El origen de Alex Kidd

Por Ice Peak

Si Mario viene del mono, Alex Kidd viene del culo, por aquello de “culo veo, culo quiero”. Me explico. SEGA seguía muy de cerca a Nintendo, vio como Mario daba sus primeros pasos y se olía que iba a llegar lejos, por eso decidió que había que cortar la carrera del fontanero por las buenas o por las malas.

Al igual que Nintendo, SEGA decidió crear un icono, un símbolo, a alguien que representara a la empresa y sus valores y que hiciera la competencia al por aquel entonces jovencísimo Mario, al cual ni siquiera le había salido bigote aún. Tras muchos meses de trabajo acordaron dar vida a un superhéroe, que es lo que estaba de moda en los 80s, inspirado en personajes como Superman, Spiderman, Batman o Michael Knight, pero sin súper poderes. Culo veo, culo quiero.

Así a mediados de los 80s nació el niño Alex, también conocido como Alex Kidd (Como veis se calentaron mucho la cabeza con el nombre). Un chaval mitad Curro Jiménez, mitad Príncipe Carlos de Inglaterra, no sólo por unas patillas rebeldes y unas orejas descomunales, sino porque era un príncipe con alma de bandolero. A todo eso hay que sumarle unas manos que en vez de manos parecían sartenes de lo grandes que eran. Por tanto, no es de extrañar que de un sartenazo partiera piedras. A menudo se compara su derecha con la de Mike Tyson.

SEGA ya tenía al villano de Mario (papel que nunca quisieron reconocer), ahora faltaba darle una misión, crear una historia en el que el niño Alex se convirtiera en un héroe para los niños. Y así lo hicieron. La historia no es tan surrealista como la de Mario, pero es parecida a la de Goku. Un tipo que es la polla de fuerte viene de otro planeta a crear conflictos y a destrozar todo lo que se ponga por delante, ya sean montañas, ciudades, monstruos, piedras, papeles o tijeras… todo lo que no era suyo. Se partía la cara a cambio de nada, que es lo que yo llamo un pierdevidas, porque no para de echar su vida a perder.

Por si fuera poco el niño Alex era un crío que ni siquiera se había sacado el graduado en la escuela de adultos. Era tan poco espabilado que para adivinar si el monstruo iba a sacar piedra, papel o tijera, necesitaba de una pelota telepática… ¡Pero orejudo! haz lo que hacemos todos, saca la mano cuando él ya lo haya hecho. Se nota que no es español.

Aparte de eso, SEGA tuvo la brillante idea de hacer a la criatura un comprador compulsivo. Dinero que ganaba, dinero que gastaba. Acababa la pantalla, entraba en la tienda, y a derrochar, que la vida son 2 días. Le duraban menos los billetes que a Holyfield las orejas (Ya me hubiera gustado ver a Tyson intentar arrancarle la oreja a Alex Kidd, se las hubiera visto putas)

Eso sí, la música del Alex Kidd fue un paso adelante en la industria de los videojuegos, ahí sí que estuvo acertada SEGA. Esos cambios de ritmo cuando entrabas al agua o cuando bajabas de la moto sirvieron de inspiración a Dream Theater. Alex Kidd llevó a otro nivel la música progresiva en los videojuegos.

Pero al final la cosa acabó como tenía que acabar, o sea mal. Un tío que se alimentaba sólo de hamburguesas no podía hacer frente a un fontanero que se alimentaba de pizzas. Dieta estadounidense frente a dieta mediterránea, no hay color. De tanta hamburguesa Alex Kidd se puso tocinón, se comenta que la papada llegó a ser más grande que sus orejas, por tanto ya no era un 90-60-90, ni siquiera un príncipe bandolero, y dejó de ser un héroe.

La realidad es que el niño Alex no podía hacer frente a Mario, así que SEGA lo destruyó. Se inventaron la historia de que engordó por las hamburguesas y dijeron que murió por exceso de grasa en la sangre, que se le obturó todas las venas y arterias posibles, y que su sistema circulatorio se bloqueó, perdiendo así la vida. Pero todos sabemos que eso es mentira. A mí me duele más que a nadie aceptar la realidad, pero para hacer frente al todopoderoso fontanero, se necesitaba mucho más.

[NOTA: cualquier parecido con la ficción es pura realidad]