Mi guerra contra los tomates

En esta ocasión, estimados lectores, publicaré una divertida historia que basé en hechos reales. Cabe destacar que esta historia me vino a la mente hace algunos meses, pese a que los hechos en que está basada pasaron hace años.

Este breve relato se centra en un fragmento del diario de un niño de 8 años, quien tiene un pequeño problema con sus alimentos; quienes, al parecer, traman algo más que estar quietos esperando a que llegue "su hora".


Mi guerra contra los tomates

16 de julio

Hoy mamá compró unos grandes tomates en el mercado, no se ven amistosos. Creo que tendré que vigilarlos por algún tiempo, porque quizá le quieran hacer algo a mi mamá o a mí mismo. Papá habló hoy por la mañana, seguirá de viaje por su trabajo el resto del mes… estoy solo en esto.

17 de julio

¡Se están organizando! Los tomates se han puesto en filas, como un ejército de esos que pasan en las películas de guerras. Algunos aún están junto con las cebollas, quizá se están poniendo de acuerdo para lastimar a mamá o algo peor, no sé qué pensar.

19 de julio

Ayer vigilé todo el día a esos tomates, por eso no pude escribir nada en la noche. Están parados, como si nada tramaran en contra de nosotros. Pero apenas volteé a ver a mamá y se movieron un poco, lo sé, pude ver cómo un rodaba hasta las papas; pero mamá se dio cuenta y lo colocó de nuevo en su lugar. Creo que ella no sospecha nada, piensa que los tomates son buenos, debo defenderla a toda costa.

20 de julio

Ahora hay una fila de cebollas al lado de los tomates, parece que son amigos e intentan hacer algo juntos… me temo lo peor, ya no quieren simplemente lastimar a mamá y escapara, ahora quieren adueñarse de la casa; pero, antes, tendrán que pasar sobre mí para poder lograrlo.

23 de julio

Desde el martes, mi mamá me llevó a casa de mis abuelitos; fue algo muy divertido, jugué con mi abuelito, juntos hicimos aviones de papel y muhas otras cosas. Dormí en una habitación muy grande, comí cosas muy sabrosas todos los días que estuve ahí; pero, olvidé mi diario, por eso no había escrito nada. En casa de mis abuelitos, estuve tan feliz que ya no recordaba la conspiración de los tomates; ahora los tomates están acompañados por las papas, su ejército es cada vez más grande.

24 de julio

Parece que mamá ya se comenzó a dar cuenta de lo que pasa, puso a las cebollas y las papas lejos de los tomates, para que no puedan seguir con sus planes; pero yo sé que ellos quieren conseguir la casa como sea. Quizá todo esto sea parte de un plan para conquistar el mundo, no sé… eso s tomates me hacen pensar en lo peor. Fingen estar inmóviles todo el día, pero por la noche hacen todos sus planes, he escuchado algunos ruidos extraños cuando me levanto para ir al baño por las noches.

25 de julio

Hoy por la mañana, mientras mamá cocinaba, un tomate rodó cerca de ella, yo lo vi; ella lo agarró y ya no vi que le hizo, pero ahora hay un hueco en la filas de los tomates… ¡mamá por fin se dio cuenta! Ahora sólo es cuestión tiempo para que nosotros ganemos esta guerra, para salvar a la humanidad del reino de los tomates.

26 de julio

Los tomates siguen con sus planes, ahora ya no falta ni uno… creo que hay más de los que había ayer. Deberion haber llamado refuerzos, esta guerra cada vez está más difícil. Mamá ha vuelto a dejar en paz a los tomates, creo que teme que le hagan daño si los enfrenta; está bien, yo puedo vencerlos solo y debo hacerlo esta misma noche, cuando mamá se vaya a dormir y esté a salvo.

27 de julio

Mamá me regañó porque logré tirar algunos tomates a la basura, me dijo que eso no se debe hacer jamás. Ahora lo veo todo, los tomates han hipnotizado a mamá, por eso no intenta deternerlos ni nada. Estoy totalmente solo en esta guerra.

28 de julio

Hoy por la tarde, papá llamó para decir que va a volver el domingo por la tarde… ¡él podrá salvar a mamá! y entre los dos seguro que podremos derrotar al ejército de tomates, que cada vez se ve más peligroso.

30 de julio

Ayer, mamá y yo salimos todo el día. Compramos pasta y muchas otras cosas. Pasamos por un helado después de las compras, antes de volver a casa. Mamá se ve muy feliz por el regreso de papá, sabe que él podrá salvarla de esos tomates, que cada vez me dan más miedo; ya no creo poder ayudar a papá contra ellos, seguro que me odian por lo que les hice a algunos de sus amigos. Espero que papá llegué pronto y pueda vencerlos.

01 de agosto

Mamá ha estado muy ocupada con algunos detalles para papá. Hoy por la mañana, mis abuelitos llegaron a la casa; mi abuelita se quedó con mi mamá, las dos juntas pudieron defenderse de los tomates sin mí, porque yo fui con mi abuelito a ver una película, fue algo muy divertido, pero mi pobre abuelito se quedó dormido a la mitad, justo en la mejor parte. Al volver, los tomates estaban ahí, todos bien puestos en sus filas… parecía que querían dar el golpe final antes de que papá llegara para que él no los pudiera derrotar. Mi mamá me mandó a dormir temprano y quisiera vencer a los tomates antes de mañana, pero con el sueño sólo puedo escribir esto para mi diario.

02 de agosto

¡Ganamos! ¡Ganamos! Cuando me levanté muy temprano por la mañana, había pasado algo increíble… ¡los tomates ya no estaban! Estuve muy feliz todo el día por eso; otra vez mi abuelito me llevó a pasear, esta vez al parque cerca de la casa, y mi abuelita se quedó con mamá. Cuando regresé a casa por la tarde, papá estaba allí, me abrazó muy fuerte. Le conté en secreto todo lo que había pasado y él sólo se rió, me dijo que había hecho muy bien al enfrentar a los tomates yo solo… sin haber tenido miedo. Mamá estaba tan feliz que hizo una gran ración de spaghetti para celebrar nuestra victoria. La salsa de tomate estaba muy rica, pero mientras comía muy feliz con mis abuelitos, papá y mamá, no pude dejar de pensar en dónde habrían huido esos tomates… quizá volverían otro día, quien sabe. Pero papá estará ahí cuando eso pase.


Hace 2 ó 3 años aproximadamente, mi madre compró unos tomates bastante grandes y rojos; los ordenó, curiosamente, en hileras sobre una caja. Mi hermano y yo bromeábamos sobre que querían conquistarnos y después querrían adueñarse del mundo entero. Fue sobre esa breve anécdota de mi vida en la que basé este pequeño relato de humor. Espero que haya sido de su agrado.