Diez cosas que probablemente desconoces sobre mí

Alentado por las múltiples entradas sobre esta peculiar iniciativa, me he decido a crear mi propia recopilación sobre diez hecho que probablemente desconocen sobre mí. Antes de dar comienzo a la entrada, quizá deseen darle un vistazo a la ficha de datos personales que creé hace tiempo en el Off Topic de los foros de Meristation.

Es tiempo de desvelar algunas curiosidades sobre mí, la persona detrás del nick de Desmodius.


Diez cosas que probablemente desconoces sobre mí

Colecciono bases centrales de disquetes.

Hace varios años, comencé a coleccionar los pequeños discos metálicos de los disquetes de 3½ pulgadas. Comencé mi colección con cinco discos metálicos que arranqué de algunos disquetes defectuosos o infectados con virus informáticos; al paso de los años, mi afición por estos discos metálicos acrecentó y, curiosamente, también la cantidad de disquetes defectuosos o inservibles que caían en mis manos. En poco tiempo, me convertí en un experto para abrir un disquete con poco esfuerzo y casi de forma automática.

Lamentablemente, hace algunos años que ya no compro o veo siquiera disquetes, sólo CDs; sin embargo, tengo una colección bastante amplia (poco más de cien bases centrales).

Me gusta el silencio y la soledad.

Aquellos que me conocen en persona saben que no suelo platicar mucho (salvo con mi familia y amigos más cercanos) y que, en su lugar, prefiero simplemente sumergirme en mis propios pensamientos. Asimismo, adoro la soledad; me encanta quedarme solo en mi casa o, bien, llegar muy temprano a la escuela y disfrutar de los pasillos vacíos o el aula sin más alumnos que yo.

Suelo utilizar mis cuadernos de atrás hacia adelante.

Cuando voy a iniciar un nuevo semestre en la escuela o, bien, voy a estrenar un cuaderno, suelo escribir en la última página. La gran mayoría de mis cuadernos tienen dos segmentos: de adelante hacia atrás (trabajos, apuntes importantes y similares) y de atrás hacia delante (apuntes y notas personales, ideas de cualquier tema, dibujos sin sentido y similares).

Tengo un cuaderno (que casi no uso desde hace meses) en el que he anotado varios fragmentos de mis historias; enumeré las páginas de adelante hacia atrás y viceversa, llegando cada sentido a su fin en el centro. La primera sección es para anotar fragmentos concretos de mis historias, la primera página tiene por función de índice para indicar las páginas donde rondan los fragmentos de una misma historia. La segunda, contiene ideas, frases o notas sobre mis historias y otros temas similares.

Mis más grandes temores son el fracaso y el olvido.

Tengo un gran temor a fracasar en cualquier labor o proyecto, por lo que me agrada saber de antemano qué debo hacer en cualquier actividad que me asignen; preveo todo detalle posible antes de ejecutar mis acciones para reducir al mínimo posible el margen de errores. Adoro tener la posibilidad de poder rectificar o enmendar mis errores; pero temo que algún día cometa alguno muy importante que sea irreparable.

Además, temo al olvido. Siempre me ha agradado recordar los hechos pasados de mi vida y descubrir sus causas más remotas para poder tener la noción más plena de mi historia personal. Uno de mis más grandes temores es darme cuenta, en algún punto de mi vida, de que no recuerdo mi pasado; considero que en ese momento mi vida dejaría de tener todo sentido.

He tenido múltiples accidentes casi mortales.

Desde pequeño, he enfrentado condiciones adversas y múltiples problemas de salud que he ido afrontando y superando con el paso del tiempo; hasta el tiempo presente, en que lo más grave que me ocurre es un resfriado cada invierno. Mi nacimiento fue complicado y mis primeros años de vida fueron muy difíciles tanto para mí como para mi familia; incluso sufrí de una hernia inguinal. Cuando era niño, solía enfermarme constantemente; a causa de un accidente, tuve una fisura de cráneo (me niego a creer que fue una fractura). Debo agregar que he tenido diversos accidentes bastante aparatosos de los cuales he salido bien librado y sin lesiones graves.

Me quemé la cara hace varios años.

Un día que debía acudir a casa de un amigo para ayudarlo con un trabajo, tuve un grave accidente al intentar calentar el agua para bañarme; me quemé un dedo y la mitad de la cara. En ese tiempo ya usaba gafas, pero no las llevaba puestas, así que fui muy afortunado al no quemarme los ojos. Perdí alrededor de un centímetro de cabello, las cejas y la piel de la mitad de la cara y un dedo. Me recuperé completamente de ese accidente en dos semanas o poco más; lo único que tengo hoy para recordarlo es un lunar que se me formó, después de que sanara, en el dedo que me quemé.

Desafortunadamente, ese accidente creó en mí un nuevo temor: soy incapaz de acercarme demasiado al fuego o prender un simple fósforo.

Tengo problemas de ubicación espacial.

Tengo grandes problemas al momento de distinguir entre izquierda y derecha; de hecho, hasta no tener noción de cuál era click izquierdo y cuál, click derecho, no tenía forma de discernir correctamente entre ambas direcciones. Ahora, para tener completa seguridad qué dirección es cada una, me guío por mi mano derecha (la mano con la que uso el mouse del ordenador).

Considero que no es dislexia ya que no tengo problemas de lectura. Simplemente se me dificulta ubicar correctamente qué lado es izquierda o derecha.

Soy observador y detallista.

Desde que comencé a estudiar diseño gráfico, me he vuelto muy observador y siempre intento ver todos los detalles de la escena o persona que observo; además, tengo muy buena distinción de los colores, por lo que me agrada definir el color exacto de las cosas (color, tono, iluminación, etc.) Siempre que veo a una joven muy bonita, me agrada observarla detenidamente y encontrar cada detalle de su persona desde qué lleva en el cabello hasta qué tipo de calzado está usando.

Ya que siempre me fijo en los detalles da cada imagen, siempre intento ser lo más detallista en mis trabajos, especialmente de diseño gráfico. Utilizo una gran cantidad de filtros y efectos que resultan mínimamente perceptibles a la vista, pero que realzan la idea de mis diseños (o historias).

Me gusta ver y escuchar el flujo del agua.

Me encanta observar la lluvia a través de las ventanas de mi casa y escuchar cómo las gotas se impactan contra los cristales. Desde pequeño, he tenido la afición por observar el flujo del agua; cuando era niño, me embelesaba ver cómo fluía el agua de cualquier tubería a través del patio de mi casa. Ya que no tenía la consciencia ecológica que hoy poseo, me encantaba abrir un grifo del patio de mi casa para, simplemente, ver cómo fluía el agua y arrastraba la basura que se encontraba a su paso.

Actualmente, sigo conservando mi afición por ver fluir el agua a través del suelo; pero ya no desperdicio agua en aras de observar tal espectáculo natural. Y, claro, sigo adorando los días lluviosos (siempre y cuando esté debidamente resguardado).

Tengo un duende de Movistar.

Como punto final, decidí comentar este hecho. En diciembre del año pasado, me regalaron un peluche del emblemático duende de la compañía telefónica Movistar. Es un duende verde vestido de azul bastante gracioso que mide alrededor de cuarenta centímetros. Adoro ese peluche desde que me lo regalaron y lo he tenido encima de mi mini-biblioteca desde entonces. Aquí una fotografía de dicho duende (fotografía extraída de Internet).


Bueno, he ahí algunos puntos desconocidos sobre mí en la red. Olvido y omito muchos detalles, pero éstos son los que me resultaron más curiosos al momento de remorar en los acontecimientos de mi vida. Finalmente, les recuerdo que la propuesta de crear un universo literario sigue activa en esta entrada.

Universo Literatura Interblogs

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.