EURET: Introducción, por Desmodius

Bueno, inicia aquí el recorrido por la historia de Escribamos un Relato entre Todos ("EURET", para facilitar la búsqueda de los capítulos) 4.0; claro, en primer lugar, postearé el capítulo 0 (la introducción), el comienzo de magnífico proyecto, posteado el 28 de 01 de 2007 por su servidor.

Cabe destacar que, antes de abrir el post de la historia, creé una encuesta para definir cuál sería el tema de la historia (yo tenía varias opciones para usar, cada una totalmente diferente a las otras), dicha encuesta se perdió con el cambio de servidores de principios del año pasado. Para confirmar la temática que resultó electa en dicha encuesta creé este hilo, donde se claramente que los géneros preferidos fueron "terror/horror" (tema del proyecto anterior) y "fantasía/mitología", siendo este último el elegido.

Bueno, sin mayores preámbulos los invito a leer este breve escrito y enterarse de algunas curiosidades del mismo, al final de la página.


Introducción

Había llegado una era de cambios y guerras constantes en un lejano reino llamado Dloun donde acontecían comúnmente combates entre arcángeles y caballeros celestiales contra feroces demonios y otras criaturas infernales; en lo oculto de un rellano, en un lugar perdido dentro de Dloun, se llevaba a cabo un ritual de bendición en el cual siete poderosos hechiceros usaban todo su poder para abrir un portal hacia otras dimensiones y así permitir el paso de arcángeles y otros paladines divinos, y de esta forma enfrentar a las fuerzas demoníacas que aquejaban a la humanidad.

-Ha sido una guerra cruel y despiadada…- dijo un anciano hechicero alzando los brazos.
-Por ello pedimos su ayuda fuerzas celestiales- continuó otro hechicero un poco más joven que el anterior, alzando los brazos igual que él.
-Sí, por favor acudan a nuestro llamado- enunció otro joven hechicero, repitiendo el ritual de los otros dos.
-La humanidad es asediada por las fuerzas del Infierno…- declaró otro hechicero más anciano que el primero, parecía milenario, e hizo los mismos ademanes que los anteriores.
-Y ustedes son los únicos que pueden acallar ese sufrimiento- pronunció otro hechicero de aspecto jovial, al mismo tiempo que hacía los movimientos acostumbrados.
-Deben venir al Mundo y salvarlo, una vez más…- añadió otro hechicero con cabellera entrecana, insistiendo con los gestos de sus predecesores.
-Es el momento de revelar su presencia entre nosotros, los simples mortales; acudan a nuestro llamado, los más poderosos hechiceros del majestuoso reino de Dloun se lo imploramos…- terminó de recitar el hechicero con aspecto más misterioso entre los siete presentes, haciendo una serie de movimientos más elaborada que los que habían hablado antes que él.

Una intensa luz brilló dentro del círculo tallado en el suelo rodeado de extraños símbolos que fungía como portal para el ritual del reino dlouno; la luz fue haciéndose más potente conforme los segundos transcurrían, hasta que fue cegadora para todo aquel presente en los alrededores; cuando los hechiceros y demás aldeanos y guerreros cercanos al portal recuperaron la vista pudieron notar la presencia de individuos que vestían una ligera armadura cubierta por una túnica blanca quienes portaban una delgada y larga espada al costado derecho de la cintura, sin embargo ninguno de los magníficos grabados en los elementos anteriores atraía tanto la atención de los testigos como las largas y hermosas alas plateadas de aquellos que habían sido convocados por los hechiceros.

-Hemos venido en su auxilio- declaró el arcángel más próximo al último hechicero que había hablado -, hemos visto como muchos de nuestros hermanos y otros humanos han caído en batalla por defender los hermosos reinos mortales; mi nombre es Saeri y soy el general de las tropas de La Cuarta Espada Blanca; deben confiar en que nosotros haremos todo lo posible por defender a los inocentes, pero Mefistófeles está dispuesto a conquistar todos los reinos de la Tierra como sea, ha llegado el momento de…
-No seas tonto- interrumpió otro arcángel -, aún no es hora del enfrentamiento final, o el caballero de la Espada Plateada ya hubiera hecho su aparición, tal y como está escrito en el Libro del Destino. Mi nombre es Rozeik, y soy el segundo al mando de las divinas tropas de La Cuarta Espada Blanca.

Los arcángeles fueron invitados al palacio de la reina (Dloun era un reino bajo un régimen de matriarcado), donde se reunirían con el ejército dlouno y decidirían cómo contraatacar a las fuerzas de las Tinieblas; los arcángeles dedujeron que el Bosque de Hierro era el cuartel de las tropas del Averno, pues ese lugar estaba infestado de hombros lobos y otras criaturas nocturnas sirvientes del Mal por naturaleza. Al llegar Arcanon, el líder de los soldados dlounos, ambas partes del ejército unificado comenzaron a idear cómo atacar a las hordas infernales. Al amanecer, Saeri ordenó a un caballero arcángel ir a buscar a uno de los siete hechiceros para pedirle una poción, le dijo que debían estar cerca del portal para resguardarlo; cuando el arcángel llegó al portal vio una atroz escena: los siete hechiceros habían sido asesinados de una forma brutal y sus cuerpos habían sido descuartizados y esparcidos por todos los alrededores; un único hechicero, el más anciano, parecía seguir vivo pese a ya no poseer una pierna y estar gravemente malherido.

-Arcángel… debes advertir… a… los demás- decía débilmente y de forma entrecortada el único sobreviviente -, un poderoso demonio… logró… cruzar el portal… junto con sus… tropas… e-es… es… Aleluya… de-debes… infor…
-¡Anciano!- gritaba el noble arcángel -, ¡¿me escuchas?!… ¡Oh, Padre! Acoge en tu santa gracia a este pobre hombre que ha muerto por causa de los demonios…- el arcángel oró de igual forma por el resto de los hechiceros caídos y clavó su espada en el centro del destrozado portal en símbolo de luto; corrió hacia el castillo para informar a Saeri.
-¡ALELUYA!- exclamó el general de las fuerzas divinas al enterarse -, ¿estás seguro Arleb? no puedo creerlo, Mefistófeles envió a su más despiadado y brutal soldado para finiquitar esta guerra… Aleluya es invencible, ni el poder unido de las siete Espadas Blancas pudo detenerlo en el pasado.

El poder de Aleluya se reflejó en la muerte de miles de soldados, humanos y celestiales, en el campo de batalla; eran batallas brutales y despiadadamente sangrientas. Los días transcurrían y cada vez más vidas inocentes se perdían; después de un tiempo, pocos eran los soldados que se atrevían a hacerle frente a los ejércitos del Infierno. Tanto caos y destrucción, hizo que los ángeles del Cielo lloraran amargamente: mil lágrimas cayeron a las afueras de Dloun sobre la espada que el soldado celestial había clavado en el destruido portal: la espada se cubrió de un halo dorado y se forjó una inscripción en la hoja en un idioma desconocido; un arcángel vio lo ocurrido y de inmediato informó de esto a Saeri y Arcanon que regresaban del campo de batalla malheridos y muy débiles, Rozeik lo oyó y quiso acompañarlos. Saeri, Arcanon y Rozeik llegaron al lugar donde se hallaba la espada, examinaron meticulosamente la hoja; después de unos instantes, Saeri leyó detenidamente: "El amargo llanto de los ángeles clama por el fin de esta cruel guerra, sólo un mortal podrá tomar esta espada y ser bendecido para sosegar las fuerzas demoníacas".

-Sólo una espada podría detener esta guerra: la Espada Sagrada- dijo fascinado Rozeik -, la espada que usó Dios para combatir a Satanás; esa era una espada dorada al igual que ésta y Dios dijo que sólo los humanos podrían salvar su propio destino si ellos así lo decidían.

Arcanon intentó tomar la Espada Sagrada, pero no lo logró; Saeri le dijo: "Sólo el elegido de Dios podrá tomar esta espada. Él vendrá, pero tomar o no la espada será su decisión". En ese momento llegó un joven caballero malherido y con el peto de su armadura destrozado, iba arrastrándose y débilmente dijo: "Por favor… he perdido mi espada, denme una… deseo combatir a los demonios que me persiguen… aún en el lecho de mi muerte"; Saeri le señaló la espada enterrada en la plataforma de roca, y el caballero protestó: "No puedo alcanzarla… denmela… por favor".

-Sí, podrás alcanzarla si lo deseas- le respondió Rozeik.

El caballero, débil y con gran dificultad, alcanzó la espada y al instante su aspecto cambió de una manera drástica: sus heridas sanaron de inmediato, su postura se rectificó y un halo dorado lo rodeó; el caballero sorprendido preguntó a los arcángeles el porqué de su cambio, a lo que ellos le repitieron la inscripción de la hoja del arma que sujetaba y le explicaron de qué espada se trataba; el asombrado caballero venció a los demonios que lo perseguían con una ráfaga de su nueva espada. Juró lealtad eterna a las fuerzas celestiales, rebelando su nombre: Fenrick, e igualmente juró derrotar a las fuerzas de las Tinieblas en nombre de Dios.

El caballero cumplió su promesa al apoyar a las tropas divinas y mortales en contra de las fuerzas del Infierno; los días y las semanas pasaban, y Fenrick vencía a las tropas demoníacas en batallas titánicas. Al final sólo quedaba un enemigo: Aleluya, el general más temido del Infierno (corrían rumores que afirmaban que incluso el Diablo le temía). La batalla entre el demonio y los ejércitos divinos duró días.

Al final, Fenrick se hallaba sólo combatiendo al general oscuro; Aleluya se hallaba débil, pero ofrecía una gran resistencia; Fenrick se hallaba herido, pero la Espada Sagrada lo revitalizaba. Fenrick se abalanzó contra Aleluya en un último intento de vencerlo y… lo logró clavándole la Espada Sagrada en el pecho; los arcángeles que habían sobrevivido encadenaron a Aleluya en la cima de una montaña en los confines del Mundo conocido, con la sagrada lanza de un arcángel ensartada en el corazón, para mantener abierta la herida que lo había derrotado, puesto que el general de las tinieblas era inmortal. A partir de ese día la paz retornó al Mundo, y nunca volvió a saberse de la Espada Sagrada después de que Fenrick retornó a Dloun.


La idea de esta historia la había tenido mucho tiempo atrás, pero sólo el comienzo es tal y como yo me planteé la trama; en los siguiente capítulos, el guión argumental de desvía de formas muy interesantes y emocionantes, con elementos que jamás hubiere podido imaginar.

El nombre de Aleluya es para satirizar un poco la situación y, además, fue un nombre que me agradó mucho en una serie de hace años, igualmente de un poderoso ser maligno.

La idea de "las mil lágrimas de ángeles" que cayeron sobre la espada del arcángel Arleb fue algo que se me ocurrió mucho tiempo atrás, antes de idear las primeras bases de esta obra; decidí incluirlo porque era un elemento muy acorde a la situación.

El nombre de "Fenrick" está basado en el nombre del perro de la mitología nórdica Fenrir, lo primero que me cruzó la mente al pensar en un guerrero valiente y audaz.

El destino final de Aleluya está basado en el mito griego de Prometeo: un héroe encadenado en la punta más alta de una montaña, asechado por un águila de noche, la cual le devorada el hígado, creciéndole de nuevo por el día. Aunque, en este caso, Aleluya no podía recuperarse de su herida mortal, por tener una lanza encajada en el pecho.

Espero que esta breve introducción, con algunos datos adicionales incluidos, haya sido de su agrado y puedan seguir la evolución de este intento para revivir y poder concluir un proyecto tan fantástico como lo es Escribamos un Relato entre Todos 4.0.

Saludos,
Desmodius.