Cazadores de sombras – Capítulo III

He aquí, estimados lectores, el tercer capítulo de la primera parte de esta historia; el capítulo trata sobre las razones de Asther para convertirse en un cazador de sombras, este ágil guerrero es uno de los cazadores con mayor experiencia previa antes de recluirse en el cuartel general de La Orden.

Bueno, sin más preámbulos, he aquí el tercer capítulo de la historia de Los Cazadores de Sombras.


Cazadores de sombras

Capítulo III
La salvación de Asther

Desde hacía varios días, había habido una mayor cantidad de saqueos y asesinatos a las afueras de Czev, la pequeña y cálida ciudad donde vivía el joven Asther, un hábil y valiente guerrero. El joven deseaba ayudar a su pueblo en aquella época de desgracia, pero su entrenamiento militar terminaría en algunos meses y, hasta entonces, no tenía derecho a poseer arma alguna.

Corrían rumores sobre el regreso de un poderoso demonio llamado Luxiel, pero Asther sabía que eso era casi imposible ya que tal demonio había sido derrotado junto con Samael siglos atrás. Asther conocía poco sobre la historia de la caída de “los grandes demonios”, Samael y Luxiel, pero sabía que ellos habían sido enemigos y habían ambicionado conquistar el mundo con titánicas hordas de demonios. Finalmente, ambos fueron derrotados y aprisionados por los primeros cazadores de sombras.

Asther dejó de rememorar sobre las leyendas del pasado y acudió a ayudar a su padre a cortar leña para la cena, pues esa mañana habían ido al bosque para cazar algunas presas; sin embargo no habían tenido mucho éxito y sólo habían logrado conseguir 2 despistados conejos. Asther era capaz de cumplir con su labor mucho más rápido que su padre, pues éste ya no era tan vigoroso como años atrás.

-Hijo, hoy hemos tenido una cacería bastante mala, tendremos que ir nuevamente mañana antes del amanecer-dijo con cierto desánimo Vanth, el delgado, alto y de entrecana cabellera, padre de Asther.
-Así es padre, por desgracia. Además, sigo sin explicarme aquel extraño rastro de sangre que vimos antes de salir del bosque; parecía que había habido una gran pelea entre dos animales bastante grandes- dijo el corpulento y moreno Asther.
-Debieron ser un par de osos o, quizá, fue obra de algún demonio. De cualquier forma, era arriesgado investigar al respecto, el rastro de sangre indicaba que había sido una gran lucha y bastante reciente, por lo que alguno de los animales podía seguir merodeando ese sitio.
-Por desgracia, las flechas se nos habían terminado; de lo contrario, habríamos podido cazar a la otra bestia, ¿cierto, padre?
-Siempre es mejor ser precavido y sensato, hijo; no vale la pena correr riesgos absurdos como ése.
-Claro, tienes razón padre.

La tarde transcurrió de forma habitual para Asther, entrenando en la academia militar junto con sus compañeros; el joven guerrero siempre había demostrado gran destreza y agilidad para el combate, aun cuando debía enfrentarse (en entrenamiento) a 2 ó 3 oponentes al mismo tiempo. Las armas preferidas de Asther eran las espadas gancho; con un par entre las manos, era casi invencible. Algunos maestros orientales le ofrecían clases especiales a Asther para que su dominio con dichas armas mejorara.

Espadas gancho

Llegada la noche, Asther escuchó algunos débiles gritos a la lejanía; su inutilidad ante tal situación le envenenaba el alma. En poco tiempo, podía escucharse el paso de varios guardias, debían ir en rescate de quien había pedido ayuda, hecho que reconfortaba levemente la conciencia del joven guerreo; su padre, mientras tanto, reforzaba las puertas y ventanas de la casa.

El sol comenzó a iluminar el rostro de Asther al amanecer, cuya apariencia revelaba que no había logrado dormir a causa de la incertidumbre de los hechos de la noche anterior; sin embargo, no podía seguir pensando en aquello porque su padre le decía que estaban retrasados si deseaban tener una mejor cacería que la del día anterior.

-Date prisa, hijo, sólo podemos cazar por la mañana; cada vez las noches son más peligrosas a causa de los demonios.
-Sí, padre… estaré listo de inmediato.

En pocos minutos, Asther terminó de vestirse adecuadamente para salir de cacería; bajo el amparo de su padre, y a campo abierto, no tenía problema alguno para portar arco y flecha. Padre e hijo llegaron pronto al bosque; no tardaron mucho en encontrar un sinuoso rastro de sangre que se perdía entre la maleza y diversos signos de batalla. Vanth le ordenó a su hijo ir hacia la dirección contraria a la del rastro.

Pronto, ambos cazadores se hallaron en lo profundo del bosque, siguiendo el rastro de algunos animales de considerable tamaño. Tardaron un par de horas en encontrar una pequeña manada de venados, de los cuales lograron herir a cerca de la mitad; mataron rápida e indoloramente a los animales que habían logrado atrapar y se dirigieron nuevamente hacia su hogar.

Antes de salir del bosque, Asther vislumbró un rastro de sangre más abundante que los que había visto con anterioridad, el rastro comenzaba cerca de un árbol donde había signos evidentes de un gran combate entre dos o más bestias y terminaba al borde un precipicio, donde quizá ambas criaturas tropezaron. Aquel rastro era demasiado vasto como para haber sido un simple forcejeo entre dos animales comunes, debía ser obra de algún demonio hambriento.

El joven guerrero no pudo dejar de pensar acerca de lo que había visto en el bosque en sus últimas cacerías y los eventos de la noche anterior; durante su entrenamiento, fue vencido con movimientos poco elaborados. Al regresar a su hogar, encontró a su padre observando hacia el bosque… parecía no prestar atención a nada más que aquello.

-Padre… ¿qué sucede?
-Nada, hijo, no es algo importante. Sólo creí escuchar sonidos extraños en el bosque, pero desde hace varios minutos no he escuchado algo más.
-Tomaré una antorcha, padre, iré a investigar un poco… regresaré antes del anochecer.
-No, no seas insensato, Asther… ¡Asther, vuelve!
-¡Volveré antes del anochecer!

Asther había tomado rápidamente una antorcha cercana a la entrada de su casa y había partido con agilidad hacia el bosque, desobedeciendo las órdenes de su padre; por su ardua y constante formación, sabía perfectamente que aquello no era correcto, pero deseaba aliviar su sentimiento de culpa por los asesinatos a las afueras de la ciudad… consideraba que, aunque él no era el verdadero asesino, su inacción ante tales eventos lo convertía inevitablemente en un cómplice.

La oscuridad invadió el bosque con rapidez mientras Asther seguía el débil y lejano eco de desesperados gritos de ayuda; por el tono de voz, debía ser una mujer bastante joven quien estaba en peligro. Pronto pudo observarse una brillante luna de color perla en el cielo, algo que brindaba guía y protección al joven guerrero en medio de tan densa oscuridad.

Repentinamente, Asther se hallaba ante un sendero enmarcado por diversos rastros de sangre; quizá era demasiado tarde para lograr salvar a quien pedía ayuda, pero eso no le importaba al joven guerrero, él deseaba ver al cruel asesino que había rondado aquel bosque los últimos días y detenerlo sin importar las consecuencias.

Asther continuó adentrándose en las profundidades del bosque sin prestar atención al incesante paso del tiempo. Después de algunos minutos de tomar el sendero con rastros de sangre, el intrépido joven pudo ver el cadáver de una hermosa joven, desgarrado y cercenado a la mitad. Aquella visión era realmente impactante en tan tétrico ambiente.

El osado joven decidió buscar con mayor esmero al vil autor de tan atroces crímenes. Siguió avanzando hacia donde el rastro de sangre le indicaba; no tardó mucho en encontrar algunos guardias de la ciudad muertos y mutilados de forma similar a la de la joven que él había visto anteriormente. Por fortuna, uno de los guardias había llevado un par de espadas gancho, cuales prevalecían cercanas a su cadáver.

Asther tomó decididamente ambas espadas con la mano derecha y se las colocó en el cinto, sujetando firmemente la antorcha con la otra mano. Siguió avanzando hacia las profundidades del bosque, guiado por una senda de dolor y muerte. Un feroz aullido lo detuvo en seco… por fin tenía al asesino frente a sí, un enorme hombre lobo, con descomunales garras teñidas de sangre, al igual que su alargado hocico atestado de filosos y amenazadores colmillos.

El ágil guerrero esquivó el primer zarpazo de la bestia, superando rápidamente la impresión de ver a tan aterradora criatura frente a él. Arrojó la antorcha hacia su oponente, quien no se inmutó ante tal ataque; sin embargo, Asther ahora tenía ambas manos libres para usar sus espadas gancho.

Asther esquivó nuevamente un violento zarpazo y tomó ágilmente sus armas, colocándose tenazmente frente a su enemigo… no le importaba morir, ya que la muerte y la victoria tendrían la misma consecuencia para él: desaparecer su culpa. La penetrante mirada de la feroz criatura no era capaz de intimidar al joven guerrero, quien estaba decidido a conseguir la victoria en tal contienda.

Un potente y sombrío aullido dio inicio a la batalla entre Asther y el hombre lobo, cada uno con una agilidad impresionante. El tamaño, fuerza y garras del hombre lobo le daban gran ventaja, pero el joven Asther poseía una destreza inigualable con las espadas gancho, habilidad que demostraba con cada movimiento en tan impresionante batalla bajo la luz de la luna.

El ágil guerrero lograba dañar a su enemigo con finos cortes en los brazos y piernas, mientras éste era incapaz de acertar sus ataques. Con un rápido salto, Asther consiguió enterrarle sus espadas en el cuello a la bestia, cual aulló ferozmente de dolor al mismo tiempo que intentaba liberarse de las espadas que lo desgarraban; con el forcejo, el hombre lobo consiguió únicamente herirse las manos y perder un par de dedos.

La bestia, gravemente herida, logró asestarle un zarpazo en el abdomen a Asther, quien seguía pendiendo de sus espadas; el intrépido guerrero, vencido por el dolor, logró causarle mayor daño en el cuello a la criatura antes de caer pesadamente al suelo. El hombre lobo, con la poca fuerza que aún conservaba, logró encajarle ferozmente los colmillos en el brazo izquierdo a Asther.

El joven guerrero sintió una infinidad de filosas y alargadas dagas atravesándole el brazo, el dolor era insoportable, tenía una sensación intolerable de ardor en todo el brazo… creyó que se desangraría a través de sus heridas. El hombre lobo perdió su salvaje aspecto tras caer rendido al lado de Asther, quien perdió la conciencia a causa del intenso dolor.

En medio de un cielo nublado, el malherido y desconcertado joven despertó cerca de un lago, con la ropa rasgada y sus heridas sanadas; aquello era difícil de explicar, pero Asther concluyó rápidamente en que no había logrado vencer completamente al hombre lobo, por lo menos, no a su maldición. Buscó un arma, pero sus espadas no estaban cerca de él… sabía que en cuanto la luna dejara de esconderse tras la nubes, él se convertiría en el monstruo que acaba de asesinar.

Asther vio aterrado el reflejo del cielo en el lago… la luna comenzaba a brillar de nuevo tras las nubes, los haces de luz iluminaban el pálido rostro del joven… su corazón comenzó a latir con mayor fuerza, sus pupilas se dilataron, su respiración se agitó fuertemente… su aspecto comenzó a cambiar, su figura aumentaba de tamaño, un grueso bello brotaba por todo su cuerpo, la cara se le alargaba para formar un poderoso hocico, sus manos crecían y se convertían en descomunales garras… un sonoro aullido concluyó su metamorfosis: Asther había sucumbido ante la maldición de su enemigo vencido.

Sus pensamientos eran confusos y difíciles de controlar, sabía que asesinar gente inocente era un acto imperdonable, pero la feroz hambre que lo invadía le indicaba lo contrario; la ciudad cercana estaba atestada de comida, debía ir allá y saciar su gula.

Repentinamente, dos finas cadenas terminas en filosas hojas curvas se le encajaron en el pecho a la criatura y un corpulento guerrero emergió de entre la maleza, portaba una armadura ligera y parecía estar confiado de su victoria. Asther tomó las cadenas, evitando el filo final, y se las desenganchó del cuerpo; intentó usarlas en contra de su oponente, pero éste demostraba tener una fuerza excepcional.

El misterioso guerrero se abalanzó contra Asther y le asestó una potente patada en el abdomen, al mismo tiempo de volvía a enterrarle las espadas en el pecho. Asther, desconcertado, no comprendía la increíble agilidad de su enemigo, pero sabía que sería un manjar exquisito. Tomó velozmente al caballero por los hombros y lo lanzó nuevamente hacia la maleza, el golpe le debería haber causado el suficiente daño como para marcar una gran ventaja hacia Asther.

Un inesperado hombre lobo emergió de entre la oscuridad de la maleza; antes de que Asther pudiera reaccionar, su nuevo enemigo le asestó potentes golpes en el rostro, al tiempo que lo hería frenéticamente con sus garras. Asther no tuvo oportunidad de defenderse, se desvaneció ante el feroz y sádico ataque del otro hombre lobo.

Los dorados rayos del sol iluminaron el rostro de Asther, quien intentó incorporarse, pero fue detenido por sus heridas; sentía profundos arañazos en el torso y era incapaz de mover el brazo izquierdo. Estaba en una habitación dentro de la academia militar, rodeado por el caballero que había enfrentado anteriormente y una anciana bastante encorvada, una de las mejores chamanes de la ciudad.

-Tranquilízate, Asther, estás a salvo- dijo suavemente la anciana.
-¿Qué paso…? ¿Por qué estoy aquí…? ¿Quién es él…?- preguntó dificultosamente Asther.
-Yo fui quien te trajo aquí, joven Asther, soy un caballero de La Orden de Los Cazadores de Sombras, un cazademonios; me llamo Adinath y estoy a tu servicio- aclaró el misterioso caballero.
-¿Usted era el hombre lobo que…?- preguntó Asther, recordando los sucesos de su batalla en el bosque.
-Los detalles de nuestra batalla y tu curación respecto a la maldición no importan realmente, pero debes saber que eres la primera persona que he visto superar este problema, quizá porque logré ayudarte la misma noche en que adquiriste la maldición.
-¿Cuánto tiempo…?
-Has estado aquí 3 días, pronto podrás abandonar este lugar y recuperarte por tu propia cuenta. Tu padre fue por algo de beber, pronto vendrá a verte. Yo debo irme, sólo deseaba comprobar que hubieras sobrevivido a nuestra batalla.

El hombre se marchó sin mayores contratiempos. Vanth llegó pocos minutos después al reciento donde se hallaba su hijo, se alegró enormemente al verlo consciente por fin. La chamán le dio un extraño té verdoso a Asther al cabo de algunos minutos, cual el joven bebió sin muchos ánimos. Después de algunos días de consumir diversas infusiones de hierbas, Asther tuvo la fortaleza suficiente como para ir a su casa.

2 meses después, Asther se hallaba plenamente recuperado. Al estar en plena forma, regresó de inmediato a la academia militar donde todos habían oído ya sobre su hazaña de vencer a un hombre lobo sin ayuda alguna. Nadie comentaba sobre su transformación en hombre lobo o el extraño incidente con el cazademonios, pero prefirió no profundizar en esos detalles. Sus maestros decidieron otorgarle el título de noble guerrero ante su proeza, lo cual le daba la posibilidad de usar armas libremente y abandonar la ciudad para buscar a otros maestros.

Asther recibió con humildad su nombramiento y, por supuesto, pidió un par de espadas gancho como armas para emprender su viaje. Su destino estaba claro: buscaría a los cazadores de sombras y se convertiría en uno de ellos. Su familia se despidió afectuosamente de él pocos días después. Asther prometió volver algún día, convertido en un gran cazademonios, para liberar a Czev de los vástagos del infierno.

Una despejada mañana, Asther emprendió el viaje hacia el cuartel general, al noroeste de su ciudad. Llevaba algunas provisiones, sus armas y una ligera malla de acero como armadura; acamparía antes de cruzar el río que dividía a las ciudades del sur y las del norte. Un día después de haber cruzado el río, una nublada tarde, el astuto guerrero pudo divisar a una pequeña horda de demonios a la lejanía, avanzaban por el mismo camino de Asther.

El intrépido guerrero rodeó a los demonios con agilidad, oculto tras algunos árboles de los alrededores. Se preparó unos metros delante de ellos y tomó sus espadas, listas para erradicar a aquellos sanguinarios monstruos; al tenerlos debajo de él, se abalanzó contra el más rezagado, degollándolo con un simple movimiento de sus espadas; utilizó el cadáver de su enemigo para bloquear el ataque de los otros demonios, al tiempo que liberaba sus espadas y les cercenaba las piernas a los dos demonios más próximos.

Los cuatro demonios restantes se lanzaron ferozmente contra el joven guerrero, pero éste eludió la embestida con una gran destreza decapitando a dos demonios con sus espadas; finalmente, utilizó sus espadas como lanzas para atravesar el oscuro corazón de los dos demonios que aún seguían en pie. Asther desenterró sus espadas del pecho de los cadáveres y liquidó a los dos demonios sin piernas que aún seguían vivos.

Asther apresuró su paso, algo extraño sucedía en aquel lugar. Llegó al anochecer al cuartel general de La Orden de Los Cazadores de Sombras, el lugar tenía diversos signos de haber sido asediado; varios caballeros deambulaban fuera del templo-fortaleza, vestidos de luto. Asther se acercó a uno, aquella situación lo había sorprendido realmente.

-¿Qué sucedido aquí?- preguntó Asther.
-Ha habido un gran ataque por parte de los demonios… algunos de los nuestros murieron durante el asedio- respondió el sombrío caballero.
-Adinath, debo ver al caballero llamado Adinath.
-Adinath… un noble caballero al servicio de La Orden, lamentamos su pérdida.
-¿Qué…? ¿Está… muerto? No puedo creerlo.

Asther afrontaba la trágica muerte de su salvador, del aguerrido caballero que lo había salvado de su maldición. Antes de regresar a Czev, el intrépido guerrero debía cumplir un nuevo cometido: vengar la muerte de aquel caballero caído. Sería un diestro cazador de sombras con el único propósito de liberar al mundo del caos causado por los demonios.

-Adinath, tu muerte no habrá sido en vano.


Éste será el único capítulo que publicaré esta semana, queridos lectores, porque por ahora estoy dedicando mi tiempo en otro aspecto de la historia, algo que podrán ver -espero- el lunes, día en que publicaré el capítulo IV de la historia. Además, he podido incluir la primera ilustración sobre algún elemento mencionado dentro de la historia; en esta ocasión, consideré de suma importancia ilustrar las "espadas gancho".

Respecto a esta encuesta, participen si desean votar acerca del número y días en que desean que publique los capítulos de esta historia.

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

[Cazadores de sombras] ¿Cuántos capítulos a la semana?

Abro esta encuesta, estimados lectores, para que sean ustedes quienes decidan cuántos capítulos de cazadores de sombras y qué días a la semana es preferente que publique. Por ahora, sólo he creado las entradas de los capítulos I y II de la primera parte, publicadas el lunes y sábado de la semana pasada; pero es importante que atienda sus intereses respecto al relato, apreciados lectores, ya que la historia es para su entretenimiento.

Voten por la opción que crean más conveniente y, si desean, dejen un comentario en la entrada, su opinión es muy importante para saber cuál es el mejor camino para mejorar.

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

Cazadores de sombras – Capítulo II

No he podido resistir la tentación, queridos lectores, y he decido publicar el segundo capítulo de esta historia hoy sábado -y no el lunes o martes-. Este capítulo es más siniestro y cruel que el primero; Dorxis es, sin duda, el cazador de sombras con el pasado más tormentoso y doloroso.

Bueno, sin más preámbulos, he aquí el segundo capítulo de la historia de Los Cazadores de Sombras.


Cazadores de sombras

Capítulo II
El oscuro pasado de Dorxis

En medio de una oscuro e inmundo recinto lleno de fornidos demonios, resaltaba la imagen de un pequeño niño, con un aspecto demacrado, ropa andrajosa y la espalda marcada por diversas cicatrices; su nombre, según lo llamaban los demonios, era Dorxis (“esclavo” en un antiguo dialecto demoníaco), había sido secuestrado desde muy pequeño y su vida había sido perdonada porque los demonios deseaban tener un esclavo más.

Dorxis había vivido entre los demonios sometido a sus tratos inhumanos, torturas y exigencias. En su corta vida, el joven niño había aprendido algunas prácticas de herrería, estrategia militar, tortura y magia negra; algo inevitable al permanecer por tantos años entre los guerreros demonios. Después de una larga y agotadora jornada, era conducido de nuevo hacia las mazmorras (sus aposentos).

La mayor parte del tiempo, no tenía más compañía que algunas cadenas en su celda, pero aquella vez lo esperaba un anciano con la ropa desgarrada y sangre fresca en la cara, con un aspecto bastante deplorable.

-Necesitamos encerrar a una de nuestras bestias en la mazmorra del viejo, así que estará aquí- dijo fríamente uno de los demoníacos guardias arrojando a Dorxis hacia su celda.

Aquel viejo era uno de los pocos prisioneros que el niño conocía, se llamaba Saryo, otro esclavo proveniente del pueblo de Dorxis. Había platicado algunas veces con él acerca de su pueblo antes de ser invadido por los demonios, pero nunca lo había cuestionado acerca de sus padres o el día en que fueron tomados como esclavos.

-Saryo, ¿podría hablarme de mis padres…?- preguntó con gran interés Dorxis.
-¿Tus padres…? Eres la viva imagen de Enrok, tu padre, un noble caballero al servicio del rey-contestó el viejo -, tu madre era una mujer muy dulce y encantadora. Yo conocía a tu padre porque me había ayudado mucho en el pasado. Ellos murieron defiendo a la ciudad y a ti, debes sentirte afortunado porque los demonios te dejaron vivo para poder vengar su muerte… ahora duerme, mañana será otro largo día… más.

Dorxis, acostumbrado a descansar sólo lo necesario, despertó al escuchar ruidos extraños en su celda… los guardias llevaban a Saryo a otra mazmorra. Uno de los demonios que llevaba al viejo era Benox, un cruel y mezquino demonio, el “dueño” del pequeño Dorxis.

Cuando el demonio se enfurecía, Dorxis sufría las consecuencias; esa era la razón por la cual el infortunado niño tenía diversos moretones y cicatrices en el cuerpo. El triste día en que el esclavo se cruzó con su amo después de que éste hubiese perdido una importante batalla contra los enemigos de su tribu, recibió un golpe devastador en las piernas; tal acto lo imposibilitó a caminar por varias semanas, hasta que Benox decidió curarlo a través de magia negra: un siervo minusválido no le servía de mucho.

Al amanecer, Dorxis despertó rápidamente y se dispuso a comenzar un nuevo y fatídico día de trabajo. Los esclavos eran alimentados al amanecer con comida, generalmente cruda, y después eran conducidos a las minas; los humanos cautivos entre los demonios eran obligados a trabajar de forma extenuante para obtener minerales valiosos útiles para el comercio o fabricar las armas de los guerreros.

Los demonios castigaban con desgarradores latigazos a aquellos que dejaban de trabajar para tomar un leve descanso; no mostraban compasión hacia el joven Dorxis, pese a ser su esclavo más joven, si decidía detenerse por un par de minutos, sufría graves consecuencias.

Con el paso de lo años, el odio de Dorxis hacia los demonios incrementó más y más, hasta que tomó la decisión de asesinar a su despiadado amo. Tomó, discretamente, una cimitarra de entre las armas de los demonios y la llevó hacia su mazmorra en cuanto los guardias abandonaron momentáneamente su puesto; esperó pacientemente la llegada de Benox, escondiendo el arma cerca de él.

-Hoy ha sido un mal día… pero puedo desahogarme contigo, Dorxis- decía con una áspera y maliciosa voz Benox.
-Se… señor, hoy tuve un accidente con Doriat y no puedo caminar, si desea que lo ayude debe acercarse a mí…- decía temerosamente Dorxis.
-Imbécil, ¿qué clase de problema has tenido con mi mejor guerrero…? Voy a torturarte por horas si ha sido algo grave.
-No, no… tropecé y me herí con su arma.
-Niño idiota, pero qué se puede esperar de alguien de una raza tan débil y, especialmente, de padres tan estúpidos como lo fueron los tuyos.

Dorxis no pudo contener su ira por más tiempo, tomó rápidamente y con gran habilidad la cimitarra escondida entre el heno y se la atravesó en el abdomen al demonio; se la encajó con todas sus fuerzas y el más profundo odio de su corazón. Benox alcanzó a rechazar al niño con sus garras, lastimándole gravemente un ojo, antes de caer pesadamente al frío suelo: estaba muerto, esa es la última escena que vio el joven Dorxis antes de caer inconsciente.

Cuando el débil esclavo abrió los ojos, estaba encadenado de las muñecas, los tobillos y el cuello; sólo podía sentir un ojo… temía lo peor respecto al último ataque que Benox le había lanzado.

-El maldito ya despertó… ¡infeliz… mataste a uno de nuestros mejores soldados!- dijo de forma áspera un demonio bastante delgado, al tiempo que golpeaba violentamente al niño en el abdomen.
-¡Déjalo…! Recuerda que debe estar consciente para mañana al anochecer, se lo dejaremos a los lobos… tendrá una muerte lenta y dolorosa- indicó otro demonio bastante bajo de estatura.
-Tienes razón… mañana al anochecer, niño, serás la cena de los lobos…

El demonio tomó una delgada daga de su cinto y se la enterró en el abdomen a Dorxis, quien gritó fuertemente al tiempo que oía “maldito infeliz” en un susurro. El joven prisionero, malherido, tuerto y encadenado, estaba temeroso de su destino… iba a morir a mano de hambrientas bestias en medio de la oscuridad.

El tiempo transcurría rápidamente, el amanecer había durado mucho menos que en los días normales, el mediodía ya había transcurrido y el atardecer se acercaba… Dorxis comenzaba a escuchar aullidos a la lejanía, la oscuridad comenzaba a cernir el ambiente: la noche estaba cerca. La muerte del pequeño prisionero estaba cerca, al menos, se reuniría con sus padres, esos que nunca había conocido.

Dos imponentes guardias se acercaron a su celda, le quitaron las cadenas y lo golpearon por algunos minutos mientras le decían “Benox te perdonó la vida, maldita escoria humana, y tú lo traicionaste”. Después de su cruel castigo, Dorxis fue conducido a través de las mazmorras y el resto de la morada de los demonios, hasta un bosque cercano.

Dorxis vio el ambiente, era la primera vez que veía las afueras de aquel lugar, era un bosque bastante bello iluminado intensamente por una blanca luna en medio del cielo negro. Los demonios lo tomaron por las muñecas… era el fin… comenzaron a atarlo a un árbol… el sonido de dos cuerpos cayendo al suelo fue algo inesperado en aquella situación.

Una horda demonios con una armadura diferente a la que Dorxis estaba acostumbrado a ver se dirigía hacia la fortaleza donde vivían los demonios con los que él había vivido por años, debía ser un asalto de la tribu enemiga. Un milagro sin duda, nuevamente tenía la oportunidad de sobrevivir ante el caos y la adversidad; tomó una espada de los guardias y corrió hacia el bosque.

Las graves heridas y la falta de su ojo izquierdo eran grandes desventajas para el joven prófugo ante las criaturas salvajes de aquel desconocido bosque. Dorxis no tardó mucho en encontrar una pequeña cueva; se refugió ahí, sujetó con firmeza su única arma y se dispuso a estar atento ante los peligros del bosque… si dormía, su muerte sería segura.

Unos calidos rayos de luz iluminaron su pálido rostro, su apariencia era deplorable, estaba agotado, hambriento, herido y tuerto. Era inexplicable como un niño tan joven como aquel podía estar vivo ante tal situación. Dorxis salió de la cueva, necesitaba agua y comida.

Un pequeño conejo se cruzó cerca del camino del joven y éste no dudó por un instante en apresarlo y asesinarlo, lo devoró en poco tiempo, no tenía un sabor muy diferente a la comida que los demonios le servían. Después de caminar algunas horas por la inmensidad del bosque, Dorxis encontró un pequeño lago, era la primera vez que veía algo tan hermoso; corrió de prisa para saciar su sed, vio su reflejo en la cristalina superficie de agua: no podía reconocer a aquel demacrado y ensangrentado rostro; repentinamente, escuchó a alguien caminar tras la maleza.

Un caballero con una fina y brillante armadura apareció ante él, era un humano, nunca antes había visto a uno de su propia raza que no fuera un esclavo o un cadáver. Sujetó con firmeza su espada, no sabía si podía o no confiar en aquel extraño sujeto.

-Niño… ¿qué te ha sucedido? ¡Estás malherido! Debo llevarte pronto al pueblo, ahí podrán sanar tus heridas y comerás algo decente- dijo con una profunda y cálida voz el caballero, su tono era reconfortante.

Dorxis estaba exhausto, soltó la espada y decidió que el destino tendría que encargarse de él. Al abrir los ojos, notó que estaba en una pequeña, bien iluminada y pulcra habitación blanca, recostado en una cama cómoda… sus heridas no dolían tanto como antes, pero seguía teniendo hambre y sed.

-Quizá tenga 10 u 11 años, pero… el niño ha despertado… ¡traigan la comida!- gritó una mujer, su imagen transmitía calidez y seguridad.
-¿Dónde estoy…?- preguntó Dorxis, al comprender que estaba en un lugar seguro.
-En el cuartel general de la Orden de los Cazadores de Sombras, fuiste traído por un cazademonios hace dos días, después de que curaran tus heridas en un pequeño pueblo bastante lejos de aquí. Si no me equivoco, estuviste inconsciente cerca de 6 días; no me sorprende, estabas muy malherido y… tu ojo izquierdo…
-Sí, lo sé. Peleé contra un demonio.
-No hablemos más por ahora, cariño, y come, estás muy delgado y pálido…

Dorxis disfrutó su comida, cocinada al fin, por primera vez en su vida… en su nueva vida. Los días transcurrían de forma diferente, su oscuro pasado parecía un anécdota irreal; pasaron 2 meses para que las heridas del intrépido joven sanaran por completo. Comenzó a explorar aquel edificio lleno de humanos, personas vivas y libres, le resultaba extraño no ver demonios en los alrededores.

Una nublada tarde, vio a unos caballeros dirigirse presurosamente hacia la salida, decían algo sobre un gran ataque a las ciudades cercanas. Los demonios estaban ahí, quizá buscándolo o simplemente matando a los inocentes, como él había visto a lo largo de su corta vida. Contempló la insignia de La Orden en lo alto de las paredes de aquel recinto… sabía lo que debía hacer si deseaba vengar a sus padres y, por supuesto, hacerse justicia a sí mismo: él sería un futuro cazador de sombras.


Con este capítulo deseaba agregar ciertas ilustraciones sobre las armas, insignias y demás elementos de la historia, pero no me ha sido posible concretarlas satisfactoriamente; creo que es tiempo de que me resigne a escribir relatos y deje el aspecto de diseño gráfico para alguien más.

Agradezco de sobremanera la colaboración de electroduende respecto al banner de la historia, ahora incluido en los capítulos publicados y el índice.

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

Mis comentarios en mis propias entradas

Publico esta entrada para aclarar mi nula participación, salvo algunas contadas excepciones, dentro de los comentarios de mis propias entradas en este blog, ya que podría dar la apariencia de que me resulta indiferente la opinión de ustedes, mis lectores, algo totalmente equívoco. Explicaré a continuación mis motivos para limitarme a publicar entradas y no comentarlas.

Hace tiempo, decidí que yo no publicaría comentarios en mi propio blog, ya que deseo que el 100% de los comentarios reflejados en los datos estadísticos sean suyos, estimados lectores; considero que un blog con 500 comentarios de los cuales 450 sean del propio autor presenta una imagen falsa e infame; sin embargo, aprecio a las personas que se toman la molestia de comentar sus propias entradas para informar sobre alguna novedad o hacer ciertas aclaraciones pertinentes -que yo haré también cuando resulte conveniente-.

Esto no significa que no responda de forma alguna sus comentarios, apreciados lectores, sino que trataría de agradecer y responder, de ser necesario, en la brevedad posible en el blog de quien haya comentado en alguna de mis entradas; de no tener blog, optaría por la vía del mensaje privado dentro de MeriStation; finalmente, de ser un mensaje anónimo, simplemente valoraría y atendería el comentario, lamentando no poder contactar con el autor.

Sus comentarios, estimados lectores, son muy valiosos y nunca desaprovecho la oportunidad de leerlos y atenderlos; no duden en que su opinión será tomada en cuenta si la expresan -a favor o en contra- en alguna de mis entradas, comentando, criticando o haciendo sugerencias respecto al contenido.

Disculpen si esta medida no les parece adecuada, pero es mi decisión. Dejo activa la opción de comentarios si alguien desea argumentar algo al respecto, pero este aspecto no cambiará en mi blog. Enlazará este aviso al final de cada una de mis entradas para que el tema no pase inadvertido en el futuro.

Saludos,
Desmodius.

Cazadores de sombras – Capítulo I

Disculpen el retraso de esta entrada, estimados lectores, pero tuve algunos contratiempos en estos últimos días. Bueno, sin mayores palabras, he aquí el primer capítulo de la historia de Los Cazadores de Sombras.


Cazadores de sombras

Capítulo I
El odio de Zaros

Zaros era un joven bastante inmaduro e impulsivo, vivía en una humilde aldea cercana al cuartel general de La Orden de Los Cazadores de Sombras, una antigua y respetada orden dedicada a cazar demonios y todo ser emergido de las tinieblas que atentase contra la seguridad y bienestar de la humanidad.

Edmund, padre de Zaros, sabía que su irreflexivo y terco hijo era sumamente propenso a meterse en problemas por cualquier nimiedad, por lo que se esmeraba diariamente en inculcarle valores, especialmente la humildad y caridad. En una nublada tarde, Edmund llevó a Zaros a una de las partes más pobres de una ciudad vecina, para enseñarle sobre la decadencia que otros hombres sufrían.

No tardaron mucho en dar con un mendigo sentado cerca del mercado de la ciudad, lucía bastante andrajoso, débil y hambriento. Edmund se dirigió al mercado y compró algunas piezas de pan, embutidos y un par de frutas.

–Zaros– le decía con firmeza Edmund a su hijo–, esta jornada hemos sido muy afortunados y debemos compartir nuestra dicha con los menos afortunados. Esta comida no es un gran festín, pero ese pobre hombre de allá la agradecerá de sobremanera. Vamos.
–Claro, regálale comida a los pobres y déjanos sin comer a nosotros, tu familia– espetaba con desánimo Zaros, que escasamente le llegaba a la altura del pecho a su padre.
–Sé sensato hijo, debemos hacer actos de caridad.

Se acercaron hasta el mendigo, quien los vio con desconfianza. Tenía algunos estandartes de guerra en la raída y sucia capa que vestía, quizá se la había robado a algún caballero. Su mirada era penetrante, desafiante y vacía, la desgracia había borrado todo vestigio de calidez en aquellos ojos azules.

–Tenga, buen hombre– dijo amablemente Edmund, extendiendo la mano con la comida que había comprado–, no es mucho, pero comer poco es mejor que no comer.
–¡Oh…! Bendito sea, bendito sea– dijo con voz áspera y profunda el hambriento hombre–, no he comido desde hace 3 días… pensé que moriría antes de que alguien se compadeciera de mí. Su hijo no parece estar muy feliz por su decisión –observó el hombre, engullendo velozmente los embutidos– , creo que él también está hambriento… toma hijo– dijo el mendigo, ofreciéndole una pequeña pieza de pan a Zaros.
–¡No…! Realmente no tengo hambre– respondió secamente el joven.
–Agradece su generosidad, hijo, este hombre te ha ofrecido de la poca comida que tiene. Discúlpelo, a veces, es bastante grosero – se excusó Edmund.
–No se preocupe… no hay… ¿qué es eso…?– preguntó bruscamente el indigente, con una expresión de horror en el rostro, señalando hacia la espalda de Zaros y su padre.

Una enorme horda de seres oscuros, fornidos, algunos alados y otros con gran cantidad de armas, se acercaban velozmente hacia donde estaban ellos, algunos se rezagaban en le camino para causar grandes estragos. El rostro de aquellos seres, aún en la lejanía, era aterrador.

–¡Son demonios…! ¡Corre Zaros, corre!– gritó desesperadamente Edmund tomando fuertemente del brazo a su delgado hijo. El mendigo no había tardado mucho en reaccionar, no había rastro de él en aquella escena, parecía haber desaparecido apenas se percató de la presencia de los demonios.

Esos monstruos iban hacia el cuartel general de La Orden, parecían estar ejecutando un gran asedio, arrasando las ciudades cercanas… y, por desgracia, los guerreros demoníacos venían desde la aldea de Zaros y su familia. Edmund apresuró el paso, sabía que si se dirigía a la zona oeste de la ciudad, podría rodearla y llegar hasta su hogar sin correr peligros.

El caos se apoderó rápidamente de la ciudad y lo único que se escuchaba eran gritos de desesperación, el enfrentamiento de varias espadas y personas muriendo. Desde el cuartel general de La Orden, decenas de caballeros montados en imponentes caballos negros se dirigían hacia las diversas ciudades aledañas, donde el asedio demoníaco había tomado por sorpresa a sus habitantes.

Las ciudades habían sido diezmadas con increíble velocidad, aquello parecía un plan perfectamente ideado, sin fallos. Los cazadores de sombras (caballeros de La Orden), pronto llegaron ante el caos y comenzaron a combatir a los demonios, utilizando sus emblemáticas espadas gemelas y, algunos, poderes sobrehumanos.

Zaros corría veloz al lado de su padre, sin hablar ni oponer resistencia alguna, el horror de ver por primera vez a aquellos deformes e imponentes seres suponía algo difícil de asimilar para alguien tan joven. Repentinamente, un enorme monstruo alado y con garras cubiertas de sangre se impuso ante ellos, su aspecto era aterrador, parecía ser su futuro verdugo.

Edmund arrojó a Zaros tan lejos como pudo con un solo brazo y tomó una piedra del suelo, lanzándosela al enorme demonio y acertando el tiro en el ojo, completamente negro, de la feroz bestia del Infierno.

–¡Corre Zaros…! ¡Llega a casa y protege a tu madre y tu hermano…! ¡CORRE!– gritó con todas sus fuerzas Edmund, al tiempo que corría de vuelta al centro de la ciudad, perseguido por el sanguinario demonio.

Zaros, presa del pánico, tardó algunos segundos en reaccionar, pero de inmediato comenzó a correr con toda la fuerza que podía, evitaba los obstáculos con increíble destreza. Sabía que, al llegar a los establos del oeste de la ciudad, debería girar hacia la izquierda y andar sigilosamente a través de la maleza del exterior, hasta llegar a su aldea.

Así lo hizo, pero cuando logró avistar los establos, también vio a un par de demonios devorando algunos caballos en medio de una pila de cadáveres humanos, equinos y de otros animales. Zaros contuvo, con enorme dificultad, un frenético grito de horror. Su valentía e intrepidez se habían desvanecido ante tan impactante situación, pero sabía que moriría si no lograba regresar a su hogar y escapar junto con su familia.

Se ocultó tras algunas carretas hacinadas cerca de los establos, se movió lentamente hacia el camino de la izquierda y, aprovechando que los demonios forcejeaban con un caballo bastante grande y brioso, comenzó a correr de nuevo hacia las afueras de la ciudad. Llegó a salvo a un área con una densa maleza; nuevamente, corrió de forma impetuosa hacia su destino.

Unos minutos después, en medio del caos y la desesperación del ambiente, logró llegar hasta su pequeño hogar. Entró de forma presurosa, exhausto por su larga carrera; sin embargo, tuvo la reconfortante bienvenida de su hermano y su madre, quienes mostraron un gesto de alegría desmedida al verlo vivo de nuevo.

–Madre– dijo Zaros, apenas recuperó el aliento–, mi padre me ha abandonado en la ciudad para que yo pudiera llegar a salvo hasta aquí, pero estoy seguro de que volverá, los cazadores estaban cerca cuando nosotros huíamos.

Su hermano mayor, Dazius, quien cuidaba la puerta de la pequeña casa, murmuró débilmente: “eso esperemos”. Un súbito escándalo se apoderó de la aldea, un ruido enorme se podía apreciar al otro lado de la puerta… parecía que los demonios habían vuelto a la pequeña aldea para saquear lo que no habían robado ya.

Zaros tomó la pesada espada de su padre y Dazius empuñó con fuerza su delgada y larga hacha doble; ambos sabían que tenían pocas posibilidades de vencer a más de un demonio, por lo que deberían buscar, fuera como fuera, luchar juntos contra los demonios uno por uno. Desafortunadamente, el único demonio que irrumpió en el recinto medía cerca de 3 metros, era fornido y tenía afiladas garras negruzcas. Tomó por la cabeza a Dazius, quien intentaba herir a su opresor inútilmente, y le pulverizó el cráneo sin mayores esfuerzos.

Zaros, confundido y horrorizado al ver el cuerpo decapitado de su hermano ante él, no pudo reaccionar; el demonio lo apartó de su camino con un potente golpe y fue tras la bella mujer al fondo de la reducida habitación. La tomó por los brazos y, cruel y sádicamente, la partió en dos.

Las vísceras de su madre estaban esparcidas en el suelo, rodeadas por dos mitades inertes de lo que alguna vez fue un cuerpo humano. Una escena que conmocionó a Zaros, quien sólo había abierto los ojos para atestiguar el atroz asesinato de su madre… una imagen que nunca podría borrar de su memoria, un dolor que corrompería su corazón por la eternidad y envenenaría su alma por el resto de su vida.

El insensato joven arremetió de inmediato contra la sanguinaria criatura, empuñando con todas sus fuerzas la espada de su padre… se abalanzó contra el cruel asesino sin importarle el hecho de que era imposible que lo venciera o que éste estuviera siendo combatido ya por un cazador. Zaros sólo tenía un sentimiento, algo que le estaba calcinando las entrañas: venganza.

El demonio, forcejeando contra el cazador, pateó a Zaros y lo dejó inconsciente por algunos minutos. Al despertar, el joven, vio que sólo lo acompañaba el cazador, cuidando la destruida entrada de la humilde morada.

–¡Dónde está el demonio…! ¡Dónde está! ¡Debo matarlo!– Decía impetuosamente Zaros, intentando empuñar el arma que ya no tenía entre las manos.
–Cálmate, él ya no es más un peligro. Lo vencí y ha vuelto al Infierno, a donde pertenece.– Comentó con firmeza el cazador, mientras veía por la puerta de la casa; el ambiente estaba bastante tranquilo, quizá todos los demonios habían sido derrotados finalmente.
–Mi madre… ella…
–Sí, ella murió. Lo siento.
–Mi hermano…
–Lo siento.
–Mi padre, él estaba en la ciudad. Debió haber escapado, seguro está cerca de aquí…
–¿La ciudad…? Ahí nadie ha sobrevivido. Lo siento.

Ésas últimas palabras “Lo siento”, despertaron en Zaros un odio irrefrenable… exigía venganza… los demonios debían morir ante su espada y así sería, no importaba si no era un guerrero diestro o no tenía las armas necesarias, él exterminaría a la plaga de los demonios de la faz del planeta.

–Puedo ver en tu rostro que el odio está envenenando tu alma; olvida eso, sólo lograrás destruirte a ti mismo en lugar de vencer a los demonios.
–Yo los mataré… ¡Los mataré a todos!
–Ésa es la misión de La Orden, si deseas exterminar a la raza de los engendros que asesinó a tu familia, ve al cuartel general y conviértete en un cazador de sombras, seguro lograrás ser un gran caballero. Sólo recuerda esto: Olvida tu odio, olvida la venganza.

Zaros, sin familia ni hogar a los cuales acudir, aceptó la oferta del cazador y lo acompañó al cuartel general de La Orden; el panorama no era muy alentador en dicho sitio, parecía que los demonios habían centrado su ataque ahí porque habían decenas de cadáveres humanos y demoníacos; igualmente, habían varios hechiceros realizando complicados conjuros ante los muertos.

Cruzó la entrada enmarcada por 7 delgadas y finas espadas plateadas. Una puerta se abrió ante él… era su nuevo hogar y quienes lo recibían, su nueva familia. Aun dentro del amplio recibidor de aquel majestuoso templo, cálido y acogedor, Zaros no podía olvidar el atroz evento que, horas atrás, había cambiado por completo su vida. Ahora sólo había algo que lo impulsaría a seguir adelante… su odio contra los demonios.


Agregaré mayores detalles sobre la trama y mis fuentes de inspiración en otro momento, mis amigos, por ahora estoy corto de tiempo.

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

Cazadores de sombras

Última actualización: 26 de marzo de 2010

Cazadores de sombras

Estimados lectores, pospondré ciertos proyectos pendientes en este blog para publicar la historia de los "Cazadores de sombras", una trilogía de relatos entrelazados cuya temática se centrará en el pasado, las batallas, las victorias y derrotas de los miembros de una antigua y respetada orden de cazademonios.

La historia -en general- tratará sobre los tratos, amistades, enemistades y misiones de los "cazadores"; siendo cada uno protagonista de su propia trama y parte de la historia conjunta. Cada uno de ellos tiene sus particulares motivos por los cuales haberse iniciado en La Orden; así mismo, cada uno tiene un objetivo personal por cumplir, cual conseguirá sin importarle los riesgos que deba afrontar.

Esta entrada servirá a modo de índice para los capítulos de la trilogía, los cuales preveo entre 8 y 12 por "parte" (24 a 36 capítulos en total).

Primera parte
Los cazadores y sus razones

Segunda parte (Abril 2010)
Victorias y tormentos

  • Capítulo I – Nuevo inicio
  • Capítulo II – Oscura maldición
  • Capítulo III – Primeras cacerías
  • Capítulo IV – Cementerio de dragones
  • Capítulo V – Fuego y aullidos
  • Capítulo VI – El Liberador de Sombras
  • Capítulo VII – El Ejército Rojo
  • Capítulo VIII – Contraataque
  • Capítulo IX – La caída de un dios
  • Capítulo X – ???
  • Capítulo XI – ???
  • Anexo III – La creación del Liberador de Sombras
  • Anexo IV – El último asedio del Devorador del Tiempo

Tercera parte
Exilio y redención

  • Capítulo I – El muro de las lamentaciones

(…)

Enlaces de interés

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Dentro de pronto, estimados lectores, comenzaré a publicar la segunda parte de eta historia con el capítulo "Nuevo inicio", donde podrán apreciar qué ha sido de los jóvenes cazadores de sombras en su nueva vida. Y aquí un avance (disponible en HD) sobre mi siguiente proyecto en video, relacionado con esta historia:

El banner que ahora encabeza esta entrada y la de los capítulos publicados es cortesía de electroduende.

Pueden compartir el enlace a esta entrada, en sitios como Twitter, de forma breve con este enlace: //tinyurl.com/0cds0

Respondiendo a algunos comentarios

En primera instancia, recalco una vez más que sus comentarios son muy importantes para saber si esta historia es o no de su agrado y, claro, si debe continuar. Hay algunos comentarios que merecen ser comentados porque atañen a cuestiones de la trama en general y serán respondidos aquí.

RikkuInTheMiddle:
Ya has presentado a 3 personajes, pero ¿cuando van a interactuar entre ellos?, ¿o va a ser una historia coral de muchos personajes más?

Me ha gustado esta parte, pero por lo que he entendido el propio caballero que se enfrenta a él también es un hombre lobo Confused, pero puede hacerlo a voluntad.

Serán, en total, 7 "personajes centrales", puedes revisar sus nombres en esta misma entrada, arriba. De momento he presentado 5: Zaros, Dorxis, Asther, Desius y Akën… faltan 2 más (Ikko y Aaaxos). Y… convertirse en hombre lobo a voluntad no es la mejor habilidad de la dispone un cazador de sombras, menos un caballero santo…

fabrimuch:
Y es que, de todos los capitulos, es el menos tragico y/o sadico. Y dejame adivinar: la primera temporada serán las presentaciones de los personajes, la segunda sobre cómo llegaron a convertirse en cazadores de sombras (lease entrenamiento militar) y la tercera en la que cumplen su venganza o mueren en el intento. ¿Que me gane?

Y sobrelas espadas gancho… mira que tengo imaginacion pero me rsulta extremadamente dificil adivinar como se usan xD.

Y… me sorprende que rikku no lo mencionara, pero Samael… ¿es una referencia a silent hill?

En la primera parte has acertado casi por completo; en la segunda, no del todo… la trama se basa en algo un poco más complejo que eso; y, finalmente, en la tercera, te has equivocado casi por completo… la trama estará enfocada principalmente a otro aspecto de la historia (por eso se llama "exilio y redención"). Y sí, es extraño que Rikku no haya mencionado ese detalle… la explicación del demonio, en otra ocasión lo daré a conocer (no es por Silent Hill).

RikkuInTheMiddle:
Me ha provocado una extraña sensación de deja-vu, en dos ocasiones
Very Happy

Sobre Desius… me huele a mi que es un semi-demonio, por eso no le hicieron nada, y por eso también es huérfano (o al menos eso cree él).

Muy bueno, aunque he detectado un par de errores gramaticales.

Realmente, el título completo del capítulo debería ser "el oscuro legado de Desius", pero prefiero dejar esos detalles de la trama para su momento (ya lo descubrirás en el capítulo "el secreto" de la 2ª parte)…

Fabrimuch:
Muy buen capitulo Desmo, cada vez te superas más. Por un momento pense que "Gertenmor" era la misma ciudad de los otros capitulos, pero al final vi que no, que la ciudad de los cazadores de sombras es otra ciudad sin nombre… xD.

Veo queno has podido terminar "eso", te deseo suerte, de seguro debe ser algo complicado, pero se que el resultado sera mas que satisfactorio, confio en ti. Creo que ya es lo que es, concept arts como los de las espadas gancho, o incluso mejor, un video.

Espero que pronto tengas mas tiempo, ahora que comienzan las vacaciones sera un alivio para todos.

Saludos, y cinco estrellas.

PD: Visita numero 10.000 =D

El nombre de la ciudad donde murió el padre de Zaros y donde vivía Desius será revelado en el capítulo "el regreso del caos". Con respecto a los detalles que no he podido concretar de la historia, una era el diseño de mi blog (gracias de nuevo, electroduende), pero faltan algunos más otros proyectos por concretar al respecto.

Electroduende:
Todo un detallazo por tu parte incluir lo del niño en este dia tan especial… este futuro cazador de sombras es el más fuerte mentalmente hablando porque largarse sin avisar a la familia… hay que ver lo mal que se toman algunos el que no le regalen sus padres una PS3 el dia de su cumpleaños… oye, no lo hagas por mi… hazlo por ti… sabes que tu historia pide a gritos una cazadora, y un amor imposible entre cazadores, a causa de algun demonio envidioso, pero que al final no puede con ellos porque el amor puede con todo… snif! que romantico! es lo que tiene el tener a ‘Lady Halcon’ como una de mis pelis favoritas…

PD Enhorabuena por esas 10000 visitas que pronto serán el doble! un abrazo y 5 demonios de primer nivel por tu buen trabajo!

Sí, la idea se me ocurrió ese mismo día, al ver esta entrada de Shaiyia, y adapté el fragmento original de la historia (sería un mendigo ante un ladrón) para colocar a un niño sobreexplotado. Respecto a la cazadora, incluir líos amorosos no tengo planeado, porque es parte de la disciplina que se les enseña a los cazadores ("No seas esclavo de tu propia voluntad").

Fabrimuch:
Me ha gustado esta historia Desmo. Y buen guiño a electroblog con el pequeño demonio amarillo
LMAO.
Por cierto, si he entendido bien, éste es el último capítulo de la "primera temporada" por llamarla de alguna forma, ¿no?

No, mi estimado amigo, la "primera temporada" constará de 9 capítulos; faltan 3 por publicarse, de los cuales sólo 2 estarán en mi blog… el 9º estará en el blog de un gran colega. Y, si todo marcha como debe, también donaré el 1er capítulo de la 2ª parte a otro blog.

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Este índice forma parte de la biblioteca de Zion, donde podrán encontrar más entradas sobre literatura y demás temas.

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

El Guardián – Video

Desde hacía algunos meses, tenía el anhelo de realizar un video -consecuencia de tener amigas como Melyza– y, con la capacidad de Windows Movie Maker, se me era muy difícil llevar a cabo tal deseo; pero, hace algunas semanas, descubrí un potente y eficaz editor de videos llamado Video Deluxe 2008, la herramienta que me condujo definitivamente a crear este video.

Ahora sólo necesitaba tener un tema en concreto para llevar a cabo mi obra, pero… ¿sobre qué? y la respuesta me llegó pronto: La historia del Guardián, ésa de la cual yo sería el iniciador; claro, era un pretexto perfecto para hacer un video y esmerarme por completo en su desarrollo… ¿el resultado?

Júzguenlo ustedes mismos, mis amigos:


El Guardián

 

El principal tema de fondo se llama "Kyrie XI, A (Mode I)", un canto gregoriano; la música en la gran guerra y el fin de la raza humana se llama "Battle in the Bog", un tema del juego God of War II (PS2); finalmente, el último tema es un breve fragmento del "Introitus" del Réquiem de Mozart.

Las escenas constan de algunos documentales sobre la creación del Universo, el fin del Mundo, guerras del viejo mundo, la serie Roma y la película Troya, entre algunas otras. Como dato curioso, el video original –AVI exportado sin compresores de imagen- pesa 6.16 Gb y su audio es pésimo; tuve que trabajar audio -en formato WAV– e imagen por separados al momento de concretar el trabajo, uniendo ambas partes con Windows Movie Maker.

Espero que haya sido de su agrado y que sea de utilidad para la historia, ya que me he esmerado en su desarrollo y publicación. Pienso que me ha quedado bastante bien si se tiene en consideración que es mi primera incursión en los menesteres fílmicos, pero eso queda de su opinión, mis amigos.

Saludos,
Desmodius.