicación de los comentarios de los votantes, que dejan de ser anónimos de nuevo.

Vamos allá:

 


 

CONCURSO DE RELATOS DE GAMEFILIA

V EDICIÓN

 

Bases (Mayo 2009)

 

1 – Este es un concurso de carácter mensual donde todo usuario de Meristation (y por extensión de Gamefilia) puede participar, respetando siempre las reglas de cada edición.

 

2 – Los relatos, con un mínimo de 650 palabras y un máximo de 2800 (incluído título), se enviarán a través de Mensajería Privada del foro de Meristation, en este caso a mí, Baalard.

 

3 – El plazo máximo de entrega de los relatos será, en la medida de lo posible, al finalizar el día 1 de Junio (España, península). Se agradece, como ya sabéis, que acompañéis el relato con un pequeño comentario personal sobre el mismo, es decir, curiosidades, intenciones, problemas a la hora de desarrollarlo, etc.

La publicación de los mismos (anónimos hasta el resultado final) se dará el día 4 de Junio, incluidos en un archivo adjunto a una entrada.

 

4 – Queda prohibidio, por razones lógicas, que un participante vote su propia creación en ninguna de las tres categorías.

 

5 – Votos:

Cualquier usuario de Meristation podrá votar. Para la categoría Mejor Relato se emitirán tres votos. Se votan tres relatos con tres puntuaciones diferentes: voto de tres puntos, voto de dos puntos y voto de un punto. Hay que especificar claramente qué relato se vota y con cuántos puntos. En Mejor Escrito y Más Original, las otras dos categorías, sólo se permite un único voto por persona para cada una.

Dichos votos se enviarán, en la medida de lo posible, al finalizar el día 12 de Junio (España, península) a Baalard, a través de la Mensajería Privada del foro de Meristation. Junto a las votaciones se agradecería, como ya es costumbre, un pequeño comentario de cada uno de los relatos. Se agradece especialmente vuestra participación en este punto, siempre procurando que las críticas sean sinceras y a la vez respetuosas.

 

6 – Resultados:

El día 14 de Junio se harán públicos los autores de cada uno de los relatos y los resultados de cada una de las categorías. Emitiendose únicamente los votos que han recibido los ganadores de cada categoría. También se publicarán los comentarios y opiniones que los votantes hayan enviado de los relatos.

Cambio respecto a anteriores ediciones: En esta edición se volverá a publicar la autoría de cada comentario.

 

7  El ganador de la categoría de Mejor Relato podrá encargarse de las condiciones y organización del concurso del siguiente mes, pudiendo delegar esta responsabilidad en otra persona (preferiblemente un participante del mismo concurso). Las directrices establecidas por el organizador son libres, pero solo pueden afectar a dos aspectos del texto.

 

Ahora, las reglas especiales de esta edición:

  • La acción se desarrolla en un año que aún no se ha cumplido.
  • La raza humana está al borde de la extinción total. Sea cual sea la razón, su desaparición es inminente.

 


En unos días comenzaremos a formar el Universo Interblogs. ¿Qué tal si entramos un poco en calor?

Tenéis muchos días por delante. Espero, como mínimo, que la participación sea similar a las anteriores ediciones. (No me guardes rencor, Zerael xD) ¡Ánimo y a por esos votos!

¡Un saludo y a escribir!

Baalard, Relatos de Suburbia.

* Cabecera tomada directamente de la Primera Edición, obra de Desmodius.