Aprendiendo a escribir: La correcta ortografía (Vol. I)

Aprendiendo a escribir: La correcta ortografía (Vol. I)

Con esta entrada inauguro una serie de entradas bajo eltítulo central de “aprendiendo a escribir”, en las que pretendo dar algunosconsejos e información útil sobre de diversos aspectos de la redacción deciertos textos. Comenzaré por algo que considero básico en cuanto al tema deredacción refiere: La ortografía; pero, siendo este tema tan amplio, lodividiré en dos entregas (Vol. I y II). Al final del contenido, hago referenciade las fuentes de la información.

Aquí un listado de las grafías (letras) que pueden causar problemas a la hora de redactar un texto -sin ayuda de correctores ortográficos automáticos-.


Reglas básicas de la ortografía (1)

Letra "B"

 

Se escribe "b" delante de cualquier consonante yen las palabras terminadas en /b/.

Ej.: Blanco, bloque, mueble, blusa, brazo, brillar,subrayar, pueblo, broma, bruja.

 

Se escriben con "b" todas las palabras queempiezan por "bu", "bur", "bus","bibl".

Ej.: Burro,buque, burbuja, burla, buscar, busto, biblioteca, bibliotecario.
Excepciones: vuestro, vuestra, vuestros, vuestras.

 

Se escriben con "b" las palabras que empiezan por"bi", "bis", "biz" (que significan dos o dosveces), "abo", "abu".

 

Ej.: Bienio, bicolor, bisabuelo, bisiesto, biznieto,bizcocho.
Excepciones: Vizcaya, vizconde, avocar, avutarda.

 

Se escriben con "b" las palabras que empiezan por"bea", "bien", "bene".

Ej.: Beatriz, bien, bienestar, beneficio.
Excepciones: vea, veas, veamos, vean, viento, vientre, Viena,venerar, Venezuela, Venecia.

 

Se escriben con "b" las terminaciones"aba", "abas", "aba", "ábamos","abais, "aban" del pretérito imperfecto de indicativo de losverbos.

Ej.: Amábamos, cantaba, saltabais, iba, iban íbamos.

 

Se escriben con "b" todas las formas de los verbosterminados en "aber", "bir", "buir" y de losverbos beber y deber.

 

Ej.: Haber, deberán, subíamos, atribuye.
Excepciones: hervir, servir, vivir, precaver.

 

Se escriben con "b" todas las palabras terminadasen "bilidad", "bundo", "bunda".

 

Ej.: Amabilidad, habilidad, vagabundo, moribunda.

Letra "V"

 

Se escriben con "v".

 

Los tiempos de los verbos cuyo infinitivo no tiene"b" ni "v".

Ej.: Tuve, tuviese, estuve, anduviera, voy, vas, va.
Excepciones: Lospretéritos imperfectos del indicativo ("b").

 

Las palabras que empiezan por "na","ne", "ni", "no".

Ej.: Navaja, nevar, nivel, novio.

 

Las palabras que empiezan por "lla","lle", "llo", "llu", "pre","pri", "pro", "pol".

Ej.: Llave, llevar, llover, lluvia, previo, privado,provecho, pólvora.
Excepciones: Probar, probable, probeta.

 

Las palabras que empiezan por "vice", "villa,"di".

Ej.:Vicepresidente, viceversa, villano, villancico, divertir, divisor.
Excepciones: Dibujo, dibujar, dibujante.

 

Las palabras que empiezan por "eva","eve", "evi", "evo".

Ej.: Eva, evaluar, evento, evidencia, evitar, evocar,evolución.
Excepciones: Ébano, ebanista, ebanistería.

Después de lasconsonantes "b", "d", "n".

Ej: Obvio, subvención, adverbio, advertir, enviar, invasor.

 

Las palabras terminadas en "venir".

Ej.: Venir,intervenir, porvenir, devenir.

Los adjetivos y muchos sustantivos terminados en"ava", "ave", "avo", "eva","eve", "evo", "iva", "ive","ivo".

Ej.: Lava, grave, esclavo, nueva, nieve, nuevo, negativa,detective, adjetivo.
Excepciones: Lavabo, criba, arriba, cabo, rabo, árabe, sílaba.

 

Las palabras terminadas en "viro","vira", "ívoro", "ívora"; y los verbos en"ervar", "olver" y compuestos de "mover".

Ej.: Triunviro, Elvira, carnívoro, herbívoro, observar,reservar, volver, resolver, mover, remover, conmover.
Excepciones: Víbora, desherbar, exacerbar.

Letra "H"

 

Se escribe con "h":

 

Las palabras que empiezan por "hum" + vocal.

Ej.: Humano, humo, húmedo, humilde, humor.

 

Las palabras que empiezan por "ue","ui", "ia", "ie" y sus derivados y compuestos.

Ej.: Hueco, huir, hiato, hielo.
Excepciones: osario, óseo; ovario, óvulo, ovoide, oval,ovíparo; de hueco: oquedad, orfandad, orfanato.

 

Las palabras que empiezan por "iper","ipo", "idr", "igr", "emi","osp".

Ej.: Hipérbole, hipopótamo, hidroavión, higrómetro,hemiciclo, hospedaje.

 

Las palabras que empiezan con "hecto" (cien),"hepta" (siete), "hexa" (seis), "hetero"(distinto), "homo" (igual), "helio" (sol).

Ej.: Hectómetro, heptaedro, hexágono, heterogéneo, homófono,helio.

 

Las palabras que empiezan con "erm","orm", "ist", "olg".

Ej.: Hermano, hormiga, historia, holgazán.
Excepciones: Ermita.

 

Todas las formas de los verbos cuyo infinitivo lleva"h".

Ej.: He, has, ha, habré, haciendo, hecho, haré, hablé,hablaré

Letra "G"

 

Se escriben con "g":

 

Las palabras que lleven el grupo "gen".

Ej.: Genio, general, urgente, tangente, agencia, origen,margen.
Excepciones: Jenaro, Jenofonte, berenjena, jengibre, ajeno, enajenar,ajenjo.

 

Las palabras que empiezan por "geo","gest", "legi", "legis".

Ej.: Geometría, gesto, legión, legislar.

 

Las palabras que empiezan por "in" y después de"n" o "r".

Ej.: Ingerir, Ángel, vergel.
Excepciones: injertar,injerto, canjear, canje, extranjero, monje, tarjeta.

 

Las formas de los verbos cuyo infinitivo termina en"-ger", "-gir", "-igerar".

Ej.: Coger, acogido, corregir, corregimos, aligerar, aligeraba.
Excepciones: Crujir, tejer.

 

Las palabras terminadas en "-gio","-gia", "-gía", "-gión", "-gioso","-ógico", "-ógica".

Ej.: Colegio, magia, energía, región, prodigioso, lógico,biológica.
Excepciones: Bujía, lejía, herejía, paradójico.

 

Letras "C","S, "Z"

 

En muchas zonas donde se utiliza el castellano -sobre todoen Andalucía, Canarias y América- se produce el “seseo”: la pronunciación de/z/ y /c/ como /s/, lo cual puede producir dudas ortográficas. Esas dudas sonmás frecuentes cuando se trata de palabras que se distinguen sólo por dichasletras.

El seseo consiste en pronunciar /s/ donde va /z/. El ceceo consiste en poner /z/ donde va /s/. Ambos son igual de incorrectos. A la hora de escribir, una persona acostumbrada a hablar correctamente tiene asimilado que en X lugar va un sonido y no otro, por lo que instintivamente puede corregir errores que un ceceante o seseante podria pasar por alto.

A este fenómeno se le conoce como homofonía (del griegohomos, igual; y fonos, sonido), o bien paronimia, son palabras que sepronuncian de idéntica manera pero tienen más de un significado. Por ejemplo,en muchas regiones de España y América, cien (del número 100) y sien (una zonalateral de la cabeza) se pronuncian de manera igual (casi nunca se le marcaalguna diferencia).

La confusión de la grafía "s" con "c" +i ó e (cien, sien), o de "z" (has, haz) suele ocurrir en países deAmérica Latina, así como en las islas Canarias y en Andalucía, donde el sonido"s" se pronuncia similar a "z". Esto explica por qué lapronunciación castellana original va unida a una mejor ortografía, mientras quela homologación de fonemas (hacia "s") favorece una ortografía indistinta.

 

Algunos ejemplos:

Asesinar: Matar.
Acecinar: Echar cecina.

Bracero: Jornalero, peón.
Brasero: Recipiente en el que se hace fuego para calentarse.

Caza: Acción de cazar.
Casa: Vivienda, domicilio.

Cesión: Renuncia, traspaso, entrega.
Sesión: Reunión.

Cima: La parte más alta de una montaña.
Sima: Cavidad muy profunda en la tierra.

Pozo: Hoyo en la tierra.
Poso: Sedimento que dejan los líquidos en los recipientes.

Zeta: La última letra del abecedario.
Seta: Hongo.

 

Letras "R" y "RR"

 

Se escribe una "r":

 

Al principio y al final de palabra. (Al principio suenafuerte y al final suave).

Ej.: Ramo, rico, rana, rumor, calor, temer, amar.

 

Después de las consonantes "l", "n","s". (Suena fuerte).

Ej.: Enrique, alrededor, Israel.

 

Después de prefijo "sub".

Ej.: Subrayar, subrayado.

 

En las palabras compuestas separadas por guión, cuando lasegunda palabra lleva "r".

Ej.:Hispano-romano, greco-romano, radio-receptor.


Sonidos de la "r":

 

"r" suave

Ej.: Puro, cara,coro, loro, pera, pereza, primo, padre, gracia.


"r" fuerte:

Ej.: Carro, perro, barro, cerro, rata, rosa.

 

Se escribe "rr":

 

Cuando va entre vocales.

Ej.: Barril, arrojar, arrear, arriba, errar, garra, corro.

 

Letra "X"

Se escriben con "x" las palabras que empiezan por"extra" o "ex" (preposiciones latinas), cuando significan"fuera de" o "cargo" que ya no se tiene.

Ej.: Extraño, extranjero, extraer, existir, extremo,exministro, exalcalde.

 

Se escribe "x" delante de las sílabas"pla", "pli", "plo", "pre","pri", "pro".

Ej.: Explanada, explicar, explotar, expreso, exprimir,expropiar.
Excepciones: Espliego.

 

Otras palabras con “x”: Texto, textil, léxico, sintaxis,oxígeno, óxido, próximo, boxeo, nexo, sexo, taxi, tórax, auxilio, asfixia,axioma, filoxera, flexible, conexión, ortodoxo, luxación, laxante, maxilar, máximo,pretextar, saxofón, sexagenario, sexagesimal, taxativo, examen, éxito.

 

Letras "Y"

 

Se escribe "y":

 

Al principio de palabra:

 

Cuando va seguida de vocal.

Ej.: Ya, yo, yeso, yate, yacimiento, yegua, yema.

 

Al final de palabra:

 

Si sobre la letra no recae el acento.
Ej.: Hay, hoy, rey, ley, muy, buey, convoy, voy, soy, estoy.

 

En los plurales de las palabras que en singular terminan en"y".

Ej.: Leyes, reyes, bueyes.
Excepciones: Jerséis, guirigáis.

 

La conjunción copulativa "y".

Ej.: Pedro y Juan, Isabel y María.

 

En los tiempos de los verbos cuyo infinitivo no lleva ni"y" ni "ll".

Ej.: Poseyendo, oyese, cayó, vaya, creyó, huyó, recluyó.


Si deseas complementar la información de esta entrada, es recomendable que leas el volumen II.

BIBLIOGRAFíA

Reglas de la ortografía (Monografías.com)
Homónimo (Wikipedia.org)

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Lleldoryn

EURET: Capítulo V, por Bonoman

Es tiempo de continuar con las entradas sobre el proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, con el capítulo V, escrito por Bonoman. Éste fue posteado originalmente el 11 de febrero de 2007, un día después del capítulo anterior. Si alguien desea leerlos capítulos anteriores, puede consultar el índice del proyecto.

Los datos adicionales acerca del capítulo están incluidos al final del texto. Y he aquí el siguiente capítulo de este proyecto literario.


Secretos de ultratumba

-Son demasiados mi señor. Bueno, rectifico; son demasiados para Ishari -el grandullón volvió a responder con sus respectivos gruñidos. Dariem parecía preocupado, siempre se preocupaba cuando una batalla planteaba dificultades, quizás no tanto por él, pero sí por sus hombres; sus hombres eran como hermanos, hijos y padres al mismo tiempo, sangre de su sangre. La pérdida de alguno de ellos sería un golpe demasiado bajo.

-Pit tiene razón, debemos planear una estrategia para estos casos, ¿no querréis que estos demonios celebren la victoria mientras nuestros cadáveres cuelgan de alguna cuerda en sus campamentos, verdad?
-Por supuesto señor, deseo ver a mi hija, pero aún es pronto para que llegue el día -respondió Felas
-grrump urrrmp -Ishari parecía querer consolar a su amigo Felas, su gruñido era afable y cariñoso, y su fuerte mano aterrizó en el hombro del padre sin hija
-Me gustan las mujeres, aún así, mi querido Felas, acepta este abrazo que te doy y ten por seguro que el nombre de tu hija quedará marcado en los cuerpos malolientes de estos demonios -remató Pit abrazando a su compañero
-Bien muchachos, tendremos que actuar como auténticos dramaturgos e idear una obra perfecta. Seremos los autores y actores a la vez. Recuerdo la batalla en la ciudad de Karnath, eramos unos trescientos hombres frente a casi mil demonios. Nuestro general era el inolvidable Jaunt Drum´ri y resolvió esa batalla de forma magistral sin apenas recibir unos cuantos roces inofensivos.
-Adelante señor, le escuchamos -inquirió Pit
-Para empezar quiero que alguno de vosotros avise a Hok. -Hok era la mano derecha de Dariem, un hombre adulto de carácter taciturno que siempre ha estado junto a su general, ahora capitán. Mataría por su señor al mismísimo Aleluya en el mismísimo infierno y eso emocionaba a Dariem, él cual lo respetaba y le tenía en misma estima.

Pit retrasó su posición e intercambió unas pocas palabras con Hok, éste se acercó y escuchó lo que su capitán tenía que decir-. Mi querido amigo y hermano, quiero que cojas a la mitad de los hombres y los lleves al claro que está a unos doscientos metros de aquí, hazlo cuando la batalla esté a punto de comenzar, no antes -el resto de hombres quedaron atónitos mirando a Dariem, ¿se había vuelto loco?, ¿quería dejar al ejército sin la mitad de sus miembros?

-Señor, está seg…. -Dariem interrumpió las palabras de Pit- . Silencio Pit, aún no he terminado de hablar. Hok, una vez que hagas esto que te pido esperarás un cuarto de Luna e inmediatamente darás un rodeo con tu ejército para alcanzar por retaguardia a los Demonios, que confiados y arrogantes habrán enviado todas sus tropas contra nosotros. Es de importancia vital que hagas todo el plan simulando una retirada
-Entendido señor -Hok obedeció y lo que es más importante; parece que conocía la estrategia de su capitán, ya que en ningún momento dio muestras de duda o preocupación frente a las palabras de su superior.
-Bien, empecemos. Felas, ordena a los hombres que se preparen -Felas gruñó un rotundo "en posición" que seguramente llegó a oídos del propio Aleluya, que estaba a varios kilómetros de allí.

-Nos van a masacrar señor -Pit siempre mostrándose pesimista, aunque seguramente era el que más ganas tenía de iniciar la batalla- pues si lo hacen espero que te corten la lengua antes, no creo que pudiesen soportar ese pedazo de carne que tienes en la boca, ¿estás seguro de que no fue un regalo de Lucifer?
-No señor, Lucifer me regaló mi extraordinaria belleza y mi "larga espada" -dijo esto último mirándose la entrepierna- por eso manda este ejército, tiene envidia por mi éxito de con las mujeres -Dariem soltó una carcajada poco común en él y cariñosamente acarició la cabeza de Pit.
-Bien muchachos, a mi señal: cargad contra ellos…

El Kreige homónimo de Dariem no tardó en sonreír ante la decisión de los locos humanos; imbéciles, esa noche cenaría muchas tripas de hombres hasta saciarse por completo. El satisfecho Kreige hizo un gesto típico en el arte de la guerra: mandó a la mitad de sus hombres contra el inminente ataque de los humanos; eran unos trescientos demonios, suficientes contra los doscientos humanos. El resto de su ejército, unos doscientos demonios, quedó atrasado como medio de ayuda en caso de que los humanos planteasen resistencia.

Dariem levantó la espada y disimuladamente hizo un gesto muy sutil con su brazo derecho, Hok no tardó en interpretar esa señal críptica y ordenó a los cien hombres de un ejército de doscientos que desertaran; la retirada simulada funcionó a la perfección; Pit, Felas, Ishari y el resto de hombres aún presentes miraron extrañados y con aire "teatrero" el desplante de sus compañeros.

El Kreige celebró el cobarde gesto con una sonrisa soez y casi salaz. -Pobres idiotas, son pocos y encima la mitad de ellos se retira, al menos la mitad que se marcha es más lista que la otra suicida que se mantiene.
Dariem, seguro de su decisión abrió la caja de los truenos, el interruptor de la batalla…… el grito de guerra. Su "atacad" encendió a cien hombres dispuestos a todo, la tierra tembló ante el golpeteo de los caballos y los gritos intimidatorios de esos cien guerreros sedientos de sangre demoniaca.

El Kreige, en forma de respuesta, mandó a sus trescientos demonios, confiados y excesivamente tranquilos.

La batalla empezó, Dariem se encontró enfrente a varios demonios montados en Krull, una especie de cerdos con múltiples colmillos sobresaliendo de su babosa boca y con el cuerpo y patas ligeramente más estilizadas, lo que les permitía correr con cierta velocidad. No había ningún problema, Dariem manejaba la espada como el bailarín que maneja a la bella dama pareja de danza. Movimientos suaves y perfectos seccionaban los cuellos de Demonios que apenas vieron llegar el reflejo de la espada, la sangre salía a presión de sus mortales heridas y mancha el rostro de Dariem que se transformaba y se convertía en un Demonio mucho peor que sus rivales. Felas, con un pesado martillo de ébano, masacraba cráneos como si fuese nueces, la rapidez con la que movía esa pesada arma resultaba a todas luces bella. De Felas siempre se dijo que mataba a sus rivales porque éstos quedaban hipnotizados y enamorados ante el dominio que tenía sobre el martillo. Pit compensaba su falta de fuerza con una agilidad felina, su daga "palo" extraordinariamente delgada y peligrosamente afilada cortaba carne de Demonio a la velocidad de la luz, se movía entre decenas de Demonios como si fuese el centro de un remolino furioso, sus rivales no podían hacer otra cosa que caer rendidos. Ishari era falto de palabras, pero su hacha de hierro hablaba por él; a pesar de su enorme tamaño y de lo pesado de su arma, se movía de una manera increíblemente ágil y certera, un zig zag mortal que hacía dudar a los rivales antes de poder ver el hacha partiendo su carne y huesos como si fuesen ramas secas. El resto de hombres no eran tan hábiles, pero su valentía y compenetración estaban provocando serios problemas a los Demonios, que caían por decenas a cada minuto.

Todos debían resistir, el éxito de la batalla dependía de ello, tenían que conseguir que el Kreige líder mandase al resto de Demonios. La situación comenzó a ser un tanto peligrosa para los Demonios como para los hombres; los primeros estaban sufriendo demasiadas bajas y ya eran menos que los propios hombres, y los últimos aunque con menos bajas, eran relativamente pocos y en cualquier momento podían quedar peligrosamente reducidos. El Kreige líder dudó durante varios minutos, sabía que la solución era sencilla y antes de dirigirse al resto de sus demonios dijo: -No lo hacen mal, pero para desgracia de ellos no es suficiente. Avancemos y acabemos con ésto. Ya.

Hok estaba preocupado y deseoso de mostrar sus dotes guerreras al resto de hombres, mantenía una especie de "pique" con Pit por ver quién mataba a más Demonios, pero era posible que al llegar al campo de batalla Pit estuviese sin cabeza deborado por algún Krull hambriento. Supo del avance del resto del ejército Demoniaco al escuchar el tremor de la jauría de Krulls. No esperó más, indicó a sus hombres el camino y logró contemplar como los idiotas de los Demonios habían caído en la trampa.

La batalla empezaba a ser desigual, muchos hombres habían caído ya y tanto Dariem como como el resto de sus tres hombres de confianza empezaban a estar cansados, pero claro, estar "cansados" significaba matar a cinco Demonios por minuto en vez de los diez comunes. El líder Kreige quiso celebrar la victoria antes de tiempo, pero pronto se percató de que había firmado su sentencia de muerte. Hok cortaba el viento y su espada brillaba en contacto con el sol, el resto de hombres avanzaba de igual manera y algunos Demonios ni siquiera se dieron cuenta de que pronto sus cadáveres iban a quedar inundados de moscas y calentados por el burlón sol. Hok fue directamente al lider Kreige -Naid agradecerá ésto bastardo. -La cabeza del lider Kreige cayó como una pelota de trapo a los pies del caballo de Hok, el resto de Demonios al ver que su líder había desaparecido quedaron huérfanos de razón, e intentaron escapar por cualquier sitio. No hubo piedad, al final todos murieron y sus cadáveres se amontonaron y quemaron en el mismo lugar de batalla. Perdieron unos cincuenta hombres que fueron enterrados con todos los honores.

Aquella noche descansaron y recordaron a sus amigos caídos. Mañana el destino sería la ciudad de Tormouth, el Rey Deward tendría que darles algo importante para el destino de la batalla final.

 

-¿Crees que ha sido la mejor opción?
-Sin duda alguna mi señor, si mis hombres no me respetan tampoco lo harán mis enemigos -Averak se dirigió a todos los demonios presentes-. Y ésto va por todos, con mi señor aquí a mi lado juro que si algún otro vuelve a injuriarme o poner en duda mi autoridad será masacrado sin dilación; da igual si tengo que acabar con todos vosotros, lo haré aunque para ello tenga que perder mi oscura alma. Me he enfrentado y derrotado a hombres mucho más honorables y poderosos que vosotros.
-Averak, tengo que hablarte de la nueva misión, acompáñame hasta el precipicio de Ornor. -Ambos demonios pasearon tranquilamente ante las miradas curiosas del resto de Demonios menores. Se preguntaban de qué hablarían. -Creo que ya sé dónde se van a dirigir esos insensatos, y parece que están liderados por Dariem, ¿lo conoces?.-Averak se paró de inmediato ante la pregunta de su señor- Dariem…. sí, fue uno de los grandes guerreros de Dloun, hay rumores que indicaban que seguía vivo e incluso que había vuelto a su antiguo reino, pero nunca pensé que fuesen ciertos.
-Pues lo son, puedo oler su sangre desde aquí, cálida y burbujeante como el fuego de nuestra casa
-Bien señor, ¿cuál es el destino de esos hombres?
-Tormouth, la ciudad del Rey Deward
-Bien mi señor, mañana mismo avanzaremos hacia Tormouth
-No, aún no; Tormouth está maldita, siento la presencia de una fuerza terriblemente maligna, tan maligna que se escapa a mi conocimiento, una fuerza que debemos respetar
-¿Entonces?
-Entonces sólo nos toca esperar, esperar a que ese mal incipiente haga el trabajo por nosotros, esperar y acechar a nuestros enemigos en caso de que logren vencer. Esperar y acechar
-Bien mi señor, mandaré a algunos Demonios de mi confianza para que vigilen Tormouth día y noche, sin descanso
-Perfecto Averak. Sólo una cosa más. No me gusta que siempre te refieras a los humanos como ejemplo de honor y maestría; recuerda lo que eras y en lo que yo te convertí, te di el don del infierno, tú antes sólo eras un vulgar hombre, carne y huesos frágiles destinados a un existencia corta y poco productiva; yo te he dado la vida, si tengo indicios de que sientes lástima por los hombres o que hechas de menos tu anterior estado, yo mismo te llevaré ante Lucifer. Recuérdalo
-Sí mi señor, soy consciente de ello. -Averak sintió en su interior una lucha encarnizada, el hombre que fue y el Demonio que es. Por primera vez en su nueva vida de Demonio tenía dudas.

Hacía un día maravilloso. Un sol agradecido daba calor a los cansados huesos de los guerreros. Pit charlaba con Hok sobre los enemigos abatidos en la anterior batalla. Hok insistía en que el haber matado al lider Kreige multiplicaba el valor de los puntos por 10. Felas e Ishari estaban preparados para iniciar el viaje hacia Tormouth, al igual que Dariem, que afilaba su espada y vigilaba de forma obsesiva la empuñadora del arma forjada por Dios.

-Venga, cuanto antes partamos antes llegaremos. No podemos pararnos más. Hemos dormido nuestro sueño y saciada nuestra hambre, es el momento de empezar nuestro trabajo -Dariem se mostraba seguro, el reino de Tormouth ya era visible, un par de horas de caminata y ya estarían en las puertas del mismísimo rey Deward.
Exactamente, un par de horas después ya estaban frente a las colosales puertas del castillo del rey Deward. Dariem golpeó los portones. Era extraño que en las torres del castillo no hubiese hombres vigilando, tampoco encontraron a nadie por el reino de Tormouth, algo arriesgado teniendo en cuenta la amenaza que suponían los Demonios; tener hombres acampados en los alrededores era vital para que, en caso de peligro, se pudiese avisar al rey, en este caso al rey Deward.

Las puertas se abrieron. Nadie preguntó, nadie parecía salir de aquel castillo. Nada. Dariem se dirigió a sus hombres: -un momento, no podemos entrar todos, si ven todo un ejército adentrarse en la ciudad se sentirán amenazados -los hombres asintieron-. Felas, quiero que te quedes aquí con los guerreros; Hok, Pit e Ishari acompañarme. -Hok quiso añadir algo- señor, creo que no es prudente que Felas se quede aquí, el conoce mejor que nadie al rey Deward -Dariem se mostró sorprendido- ¿es eso cierto Felas? -Felas no tardó en responder- Sí mi señor, tan cierto como que mi hija esta esperándome en el cielo, yo estuve al servicio del rey Deward hace muchos años, antes de conocerle a usted.

Dariem dudó por un momento, le extrañaba que Felas no contase tal acontecimiento antes.

-¿Cómo es posible que no tuviese conocimiento de ésto antes?, ¿ocultas algo?, sabías perfectamente que nos encaminábamos hacia Tormouth.
-Lo sé señor y lo siento, pero no me siento especialmente orgulloso de mi tiempo aquí, el rey Deward es un tirano obsesionado con el poder y el más allá.
-Comprendo, pero eso no impide que me pudieses avisar antes. Que no vuelva a ocurrir Felas, las dudas entre nosotros son más peligrosas que los Demonios. Hok, te quedarás aquí mientras nosotros hablamos con Deward, si tardamos demasiado no dudes en entrar por todos los medios.

Hok asintió y Dariem se adentró junto al resto de hombres en el castillo de Tormouth. La ciudad de Tormouth estaba desolada; las pocas personas que por allí rondaban se escondían como animales asustados, no había rastro de ganado, tampoco había movimiento en la plaza y ni siquiera había guardia vigilando las calles de la ciudad. ¿Quién les había abierto la puerta? no tenían la más remota idea y eso intranquilizó a todos los hombres, incluído Dariem.

-Demonios Ishari, sabemos que eres Feo, pero esto es demasiado, la gente escapa de tu cara
-ummmmrrrrrr -el mudo de buen corazón aceptaba de buen grado los ataques inocentes de su joven amigo.
-Felas, ¿por qué está ésto tan vacío? -preguntó Dariem.
-No lo sé señor, es muy raro, será mejor que no quitemos ojo de nuestras armas. Lo único bueno de todo ésto es que tenemos vía libre hacia el corazón del castillo.

Los cuatro hombres avanzaron hacia el interior del reino. Todo desprendía un olor a añejo, incluso a muerte. Las pocas personas presentes seguían escondiéndose, pero ahora no lo hacían tan apresuradamente, mantenían con la mirada el andar de aquellos hombres. Pit afirmó que aquella gente tenía un pinta extraña; cabezas excesivamente alargadas y ojos a punto de salir de sus cuencas para acabar rodando por la mampostería del suelo.

Finalmente llegaron al castillo. Al fin un caballero salió al paso. Pit tenía razón. Feo no era la palabra, tampoco deforme, ¿maldito quizás? el rostro de aquel caballero era poco humano; mantenía las facciones típicas de cualquier persona: ojos, pómulos, boca, labios, nariz…. pero había algo extraño, maligno.

-¿Qué es lo que quieren?
-Soy Dariem, capitán de estos hombres y representante del reino de Dloun. Vengo a hablar con vuestro rey, Deward
-¿Deward?… ah sí, Deward. Un momento.
Pasaron apenas 5 minutos hasta que aquel extraño hombre regresó por donde había venido. Su pasividad a la hora de hablar no cambió apenas nada.
-Deward está esperando en su trono. Sigan todo recto hasta el final. No tiene pérdida.

Avanzaron y la desolación era mucho peor que antes. Las paredes del castillo se caían a pedazos y la suciedad y el polvo se acumulaban en las esquinas. Todo tipo de insectos andaban a sus anchas por los abandonados suelos.

El trono del rey no tenía nada de glorioso y su aspecto era ridículo. Un hombre pequeño y estrecho de hombros cuya cara seguía siendo igual de maldita que la del caballero anterior. Sus ropajes eran también viejos y descuidados y en sus uñas y dientes aparecía el negro típico de la suciedad y falta de higiene.

-¿Qué es lo que quieren? -el rey se mostró poco amable, sus ojos parecían inyectados en sangre.
-Rey Deward, tengo algo serio que decirle. Nuestro reino Dloun y en general todo nuestro mundo se encuentra en peligro. Necesito cierto tesoro real que guardan en sus cámaras.
-¿Dloun eh?……….. je, ¿por qué debería ayudar al reino de Dloun? que han hecho ellos por mi; yo se lo diré: nada. Además…..mi reino no tiene ninguna vinculación con el resto del mundo valiente caballero, estamos en otro nivel por encima del bien y del mal. Vuestras absurdas peleas entre hombres y Demonios no atañen a este reino. Los tesoros de la cámara real seguirán cogiendo polvo durante muchos siglos.
Felas estaba terriblemente extrañado, su rostro era la personificación de la duda. No tardó en dirigirse hacia aquel rey.
-Usted no es Deward, ¿Dónde está el rey Deward?, ¿qué clase de broma es ésta?
-Cómo se atreve a dirigirse con tanta grosería hacia mi persona. ¿Quién Demonios se cree qué es?
-Soy Felas, antaño serví al verdadero rey Deward -Antes de que el Rey pudiese contestar uno de sus sirvientes le susurró algo al oído, el Rey asintió y dirigió una sonrisilla burlona hacia Felas.
-Ah sí, Felas…jejeje; me han dicho que tu hija fue desvirgada antes de morir despedazada por los Demonios y echada como comida a los Krulls. Al menos se fue de este mundo gimiendo como una perra.
Dariem no tardó en responder, su tono de voz era grave y amenazante, y sintió furia al ver que su gran amigo Felas no podía evitar soltar algunas lágrimas.
-Cuidado rey Deward, acabamos de derrotar a un ejercito de Demonios a pocos Kilómetros de aquí, si no muestra el suficiente respeto hacia mis hombres no tendré problemas en arrancarle esa cabeza de bastardo que sujetan sus escuetos hombros de mujer. Tengo un ejército esperando a sus puertas y si entran aquí arrasarán con todo.
-Veo que su valentía es directamente proporcional a su estupidez. Pero vale, le daré una oportunidad. Si realmente quiere conseguir ese tesoro sólo tiene que dirigirse a las tumbas reales justo detrás de las paredes de este castillo. El "otro rey Deward" les recibirá encantado, tendrán que bajar hasta el subsuelo. Otra cosa, dígale al afeminado de su hombre que se seque esas lágrimas, su hija sufrió mucho más que él antes de morir y no derramó ni una lágrima, eso me contaron los demonios que la penetraron jajajaja. -Ishari no pudo aguantar aquello, no podía dejar que su amigo sufriese de esa manera, así que lo arregló. Un movimiento de su hacha hizo rodar la cabeza de aquel rey de la pobreza y absolutamente nadie dijo nada, ni siquiera los sirvientes de Deward. Sólo se escucharon los botes del cráneo al caer escaleras abajo.
-Vámonos, aquí tienen mucha mierda de Krull que limpiar -Dariem se mostró irónico y satisfecho, Ishari había hecho lo correcto.

Los hombres se dirigieron hasta el cementerio del reino. Una necrópolis con más vida que los barrios de la ciudad. Felas conocía el lugar de la tumba real y no tardaron en adentrarse en ella. Una incrispción decía "Rex Deward XV" y unas escaleras llevaban a un lugar desconocido. Felas estaba desconcertado, no entendía como el verdadero rey Deward pudo fallecer y nadie ajeno al reino de Tormouth enterarse; la muerte de un rey siempre es un acontecimiento importante, que se traslada de punta a punta del mundo.

-Entremos. Sacar las armas, creo escuchar unos ruidos provenientes del fondo -advirtió Darem a sus hombres. Pero antes de poder entrar una sombra les habló y sólo dijo dos palabras: REX CABEZACRUDA. Los hombres se asustaron y recordaron aquellas palabras.

Dariem fue el primero en entrar, seguido de Pit, Ishari y Felas. A medida que se adentraban más en aquella oscuridad insondable, lo que parecían rumores o sollozos se hacían cada vez más fuertes. Al principio agarraron sus armas como si fuesen extensiones de su propio cuerpo hasta que se percataron de que aquellos lamentos eran de un niño, quizás una niña. Aligeraron el paso por si alguien estuviese en peligro hasta que llegaron a una cámara bastante amplia y circular. En el centro de aquella sala apareció encadenada una chiquilla, morena como el zafiro y de ojos almendrados que desprendían una ternura irresistible. Lloraba desconsoladamente y al ver a los hombres no dudó en pedir ayuda. Pero sus lloros se cortaron de forma tajante cuando la muchacha dirigió la mirada hacia una figura. Al principio era imperceptible debido al gran tamaño de la sala y la poca iluminación que las antorchas reportaba a las zonas más alejadas del centro de la circunferencia. Dariem sacó su espada.

-¿Quién eres?, ¿qué haces aquí?
-Mi querido y antaño general Dariem; en tus pesadillas yo me aparezco, soy la sombra de la muerte y el amante de la sangre. -La figura se deshizo de su túnica y mostró su cuerpo y rostro. Nunca antes aquellos hombres sintieron tanto miedo, nunca jamás, ni siquiera frente a Aleluya o el mismísimo Lucifer, lo que estaba ante ellos era la depravación del hombre, incluso del Demonio. Medía más de dos metros y su cuerpo estaba musculado más allá de lo imaginable. Pero lo que infundía miedo era su aspecto totalmente carente de piel; toda la carne, cartílagos, ligamentos, fibras y venas estaban a la vista y ni una sola gota de sangre, lo que no impedía que el rojo de su carne fuera más intenso que el rojo de una rosa. Sus ojos eran circunferencias perfectas y enormes, exentas de párpados, y su mandíbula era cuadrada y poderosa, sus dientes eran más imponentes que los de un Krull: blancos como la leche, numerosos y muy afilados, recorrían la mandíbula como un ejército ordenado y listo para la batalla.
-Dios mío, por la sangre de los Arcángeles; es el rey Deward -intervino alarmado Felas
-Sí mi traidor amigo, soy Deward, pero más grande e invencible. Lo único que retengo de mi anterior yo es su deseo de poder y conocimiento de lo oscuro, aparte de las facciones de su rostro mortal. Esa niña que aparece aquí encadenada es mi alimento, el precio que mi reino debe pagar si no quieren que mi furia sesgue sus vidas. Estoy deseando abrirla en canal y sumergirme en sus tripas mientras su virginal sangre pasa a formar parte de mis poderosos músculos. Aunque creo que no va a ser lo único que cene hoy, ¿verdad?

Por primera vez en mucho tiempo el simpático Pit no sabía qué decir, su rostro estaba pálido como el de un muerto; Ishari era mudo, pero el horror de sus ojos compensaban su defecto; Felas no apartaba la mirada de la niña, le recordaba mucho a su hija asesinada; Dariem mantuvo el tipo y se dirigió ante aquel Dios de carne y huesos.

-Venimos por uno de los fragmentos de la espada de Dios. Sabemos que era el gran tesoro de este reino y que podría ser requerido en caso de urgencia, fue un trato divino formulado hace siglos.
-Dios no tiene mucho que hacer aquí me temo, ni siquiera Lucifer. Estáis muy equivocados al pensar que todo es blanco o negro, el bien o el mal, cielo o infierno; lo que hay en el centro es el verdadero poder, el mundo que vigila ambos mundos, y yo soy su líder. Los hombres me temen y los Demonios también. Tenéis muchas agallas al acercaros aquí.
-Seas quien seas, tendrás que morir -Dariem cargó contra la criatura sin pensárselo dos veces, Rex Cabezacruda paró el golpe de la espada con la palma de la mano, con un golpe seco y sin apenas esfuerzo estampó al valiente capitán contra la pared. Felas fue el siguiente en atacar, su martillo golpeó el torso de la criatura y apenas lo movió un par de milimetros. Rex le sacó el martillo de las manos y golpeó el rostro de Felas con la empuñadura del arma, el gran hombre se apartó con una gran brecha en la frente y Rex tiró el martillo al suelo esperando el siguiente ataque: Ishari y Pit.

Ambos hombres atacaron a la vez; Pit realizó sus mismos e impredecibles movimientos, pero Rex logró adivinar dónde iba a rematar la estocada. De nuevo paró el golpe del joven guerrero y lo levantó dos palmos del suelo. Abrió su enorme boca de una forma grotesca, casi anormal hasta que Ishari se la cerró de un hachazo en el costado, por primera vez Rex mostró signos de dolor, pero no era suficiente; aquel golpe habría partido a un hombre por la mitad pero a Rex sólo le hizo un pequeño rasguño. Soltó a Pit y golpeó con su brazo el cuerpo del barbudo guerrero, y éste salió despedido como gotas de sangre expulsadas a presión de una vena.

Cuando todo parecía perdido la chiquilla gritó – ¡Su pecho caballeros, su pecho, mirad lo que tiene en el corazón¡ – Rex mandó callar a la joven muchacha. Dariem, algo aturdido, pudo fijarse en uno de los pectorales de Rex, una pequeña púa de metal sobresalía débilmente. Entonces lo vio claro; lo que le daba un poder tan impresionante a aquel engendro era uno de los fragmentos de la hoja de la espada de Dios, si lograba quitársela del pecho tendrían una oportunidad para vencerle y de paso conseguir aquel preciado objeto. Dariem se concentró como nunca, si fallaba Rex le mataría y remataría al resto de sus hombres, sin mencionar a la chiquilla que le había prestado la valiosa información.

Giraba en torno a Rex, decidió esperar a que Cabezacruda atacase. Tras un par de minutos Rex se cansó y lanzó un puñetazo que Dariem pudo esquivar fácilmente; Rex era mejor luchador defendiendo que atacando. El momento en el que vio el camino libre fue aprovechado al máximo; Dariem introdujo con todas sus fuerzas la espada en el pecho de Rex, cerca del lugar donde estaba enterrado el fragmento de la espada divina, el monstruo gritó de dolor y Dariem empezó a hurgar con sus dedos en la carne desgarrada de Rex. Felas ayudó a Dariem y logró inmovilizar por un momento a Rex, agarrando como buenamente pudo sus musculados brazos duros como piedras. Dariem se manchó manos y rostro hurgando en la carne y al final logró el cometido; el fragmento salió acompañado de un desagradable ruido de carne desgarrada. Rex había perdido su mayor aliado, pero eso no le impedía defenderse. Volvió a golpear a Felas y esta vez Rex mostraba una fiereza fuera de lo normal, tensionó sus músculos que por momentos parecieron crecer aún más. Levantó a Felas y volvió a abrir la boca, sólo pudo ver el agujero negro que salía su rostro sin piel, pero Pit apareció en escena, clavó su espada palo en la espalda de Rex, esta vez su carne cedió con mucha más facilidad. Dariem aprovechó el dolor de Rex para clavar el fragmento de la espada divina en el cerebro de aquel engendro -lo que te da vida también te la puede quitar -dijo Dariem mientras hundía el pedazo de espada en la cabeza de Rex.

Cabezacruda se derrumbó en el suelo y pasó a formar parte del otro mundo. Los hombres habían vencido, Felas liberó a la niña de sus cadenas y juró protegerla el tiempo que fuese necesario. Pit se percató de que Ishari estaba inconsciente en el suelo con un fuerte golpe en la cabeza; estaba muy malherido.


Cabe destacar que la rapidez de la publicación de este capítulo se dio a causa de la poca disponibilidad que tendría el autor posteriormente, por lo que decidió publicarlo antes de verse obligado a retrasarlo demasiado. Y aquí un amplio comentario (en primicia) del autor original acerca de este capítulo:

Debo reconocer, que para la la realización de este texto acudí a fuentes poco originales, y las más evidentes: para la gran batalla, El Señor de los Anillos; y para el "monstruo del final", el señor Clive Barker.

Tomé la decisión de dar un trato bastante previsible al capítulo, ya que considero que las buenas historias en multitud de momentos apelan a nuestros sentimientos para engancharnos, o en el mejor de los casos, establecer vínculos con los personajes. Es vital dibujar un pasado bien definido, dar a todos los elementos de la historia "vida" más allá de las páginas del libro; sí, todos los personajes luchan contra los demonios, pero antes de eso, tuvieron una vida que debe ser tenida en cuenta.

Recuerdo que en uno de los capítulos, uno de los participantes del relato compartido se "cargó" gran parte de los elementos que todos nosotros habíamos creado anteriormente. Se formó una pequeña discusión a raíz de eso, ya que esta persona nos acusaba de "poco originales", y decidió hacer el relato suyo, con todas la consecuencias. No le guardo rencor por ello, ya que es uno de los daños colaterales de este tipo de relatos compartidos, y la prueba evidente de que es muy difícil que leguen a salir bien. Sea como fuere, algunas de mis ideas se fueron al traste tras la participación de este escritor.

Hablando del relato en sí, la batalla principal es en la que se muestra el valor infinito de los hombres y su inteligencia para afrontarla con garantías de éxito; es una batalla épica, que al final da la victoria a los que preparan una estrategia, y que se aprovecha, hasta cierto punto, del exceso de confianza de los Demonios a la hora de luchar.

RexCabezaCruda es, como ya dije antes, un "monstruo" salido de la mente del gran Clive Barker, en uno de los volúmenes de sus "libros de sangre". En la historia de Barker se trata de un antiguo dios que tenía como principal hobby devorar niños, algo que también introduzco en el relato. Su forma también coincide con el relato de Clive Barker: se trata de una especie de gigante sin piel, muy musculado y con una boca exageradamente grande. Resulta impactante concebir un ser de tales características en nuestra cabeza, y así quise mostrarlo en el relato.

Por último, y como aportación personal, el personaje de Hok. Me gustó la idea de introducir un personaje así, que aporte un poco de cordura a un grupo lleno de demasiados "pasionarios", y que siga a su líder Dariem ciegamente, con decisión. Ahora que lo pienso, creo que debí darle un poco más de trasfondo a sus orígenes o motivaciones.

Un saludo a todos.

EURET: Capítulo IV, por brandochdahá

Después de intentar contactar al autor de este capítulo vía MP y fracasar, he decidido continuar con las entradas sobre el proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, ahora es tiempo de publicar el capítulo IV, escrito por brandochdahá. Éste fue posteado originalmente el 10 de febrero de 2007, 3 díasdespués de la publicación del capítulo anterior -curiosamente, la espera pareció más larga que en veces anteriores-. Si alguien desea leerlos capítulos anteriores, puede consultar el índice del proyecto.

He aquí, por fin, el siguiente capítulo de este proyecto literario.


Cuando el Acero suena

Averak bajó la mirada con gesto adusto, se podría decir que casi malhumorado. Su frente era ancha y prominente, y en conjunto era un demonio fuerte, con músculos hasta en las pestañas, como solían decir en tono de chanza algunos de sus seguidores. Él estaba acostumbrado a gestas más importantes, no a corretear detrás de cuatro parásitos humanos, mientras los malditos "pájaros", como le gustaba denominar a los arcángeles, derramaban la sangre de sus camaradas y escasos amigos.

-Hermano -le espetó Averak a su señor-, si tal trato le das a ésa palabra, ¿por qué me envías a perder el tiempo atrapando ratas?

-Silencio Averak ,-los ojos del Señor Oscuro ofrecían más ira de la que delataba su semblante impertérrito. Con un simple gesto del brazo diestro, despachó a todos los engendros y seres malignos que a su lado, miraban con interés el intercambio de pareceres-, siéntate a mi lado amigo.El general prosiguió su discurso mientras balanceaba su daga, mal llamada “Alfiler”, entre los dedos de su mano izquierda. -Nada hay más importante en éstos momentos, -dijo una vez quedaron a solas.

-Te necesito para ésta importante misión, Averak, sabes de sobra que si no precisase tu inteligencia mandaría a cualquier esbirro para la causa, pero en ésta ocasión, creo oportuna tu participación- prosiguió Aleluya con su voz sin matices, átona, como de ultratumba-, las joyas caras, hay que ir a buscarlas en persona; Y lo que puedes y debes encontrar en ésta empresa, es de vital importancia para nuestro futuro-. Sentenció.

Averak, escuchó a su general y amigo con escrupulosa atención, frunciendo el ceño, pero contento. Escuchar la voz del paladín tenebroso, como algunos le llamaban, era un bálsamo para él; el largo viaje a través de los “Yermos”, y el mar Avernal, habían hecho mella de forma significativa en su ánimo, pero tenerlo a él, entre ellos, y estando en conflicto con los “pájaros”, era una garantía de cara a futuros enfrentamientos.

-Así se hará… hermano -terminó de decir, algo apesadumbrado.

En ése instante, por el rabillo del ojo oteó a un guerrero Kreige, que con gesto burlón, le siseaba a otro de su misma especie, se llamaba Rhego, uno de los capitanes estrategas de Averak, que sin atender ninguna precaución, y queriendo hacer alarde del trato de favor que su jefe le proporcionaba, después de varias batallas exitosas, en las que había intervenido con victoria, habló demasiado alto:

-Parece que el jefe no quiere perder la derecha- dijo con una sonrisa altanera, entre las caras sucias que lo rodeaban. Averak levantó la mirada, y buscando con la mirada al causante del agravio…

-¡Tú!-tronó Averak con autoridad. Su dedo ya señalaba en la dirección correcta, hacia el Kreige involucrado. Todos los que estaban al lado de Rhego se quedaron mudos y con los ojos bien abiertos, temiéndose lo peor, algunos, los menos estúpidos desaparecieron sin hacer demasiado ruido, otros, comenzaban a delatar al infractor de tamaña osadía con gestos sugerentes, algunos incluso con el dedo y abiertamente.

Al pobre incauto, al ver que todos le miraban, no le quedó más remedio que echar a andar hacia su temido destino, con paso titubeante, llegó hasta Averak.

-Mi señor… yo… no pretendía…

El Señor Oscuro, vislumbrando el posible conflicto, lleno de gozo, empezó de nuevo a juguetear con su daga, se desplazó como una sombra cerca de uno de los extraños árboles que había en ése paraje, eran árboles cónicos, terminaban en puntas afiladísimas, que jamás daban fruto ni hojas, pero parecían eternos en su recia configuración, medían aproximadamente unos quince metros de largo, y cuatro de sección. Cuenta la leyenda que fue el mismo Lucifer quién los plantó, hace ya demasiado tiempo para recordarlo, creyendo que los arcángeles cuando atravesasen el portal tridimensional que los unía a este mundo, caerían algún día sobre los “sables”, y allí quedarían atravesados por los duros y milenarios árboles. El general se apoyó en un espléndido espécimen de sable, mientras observaba con impaciencia el desenlace. En todo momento, seis sombras negras, enjutas, se cerraban en torno a él de forma siniestra. Eran sus guardianes.

Averak miró con sus fríos ojos azules al tembloroso Rhego, una vez éste se hizo llegar a un par de metros del jefe de los ejércitos Avernales.

-Escoge a tres amigos -le dijo-, y por favor, quiero que se cuente entre ellos el que recibió ése estúpido comentario tuyo -acabó diciendo al Kreige con una mirada de soslayo.

Al punto salía como una flecha disparada de su escondite el tercero en discordia, no llegó muy lejos. Lo apresaron fácilmente dos avezados cachorros licántropos, ansiosos de agradar a su jefe, para recibir algún regalo en forma de ave o pequeño roedor, que a buen seguro, sus estómagos agradecerían enormemente.

El Kreige se descompuso, su cara era un poema. Rhego oteaba en derredor buscando algún pretexto o alguna excusa ingeniosa…

-Mi señor… su poder…

Averak le cortó con un profundo y largo susurro, un “Shhhhhhh”, que agrandaba sus enigmáticos ojos, a la vez que se llevaba el único dedo índice que le quedaba hacia su afilada nariz. Su postura mostraba relajación, pese a todo.

-Cierra la boca, y cumple mi orden maldito gusano -le cortó con toda parsimonia, pero con autoridad Averak.

El paladín Oscuro contemplaba, apoyado desde su privilegiado sable la escena, con una sonrisa dibujada en su desfigurado rostro. Defectos provocados por un simple y poco temeroso humano, regocijándose y palpándose con la mano diestra sus propias cicatrices, siguió con interés el espectáculo, en espera de no ser el único que acabara con la cara desfigurada en ésa velada. Era de los que pensaba, que no había mejor cosa en cielo o infierno, que acudir a un buen duelo, más cuando era sabido, que Rhego no era manco precisamente, valga la redundancia; y que se vanagloriaba de la rapidez que atesoraba su espada y su cerebro.

Su siniestra, se movía eternamente en bella danza con su daga, la cual seguía bailando vertiginosamente entre sus dedos, manteniendo el afilado acero en precario equilibrio.Averak fue directo al grano.

-Ve y ármate, ésta noche aprenderás a defender tus palabras con el acero. -Dijo mientras posaba el muñón izquierdo en el pomo nacarado y extremadamente grueso de su espada.Miró a Rhego mientras se levantaba de la absurda reverencia e incómoda postura en la que se encontraba el desgraciado y pensó, que ya era hora de tener algo de diversión.

Su Señor lo miraba ensimismado, debió percatarse de lo que se avecinaba, y lo celebró dándole una pirueta más a su daga. Los seis no movieron un músculo en ningún momento, en señal de tranquilidad, sus ojos decían lo contrario.

En la Fortaleza, corazón de la ciudad de Dloun, todo parecían malas noticias. Todas menos una. El soldado herido que trajo el mensaje del regreso del Paladín de Lucifer, se recuperaba rápidamente. Glodus, su sanador, lo imaginaba como un chico de férrea voluntad, pues las heridas con las que se encontró ése día no vaticinaban nada bueno. Sin embargo, una vez más, se equivocó, cosa que no le pasó inadvertida al curtido curandero. Mientras contemplaba al soldado, su mente trataba de encontrar una explicación razonable a tan rápida recuperación.

Glodus era sanador desde hacía treinta y dos años. Pasó diez de ésos años en Doria, una nueva cepa de peste asoló la ciudad, y a punto estuvo de terminar con la vieja colonia pesquera. En la que por cierto, no es que abundase la presencia humana. Era una ciudad de pescadores, que proveían a Dloun y otras ciudades más ricas como Tark o Saf, de ricos manjares sacados con gran esfuerzo del traicionero mar del Oeste. En algunas ciudades llamaban a Doria, El Puerto, en otras era conocida como la Despensa, nombre que detestaban oír los abnegados pescadores Dorianos.

Para Glodus fue una temporada larga y ardua de trabajo, nuevos ungüentos cada día para rechazar las cada vez más agresivas cepas de peste. Días y noches de tarea sin descanso ni gratificación alguna, la única recompensa que recibía era ver morir a más y más gente, hasta que un día al fin cesó, y la naturaleza le brindó a La Despensa una segunda oportunidad. Y a Glodus también. Aprovechó para pedir traslado a la capital. A los meses de inactividad y aparente calma, se encontró antes de acostarse un halcón plateado en el alféizar de su ventana. Los halcones era el medio más seguro, pero no infalible de comunicarse a largas distancias, aunque algunos presuntuosos del reino utilizaban águilas, con un resultado estético excelente. Pero pésimo porcentaje en la entrega. El mensaje rezaba que si tenía un unicornio a su disposición, en tono medio de broma, medio dramático, (los unicornios dejaron de existir trás la primera contienda de Las Lagunas, siglos antes) debía salir como alma que lleva el diablo hacia la Fortaleza. Una rara enfermedad aquejaba a la, por aquel entonces princesa Trisha, y por orden de un sanador colega suyo, Radis el viejo, que estaba a cargo de los cuidados regios, se le demandaba de inmediato.

Cuando días más tarde llegó a la Fortaleza, el cuadro que se encontró fue de tintes surrealistas. La princesa Trisha se hallaba tendida sobre su camastro de plumas de faisán completamente desnuda a causa de la fiebre; ya en ése momento se dejaba entrever la belleza de la que gozaría años más tarde. Glodus pensaba que ése encuentro tan chocante, y el posterior feliz desenlace, le ayudó en cierto modo a mantener en los sucesivos años un trato casi paternal con la princesa. Convirtiéndose en su fiel amigo y consejero, su confidente y por encima de todo, su sanador.

El enfermo empezaba a abrir los ojos pesadamente.

– Hola -le saludó Glodus cordialmente-. Espero que no quieras matarme después de contarte lo que te he tenido que hacer para sanarte, soldado.

Siempre pensaba que el humor era una terapia excelente-. Soy Glodus, sanador de la Reina Trisha, y me han encomendado tus cuidados, aunque veo que la cosa mejora -apuntilló Glodus mientras le ponía de costado para observar una de las muchas cicatrices que lucía en las costillas.

Volvió a voltearle para ver otra de las heridas, con mano experta introdujo unas gasas con aceite de menta en la herida, mientras procedía con diligencia, observó una rara inscripción o símbolo bajo la axila del muchacho. La curiosidad le pudo, -alza el brazo muchacho- le dijo.

Y cuando le iba a ayudar amablemente a levantarlo el muchacho negó con la cabeza, y rápidamente bajó el brazo con las pocas fuerzas que tuviese disponibles.

-¡Eh!, !que soy amigo!, ya sabes, de ésos que tapan agujeros, no de los que los provocan -le reprochó Glodus.

En lugar de insistir, guardó sus instrumentos y pócimas, entre las que había gran cantidad y variedad de ellas, una vez hubo hecho ésto, miró al soldado y le dijo:

-Vendré a verte dentro de dos días, espero que para entonces puedas hablar. Creo que necesitan más información de tí -añadió como al descuido.

-En realidad creo que todos necesitamos más de tí-, "incluso yo", pensó.

Salió de la cámara de cuidados por la enorme puerta, se dirigía a dar parte a la reina. Pero no se le iba de la cabeza ésa imagen circular que tenía Alrol bajo su axila. Decidió que dentro de dos días vería entera ésa misteriosa enseña.

-¡Acabemos con ellos! -dijo Felas "Mano de piedra" con el ceño fruncido y balanceando su espada.

Dariem no era muy dado a negociaciones con los demonios. Pero en ésta ocasión, quizá fuera mejor la via política que el acero. Era alto y bien parecido, siempre tenía un gesto amistoso para con los demás, y en ése instante estaba equipado hasta la coronilla con los atavíos para la batalla.

Se ajustó el bocado y miró al frente para vislumbrar la escena. Lamry, su corcel le rozó con el cabello su hombro, como intentando tranquilizarle.

Se encontraban en una situación compleja. Por un lado tenían a los demonios en la orilla opuesta del rio Viejo, el tremendo fluvial que partía de Cinco Picos y recorría Dloun de Este a Oeste. Y enfrente tenían una escuadra de Garlacks, comandados por un Kreige que parecía muy satisfecho con el altercado, y ya empezaban a gritar y a hacer ritos y estúpidas cabriolas para encender el ánimo a sus engendros, predipuestos a la batalla. Dariem era astuto, y sabía que ésta vez pintaba en bastos. Habían salido de la boca del lobo para meterse en una llena de hienas. Después de la batalla cerca de Amtyvale, se encaminaban a Pulgaris, ciudad sitiada por los ejércitos avernales. Cuando se encontraron sitiados ellos mismos.

A unos cientos de metros de las avanzadillas demoníacas se encontraban decidiendo qué era mejor para su ejército. El círculo lo formaban cuatro hombres muy variopintos.

Felas "Mano de piedra", conocido así por su extraordinaria fuerza, se había encargado de la defensa del paso que separaba La Barrera del Bosque de Hierro durante más de quince años; con un éxito absoluto. Sobre él, recaían grandes gestas en las que una vez trás otra expulsó a todo tipo de criaturas avernales. Perdió a su hija Naid, a manos de una escuadra de Kreiges cerca de El Cuello; y guardaba mucho rencor en su interior. El más pequeño era Pit, un jóven de la isla de Dirdam con espléndido carácter, pequeño y rápido, siempre miraba el lado bueno de la gente e ironizaba siempre que podía.

-¿Y qué harás grandullón? -le contestó a Felas-, ¿acaso vas a estrujarlos con ésas enormes manazas a todos juntos?¿a todos a la vez?

El último que formaba el círculo de hombres sonrió y soltó un simple sonido gutural, semejante a un "grrmm".

Era Ishari, un buen soldado. Grande como un oso siempre vestía una gruesa piel de Ciervo. Conocía a Dariem desde hacía muchos años, persiguió a demonios junto a él en largas y penosas cacerías detrás de la Barrera, incluso en Las Sombras. Pero era poco hablador.
De hecho, era mudo.

Trás debatir acaloradamente enseñaron bandera blanca, y como era menester en la batalla, bajaron todos los capitanes a negociar con el homónimo Kreige. En ésos momentos estaban en un altiplano, por encima de las hordas demoníacas, se acercaron hasta la mitad del trayecto entre ambos ejércitos, donde ya les esperaban los emisarios del otro bando. También eran cuatro y estaban completamente acorazados de hierro.

El capitán Kreige se quedó mirando a Pit, que les servía como intérprete. Conocía la lengua Kreige, y ellos lo sabían.

-Me suena tu cara -dijo-, eres el pez enano de Dirdam-. En la isla de Dirdam todos eran grandes nadadores, se hablaba que algunos podían llegar a la ciudad de Glohn a nado. Leyendas.

-Saludos, Kreige estúpido -declaró Pit con una sonrisa de oreja a oreja.Los humanos miraban con ansia por saber lo que hablaban, los otros Kreiges sonrieron vagamente y les miraban con gesto altivo.

Pit comenzó el ritual típico antes de la batalla, le exigió al Kreige la rendición inmediata. Le dijo que les dejaría marchar libremente sin la pierna izquierda. Le dijo que se quedarían con todas sus riquezas y esclavos humanos. Y le dijo que el reino de Dloun era muy grande, y que no había necesidad que sus chacales se defecasen encima. Pit añadió algunas lindezas más y esperó con aire ausente la contestación. Los humanos se miraban de hito en hito, esperando la conclusión del parlamento.

-Pensáis asquerosos humanos -dijo el Kreige- ¿que vamos a ceder en el trato? Diles, pez arrogante, que esta noche me tumbaré sobre la cabeza de alguno de vosotros -dijo señalándo a Dariem y los otros-, dile a ése mastodonte barbudo -declaró mirando a Irashi- que mañana sus barbas se las daré para que jueguen a mis cachorros. Dile que su cabeza saldrá de viaje por el mar Avernal, pero sola y clavada en una estaca. Y di al manazas que hace mucho que deseo su muerte, dile que lo pasamos muy bien jugando con su hija antes de atravesarla el gaznate con un sacacorchos. Y en cuanto al guapo -siguió hablando señalando a Dariem-, dile que voy a cortarle las pelotas y ponerlas en agua de fuego para bebérmelas ésta noche en tu maldito cráneo.

-Dice que no hay trato -informó Pit a los demás.
-¡Grumm! -dijo Ishari.
-Ha dicho más cosas Pit, dímelas -increpó Felas.
-Creo que no os gustaría saberlas -respondió Dariem con aire cansado.
-¿Qué dicen pez? -le preguntó el Kreige a Pit.
-Discuten sobre quién os dará muerte capitán -le contestó el de Dardim.
-¿Como te llamas basura?
-Pit, señor.
-Di a ese montón de estiércol que vengo hoy a comerme sus sesos -señaló con la cabeza a los tres jefes humanos-, que tu muerte sea lenta, pez.
-¿Qué ha dicho? -preguntó Felas.
– Nada manazas, me ha dicho que soy muy guapo, que me quiere tomar por esposo. -Pit pensó que no había salida, pero no dejó de sonreir.

Uno de los Kreiges se quedó mirando a Felas con aire resuelto.

– Manazas -le llamó en Dlouno. -escupió y retó al guardián del paso a salir a su encuentro.

Felas no tardó mucho en hacerse llegar. Los Kreiges eran artistas de la intimidación, y ése tenía ganas de "bailar".

-Parece que ése quiere darte un apretón de manos, Felas -le dijo Pit con sorna.
-Muy bien, espero que sea pronto -le contestó Mano de piedra con ojos maliciosos.
-Mi… hija -dijo Felas en voz baja- os mira a todos vosotros malditos chacales desde el cielo, y os manda saludos.

Felas sostenía su pesada espada y señalaba al Kreige que lo llamaba a combate singular
La negociación terminó.

Todo tipo de criaturas esperaron durante horas el ansiado duelo. Los demonios eran aficionados a los duelos, pero si la ocasión incluía ver batirse a su jefe contra cuatro a la vez, la afición se convertía en pasión. Por todos lados andaban criaturas de todo tipo echándose al coleto grandes tragos de agua de fuego; era una bebida echa a partir de las profundas raíces de los sables. Les enardecía el ánimo, y en combate, todos los demonios llevaban a mano su frasquito de agua de fuego, para ser menos temerosos a la muerte. El agua de fuego, o Eructo, como lo llamaban ellos, era bebida de demonios.

Averak no se prodigaba nunca en dar exhibiciones, de hecho, largo era el tiempo que no mataba a un hombre en combate cuerpo a cuerpo, él era un estratega, no un soldado. Pero las palabras de Rhego le habían dolido profundamente y se sentía agraviado y rabioso. El simple recuerdo del combate con Saeri en Las Dunas, le provocaba dolor de cabeza, y el muñón que tenía al final de su brazo izquierdo le pedía a gritos sangre, con ése cosquilleo que sentía en los cambios de tiempo y que le apremiaba a resolver el conflicto sin tardanza.

Averak se levantó y se dirigió al claro en el que se solucionaría buena parte de su deshonra. Los engendros rápidamente se apartaban a su paso, no sin antes echar un vistazo de reojo al extraño metal que aguardaba en su funda. Todos quedaban fascinados por el espléndido acero que colgaba de su costado.

Averak puso la mirada en el horizonte, y cuando llegó al claro se sorprendió gratamente al ver que su Señor, se contaba entre la multitud, siempre rodeado por las seis siniestras sombras que le acompañaban como si fueran la suya propia.

Sopesó a Fuego, su espada, con el único brazo válido, así la llamaban; era una espada perfecta, ancha de filo y regalo de su Señor. Su nombre le viene del primer combate singular que libró. Los ejércitos demoníacos tenían sitiado y al filo de la derrota a la ciudadela del Mar de Tierra, punto estratégico para las fuerzas del mal, pero también para el comercio marítimo que proliferaba en la isla. Era una isla accidentada y difícil, el suelo era arenoso y espeso. "No valía un demonio" , pensó nostálgicamente Averak mientras miraba con fijeza el mango de Fuego.

Recordaba como ése día tuvo mucho trabajo que hacer, apenas era un soldado recién ascendido por sus dotes para la planificación de la batalla. Harto de dar mandobles a diestra y siniestra acabó dando de bruces con el último reducto humano que quedaba en la isla, Omsed, el zurdo. Omsed era un guerrero temible, y aunque bien sabido es que los demonios sobrepasan en fuerza a los humanos, el combate fue bastante parejo. Omsed era rápido y ágil, el hecho de ser zurdo, le daba a priori una pequeña ventaja, pués los soldados están acostumbrados por lo general a combatir diestros. El combate acabó relativamente rápido, cuando Fuego se encendió.

Inexplicablemente para Averak, su espada empezó a destellar como un pequeño sol encerrado en una urna, recordaba como "sus" manos, empezaron a ponerse blancas por la luz que atravesaba su piel, y como Omsed, cayó de costado con la mirada perdida al ver aquel acero que despachaba fuego y muerte por igual, se rehizo, y rechazó el mandoble que iba directo a su cabeza, cuando ya Averak se daba por vencedor. Fue un combate inolvidable, en el que uno y otro encadenaban estocadas, desde arriba, desde abajo, por el costado y en saltos calculados, llovía el acero por doquier. Finalmente, y con el honor intacto, la juventud y el poderío de Averak, hizo que el campeón humano flaquease, recibiendo de inmediato tres estocadas, de abajo a arriba, cortando cota y ropa, carne y hueso. Lo último que reflejaron sus pupilas fue el fulgor del acero infernal."Omsed… hizo una pelea excelente… aún siendo un humano", dijo para sí mismo.

La realidad que tenía ante sus ojos era bien distinta. Dos estúpidos Kreiges, junto a dos, todavía más estúpidos Garlacks. Los Garlacks llevaban para la ocasión sus ya tradicionales y pesadas espadas curvas.

Averak se ajustó el cinturón, con paso firme dio un paso al frente y dijo blandiendo a Fuego:

-Soldados. Aquí tienen su pasaje al Infierno.

Rhego no apartaba la vista del tremendo espadón que sostenía Averak, y como buen estratega parlamentaba maliciosamente con sus tres acompañantes. De pronto, sin orden ni concierto se dispusieron en fila india, primero iba Rhego, seguido del desafortunado propietario de los oídos que habían escuchado el desabrido chiste. Justo después iban los dos enormes Garlacks, ciegos de odio hacia Averak…

El plan ideado por Rhego era despistar al jefe mientras los Garlacks se colocaban en la retaguardia. Averak lo supo al instante. Fuego empezó a brillar.

Fue un lance magistral, bello de ver para ojos ávidos de conocimientos en el arte de manejar una espada. Averak recibió a Rhego con una estocada sublime, mientras cercenaba la cabeza del guerrero, ya disponía sus pies en dirección al otro Kreige, al que desvió un golpe con tremenda facilidad, casi con aburrimiento. El acero volvió a sonar por última vez al esquivar otra dura estocada del soldado, Averak se valió del propio impulso que llevaba el infeliz para enterrar a Fuego en el mismo centro del pecho.

El soldado no llegó a ver como, al tiempo que salía el frío acero de su cavidad torácica, los Garlacks rodeaban al jefe con meticulosos pasos, y con mirada temerosa tras ver como dos buenos guerreros habían sido despachados tan aprisa.

-Grandullones, es vuestro turno, -declaró Averak.

Fijó el objetivo en el imponente Garlack que tenía delante, y rápido como el rayo hizo una finta para salvar el pescuezo del terrible mandoble que le mandó el monstruo. El flanco derecho del bruto era suyo, cosa que no desaprovechó, y ante la mirada atónita del otro compañero de viaje, atravesó de lado a lado al infeliz que segundos después, caía pesadamente con las tripas al descubierto sobre el duro terreno enraizado de los sables.

La multitud coreaba el nombre de su capitán con fervor y estridencia, el acero entrechocaba sin parar en la concurrencia, celebrando así el bello espectáculo al que estaban asistiendo. El paladín Oscuro, le dirigió un gesto de aprobación en el preciso instante que se cruzaron sus miradas.

Averak, dueño de la situación por completo se volvió para encarar al último contrincante. Se afianzó sobre el terreno, y se alegró de tener otro monstruo al que rebanar el pescuezo aquella magnífica noche. Sus ojos también tenían un extraño brillo cuando se disponía a matar, era innato en él. Al igual que Fuego, que de nuevo destellaba luces y desprendía calor con más intensidad, ante la posibilidad de más sangre.

Con gesto triunfante se encaminó despacio, muy despacio hacia el desdichado saco de músculos.

-Clemencia -gruñó el Garlack bajando el curvo metal.
-Hoy no tenemos de éso -le replicó al instante Averak con los ojos encendidos y Fuego chispeando en su puño derecho.

Averak pensó en la balada de Dorth, la cual incluía este verso, muy conocido entre todas las criaturas, demoníacas o no.

"Cuando el frío acero suena,
el alma del guerrero brilla
y si se parte la hoja,
mejor rezar en la otra orilla
pues te llevará la pena,
y la sangre siempre es roja."


Éste capítulo, pese a la excelente calidad de los anteriores y posteriores, es mi preferido… el estribillo final es sumamente adecuado para concretar la esencia del escrito entero, es simplemente magnífico. Entre algunos datos que cabe destacar sobre el desarrollo de este capítulo, es que su autor se decidió a plasmar los diversos escenarios del reino de Dloun en un mapa, para tener más claro el sentido de ubicación:

 

Aquí están ocultos los nombres de los hijos de brandochdahá: Lucía (Aicul) y Marco (Ocram), un peculiar detalle de este mapa.

He encontrado unas palabras acerca del capítulo del propio autor, que aquí las cito:

Yo quería sobre todo dar un poco más de profundidad a algunos personajes, como Averak, o el señor oscuro, aparte de los guerreros humanos, que es probablemente la escena clave de mi capítulo, el intercambio de insultos entre capitanes, y el humor ácido del que quise dotar a Pit, que tú [Vinn] tan bien has continuado.

Me gusta enredarme un poco con los detalles, dotar a los personajes de manías y gestos, hace que me los imagine más… cercanos.

Aproveché la expliación de la espada "Fuego" para incluir en forma de héroe de leyenda a Desmo en el papel de Omsed "El Zurdo", un pequeño homenaje al creador.

Y también darle algo de pausa al relato, que me daba la mpresión de que se contaban cosas muy rápido, sin pararnos en los detalles, que es lo que a mí me gusta, de hecho, creo que la frase que más me gusta de todo mi capítulo es:

Su siniestra, se movía eternamente en bella danza con su daga, la cual seguía bailando vertiginosamente entre sus dedos, manteniendo el afilado acero en precario equilibrio.

En relación al juego que se trae Aleluya con su daga.

Licantropía

Bueno, queridos lectores, he aquí una obra que he podido recuperar de entre mis pequeñas creaciones de hace algunos años. He corregido algunos aspectos y concretado algunos detalles que en su momento dejé inconclusos.

El título devela, de antemano, el punto central de la trama; pero es realmente el desarrollo y la esencia del texto el punto fuerte de este breve relato.


Licantropía

Un imponente Cristo crucificado, finamente tallado en plata, en la más alta punta de una iglesia erigida a las afueras del humilde pueblo donde un pecaminoso acto de vileza pura fue cometido, era testigo de cómo Darío, un modesto y generoso herrero, huía de los furiosos aldeanos que lo acusaban injustamente del atroz crimen que él no había ejecutado.

Darío corría, veloz y ágil, tal como un asustado conejo huye de sus despiadados cazadores en medio de la oscuridad del bosque, buscando un refugio seguro para salvarse.

Se ocultaba tras árboles y matorrales para despistar a aquellos que lo querían entregar a la incuestionable justicia del redentor fuego de la hoguera. El herrero, agotado, herido y con la ropa cubierta de lodo, llegó a la seguridad de la iglesia del pueblo. El prófugo atracó la puerta con las bancas más cercanas y con todo aquello que pudiera utilizar para afianzar su protección.

Avanzó hasta el altar, lugar donde un cáliz vacío y dos inertes velas contemplaban al exhausto devoto, se hincó dificultosamente y comenzó a orar frente al Altísimo; pedía por la salvación de su alma, pues él no había cometido el delito que se le imputaba, mas los finos hilos color escarlata que corrían por las comisuras de sus pálidos labios lo sentenciaban como el irrefutable culpable del delito que, horas atrás, había causado una enorme zozobra entre los testigos.

El fervoroso herrero seguía rezando ante el Santísimo, mientras en el exterior los aldeanos clamaban el inexorable cumplimiento de la justicia por la impiedad perpetrada; el débil eco de las plegarias del inquebrantable beato se ahogaban entre los rugidos de odio y condena que resoban dentro de los muros del incólume templo.

En la oscuridad del cielo, con una tímida luna tras el débil manto de algunas nubes, el tiempo transcurría incesante; los crueles verdugos del creyente golpeaban ferozmente la puerta del recinto, exigían su muerte para la expiación de sus culpas. Darío no podía evitar escuchar los gritos de odio y reclamos contra él, mas seguía en su cometido de adorar al Señor de señores. Cuando, por fin los viles esbirros allanaron la sagrada estancia, tomaron sin misericordia al azorado inculpado.

Al fin, después del transcurso de una larga y oscura noche, las tinieblas del cielo se disiparon con los perlados rayos de la luna, iluminando intensamente la imagen del cristo en la cima de la iglesia y revelando la inhumana imagen del verdadero asesino, retenido inútilmente entre sus futuras víctimas…


Aquí queda este breve escrito, abierto para todo tipo de comentarios, crítica o, bien, sugerencia. Espero que haya sido de su agrado.

EURET: Capítulo III, por Lord_Areg

Bueno, es tiempo de seguir con las 13 entradas destinadas a revivir la historia del proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, toca turno al capítulo III, escrito por Lord_Areg. Éste fue posteado originalmente el 07 de febrero de 2007, 5 díasdespués de la publicación del capítulo anterior; para este tiempo, lacolaboración de Musa_JP había sido aplazada, puesto que, en un principio, era ella laautora que debía postear este capítulo. Si alguien desea leerlos capítulos anteriores, puede consultar el índice del proyecto.

Sin mayores contratiempos, he aquí el tercer capítulo de la historia.


Una Presencia Inesperada

Ya eran muchos años, más de los que podía imaginar o recordar. La reina, con semblante sombrío, veía la luz de las velas que iluminaban su amplio cuarto de estar. Siempre supo que éste día llegaría, mas ignoraba cuanto tiempo duraría esta guerra. El reino de Dloun, el otrora majestuoso lugar de arcángeles y humanos estaba bajo asedio dia y noche. Ya no podía hacer memoria de cuando fue la última vez que vio el azul del cielo dibujado tras las almenas de su palacio. Ni podía describir la última vez que las aves cantaban al unísono alegrando las horas del alba. Hoy el cielo está negro. Columnas de humo suben en espirales de muerte desde los campos antes fértiles. Los montes ya pelados por las hordas de demonios que los subían y los bajaban, aullando en busca de la victoria y enfrascándose en luchas encarnizadas. La negra sangre recorría los caminos y se mezclaban con los arroyos ahora rojos y malolientes. No podía discernirse cual sangre pertenecía a cuál bando. Los cadáveres de demonios, espada y mazas aún en manos, se pudrían a la luz del sol.

Nunca fue necesario decir de donde venía la fuerza de los seres divinos, nada más saber que ahí estaba. Ella, la Reina, siempre había confiado en los arcángeles. Ciegamente seguía los consejos de los más sabios.

Los demonios sabían al igual que los arcángeles, que sus poderes eran inutilizados en la tierra. Eran simples seres mortales iguales a los humanos. No había conjuros ni hechizos. Esa era una regla de combate escrita miles de años antes y debían honrarla. Sabían que podían morir y ser expulsados al abismo eterno, donde jamás tendrían nuevamente la oportunidad de volver a la Tierra. Grandes poderes y honores estaban reservados para los vencedores y cada uno de los bandos combatientes tenía conciencia de ello.

Los Garlaks eran la especie de demonios más poderosa y de grandes conocimientos en combate cuerpo a cuerpo. Podían romper el cuello de cualquier ser de su misma estatura casi sin esfuerzo. Su fuerza es tal que sus espadas pesaban casi 3 kilogramos y eran salvajes máquinas de matar. Si tenían algún punto débil, era tarea de los arcángeles deducir cuál era éste. Muchos habían sido testigos de Garlaks partiendo los cráneos de humanos a mano limpia.

A diferencia de los Garlaks, los Kreiges eran los estrategas. Los Kreiges sabían por experiencia que una guerra debía basarse plenamente en el óptimo uso de las fuerzas de ataque durante un combate. Averak, su lider, tenía en su cuerpo las marcas y cicatrices que daban cuenta de pasadas batallas. Era un líder nato y rápidamente se convirtio en general de las hordas oscuras. De gran belleza y lealtad, era la mano derecha de Aleluya y nunca perdía tiempo a la hora de cumplir con sus órdenes. Había perdido su mano izquierda en la batalla de Saf, por lo que ya no peleaba cuerpo a cuerpo, si no que se dedicaba más a dirigir a sus tropas. Grandes hazañas y victorias se podían contar de Averak, e igual a su fama grande era su deseo de vencer en esta guerra. Fue él quien ayudo a Aleluya a escapar del poder de las Siete Espadas. Sin embargo, no pudo evitar que Fenrick clavara su acero en el corazón de su general. Aleluya era la mano derecha del mismo Lucifer, de Mefistófeles y aunque era el único general que poseía inmortalidad, la llaga abierta en su corazón lo debilitó tanto que poco pudo hacer para evitar ser encadenado en la cima de la Montaña Negra, en los confines más alejados.

Averak sabía que las heridas y bajas de los combates son cosa de todos los días y no se puede culpar a nadie, pero sigue teniendo en la mente a Saeri, el arcángel de la Cuarta Espada que le arrebató su mano y dignidad. Tiempo habrá, pensaba, en que se vuelvan a ver los rostros y cobre su merecida venganza. Muchos eran los que temían a Averak, pero más eran los que lo repetaban.

La reina de Dloun tenía un gran peso sobre sus frágiles hombros. Pertenecía a una línea de gobierno heredada desde tiempos tan atrás, que ni siquiera había historiadores que marcaran las fechas de gran trascendencia o eventos importantes. A su lado, Troth la observaba en silencio y deducía que bajo su rostro apesadumbrado la Reina debía ser realmente hermosa. La soberana había pedido a Troth que permaneciera con ella, que pronto lo necesitaría, a lo que el chico accedió de muy buena gana pese a que la cabeza le dolía.

La puerta de madera se abrió dejando entrar un vientecillo que apagó algunas velas.

-Mi señora,-la voz la sobresaltó- los siete hechiceros han abierto un nuevo portal para traer más soldados celestiales.
-¿Cuántos más?- preguntó sin cambiar de posición.
-Cincuenta mil.- contestó el hombre, uno de los tantos mortales que auxiliaban a los arcángeles.

La reina sabía que abrir un portal exigía mucho de los hechiceros. No podían arriesgarse a sufrir otra situación como aquella donde los primeros siete hechiceros habían sido asesinados por Aleluya. Los nuevos Siete, como se les conocía, eran todavía muy inexpertos pero la Reina necesitaba desesperadamente toda la ayuda que pudiera obtener. Había indicios que muchos de los más viejos morían en el intento, pero aún así, lo hacían gustosos. Dar la vida por su reina y la humanidad era una tarea divina.

-Son pocos. Muy pocos.-Contestó la reina volteando a ver a su interlocutor.- No sé si podremos aguantar hasta que la misión encomendada a Dariem sea cumplida.

En el Bosque de Hierro, en su tienda, Averak repasaba una y otra vez los datos que sus emisarios le traían del frente. En estas fechas del año, las noches caían más rápido y eran más cálidas. Los pliegos con los informes caían uno tras otro a la hoguera donde momentos antes ardió la comida para él y sus oficiales. Iba a lanzar el último pliego a las llamas, pero hubo algo que le llamó poderosamente la atención, algo totalmente inesperado y que podía dar una vuelta mortal a los acontecimientos. La Reina de Dloun ha enviado a un hombre en una misión especial, con destino desconocido. Al fin un dato que podía ser de importancia. El traidor comprado que fue infiltrado en el palacio real empezaba a dar frutos.

-"Con destino desconocido".- Se pasó los dedos por las comisuras de los labios y con el pulgar empujó el largo colmillo derecho de manera pensativa. Esto cambia las cosas, ¿pero hasta qué punto?, pensó en voz alta sin importarle que sus oficiales aún estuvieran cerca de él. Estaba a punto de ordenar una comisión para investigar el paradero de este enviado de la Reina cuando uno de sus guerreros apareció ante el umbral de la puerta de la tienda:

-Mi Señor, le viene a buscar…-Repentinamente, el soldado fue interrumpido por una voz cuyo dueño le colocó la mano sobre su hombrera.

-No importa ya, guerrero. Puedo arreglármelas desde aquí. -dijo con voz profunda el extraño personaje.

Averak se levantó de inmediato al mismo tiempo que sus demás oficiales. Todos con el puño derecho cerrado contra el pecho e inclinando la cabeza. Ninguno se atrevía a levantar los ojos con excepción de Averak. Aunque ya sabía de su futura visita, no pensó que hoy fuera el día en que fuera honrado con la presencia de su amigo de años.

-Amigo, bienvenido seas-. Atinó a decir. El ser que se encontraba parado ante él no era otro que su superior de años de batallas: Aleluya en persona. Averak dió dos pasos y abrazó a su amigo. La herida en el corazón de Aleluya sanaba lentamente.

-Mi amigo, mi hermano.-Dijo Aleluya.- Tenemos un problema…-Hizo una pausa mientras se sentaba. Averak sabía de qué se trataba. Tenía que ver con el hombre mortal y su misión.

Aleluya continuó, -Y este problema serás tú quien lo resuelva.-


Éste capítulo tuvo que ser editado 3 veces por ciertas incoherencias con el nombre del personaje "Troth" planteado por Hirashi_SOADikto.

El forero brandochdahá se quejó porque este capítulo trataba varios aspectos en los que él deseaba profundizar.

Temo comentar que, de momento, estos son todos los datos adicionales que puedo proveer sobre este capítulo; sin embargo, Lord_Areg siempre será bienvenido para comentar alguna otra curiosidad sobre su creación.

Mi guerra contra los tomates

En esta ocasión, estimados lectores, publicaré una divertida historia que basé en hechos reales. Cabe destacar que esta historia me vino a la mente hace algunos meses, pese a que los hechos en que está basada pasaron hace años.

Este breve relato se centra en un fragmento del diario de un niño de 8 años, quien tiene un pequeño problema con sus alimentos; quienes, al parecer, traman algo más que estar quietos esperando a que llegue "su hora".


Mi guerra contra los tomates

16 de julio

Hoy mamá compró unos grandes tomates en el mercado, no se ven amistosos. Creo que tendré que vigilarlos por algún tiempo, porque quizá le quieran hacer algo a mi mamá o a mí mismo. Papá habló hoy por la mañana, seguirá de viaje por su trabajo el resto del mes… estoy solo en esto.

17 de julio

¡Se están organizando! Los tomates se han puesto en filas, como un ejército de esos que pasan en las películas de guerras. Algunos aún están junto con las cebollas, quizá se están poniendo de acuerdo para lastimar a mamá o algo peor, no sé qué pensar.

19 de julio

Ayer vigilé todo el día a esos tomates, por eso no pude escribir nada en la noche. Están parados, como si nada tramaran en contra de nosotros. Pero apenas volteé a ver a mamá y se movieron un poco, lo sé, pude ver cómo un rodaba hasta las papas; pero mamá se dio cuenta y lo colocó de nuevo en su lugar. Creo que ella no sospecha nada, piensa que los tomates son buenos, debo defenderla a toda costa.

20 de julio

Ahora hay una fila de cebollas al lado de los tomates, parece que son amigos e intentan hacer algo juntos… me temo lo peor, ya no quieren simplemente lastimar a mamá y escapara, ahora quieren adueñarse de la casa; pero, antes, tendrán que pasar sobre mí para poder lograrlo.

23 de julio

Desde el martes, mi mamá me llevó a casa de mis abuelitos; fue algo muy divertido, jugué con mi abuelito, juntos hicimos aviones de papel y muhas otras cosas. Dormí en una habitación muy grande, comí cosas muy sabrosas todos los días que estuve ahí; pero, olvidé mi diario, por eso no había escrito nada. En casa de mis abuelitos, estuve tan feliz que ya no recordaba la conspiración de los tomates; ahora los tomates están acompañados por las papas, su ejército es cada vez más grande.

24 de julio

Parece que mamá ya se comenzó a dar cuenta de lo que pasa, puso a las cebollas y las papas lejos de los tomates, para que no puedan seguir con sus planes; pero yo sé que ellos quieren conseguir la casa como sea. Quizá todo esto sea parte de un plan para conquistar el mundo, no sé… eso s tomates me hacen pensar en lo peor. Fingen estar inmóviles todo el día, pero por la noche hacen todos sus planes, he escuchado algunos ruidos extraños cuando me levanto para ir al baño por las noches.

25 de julio

Hoy por la mañana, mientras mamá cocinaba, un tomate rodó cerca de ella, yo lo vi; ella lo agarró y ya no vi que le hizo, pero ahora hay un hueco en la filas de los tomates… ¡mamá por fin se dio cuenta! Ahora sólo es cuestión tiempo para que nosotros ganemos esta guerra, para salvar a la humanidad del reino de los tomates.

26 de julio

Los tomates siguen con sus planes, ahora ya no falta ni uno… creo que hay más de los que había ayer. Deberion haber llamado refuerzos, esta guerra cada vez está más difícil. Mamá ha vuelto a dejar en paz a los tomates, creo que teme que le hagan daño si los enfrenta; está bien, yo puedo vencerlos solo y debo hacerlo esta misma noche, cuando mamá se vaya a dormir y esté a salvo.

27 de julio

Mamá me regañó porque logré tirar algunos tomates a la basura, me dijo que eso no se debe hacer jamás. Ahora lo veo todo, los tomates han hipnotizado a mamá, por eso no intenta deternerlos ni nada. Estoy totalmente solo en esta guerra.

28 de julio

Hoy por la tarde, papá llamó para decir que va a volver el domingo por la tarde… ¡él podrá salvar a mamá! y entre los dos seguro que podremos derrotar al ejército de tomates, que cada vez se ve más peligroso.

30 de julio

Ayer, mamá y yo salimos todo el día. Compramos pasta y muchas otras cosas. Pasamos por un helado después de las compras, antes de volver a casa. Mamá se ve muy feliz por el regreso de papá, sabe que él podrá salvarla de esos tomates, que cada vez me dan más miedo; ya no creo poder ayudar a papá contra ellos, seguro que me odian por lo que les hice a algunos de sus amigos. Espero que papá llegué pronto y pueda vencerlos.

01 de agosto

Mamá ha estado muy ocupada con algunos detalles para papá. Hoy por la mañana, mis abuelitos llegaron a la casa; mi abuelita se quedó con mi mamá, las dos juntas pudieron defenderse de los tomates sin mí, porque yo fui con mi abuelito a ver una película, fue algo muy divertido, pero mi pobre abuelito se quedó dormido a la mitad, justo en la mejor parte. Al volver, los tomates estaban ahí, todos bien puestos en sus filas… parecía que querían dar el golpe final antes de que papá llegara para que él no los pudiera derrotar. Mi mamá me mandó a dormir temprano y quisiera vencer a los tomates antes de mañana, pero con el sueño sólo puedo escribir esto para mi diario.

02 de agosto

¡Ganamos! ¡Ganamos! Cuando me levanté muy temprano por la mañana, había pasado algo increíble… ¡los tomates ya no estaban! Estuve muy feliz todo el día por eso; otra vez mi abuelito me llevó a pasear, esta vez al parque cerca de la casa, y mi abuelita se quedó con mamá. Cuando regresé a casa por la tarde, papá estaba allí, me abrazó muy fuerte. Le conté en secreto todo lo que había pasado y él sólo se rió, me dijo que había hecho muy bien al enfrentar a los tomates yo solo… sin haber tenido miedo. Mamá estaba tan feliz que hizo una gran ración de spaghetti para celebrar nuestra victoria. La salsa de tomate estaba muy rica, pero mientras comía muy feliz con mis abuelitos, papá y mamá, no pude dejar de pensar en dónde habrían huido esos tomates… quizá volverían otro día, quien sabe. Pero papá estará ahí cuando eso pase.


Hace 2 ó 3 años aproximadamente, mi madre compró unos tomates bastante grandes y rojos; los ordenó, curiosamente, en hileras sobre una caja. Mi hermano y yo bromeábamos sobre que querían conquistarnos y después querrían adueñarse del mundo entero. Fue sobre esa breve anécdota de mi vida en la que basé este pequeño relato de humor. Espero que haya sido de su agrado.

EURET: Capítulo II, por Hirashi_SOADikto

Continuando con las 13 entradas destinadas a revivir la historia del proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, toca turno al capítulo II, escrito por Hirashi_SOADikto. Éste fue posteado originalmente el 02 de febrero de 2007, 3 días después de la publicación del capítulo anterior; para este tiempo, la colaboración de Musa_JP ya era bastante insegura. Si alguien desea leer los capítulos anteriores, puede consultar el índice del proyecto.

Después de estos breves datos informativos, aquí está la continuación de la historia. Al final del capítulo, postearé algunos detalles curiosos que aclaró el autor original en su tiempo.


Raras coincidencias

-Ahora es el momento de que despiertes, mi joven guerrero- dijo una suave y dulce voz –es el momento en que renazca en ti quien en verdad eres, el gran guerrero Troth-. En ese instante se oyó el estruendo de un relámpago, el joven se despertó y sin motivo aparente salio en medio de la tormenta.

-Sigue mi voz Troth- dijo de nuevo la voz –escucha el alma del bosque y sabrás lo que te depara el futuro-. El joven caminó a través del lodo, ramas de árboles y uno que otro matorral sin detener su marcha hipnótica sin rumbo fijo, caminó poco tiempo cuando pudo observar una luz cegadora en el cielo que de pronto cayó al suelo, ahí pudo percatarse del objeto que resplandecía con un inmenso rayo de luz, se trataba ni mas ni menos que de algo que no parecía ser importante, pero sin dudar lo tomó entre sus manos.

A la mañana siguiente el joven se disponía a cumplir con su rutina, pero no contaba con lo que le sucedería tiempo más tarde. Lo extraño de esa mañana húmeda comenzó cuando buscó sus botas, las cuales estaban llenas de lodo e inmundicias… y su ropa estaba mojada. Sin tomarle importancia tomó su traje y prosiguió con su trabajo, como siempre, sacó sus herramientas de trabajo y las llevó a su herrería, salió al bosque en busca de leña para avivar el fuego del horno. En su travesía por el bosque se encontró con un árbol inmenso y realmente increíble, pues podría decirse que tenía alrededor de 30 ó 33 metros de diámetro; en una de sus raíces que sobresalía del suelo se percató de una joven vestida con una armadura extrañamente blanca aunque un poco oxidada.

-No creas que encontrarás leña en este bosque- dijo con una voz dulce la misteriosa doncella -, lo que si encontrarás no es más que a mí y este viejo árbol-.
-¿Qui-qui-quién eres?- preguntó atónito el muchacho -¿acaso tu serás la mujer que ha perturbado mis sueños?
-Mi nombre no importa por ahora, pues tú has sido el elegido por el bosque para portar nuestro más grande tesoro- contestó la mujer -, revisa en tu choza, ahí encontrarás nuestro tesoro, pues ya lo has tomado inconscientemente y te advierto, debes partir hacia Dloun en cuanto tomes el tesoro.
-¿Dloun? ¿El viejo reino de los arcángeles?- pregunto el joven herrero.
-Si, y además debes dar un mensaje urgente a la reina, no te preocupes, no te lo diré ahora, no os quiero preocupar, te lo diré en un sueño, por cierto debes llevar algo de suma importancia para los dlounos, pero no debes decirle a los demás que es, pues si es visto por los ojos de alguien que no debe, este tesoro pasará a ser parte de la nada y el mundo podría ser destruido, o peor… ser controlado por Aleluya.

El joven se dispuso a buscar en su choza el preciado tesoro, cuando vio lo que parecía ser un trozo de metal oxidado se dijo: “esto no estaba aquí, y no es mío”, así que pensó que ese debería ser el tan preciado tesoro, repentinamente ante sus manos una inscripción se reveló, aunque por desgracia estaba escrito en un idioma que él desconocía. Siguiendo las órdenes de la misteriosa mujer, partió en cuanto tomó sus provisiones y emprendió el viaje al reino dlouno.

A tres días de camino se encontró en una aldea que había sido saqueada y destruida casi por completo, en éste lugar vio a un a ejército de demonios combatiendo ferozmente con el ejército dlouno, cuando de pronto pareció ver una cara familiar, el capitán del ejército era nada más y nada menos que el viejo amigo de su padre: Dariem. Pero por temor a incorporarse a la peligrosa batalla esperó a que hubiera un fin, no pasó mucho tiempo cuando el ejército humano comenzó a disminuir considerablemente, de pronto se oyó un grito ensordecedor: el general de las fuerzas dlounas llegó con refuerzos y en cuestión de minutos, abatieron sin problemas al ejército enemigo.

-Dariem, no te había visto desde hace tiempo amigo- gritó Troth.
-¿Troth? ¿Qué haces aquí?- peguntó Dariem mientras se limpiaba la sangre de la cara.
-Si soy yo-dijo con asombro el muchacho-, he viajado desde mi choza en Amtyvale porque allá mi herrería no tiene esperanza – mintió Troth –,así que voy hacia el reino de Dloun.
-Pues sabes que te acompañaría, pero debo partir en una búsqueda importante para el reino- contestó Dariem -, y te pregunto ¿Podrías acompañar a estos soldados heridos a Dloun?, así entrarías rápidamente a la ciudad.
-Es una lástima que no puedas acompañarme, pero que puedo decir, el reino dlouno es primero- comentó Troth- y si ese es el caso, si, si acepto ir con ellos.
-Toma- dijo Dariem mientras le daba un caballo a su joven amigo –este caballo te servirá más que a su difunto dueño.
-¡Gracias!- exclamó Troth- espero verte pronto amigo y que Dios te ayude en tu búsqueda.
-¡Créeme, lo hará!- gritó Dariem mientras se marchaba en su caballo.

Poco tiempo pasó para llegar a Dloun con la ayuda del corcel y en compañía del ejército (con algunos heridos). Al llegar el guardia hizo la misma pregunta que a todos lo que deseaban entrar al castillo: "extraño, ¿eres amigo o enemigo? ¿Qué es lo que quieres aquí?"

-Soy amigo y vengo por órdenes del capitán Dariem, que me ha encomendado traer a este ejército a la ciudad y además he venido para darle un mensaje importante a su majestad y para todo el reino- exclamó el joven.

En cuestión de minutos llegaron ante la reina y al entrar ante tal presencia el guardia y el joven hicieron una amplia reverencia.
-Mi señora, este muchacho dice traer un mensaje importante para el reino dlouno- comentó el guardia.
-Y dime ¿Cuál es la noticia?- preguntó la reina.
-He venido desde Amtyvale para traerle este mensaje: El reino de Dloun está en gran peligro, ya que un traidor ha regresado a Dloun y desea atacarla cuando menos se lo esperen, y peor aún, Aleluya está en busca del portador de la espada plateada. También traigo conmigo algo que sólo usted debe ver su majestad, solo usted y yo podemos hacerlo- fue en ese momento en el que la reina pidió a sus soldados que abandonaran la sala -, es algo que me he encontrado en el bosque, algo que me ha llamado mucho la atención- expuso el joven.

La reina quedó asombrada cuando vio de lo que se trataba y quedó más impresionada aún cuando ella misma pudo descifrar la inscripción que había en aquel raro tesoro. “¡Espiritis Santis!” gritó la susodicha persona.

-…Ha llegado… -decía una voz grave y profunda- …nuestro mensajero ha llegado y si tiene éxito, la espera habrá terminado…


Según HS, el nombre de "Troth" proviene de algo que se le ocurrió sin ningún motivo especial, basándose del apellido de un amigo suyo:

Tort > Trot > Troth (éste último, según él, se ve mejor que "Trot")

Cabe destacar que, ya que conozco a este forero de forma personal, fui testigo de la serie de problemas que tuvo para encontrar el uso correcto de "Espiritis Santis", ya que dudaba si éstas palabras debían ser plurales o singulares, si estaban correctamente escritas, etc.

EURET: Capítulo I, por Desmodius

Después de haber posteado la introducción del proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, es hora de publicar el capítulo I (escrito por su servidor). Éste fue posteado originalmente el 31 de enero de 2007, apenas 3 días después del inicio del proyecto. En este breve tiempo, ya se habían confirmado 8 participantes para colaborar en el proyecto.

Bueno, tiempo de leer qué ha pasado después de la derrota del demonio Aleluya. Al final del capítulo, están especificados algunos "datos curiosos" al respecto del mismo.


La nueva guerra

Durante más de cien años la paz y armonía reinaron en el Mundo; humanos y arcángeles convivían pacíficamente. Pero ese periodo terminó abruptamente de un día a otro, cuando hordas de demonios decidieron invadir y saquear aldeas; no eran una gran amenaza: los demonios siempre habían robado a las aldeas, pero desde hacía cien años no lo llevaban a cabo tan violenta y salvajemente.

-Señora, los ejércitos de Dloun debemos partir; es nuestro deber proteger a los inocentes del peligro que representan los demonios; claro, si así lo autoriza su Alteza…- explicó el general de las fuerzas dlounas a la reina.
-Por supuesto, deben partir; siempre ha sido su deber proteger a la humanidad desde que fuimos bendecidos con el nacimiento de arcángeles entre nosotros.
-Como ordene Señora, partiremos cuanto antes; esperemos en Dios que salgamos victoriosos y no sufran más personas a causa de la maldad de los demonios- concluyó el general haciendo una amplia reverencia ante la reina.

Pocos días después del levantamiento de los demonios, pudo observarse a un caballero de aspecto sombrío dirigiéndose hacia la puerta de las murallas de Dloun. Se detuvo frente a los guardias de la entrada, uno de los cuales lo interrogó: "extraño, ¿eres amigo o enemigo? ¿Qué es lo que quieres aquí?"

-Soy amigo desde luego y deseo hablar con la reina. Y ¿es esa la forma de dirigirse a un general?- preguntó el forastero.

Los soldados se sorprendieron por aquellas palabras y observaron detenidamente el rostro de aquel sujeto alto y fornido, con vestiduras andrajosas. Unos instantes bastaron para que el mismo guardia que había interrogado al misterioso sujeto, dijera: "¡señor! Ha vuelto del exilio, perdóneme por no haberlo reconocido… por favor entre, la reina querrá verlo después de tanto tiempo…"; el individuo ingresó al imperio cual había tenido sus servicios tiempo atrás. Los caballeros que veían y reconocían a aquel enigmático sujeto se sorprendían y comenzaban a susurrar a sus vecinos.

El caballero llegó e hizo una amplia reverencia ante la reina, quien se sorprendió tanto como todos los que lo habían visto, pero supo disimularlo. Ella extendió una mano y el caballero besó la sortija con el emblema real de Dloun. El caballero se incorporó y dijo: "he vuelto para cumplir la promesa que le hice a su madre cuando ella era reina y usted una princesa; mucho tiempo ha transcurrido desde mi exilio, pero usted corre peligro y es mi deber protegerla, aún a costa de mi propia vida…"

-Agradezco tu preocupación caballero, pero estoy a salvo dentro de las murallas de Dloun, y unos cuantos demonios que han alzado una rebelión no son una amenaza grave- dijo la reina.
-Por favor Alteza, llámeme por mi nombre, como lo hacía su madre… y los demonios que saquean los pueblos no son por lo que he venido, sino por quien los ha enviado; corren rumores que aseguran que Aleluya ha vuelto y quiere iniciar una nueva guerra- afirmó el retirado general.
-Dariem… lo que dices es muy serio, si Aleluya hubiera vuelto en realidad, los guardianes de su prisión ya hubieran traído las noticias… eso es algo que yo habría sabido inmediatamente después de haber sucedido…- dijo con cierto nerviosismo la reina.
-Tal vez tiene razón Alteza, y soy yo quien está exagerando, pero diez años de exilio han bastado para que decida regresar a Dloun y brindar nuevamente mi lealtad y servicio al reino que me cobijó al nacer- aseguró convincentemente Dariem.

La reina le aseguró que siempre sería bienvenido en Dloun, pero no como un general, pues ese rango era muy alto y él había desertado del ejército. Los soldados se enteraron días después de lo sucedido e intercedieron por Dariem; el general retirado fue reasignado a una tropa como capitán, un rango bastante inferior al de general, pero eso es lo que le ofreció la reina.

Dariem estuvo durante días a cargo de la vigilancia fuera de las murallas de Dloun y cada día que transcurría se convencía de que la reina tenía razón: Aleluya no habría podido liberarse de sus ataduras y de haberlo hecho ya se habrían tenido noticias y no simples rumores… así prevaleció hasta que una noche escuchó un ruido extraño detrás de unos matorrales, preguntó entonces: "¿quién está ahí? Si no responde me veré obligado a atacar…", hubo silencio durante unos segundos, cuando al fin se oyó una débil voz: "¡ayúdenme! Soy amigo… debo ver a… la… reina… él… ha vuelto… no hay tiempo…", se escuchó el sonido de un cuerpo cayendo pesadamente al suelo; Dariem pidió ayuda a los soldados cercanos a él, y juntos hallaron al hombre malherido que había hablado; lo transportaron al palacio donde curanderos y arcángeles velaron por su cuidado.

Por la mañana el hombre despertó e insistió en ver a la reina, quiso incorporarse e ir a buscarla personalmente, pero se hallaba demasiado débil. La reina llegó de inmediato e interrogó al moribundo guerrero sobre el porqué de su llegada, a lo que éste respondió: "Aleluya se ha liberado de… sus ataduras… venció a sus guardianes y… ha dicho que terminará lo que inició hace cien años… yo pude sobrevivir milagrosamente, pero no… hay salvación… Aleluya creará caos y matará sin piedad a… guerreros e inocentes por igual… la nueva guerra ha iniciado…", el hombre se desvaneció por el esfuerzo de hablar con la mayor claridad posible pese a sus graves heridas.

La reina no pudo ocultar su horror ante aquella noticia tan terrible; ella sabía qué hacer en caso de que algún día un general oscuro (en especial Aleluya) amenazara a la humanidad, pero tardó unos minutos en comprender que aquello era cierto… que Aleluya había vuelto. Condujo a algunos caballeros arcángeles y Dariem (su mejor soldado, muy a su pesar) hacia una cámara construida debajo del palacio, la cual había sido edificada por los siete generales de los ejércitos de las siete Espadas Blancas tiempo después de que Aleluya había sido vencido. La reina usó el emblema de su sortija para acceder a la cámara, y al estar adentro le dijo a Dariem: "explica aquí el problema que enfrentamos, los arcángeles dijeron que sólo un caballero valiente y leal podría hallar la salvación de la humanidad, que si su corazón era puro obtendría la respuesta de los arcángeles".

Dariem aceptó y vio un segundo su alrededor: aquella cámara era pequeña, estaba iluminada por cuatro antorchas en las paredes laterales; en la pared del fondo se hallaba el único elemento de ornato: una pintura que parecía representar a Dios empuñando la Espada Sagrada sucediendo a los siete generales divinos con las siete Espadas Blancas, combatiendo a Satanás quien empuñaba una espada cuya hoja era negra con sangre escurriéndole, encabezando a los siete generales del Infierno; en medio de ambas fuerzas se hallaba un caballero viendo la batalla y empuñando una espada plateada, parecía indeciso e incapaz de decidir a qué tropa unirse.

Dariem se posó frente a aquella enigmática pintura y elevó una plegaria hacia los arcángeles explicando su problemática y pidiendo ayuda. De inmediato la imagen de un caballero divino incorpóreo apareció en la cámara.

-Guerrero, veo en tu corazón que hay incertidumbre y tristeza por tu pasado, pero también veo que eres el indicado para buscar la Espada Sagrada. Debes encontrar los fragmentos de la hoja de la Espada Sagrada, pues cuando Fenrick desapareció con ella, Dios le dijo que la abandonara en su camino; él cumplió y las esencias dentro de la hoja del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dividieron, pues ya no se necesitaba más tener el arma entera. El mango se ocultó en Dloun y los tres pedazos de la hoja fueron repartidos en los confines del Mundo- explicó el arcángel.
-¿Cómo voy yo a encontrar los fragmentos de la hoja a tiempo? Aleluya podría devastar el Mundo en un par de semanas, yo tardaría años en reunir las tres partes de la hoja- concluyó Dariem.
-Tienes frente a tus ojos el mapa que te guiará hacia las tres fracciones de la hoja de la Espada Sagrada; así como el mango del arma…- terminó de decir el etéreo arcángel al tiempo que se desvanecía.

La pintura frente a Dariem comenzó a quemarse por un fuego invisible y reveló un mapa con tres puntos señalados en los más lejanos rincones del Mundo; Dariem tomó el mapa y la pared se desplomó al instante; entonces fue visible un pedestal donde reposaba un mango dorado con finos relieves. En el pedestal podía leerse: "La Espada Sagrada ha sido dividida, quien halle los tres fragmentos y pueda unirlos con el mango, pondrá fin al sufrimiento de los inocentes". Dariem empuñó el mango y pensó: "un largo viaje me espera…"


El nombre del protegonista, "Dariem", lo tomé de un pseudónimo que usé por un breve tiempo: "Darkiem", el cual surgió del apellido del científico social Émile Durkheim.

Dhurkeim -> Darkiem -> Dariem

El nombre de "Dloun" lo tomé del nombre de una serie de anime que me gustó mucho "La visión de Escaflowne".

Escaflowne -> flowne(floun) -> Dloun

La idea de que, después de la fuga de Aleluya, llegara un testigo malherido, la tenía contemplada para otra historia en donde un lugar sagrado protegido por 2 guardias era profanado y sólo uno de los dos guerreros lograba sobrevivir y dar aviso sobre el hecho.

Bueno, en los siguientes días publicaré aquí el capítulo II, escrito por Hirashi_SOADikto.

Reviviendo un gran proyecto

Estimados lectores, he creado 13 entradas en mi blog destindas a revivir el inconcluso proyecto de Escribamos un Relato entre Todos 4.0; en cada una está plasmado un capítulo del relato compartido y algunos datos curiosos y comentarios adicionales de su autor original.

Esta entrada servirá de índice para que mis futuros mensajes sean fáciles en encontrar.

Además, aquí incluyo el mapa hecho por brandochdahá sobre el reino de Dloun:

Al final de esta entrada, podrán hallar un archivo ZIP adjunto que contiene un documento PDF con la recopilación de los 12 capítulos y la introducción de la historia.

Saludos,
Desmodius

EURET: Introducción, por Desmodius

Bueno, inicia aquí el recorrido por la historia de Escribamos un Relato entre Todos ("EURET", para facilitar la búsqueda de los capítulos) 4.0; claro, en primer lugar, postearé el capítulo 0 (la introducción), el comienzo de magnífico proyecto, posteado el 28 de 01 de 2007 por su servidor.

Cabe destacar que, antes de abrir el post de la historia, creé una encuesta para definir cuál sería el tema de la historia (yo tenía varias opciones para usar, cada una totalmente diferente a las otras), dicha encuesta se perdió con el cambio de servidores de principios del año pasado. Para confirmar la temática que resultó electa en dicha encuesta creé este hilo, donde se claramente que los géneros preferidos fueron "terror/horror" (tema del proyecto anterior) y "fantasía/mitología", siendo este último el elegido.

Bueno, sin mayores preámbulos los invito a leer este breve escrito y enterarse de algunas curiosidades del mismo, al final de la página.


Introducción

Había llegado una era de cambios y guerras constantes en un lejano reino llamado Dloun donde acontecían comúnmente combates entre arcángeles y caballeros celestiales contra feroces demonios y otras criaturas infernales; en lo oculto de un rellano, en un lugar perdido dentro de Dloun, se llevaba a cabo un ritual de bendición en el cual siete poderosos hechiceros usaban todo su poder para abrir un portal hacia otras dimensiones y así permitir el paso de arcángeles y otros paladines divinos, y de esta forma enfrentar a las fuerzas demoníacas que aquejaban a la humanidad.

-Ha sido una guerra cruel y despiadada…- dijo un anciano hechicero alzando los brazos.
-Por ello pedimos su ayuda fuerzas celestiales- continuó otro hechicero un poco más joven que el anterior, alzando los brazos igual que él.
-Sí, por favor acudan a nuestro llamado- enunció otro joven hechicero, repitiendo el ritual de los otros dos.
-La humanidad es asediada por las fuerzas del Infierno…- declaró otro hechicero más anciano que el primero, parecía milenario, e hizo los mismos ademanes que los anteriores.
-Y ustedes son los únicos que pueden acallar ese sufrimiento- pronunció otro hechicero de aspecto jovial, al mismo tiempo que hacía los movimientos acostumbrados.
-Deben venir al Mundo y salvarlo, una vez más…- añadió otro hechicero con cabellera entrecana, insistiendo con los gestos de sus predecesores.
-Es el momento de revelar su presencia entre nosotros, los simples mortales; acudan a nuestro llamado, los más poderosos hechiceros del majestuoso reino de Dloun se lo imploramos…- terminó de recitar el hechicero con aspecto más misterioso entre los siete presentes, haciendo una serie de movimientos más elaborada que los que habían hablado antes que él.

Una intensa luz brilló dentro del círculo tallado en el suelo rodeado de extraños símbolos que fungía como portal para el ritual del reino dlouno; la luz fue haciéndose más potente conforme los segundos transcurrían, hasta que fue cegadora para todo aquel presente en los alrededores; cuando los hechiceros y demás aldeanos y guerreros cercanos al portal recuperaron la vista pudieron notar la presencia de individuos que vestían una ligera armadura cubierta por una túnica blanca quienes portaban una delgada y larga espada al costado derecho de la cintura, sin embargo ninguno de los magníficos grabados en los elementos anteriores atraía tanto la atención de los testigos como las largas y hermosas alas plateadas de aquellos que habían sido convocados por los hechiceros.

-Hemos venido en su auxilio- declaró el arcángel más próximo al último hechicero que había hablado -, hemos visto como muchos de nuestros hermanos y otros humanos han caído en batalla por defender los hermosos reinos mortales; mi nombre es Saeri y soy el general de las tropas de La Cuarta Espada Blanca; deben confiar en que nosotros haremos todo lo posible por defender a los inocentes, pero Mefistófeles está dispuesto a conquistar todos los reinos de la Tierra como sea, ha llegado el momento de…
-No seas tonto- interrumpió otro arcángel -, aún no es hora del enfrentamiento final, o el caballero de la Espada Plateada ya hubiera hecho su aparición, tal y como está escrito en el Libro del Destino. Mi nombre es Rozeik, y soy el segundo al mando de las divinas tropas de La Cuarta Espada Blanca.

Los arcángeles fueron invitados al palacio de la reina (Dloun era un reino bajo un régimen de matriarcado), donde se reunirían con el ejército dlouno y decidirían cómo contraatacar a las fuerzas de las Tinieblas; los arcángeles dedujeron que el Bosque de Hierro era el cuartel de las tropas del Averno, pues ese lugar estaba infestado de hombros lobos y otras criaturas nocturnas sirvientes del Mal por naturaleza. Al llegar Arcanon, el líder de los soldados dlounos, ambas partes del ejército unificado comenzaron a idear cómo atacar a las hordas infernales. Al amanecer, Saeri ordenó a un caballero arcángel ir a buscar a uno de los siete hechiceros para pedirle una poción, le dijo que debían estar cerca del portal para resguardarlo; cuando el arcángel llegó al portal vio una atroz escena: los siete hechiceros habían sido asesinados de una forma brutal y sus cuerpos habían sido descuartizados y esparcidos por todos los alrededores; un único hechicero, el más anciano, parecía seguir vivo pese a ya no poseer una pierna y estar gravemente malherido.

-Arcángel… debes advertir… a… los demás- decía débilmente y de forma entrecortada el único sobreviviente -, un poderoso demonio… logró… cruzar el portal… junto con sus… tropas… e-es… es… Aleluya… de-debes… infor…
-¡Anciano!- gritaba el noble arcángel -, ¡¿me escuchas?!… ¡Oh, Padre! Acoge en tu santa gracia a este pobre hombre que ha muerto por causa de los demonios…- el arcángel oró de igual forma por el resto de los hechiceros caídos y clavó su espada en el centro del destrozado portal en símbolo de luto; corrió hacia el castillo para informar a Saeri.
-¡ALELUYA!- exclamó el general de las fuerzas divinas al enterarse -, ¿estás seguro Arleb? no puedo creerlo, Mefistófeles envió a su más despiadado y brutal soldado para finiquitar esta guerra… Aleluya es invencible, ni el poder unido de las siete Espadas Blancas pudo detenerlo en el pasado.

El poder de Aleluya se reflejó en la muerte de miles de soldados, humanos y celestiales, en el campo de batalla; eran batallas brutales y despiadadamente sangrientas. Los días transcurrían y cada vez más vidas inocentes se perdían; después de un tiempo, pocos eran los soldados que se atrevían a hacerle frente a los ejércitos del Infierno. Tanto caos y destrucción, hizo que los ángeles del Cielo lloraran amargamente: mil lágrimas cayeron a las afueras de Dloun sobre la espada que el soldado celestial había clavado en el destruido portal: la espada se cubrió de un halo dorado y se forjó una inscripción en la hoja en un idioma desconocido; un arcángel vio lo ocurrido y de inmediato informó de esto a Saeri y Arcanon que regresaban del campo de batalla malheridos y muy débiles, Rozeik lo oyó y quiso acompañarlos. Saeri, Arcanon y Rozeik llegaron al lugar donde se hallaba la espada, examinaron meticulosamente la hoja; después de unos instantes, Saeri leyó detenidamente: "El amargo llanto de los ángeles clama por el fin de esta cruel guerra, sólo un mortal podrá tomar esta espada y ser bendecido para sosegar las fuerzas demoníacas".

-Sólo una espada podría detener esta guerra: la Espada Sagrada- dijo fascinado Rozeik -, la espada que usó Dios para combatir a Satanás; esa era una espada dorada al igual que ésta y Dios dijo que sólo los humanos podrían salvar su propio destino si ellos así lo decidían.

Arcanon intentó tomar la Espada Sagrada, pero no lo logró; Saeri le dijo: "Sólo el elegido de Dios podrá tomar esta espada. Él vendrá, pero tomar o no la espada será su decisión". En ese momento llegó un joven caballero malherido y con el peto de su armadura destrozado, iba arrastrándose y débilmente dijo: "Por favor… he perdido mi espada, denme una… deseo combatir a los demonios que me persiguen… aún en el lecho de mi muerte"; Saeri le señaló la espada enterrada en la plataforma de roca, y el caballero protestó: "No puedo alcanzarla… denmela… por favor".

-Sí, podrás alcanzarla si lo deseas- le respondió Rozeik.

El caballero, débil y con gran dificultad, alcanzó la espada y al instante su aspecto cambió de una manera drástica: sus heridas sanaron de inmediato, su postura se rectificó y un halo dorado lo rodeó; el caballero sorprendido preguntó a los arcángeles el porqué de su cambio, a lo que ellos le repitieron la inscripción de la hoja del arma que sujetaba y le explicaron de qué espada se trataba; el asombrado caballero venció a los demonios que lo perseguían con una ráfaga de su nueva espada. Juró lealtad eterna a las fuerzas celestiales, rebelando su nombre: Fenrick, e igualmente juró derrotar a las fuerzas de las Tinieblas en nombre de Dios.

El caballero cumplió su promesa al apoyar a las tropas divinas y mortales en contra de las fuerzas del Infierno; los días y las semanas pasaban, y Fenrick vencía a las tropas demoníacas en batallas titánicas. Al final sólo quedaba un enemigo: Aleluya, el general más temido del Infierno (corrían rumores que afirmaban que incluso el Diablo le temía). La batalla entre el demonio y los ejércitos divinos duró días.

Al final, Fenrick se hallaba sólo combatiendo al general oscuro; Aleluya se hallaba débil, pero ofrecía una gran resistencia; Fenrick se hallaba herido, pero la Espada Sagrada lo revitalizaba. Fenrick se abalanzó contra Aleluya en un último intento de vencerlo y… lo logró clavándole la Espada Sagrada en el pecho; los arcángeles que habían sobrevivido encadenaron a Aleluya en la cima de una montaña en los confines del Mundo conocido, con la sagrada lanza de un arcángel ensartada en el corazón, para mantener abierta la herida que lo había derrotado, puesto que el general de las tinieblas era inmortal. A partir de ese día la paz retornó al Mundo, y nunca volvió a saberse de la Espada Sagrada después de que Fenrick retornó a Dloun.


La idea de esta historia la había tenido mucho tiempo atrás, pero sólo el comienzo es tal y como yo me planteé la trama; en los siguiente capítulos, el guión argumental de desvía de formas muy interesantes y emocionantes, con elementos que jamás hubiere podido imaginar.

El nombre de Aleluya es para satirizar un poco la situación y, además, fue un nombre que me agradó mucho en una serie de hace años, igualmente de un poderoso ser maligno.

La idea de "las mil lágrimas de ángeles" que cayeron sobre la espada del arcángel Arleb fue algo que se me ocurrió mucho tiempo atrás, antes de idear las primeras bases de esta obra; decidí incluirlo porque era un elemento muy acorde a la situación.

El nombre de "Fenrick" está basado en el nombre del perro de la mitología nórdica Fenrir, lo primero que me cruzó la mente al pensar en un guerrero valiente y audaz.

El destino final de Aleluya está basado en el mito griego de Prometeo: un héroe encadenado en la punta más alta de una montaña, asechado por un águila de noche, la cual le devorada el hígado, creciéndole de nuevo por el día. Aunque, en este caso, Aleluya no podía recuperarse de su herida mortal, por tener una lanza encajada en el pecho.

Espero que esta breve introducción, con algunos datos adicionales incluidos, haya sido de su agrado y puedan seguir la evolución de este intento para revivir y poder concluir un proyecto tan fantástico como lo es Escribamos un Relato entre Todos 4.0.

Saludos,
Desmodius.