EURET: Capítulo I, por Desmodius

Después de haber posteado la introducción del proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, es hora de publicar el capítulo I (escrito por su servidor). Éste fue posteado originalmente el 31 de enero de 2007, apenas 3 días después del inicio del proyecto. En este breve tiempo, ya se habían confirmado 8 participantes para colaborar en el proyecto.

Bueno, tiempo de leer qué ha pasado después de la derrota del demonio Aleluya. Al final del capítulo, están especificados algunos "datos curiosos" al respecto del mismo.


La nueva guerra

Durante más de cien años la paz y armonía reinaron en el Mundo; humanos y arcángeles convivían pacíficamente. Pero ese periodo terminó abruptamente de un día a otro, cuando hordas de demonios decidieron invadir y saquear aldeas; no eran una gran amenaza: los demonios siempre habían robado a las aldeas, pero desde hacía cien años no lo llevaban a cabo tan violenta y salvajemente.

-Señora, los ejércitos de Dloun debemos partir; es nuestro deber proteger a los inocentes del peligro que representan los demonios; claro, si así lo autoriza su Alteza…- explicó el general de las fuerzas dlounas a la reina.
-Por supuesto, deben partir; siempre ha sido su deber proteger a la humanidad desde que fuimos bendecidos con el nacimiento de arcángeles entre nosotros.
-Como ordene Señora, partiremos cuanto antes; esperemos en Dios que salgamos victoriosos y no sufran más personas a causa de la maldad de los demonios- concluyó el general haciendo una amplia reverencia ante la reina.

Pocos días después del levantamiento de los demonios, pudo observarse a un caballero de aspecto sombrío dirigiéndose hacia la puerta de las murallas de Dloun. Se detuvo frente a los guardias de la entrada, uno de los cuales lo interrogó: "extraño, ¿eres amigo o enemigo? ¿Qué es lo que quieres aquí?"

-Soy amigo desde luego y deseo hablar con la reina. Y ¿es esa la forma de dirigirse a un general?- preguntó el forastero.

Los soldados se sorprendieron por aquellas palabras y observaron detenidamente el rostro de aquel sujeto alto y fornido, con vestiduras andrajosas. Unos instantes bastaron para que el mismo guardia que había interrogado al misterioso sujeto, dijera: "¡señor! Ha vuelto del exilio, perdóneme por no haberlo reconocido… por favor entre, la reina querrá verlo después de tanto tiempo…"; el individuo ingresó al imperio cual había tenido sus servicios tiempo atrás. Los caballeros que veían y reconocían a aquel enigmático sujeto se sorprendían y comenzaban a susurrar a sus vecinos.

El caballero llegó e hizo una amplia reverencia ante la reina, quien se sorprendió tanto como todos los que lo habían visto, pero supo disimularlo. Ella extendió una mano y el caballero besó la sortija con el emblema real de Dloun. El caballero se incorporó y dijo: "he vuelto para cumplir la promesa que le hice a su madre cuando ella era reina y usted una princesa; mucho tiempo ha transcurrido desde mi exilio, pero usted corre peligro y es mi deber protegerla, aún a costa de mi propia vida…"

-Agradezco tu preocupación caballero, pero estoy a salvo dentro de las murallas de Dloun, y unos cuantos demonios que han alzado una rebelión no son una amenaza grave- dijo la reina.
-Por favor Alteza, llámeme por mi nombre, como lo hacía su madre… y los demonios que saquean los pueblos no son por lo que he venido, sino por quien los ha enviado; corren rumores que aseguran que Aleluya ha vuelto y quiere iniciar una nueva guerra- afirmó el retirado general.
-Dariem… lo que dices es muy serio, si Aleluya hubiera vuelto en realidad, los guardianes de su prisión ya hubieran traído las noticias… eso es algo que yo habría sabido inmediatamente después de haber sucedido…- dijo con cierto nerviosismo la reina.
-Tal vez tiene razón Alteza, y soy yo quien está exagerando, pero diez años de exilio han bastado para que decida regresar a Dloun y brindar nuevamente mi lealtad y servicio al reino que me cobijó al nacer- aseguró convincentemente Dariem.

La reina le aseguró que siempre sería bienvenido en Dloun, pero no como un general, pues ese rango era muy alto y él había desertado del ejército. Los soldados se enteraron días después de lo sucedido e intercedieron por Dariem; el general retirado fue reasignado a una tropa como capitán, un rango bastante inferior al de general, pero eso es lo que le ofreció la reina.

Dariem estuvo durante días a cargo de la vigilancia fuera de las murallas de Dloun y cada día que transcurría se convencía de que la reina tenía razón: Aleluya no habría podido liberarse de sus ataduras y de haberlo hecho ya se habrían tenido noticias y no simples rumores… así prevaleció hasta que una noche escuchó un ruido extraño detrás de unos matorrales, preguntó entonces: "¿quién está ahí? Si no responde me veré obligado a atacar…", hubo silencio durante unos segundos, cuando al fin se oyó una débil voz: "¡ayúdenme! Soy amigo… debo ver a… la… reina… él… ha vuelto… no hay tiempo…", se escuchó el sonido de un cuerpo cayendo pesadamente al suelo; Dariem pidió ayuda a los soldados cercanos a él, y juntos hallaron al hombre malherido que había hablado; lo transportaron al palacio donde curanderos y arcángeles velaron por su cuidado.

Por la mañana el hombre despertó e insistió en ver a la reina, quiso incorporarse e ir a buscarla personalmente, pero se hallaba demasiado débil. La reina llegó de inmediato e interrogó al moribundo guerrero sobre el porqué de su llegada, a lo que éste respondió: "Aleluya se ha liberado de… sus ataduras… venció a sus guardianes y… ha dicho que terminará lo que inició hace cien años… yo pude sobrevivir milagrosamente, pero no… hay salvación… Aleluya creará caos y matará sin piedad a… guerreros e inocentes por igual… la nueva guerra ha iniciado…", el hombre se desvaneció por el esfuerzo de hablar con la mayor claridad posible pese a sus graves heridas.

La reina no pudo ocultar su horror ante aquella noticia tan terrible; ella sabía qué hacer en caso de que algún día un general oscuro (en especial Aleluya) amenazara a la humanidad, pero tardó unos minutos en comprender que aquello era cierto… que Aleluya había vuelto. Condujo a algunos caballeros arcángeles y Dariem (su mejor soldado, muy a su pesar) hacia una cámara construida debajo del palacio, la cual había sido edificada por los siete generales de los ejércitos de las siete Espadas Blancas tiempo después de que Aleluya había sido vencido. La reina usó el emblema de su sortija para acceder a la cámara, y al estar adentro le dijo a Dariem: "explica aquí el problema que enfrentamos, los arcángeles dijeron que sólo un caballero valiente y leal podría hallar la salvación de la humanidad, que si su corazón era puro obtendría la respuesta de los arcángeles".

Dariem aceptó y vio un segundo su alrededor: aquella cámara era pequeña, estaba iluminada por cuatro antorchas en las paredes laterales; en la pared del fondo se hallaba el único elemento de ornato: una pintura que parecía representar a Dios empuñando la Espada Sagrada sucediendo a los siete generales divinos con las siete Espadas Blancas, combatiendo a Satanás quien empuñaba una espada cuya hoja era negra con sangre escurriéndole, encabezando a los siete generales del Infierno; en medio de ambas fuerzas se hallaba un caballero viendo la batalla y empuñando una espada plateada, parecía indeciso e incapaz de decidir a qué tropa unirse.

Dariem se posó frente a aquella enigmática pintura y elevó una plegaria hacia los arcángeles explicando su problemática y pidiendo ayuda. De inmediato la imagen de un caballero divino incorpóreo apareció en la cámara.

-Guerrero, veo en tu corazón que hay incertidumbre y tristeza por tu pasado, pero también veo que eres el indicado para buscar la Espada Sagrada. Debes encontrar los fragmentos de la hoja de la Espada Sagrada, pues cuando Fenrick desapareció con ella, Dios le dijo que la abandonara en su camino; él cumplió y las esencias dentro de la hoja del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dividieron, pues ya no se necesitaba más tener el arma entera. El mango se ocultó en Dloun y los tres pedazos de la hoja fueron repartidos en los confines del Mundo- explicó el arcángel.
-¿Cómo voy yo a encontrar los fragmentos de la hoja a tiempo? Aleluya podría devastar el Mundo en un par de semanas, yo tardaría años en reunir las tres partes de la hoja- concluyó Dariem.
-Tienes frente a tus ojos el mapa que te guiará hacia las tres fracciones de la hoja de la Espada Sagrada; así como el mango del arma…- terminó de decir el etéreo arcángel al tiempo que se desvanecía.

La pintura frente a Dariem comenzó a quemarse por un fuego invisible y reveló un mapa con tres puntos señalados en los más lejanos rincones del Mundo; Dariem tomó el mapa y la pared se desplomó al instante; entonces fue visible un pedestal donde reposaba un mango dorado con finos relieves. En el pedestal podía leerse: "La Espada Sagrada ha sido dividida, quien halle los tres fragmentos y pueda unirlos con el mango, pondrá fin al sufrimiento de los inocentes". Dariem empuñó el mango y pensó: "un largo viaje me espera…"


El nombre del protegonista, "Dariem", lo tomé de un pseudónimo que usé por un breve tiempo: "Darkiem", el cual surgió del apellido del científico social Émile Durkheim.

Dhurkeim -> Darkiem -> Dariem

El nombre de "Dloun" lo tomé del nombre de una serie de anime que me gustó mucho "La visión de Escaflowne".

Escaflowne -> flowne(floun) -> Dloun

La idea de que, después de la fuga de Aleluya, llegara un testigo malherido, la tenía contemplada para otra historia en donde un lugar sagrado protegido por 2 guardias era profanado y sólo uno de los dos guerreros lograba sobrevivir y dar aviso sobre el hecho.

Bueno, en los siguientes días publicaré aquí el capítulo II, escrito por Hirashi_SOADikto.