EA Games: ¿El cáncer de los videojuegos?

EA,siglas que ahora me producen una exagerada repulsión; EA, sinónimo devideojuegos de mala calidad hechos deprisa con tal de vender el mayornúmero de unidades apoyados en campañas de marketing envidiables; EA:¿Quien, siendo un preadolescente no ha caído en la tentación decomprarse uno de esos juegos con un envoltorio tan suculento?; EA: ¿Elcáncer de los videojuegos?

Lahistoria de EA comenzó en los ochenta como una pequeña compañía dejuegos de ordenador, pero fue en los noventa cuando empezó a abrirsepaso en el mundo de los videojuegos creando títulos para lasplataformas de la época con una calidad desigual. En 1997 empezaron consu política monopolística comprando una compañía respetable dentro deeste mundo como Maxis así explotando sagas como Sim City hasta laextenuación.
Perofue después del año 2000 cuando han empezado a aplicar estas políticasmás intensamente gracias a las cantidades de dinero ganadas con sagasmediocres como los FIFA, los Need for Speed o la multitud de infamesadaptaciones cinematográficas. Una de las compras más representativasúltimamente ha sido la de Bioware.

Todoesto viene a que esta misma noche me he enterado de una noticia que haprovocado que haya decidido volcar toda mi cólera en este blog. El casoes que, EA ha decidido lanzar una OPA hostil contra Take two, paraquien no lo sepa, Take two está formada por Rockstar, compañía madre dela saga GTA; y por 2K, creadora de grandísimos juegos como Bioshock yde juegos deportivos alternativos a los de la propia EA como NBA2K. (fuente)
Elproblema de todo esto es que está más que demostrado que cuando EAcompra una compañía, lejos de mantener las mentes pensantes de la mismay dar rienda suelta a la creatividad aportando el capital que seanecesario (política que siguen compañías como Microsoft o Sony) lo quehacen es coger las 2 o 3 sagas con renombre y machacarlas a base desacar títulos deficientes usando las licencias.
Mipreocupación y la de muchos aficiones a los videojuegos como yo es lamisma, que pasará cuando EA coja por ejemplo Grand Theft Auto y empiecea sacar título de la licencia por año de calidades pésimas, y peor aún,que pasará cuando EA fastidie la segunda parte del que, personalmente,es uno de los videojuegos mas grandes de esta generación, Bioshock.

Novoy a seguir con el tema, simplemente voy a dejar varias preguntasabiertas. ¿Que pasará cuando 4 ó 5 gigantes del ocio electrónico derepartan todo el pastel en forma de grandes monopolios? ¿EA encabeza yencabezará a estos gigantes? Y por lo tanto: ¿EA es el nuevo cáncer delos videojuegos?

Cadauno que decida lo que va a hacer ante esta situación, yo por mi partevoy a abogar por el boicot directo a Electronic Arts, es decir, no voya comprar nunca más ningún juego de la compañía, y en el caso de quesalga algún juego de esta compañía por el que sienta curiosidad optarépor la piratería que tanto detesto, ya que puedo asegurar que soy deesas personas que tiene todos sus juegos originales ordenadosescrupulosamente en la estantería.

Educación y videojuegos

Desde hacetiempo vengo observando un tema preocupante, la despreocupación y elpasotismo de la mayoría de padres respecto a sus hijos. Y uno de losmundos que frecuentemente se usan como chivos expiatorios son losvideojuegos.

Pongamos un ejemplo. Un matrimonio decide que poredad ha llegado el momento de tener hijos, tienen a su pequeño -opequeña, recordemos que desde hace un tiempo este mundo ha dejado deestar monopolizado casi exclusivamente por el género masculino-, esteniño va creciendo, sus padres preocupados exclusivamente de otros temascomo su trabajo, pagar la hipoteca, o bien, de ellos mismos, dejan deprestar atención al muchacho -o al menos, no toda la que requiere-, envez de sacar tiempo de debajo de las piedras para pasar tiempo con suhijo, que al fin y al cabo es algo muy valioso, deciden comprarle unabonita maquinita que lo tenga entretenido para conseguir que el chicodeje de dar la lata, y de paso, les sirva a ellos, si cabe, a dedicarsemucho más tiempo a sus asuntos. Esto, se une al hecho de que, son unosincultos tecnológicamente hablando y, evidentemente, tampoco sepreocupan de interesarse por ver que videojuegos serían más aptos parasu hijo, y cuales, por el contrario, no debería ver ni en anuncios detelevisión.
El caso es que después vienen las quejas, esos padres enun momento de lucidez descubren que aquel juego -por poner un ejemplo-llamado Gears of War que su hijo les pidió por navidades, consiste enque cuatro soldados castigados por la vida se dedican a reventarcabezas de criaturas y a serrar extremidades mientras no paran de decirtacos (como se puede extraer, he obviado el gran trasfondo argumentaldel juego, ya que eso, ni en sueños, sabrían apreciarlo ni siquierapara su uso y disfrute personal). Estos padres ponen entonces el gritoal cielo en todos los medios de comunicaciones afirmando que esosvideojuegos deberían estar prohibidos, afirmando que son la causa de laadolescencia problematica de hoy en día, sin enterarse de que la causason ellos mismos. Y, evidentemente, el resto de sociedad que no tieneni idea de lo que es un videojuego se traga gustosamente la falacia delos medios, y no duda en tachar de "practicamente degenerados" a losmiles de jugadores que hay en todo el mundo.

De todo esto, quiero extraer varias cosas.
Laprimera es que los padres de hoy en día se deberían tomar más en seriolo que significa el hecho de tener un hijo, ya que este no se cría soloy hay que ser extremadamente cuidadoso con él, todo esto sin dejar deenseñarle lo que es la vida real.
La segunda, que existen organismosque regulan los contenidos de los videojuegos sin censurarlos mediantesimbolos, con la intención de orientar a los compradores casuales devideojuegos de lo que puede ser apropiado o lo que no, o ayudarles aencontrar lo que buscan. Uno de estos organismos es el PEGI,que regula perfectamente todos y cada uno de los videojuegos a la ventaen Europa, dando gran información al comprador de la aptitud del título.
Latercera, que por suerte, la industria de los videojuegos se ha abiertoenormemente a todos los públicos ofreciendo un abanico donde elegir unamultitud de juegos ingente, y además, de multitud de estilos. Hoy endía, por ejemplo, ya no es tan extraño ver jugar a padres e hijos a losllamados juegos sociales.

Mi esperanza para el futuro es queacabe de calar la idea en la retrógrada mentalidad de esta sociedad deque los videojuegos ya no son cosa de niños, que se den cuenta de unavez por todas que parte de la generación que fueron niños a finales delos ochenta y principios de los noventa ahora son adultos que disfrutanjugando. Y sobretodo, y más importante, que los videjuegos hoy en díason un asunto de adultos, exceptuando algunos, que son para niños.

Medejo cosas en el tintero, pero este es uno de esos temas de los quepodría estar discutiendo durante horas sacando multitud deconclusiones. Así que esto es todo por hoy, amigos.